De paseo por la apacible serrania de Tornquist, en una tarde invernal luego de la lluvia, fui testigo de un juego que protagonizaron el viento y el sol, con las nubes que por alli pasaban, y me regalaron un espectáculo que solo duró unos pocos minutos. Afortunadamente llevaba la cámara conmigo.
Ohhhhh que regalo natural!!!!!! estabas en el momento justo!!!! es maravillosa!!!!!
ResponderBorrara veces estamos alli. Gracias !
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