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martes, 9 de junio de 2026

Editorial Atrapados por la Imagen presenta: Comentario y reflexiones sobre la película: “EL LECTOR” O “UNA PASIÓN SECRETA” - Por Raquel Kreichman - Rosario - Argentina -

 




NOTA SOBRE LA PELÍCULA “EL LECTOR” O “UNA PASIÓN SECRETA”


POR: RAQUEL KREICHMAN

 

Dirección: Stephen Daldry

Protagonistas:

 Kate Winslet, Ralph Fiennes y David Kross, Bruno Ganz, Lena Olin

Kate Winslet: ganó el Oscar a la mejor actriz por esta película en 2009

Estrenada en 2008, adaptación de la novela The reader de Bernhard Schlink

 

Hace unas noches atrás volví a ver por segunda vez la película El lector, la novela en qué la que este film está basado no la leí. Apenas terminé de verla, esa medianoche misma, dado el impacto que me produjo ( seguro diferente de la primera vez ), sentí un impulso tal que  hizo que en lugar de disponerme a dormir me pusiera  a escribir.

Esta vez me interesó centralmente un punto que tiene que ver con una pregunta que creo hoy nos estamos haciendo como argentinos y/o también como ciudadanos del mundo y en la que me detendré específicamente. La pregunta a la que me refiero es ¿ cómo fue posible que hayamos llegado a este punto? Un punto muy similar al momento del fascismo, cuestión que me hace recordar la frase de nuestro Papa Francisco: “Estamos viviendo el síndrome de 1923”. Es decir, el síndrome, síntoma social, similar a cuando Hitler ganó las elecciones del Partido Nazi, (en gran parte gracias a los aportes de los dueños del Hotel Edén de La Falda).

Vuelvo a la pregunta que creo nos inquieta: ¿Cómo puede ser, que gracias a la gran adhesión de sectores populares y  sus votaciones contundentes le dieran la oportunidad de ganar a este gobierno para conducir nuestro país, le dieran la oportunidad de ejercer  la presidencia a un out sider que cumplió con creces su promesa de destruir el Estado desde adentro agitando la metáfora de una motosierra cuya lógica de destrucción nos ha dejado a la intemperie. Por supuesto, también gracias al gran apoyo de los cipayos y traidores de siempre y la platita del Norte.

Interpreto a la película “El lector”  no como la clásica película que condena a  Hitler, al nazismo y a la “solución final” que racionalmente encontraron para  la planificar  el genocidio del Holocausto para con los que declararon enemigos de la primacía germánica: judíos, gitanos, homosexuales, discapacitados. Si bien en El lector está presente esta condena, creo que va mucho más allá de ello. En este caso se trata de  un juicio, no a jerarcas nazis sino a siete mujeres que participaron del nazismo y habilitaron el incendio de una Iglesia en la que habían encerrado a 300 mujeres y niños judíos que terminaron muertos o más bien asesinados en dicho incendio. Este juicio parte de la acusación de una mujer que habiendo sido una de las niñas que allí había estado  logró sobrevivir.

Si bien la estructura de la película no tiene una disposición temporal cronológica haré la sinopsis e interpretación de la misma ordenada en el tiempo. La película comienza en la Alemania de 1995 cuando el personaje central, un muchacho que conoció a esta mujer siendo joven, ya es adulto. Éste va realizando diferentes referencias retrospectivas con lo que el film logra mantener una gran intriga y tensión en el espectador.

Para la mayoría de los que participan en este juicio contra esas mujeres sostienen y acuerdan con condenarlas, si bien solo una de ellas, Hanna Schmitz se declara culpable de todos los cargos incluso de haber sido la responsable de la redacción y firma del documento que se presenta como prueba de que tanto el encierro como el incendio fue resultado de su determinación.

Pero Hanna miente cuando afirma ser culpable de la escritura de  ese documento porque tiene vergüenza de admitir, cuando le piden una prueba caligráfica, de decir que no sabe leer ni escribir, mentira por la que la condenan  a cadena perpetua. Pero Michel Berg, el protagonista varón, sabe que Hanna miente porque en su singular relación con ella en 1958 cuando tenía 15 años él le leía.

Michel la conoció porque  ella lo ayudó a llegar a su casa tras encontrarlo descompuesto, luego se sabrá ello fue resultado del inicio de una escarlatina. Superada la enfermedad Michel regresó a verla para agradecerle. Ella primero se mostraba sombría y distante pero cambia cuando cede a la pasión que en el muchacho despierta y viven entre los dos una intensa relación que se vuelve amorosa, tierna e íntima. A ella le gusta que le lean y pone como condición que luego de hacer el amor Michel lo haga. Él comienza por  leerle la  Odisea. Pero, un día cuando va a la casa de Hanna ella no está, él ignora porqué  inesperadamente ha desaparecido.

Ocho años después y ya como estudiante de Derecho cuando Michel va a presenciar el juicio, la vuelve a ver  y  la reconoce. En ese momento  se explica que aquella vez que no la encontró fue porque había sido detenida. Hasta ese momento, solo sabía que ella trabajaba como boletera en el tranvía, que le doblaba en edad pero de hecho desconocía su pasado.

El impacto de volverla a ver luego de 8 años, de descubrir su pasado nazi, presenciar su enjuiciamiento lo atormenta. Su primer impulso fue ir y decirle al Jurado que ella ha mentido pero finalmente no lo hace, seguramente los sentimientos ambivalentes no se lo permiten. Es posible que Michel en ese momento sienta a la vez hacia Hanna, por una parte, horror y rechazo y por otra los tiernos recuerdos y ese gran  amor que no ha podido borrar. Todo ello y la culpa de no haber testificado de que ella mintió, hará que esta mujer sea para él una marca de por vida.

La  condena de los jueces y del sentir general de la mayoría de los alemanes es condenatorio hacia  todos aquellos ciudadanos que adhirieron, participaron y ejecutaron las órdenes del  nazismo. No obstante ésta  es puesta en cuestión en el film  si bien éste no da al respecto una respuesta contundente y satisfactoria. No explica, ni justifica dicho comportamiento pero pone en evidencia las contradicciones y  complejidades de este accionar, en parte, porque sitúa el juicio y las conductas en el singular espacio – tiempo de aquel pasado. Un pasado en el que el discurso único y la propaganda nazi resultaron ser muy eficaz. Muy eficaz en la generación del odio hacia enemigos construidos con mentiras, falacias, eslóganes que posibilitó una alienación identitaria subjetiva – colectiva que orientó el sentir y los comportamientos  para una obediencia debida indubitable.

Ya mayor, separado y con una hija, se percibe un Michel taciturno y con dificultades para conectarse con otras mujeres. Siempre en su recuerdo, comenzó a enviar a la cárcel para Hanna  libros y grabaciones de libros. Hanna a partir de ello aprendió sola a leer y no paró de hacerlo. Un día, lo llaman desde la cárcel para informarle que la dejarán en libertad al haber cumplido con 20 años de la condena. Puesto que él es el único contacto humano que ella mantiene le solicitan si podría conseguirle casa y trabajo cuando salga en libertad. Él le realiza algunas  visitas y le dice que irá a buscarla cuando salga. Pero cuando llega el día de la libertad de Hanna y él va en su busca le cuentan que ella se ha suicidado. Dejó para él un pedido: que le lleve a la sobreviviente que la acusó  una cajita de té con dinero para que haga con él lo que quiera. Para cumplir con el pedido Michel viaja a ver a la sobreviviente pero ésta rechaza el dinero, no quiere recibir nada de la asesina, no obstante se queda con la cajita de té. Él, entonces, dona el dinero a una entidad que  promueve lecturas.

El reconocer el arrepentimiento y la conciencia crítica que ella pudo adquirir a través de la lectura como lo demuestra a quien dejó Hanna todo su dinero y el porqué rechazó la libertad suicidándose, Michel logra, según interpreto, liberarse de este vínculo y desprenderse de su peso y carga. Si es posible tomar por la lectura conciencia crítica y arrepentirse de la crueldad ejercida sobre otros hay esperanza. Michel viaja con su hija, le muestra la tumba de Hanna y le cuenta su historia y el porqué de su permanente malestar.

Finalmente, frente a la pregunta cómo puede ser que tanta gente, casi toda una sociedad pueda en ciertos momentos ejercer sin piedad la peor de las crueldades? Considero que Hanna Arent nos acerca alguna respuesta con su planteo sobre la banalidad del mal, concepto escrito con referencia al juicio a Heichman, también considero lo que escribió  Dietrich Bonhoeffer, pastor teólogo alemán encerrado y ejecutado en una celda nazi: “la estupidez es peor que la maldad”. Esta aseveración del pastor resulta de la respuesta que encuentra a la pregunta acerca de  cómo fue posible que gente buena, inteligente, de distintas profesiones hayan adherido al nazismo, hayan podido obedecer órdenes y repetir eslóganes falaces.

Sintéticamente, su hipótesis es que tantos alemanes adhirieran al llamado del mal del régimen nazi es que éstos fueron seducidos para querer pertenecer a grupos poderosos y para mantener la aprobación de los poderosos debían obedecerlos, renunciar a todo juicio propio y pasar a ser simples instrumentos que justificaban acríticamente todo. Es decir por ambición. Por ello, este autor considera que la estupidez no admite ningún argumento distinto, nada que pueda poner en duda el que sostiene el poder, no hay otra racionalidad que pueda convencerlo. El estúpido va a ignorar todo otro argumento por más inteligente que sea, por eso Hanna Arent dice que  el mal es una banalidad, todos hacen lo que se les manda.  Para este pastor, que sabe será ajusticiado por lo que piensa, lo que se necesita para separarse de estos discursos que se presentan como verdad universal y emplean la crueldad para expandirse y apropiarse de lo ajeno no es inteligencia sino CORAJE, coraje que a él lo llevó a la muerte.

Dado este terrible momento que estamos viviendo  y al que me referí al comienzo deposito la esperanza en que nos afirmemos en la herencia pasada y presente de coraje, conciencia crítica y lucha que tenemos como pueblo argentino, nos afirmemos en la herencia de las Madres de Plaza de Mayo con Memoria, Verdad, Justicia para destronar para siempre el discurso de odio de la ultraderecha neoliberal entregadora y fascista.

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Nota realizada por: Raquel Kreichman


Colaboradora de:

Atrapados por la Imagen


Rosario - Argentina

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