Emilio hoy nos trae algo de . . .
"Mis héroes literarios"
Osvaldo Soriano, escritor y periodista argentino, (1943-1997).
EMILIO BERTERO
El 6 de enero fue el aniversario del nacimiento de este gordo extraordinario desde la primera novela, "Triste, solitario y final" (1973), comedia, drama, al borde del surrealismo, qué idea, qué personajes, qué bien plasmar a Laurel y Philip Marlowe puestos en el ocaso de sus luces, y más, mucho más, "Una sombra ya pronto serás" (1990) es alta literatura, debiera ser texto de estudio ("Soy un hombre cansado de llevarme puesto", nadie ha logrado tamaña frase), "No habrá más penas ni olvido" (1978), a través de una novela un manual para entender el enfrentamiento de la izquierda y derecha del peronismo en la década del 70, y todas las demás, y sus cuentazos, y la pasión por el fútbol, y por los gatos, y sus principios indestructibles, la pucha, qué tristeza que se haya ido tan pronto...
La crítica literaria argentina de su tiempo no fue justa con su obra, creo que básicamente debido a que el canon literario de entonces estaba excesivamente cerrado alrededor de autores magníficos de Argentina y el mundo, a los que para nada desmerezco, pero con los que contrastaba el estilo de texto de Soriano, ligero, fluido, una vaselina, y fue como que no se reconociera que escribir "fácil" es dificilísimo.
Como imbéciles hubo toda la vida, debió exiliarse entre 1976 y 1984 debido a amenazas de la nefasta Triple A, acusado de peronista de izquierda y comunista, como siempre pasó y sigue pasando con cualquier ser humano que tenga sensibilidad social y empatía con sus congéneres desfavorecidos.
De sus novelas llevadas al cine, me resultaron notables las dos que hizo el enorme Héctor Olivera, una, "No habrá más penas ni olvido", 1983, con una constelación de estrellas (permítaseme el lugar común) entre las que se lució particularmente otro grande, Federico Luppi, y la otra, "Una sombra ya pronto serás", 1994, con un protagónico notable de Miguel Ángel Solá.
Ya son muchos años de extrañarlo, Gordo fantástico, inolvidable, va un abrazo hacia dondequiera que esté...

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Excelente Emilio, siempre te leo
ResponderBorrarMe encanta tu comentario
ResponderBorrarLa importancia de leerte es que tu mirada nos acerca más al autor y vemos cosas q no vimos, remarcando detalles preciosos mínimos, profundos. Me encanta
ResponderBorrarGracias por tu crónica sobre el querido Gordo, un tipo mucho más que necesario...
ResponderBorrarGracias Emilio! Un abrazo.
ResponderBorrarMuchas gracias Emilio, que tengas un buen dia.
ResponderBorrarHermoso!!! Como todo lo que escribís. Claro y preciso
ResponderBorrarEscribir fàcil es difisilísimo, que buena línea, qué buen reporte.
ResponderBorrarGracias Emilio
No leí nada de el , tampoco vi las películas que nombras, pero tus líneas me dan ganas de conocerlo.... Hernan
ResponderBorrarGracias, Emilio! "Triste, solitario y final" me voló la cabeza cuando lo leí. Soriano tenía, además, la capacidad de titular sus obras con una puntería increíble: apuntaba "al cuore" sin errar jamás.
ResponderBorrarQué bueno, Emilio. Tenés razón con eso del canon, lo miraban de reojo.
ResponderBorrarSí, es cierto que no lo tenían en cuenta para incluirlo en el lugar que se merecía
ResponderBorrarYo muy tardíamente conocí su obra así que tampico figuró en mi programa de Literatura Argentina. Una gran pena.
¡Maravilloso trabajo! me sumo a los comentarios y agrego el título de mi libro favorito... " A sus plantas rendido un león" un libro imperdible! Gracias Emilio por traernos al eterno Soriano!!
ResponderBorrarUna reseña a su medida, querido tío. Y la importancia de sostenernos y apuntalar nuestros deseos de escribir, de decir, de apuntar, de compartir, en estos espacios en otro tiempo. Te quiero!
ResponderBorrarExcelente raconto de este excelente escritor, Emilio. Osvaldo Soriano, un grande de verdad. Me sumo con la novela que dice Laura, "A sus plantas rendido un león", sólo él podía parodiar una época tan oscura de la Argentina. Muchas gracias Emilio por recordarlo. Es muy lindo leerte. Un abrazo grande.
ResponderBorrarEs un bálsamo para la memoria evocativa leer tus impresiones sobre este autor que, conjuntamente con el clima de esa época - ya hace varias décadas- nos deja una nostalgia por lo que fue, por lo que transitamos y lo que nos habita como argentinos. Felicitaciones Emilio
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