LA PLATA, LA CIUDAD MASÓNICA, ENTRE SECRETOS Y SÍMBOLOS
El 19 de noviembre de 1882 se dio un paso clave en la historia de La Plata: en el centro de la futura ciudad se enterró una urna con la Piedra Fundamental, acto simbólico que marcó el inicio de su construcción como capital de la provincia de Buenos Aires.
La decisión de crear una nueva capital estuvo directamente ligada al conflicto histórico entre la provincia de Buenos Aires y el resto del país. La ciudad de Buenos Aires concentraba gran parte del poder económico gracias a su puerto y al control de la Aduana, lo que generaba fuertes disputas sobre la distribución de esos ingresos.
Luego de la Revolución de 1880, que enfrentó a Buenos Aires con las provincias y terminó con la derrota del gobernador bonaerense Carlos Tejedor, la ciudad fue federalizada. Ese hecho abrió el camino para la fundación de La Plata como nueva capital provincial.
Hoy, en Domingos de Curiosidades, voy a contarte qué hay detrás de la fundación y del diseño de la Ciudad de La Plata y algunas curiosidades que, tal vez, no conocías.
DETRÁS DE LA HISTORIA
La provincia de Buenos Aires había perdido su principal centro político y administrativo, lo que planteó la necesidad de definir una nueva capital. En ese contexto, Dardo Rocha, quien había asumido la gobernación en 1881, comenzó a buscar alguna localidad dentro del territorio provincial que pudiera cumplir ese rol. Sin embargo, ninguna de las alternativas lo convencía, por lo que finalmente tomó una decisión más ambiciosa: fundar una ciudad desde cero.
El lugar elegido fue la zona del actual partido de Ensenada. Su cercanía con la Ciudad de Buenos Aires, la existencia de un puerto y sus condiciones naturales favorables hicieron de ese sitio una opción estratégica para concentrar allí la actividad política y económica.
Al tratarse de una ciudad nueva, sin infraestructura previa, los edificios fundamentales debían ser proyectados desde el inicio. Por eso se convocó a un concurso internacional para seleccionar los diseños de las principales instituciones: la Casa de Gobierno, la Legislatura, la Municipalidad y la Catedral, piezas centrales en la organización de la futura capital.
La Plata es una de las pocas ciudades del mundo planificadas desde cero, y su trazado geométrico oculta múltiples símbolos masónicos. Las diagonales, plazas y avenidas forman patrones que remiten a significados esotéricos, reflejando la visión de sus creadores, ya que eran miembros de logias masónicas, desde el gobernador y fundador Dardo Rocha, su colaborador Pedro Benoit, hasta parte del equipo de ingenieros, arquitectos, higienistas y legisladores que participaron en la construcción de la ciudad, entre ellos Carlos Glade, German Kuhr, Emilio Coutaret y Vicente Isnardi.
También eran masones intelectuales de la época como José Hernández, autor del Martín Fierro, quien le dio el nombre definitivo a la ciudad.
La Ciudad de La Plata no nació como un proyecto masónico, “sino que es un proyecto concebido y materializado por personas, cuya mayoría pertenecía a la masonería”.
Las plazas, diagonales y avenidas están organizadas de tal manera que cada plaza representa la ubicación de los integrantes de una logia masónica.
El trazado de la ciudad de La Plata revela el gran símbolo de la masonería que son la escuadra y el compás, en las uniones e intersecciones de las diagonales 73, 79, 74 y 80; 77 y 78 respectivamente.
El compás y la escuadra constituyen el símbolo más emblemático de la masonería, ya que representan la unión entre lo espiritual y lo material. Mientras la escuadra simboliza la moral, la rectitud y la tierra, como guía de acciones justas, el compás representa la sabiduría, la espiritualidad, la conciencia y el cielo, vinculado a los límites personales.
LAS HUELLAS MASÓNICAS EN LOS LUGARES EMBLEMÁTICOS DE LA PLATA
Muchos de los edificios históricos y monumentos de La Plata conservan detalles arquitectónicos que remiten al legado masónico.
LA CATEDRAL DE LA PLATA
La imponente catedral no sólo es un ícono religioso, sino también una obra llena de simbolismos, partiendo de la base de que fueron los mismos fundadores de la ciudad quienes la diseñaron, Dardo Rocha y Pedro Benoit. La Piedra Fundacional, enterrada a tres metros de profundidad bajo el altar mayor, resguarda una caja de piedra con objetos simbólicos depositados por ambos masones.
La Catedral de La Plata presenta en su fachada y diseño diversos elementos simbólicos vinculados a la masonería. Entre ellos se destacan las cadenas sobre sus puertas principales, que representan la fraternidad, la unión y la hermandad.
En enero de 1920, un año antes de fallecer, el Doctor Dardo Rocha dejó escrito en su testamento: “Mando que mis hijos me hagan un entierro sencillo y que la Bandera Nacional cubra mi féretro, y que éste se ponga al lado de mi esposa y no se separe jamás para que continuemos unidos en la muerte”.
Tras esas palabras, Dardo Rocha fue sepultado en un panteón familiar del Cementerio de la Recoleta, pero pronto surgió una disputa en torno a su voluntad y al destino de sus restos. Mientras algunos defendían respetar su decisión, la comunidad platense reclamaba rendirle homenaje en la ciudad, en medio de un contexto atravesado por el avance de corrientes antimasónicas.
El debate llegó a su fin en 1940, cuando su hijo, Carlos Dardo Rocha, designado como comisionado de La Plata, impulsó el traslado de los restos de Dardo Rocha y de su esposa donde hoy descansan.
La tumba de Dardo Rocha, ubicada en la cripta de la Catedral de La Plata, presenta una ubicación atípica, ya que estos espacios suelen estar reservados a obispos, lo que refuerza su relevancia histórica. De carácter sobrio, responde a una estética masónica que evita la ostentación y prioriza la geometría y la sencillez. En conjunto, su emplazamiento y diseño sintetizan la figura de un masón en el corazón de una estructura eclesiástica.
El mausoleo, diseñado por Alejandro Christophersen, se organiza en torno a una cúpula de crucería sostenida por columnas y una planta octogonal cuyo centro lo ocupan los dos sarcófagos. Esta forma geométrica, poco habitual en tumbas, simboliza la unión entre lo terrenal y lo celestial, además de estar vinculada en la masonería a los lazos de hermandad. Las ocho columnas, de aspecto medieval, culminan en capiteles góticos decorados con hojas y frutos.
En las esquinas de Plaza Moreno, frente a la Catedral de La Plata, se encuentran las esculturas conocidas como “las cuatro estaciones”, rodeadas de un conocido mito urbano. La leyenda sostiene que, especialmente en la figura del invierno, una de las manos parecería realizar el gesto de los “cuernitos”, interpretado popularmente como una burla hacia la iglesia y vinculado en algunas versiones a la masonería.
Sin embargo, se trata de una creencia surgida de relatos orales sin confirmación. Las esculturas fueron realizadas en 1892 en Francia por el escultor Mathurin Moreau y colocadas en la plaza en 1942 por autoridades municipales. Con el paso del tiempo, fueron reubicadas dentro de la plaza, quedando finalmente orientadas hacia la catedral.
De todas maneras, investigadores y crónicas locales desmienten que exista una negación masónica específica, ya que las estatuas fueron adquiridas en 1912 (y colocadas años después), no en la fundación de la Ciudad.
EL PALACIO MUNICIPAL
El Palacio Municipal de La Plata, ubicado frente a la Catedral de La Plata, simboliza la dualidad entre el poder civil y el espiritual, uno de los principios centrales de la masonería. Fue diseñado bajo un estilo ecléctico, no solo cumple funciones administrativas, sino que también concentra una serie de elementos simbólicos vinculados a la influencia masónica en la consolidación de la ciudad entre 1890 y 1910.
En su fachada y contrafrente se han señalado distintos detalles de carácter simbólico. Uno de los más mencionados se encuentra en las letras “A” de la palabra “Municipalidad”, donde se interpreta la presencia del símbolo de la escuadra y el compás, asociado a la rectitud y la armonía en la acción.
En la parte superior de la torre se destaca además la figura de un búho, imagen que en la simbología masónica representa la sabiduría y la protección.
La figura del búho en el Palacio Municipal de La Plata puede apreciarse mejor desde una vista frontal o levemente lateral de la torre. Sus “ojos” estarían representados por los dos relojes circulares; las “orejas”, por los pináculos o salientes superiores de la estructura; mientras que el “pico” se forma en el vértice o moldura central que desciende entre ambos relojes. Por último, las “garras” se sugieren en las arcadas superiores de las ventanas ubicadas por debajo de los relojes.
La monumentalidad del edificio, su cúpula central y la disposición de los salones están inspirados en principios masónicos de igualdad, libertad y fraternidad. Las columnas y detalles escultóricos poseen una carga simbólica oculta.
EL CEMENTERIO DE LA PLATA
El Cementerio de La Plata, inaugurado en 1887, es considerado un verdadero museo a cielo abierto y una muestra de la influencia masónica de los fundadores de la ciudad. Su arquitectura y sus bóvedas exhiben una amplia simbología esotérica, entre la que se destacan la escuadra y el compás, clepsidras aladas, columnas, triángulos y antorchas invertidas, elementos que reflejan el pensamiento progresista de fines del siglo XIX.
El Cementerio de La Plata fue proyectado por el ingeniero Pedro Benoit con un diseño que refleja el dualismo entre la vida y la muerte, presente en el pensamiento masónico. Su trazado reproduce la estructura urbana de la ciudad, con diagonales, plazas y plazoletas. Inaugurado el 1 de febrero de 1887, reemplazó al antiguo cementerio de Tolosa y fue emplazado al final de la diagonal 74, de acuerdo con los principios higienistas del siglo XIX.
El portal principal del Cementerio de La Plata, de estilo neoclásico y orden dórico, con 24 columnas estriadas, evoca la imagen de un templo griego y refleja la filosofía masónica. En su arquitectura se combinan símbolos como el Delta Luminoso, inscripciones sobre la virtud y la armonía, ángeles, antorchas, coronas y otros elementos vinculados a la vida, la muerte y el cosmos, en una puesta simbólica que une lo visible con lo invisible.
La simbología funeraria presente en el Cementerio de La Plata está profundamente ligada a los ritos y creencias de la masonería, donde la muerte es concebida como “la verdadera vida” o una transformación hacia el “Oriente Eterno”. Entre los símbolos más frecuentes aparecen hojas de acacia y motivos vegetales que representan la inmortalidad; flores de loto y de ocho pétalos, asociadas a la plenitud espiritual y la armonía cósmica; pisos de baldosas blancas y negras, que reflejan la dualidad entre bien y mal, luz y oscuridad; escaleras de tres peldaños, cadenas de unión, ángeles, la escuadra y el compás, y la clepsidra alada, símbolo del vuelo del alma y de la idea de que el tiempo es una creación humana.
En 1986, el cementerio de La Plata fue declarado patrimonio arquitectónico de La Plata y, desde 2018, es reconocido como Patrimonio Cultural y Monumento Histórico de la provincia de Buenos Aires.
UNIVERSIDAD NACIONAL DE LA PLATA
La Universidad Nacional de La Plata fue creada en su etapa provincial en 1889 por Dardo Rocha y nacionalizada en 1905 bajo la gestión de Joaquín V. González. Desde sus orígenes, su desarrollo estuvo estrechamente ligado a la masonería, ya que ambos, junto a buena parte de la dirigencia que impulsó la ciudad de La Plata, formaban parte de logias masónicas con la intención de construir una institución moderna, laica y basada en el conocimiento científico.
En ese marco, Dardo Rocha, iniciado en la Logia Constancia N° 7, buscó trasladar a la nueva capital y a su universidad los ideales de progreso y razón propios de la masonería. Por su parte, Joaquín V. González consolidó el proyecto universitario nacional con una impronta experimental y abierta, alejada de dogmas.
De este modo, la universidad se configuró sobre principios como el laicismo, la educación pública y el libre pensamiento, entendiendo el conocimiento como una búsqueda constante de la verdad a través de la razón, uno de los pilares centrales de la masonería de la época.
El 17 de marzo de 1906 asumió como primer Presidente de la historia de la Universidad Nacional de La Plata el Dr. Joaquín V. González, y a partir de entonces comenzó su sostenido crecimiento, convirtiéndose con prestigio en una de las más avanzadas dentro y fuera del país.
La Plata fue reconocida oficialmente como “Ciudad Masónica” a partir de ordenanzas aprobadas por el Concejo Deliberante entre 2022 y 2023, que ponen en valor su diseño urbanístico original, impulsado por Dardo Rocha en 1882. Estas normativas destacan la presencia de una simbología vinculada a la razón, la ciencia y la luz, con un enfoque cultural y turístico.
La declaración formaliza el reconocimiento del origen masónico de la capital bonaerense, concebida como un verdadero “templo a cielo abierto”. Su planificación refleja principios de la masonería de la época, visibles en la disposición de diagonales, la organización del espacio y la ubicación del Bosque hacia el oriente. En este sentido, La Plata se destaca por ser la primera ciudad planificada con este nivel de simbología masónica en América Latina.

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silviaelenalanza@gmail.com - Felicitaciones querida Isa por tan claro y descriptivo relato histórico sobre la fundación tan racional de la capital de la Provincia. Lo disfruté mucho. Bonito Domingo para ti !!!
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