Fotografías de autor

Atrapados por la Imagen es un espacio donde las historias encuentran su forma, ya sea en palabras, en fotos o en la mezcla mágica de ambas. Somos una página editorial que apuesta por la sensibilidad, la mirada personal y el disfrute de contar. ¡Bienvenidos!
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viernes, 20 de octubre de 2023

Atrapados en el Louvre


O la la ... Paris ... Paris  !!!!!!!!!!

SALON INTERNATIONAL
D'ART CONTEMPORAIN 

Carrousel Du Louvre - 20 a 22 de Octubre 2023
Galería +Que2 GESTIÓN CULTURAL
Ediciones ART SHOPPING PARIS OCTUBRE 2021, ART SHOPPING PARIS OCTUBRE 2022, ART SHOPPING PARIS OCTUBRE 2023.
 






La Luz de Él y Ella


lunes, 9 de octubre de 2023

Muestra Fotográfica - Graciela Larrrama

Graciela Larrama
"Colores en mi Cabeza"

¡¡¡Atrapados Felicita a Graciela, por su muestra Fotográfica!!!


Administración:



Tesi Salado



Isa Santoro



 Luisiana Ayriwa



Laura Jakulis


 


miércoles, 20 de septiembre de 2023

CONVOCATORIA - CONCURSO ARTÍSTICO -





 "SUCEDIÓ EN LA NIEBLA"


CONCURSO ARTÍSTICO 


ATRAPADOS POR LA IMAGEN


"Una misma Temática para todas las disciplinas".


LA CONVOCATORIA DURARÁ DOS MESES


OCTUBRE  - NOVIEMBRE


Comenzando el día 1 de Octubre hasta el 30 de noviembre


Tiempo estimado para entregar sus trabajos.


"Todas las obras deberán llevar el título de la consigna"


Las mismas podrán ser en las siguientes categorías:


Literatura: 


Microrrelato.

Poesía.

El cuento y  sus sub-géneros:

Fábula.

Fantástico.

Fantástico Maravilloso.

Fantástico de Terror.

Ciencia Ficción.

Policial 

Mitos y Leyendas.



Fotografía: 


Callejera.

Abstracta.

Conceptual.

Fotomontaje.

Diseño. 

Minimalista.

Retrato.

Paisaje.

Naturaleza.



Pintura y Dibujo: 


Se aplica el mismo concepto de Fotografía.

"Siempre que represente el tema del concurso"


"SUCEDIÓ EN LA NIEBLA"



¿Qué habrá detrás de la niebla? ¿Por qué nos atrae tanto? ¿Miedo a lo desconocido? 


La niebla es capaz de transmitir sensaciones únicas, misteriosas, de aislamiento, temor, frío y soledad. 

La magia de la niebla nos invita a crear una y miles de historias o  situaciones diferentes.

¡¡El mundo se ve diferente cuando la niebla se hace presente, los edificios parecen desaparecer... y todo se torna fascinante, poético o terrorífico!!


¡¡Te esperamos con tu propia historia, escrita o visual!!


ABRAZOS DE: TESI SALADO - LY GAUNA - ISA SANTORO Y LAURA JAKULIS


Administración de, Atrapados por la Imagen





Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

domingo, 17 de septiembre de 2023

ATRAPADOS ESTÁ DE FIESTA....

 

"Hoy es el cumpleaños de nuestra querida amiga y artista Marta Puey"



"Cuando los libros están de veras vivos, respiran; y uno se los pone al oído y les siente la respiración y sus palabras son contagiosas, peligrosamente, cariñosamente contagiosas...".

EDUARDO GALEANO


"Querida Marta, desde Atrapados deseamos que tengas un día maravilloso, junto a todos los que te queremos"


ADMINISTRACIÓN DE ATRAPADOS POR LA IMAGEN




domingo, 3 de septiembre de 2023

DOMINGOS DE NOVELA PRESENTA: "Cardo Ruso" - CAPÍTULO VIII - Marta Puey -

 

Editorial ATRAPADOS POR LA IMAGEN Presenta: 

DISEÑO DE TAPA - Laura Jakulis

FOTOGRAFÍA DE TAPA  -  Ana Maria Zorzi



Segunda edición 2023


CARDO RUSO


CAPÍTULO 


VIII


PH: MARTA PUEY


Reinaldo

La noche se hace eterna; el reloj del comedor dio las seis campanadas, ahora dará la media; falta poco para que amanezca y me falta el aire. 

Ya nadie viene a esta casa, como años atrás, tampoco llaman por teléfono. Hace tiempo que el teléfono no suena y el llamador de la puerta no se escucha para pedirle favores al intendente. Es así, cuando dejaste de dar te borran de la memoria. Ahora van a pedir a los que están de turno. 

En la casa estoy solo, y ella, al acecho. Como un fantasma se traslada de un lugar a otro. No niega su raza, salvaje, astuta; no se la escucha pero ahí está. Espía, controla. Carmen casi no viene. Puta madre, no sé a qué vine a este mundo; el resultado de cada una de mis decisiones tiene como respuesta un fracaso. Me duele el pecho, me cuesta respirar… Igual que cuando me mandaron a estudiar a ese maldito internado. A las noches, cuando el padre Rómulo abría la puerta del dormitorio, yo contenía la respiración; parecía que el pecho me iba a explotar. Escuchaba sus pasos recorriendo el pasillo que separaba la hilera de camas hasta llegar a la mía; se detenía.

 Tapado hasta la cabeza sentía que estaba ahí, parado, mirándome. Después escuchaba nuevamente sus pasos alejándose y la puerta volviendo a cerrarse. Intentaba conciliar el sueño en esa cama regada por la incontinencia que me producía el miedo. Los fines de semana no quedaba nadie en el colegio; deambulaba por los pasillos, temiendo que apareciera, me tomara del hombro y me llevara... 

Al campo me traían solo para las vacaciones. Qué mejor que el internado para deshacerse de mí. “Allí va a recibir una buena formación, va a alternar con gente como uno”, escuché que le decía a mi padre, y lo convenció, por supuesto. 

Él estaba demasiado ocupado en sus negocios. Ella me hacía pagar cada error mío arrodillado sobre maíz en un rincón de mi habitación; horas me tenía hincado mirando la pared hasta que me sangraban las rodillas. Por la noche, el temor a la oscuridad me oprimía el pecho. Cuando escuchaba mi fatiga venía, se paraba al lado de mi cama y me interrogaba: “¿Tiene miedo?.” Yo asentía con la cabeza. “Las niñas tienen miedo. Duérmase.” Daba media vuelta y cerraba la puerta. “¡Más hijos no, por Dios!”, esa era su expresión favorita delante de sus amigas a la hora del té, después de narrar su preñez, su parto, sus dolores, todo lo suyo...

Amanece, entra luz por la ventana; otra vez dejó el postigo abierto y sabe que odio que entre la luz. Ahora se la escucha; le ha abierto la puerta del patio. Hoy le toca venir a cortar el pasto. Se apura a darle el tazón de café con leche antes de que empiece con la guadaña. Cree que yo no me doy cuenta que lo apaña a mis espaldas. Después seguirá abriendo las ventanas hasta que yo me levante y le haga cerrar todo.

Estoy en el comedor, todo está listo para el desayuno. Escucho que se detiene un auto; entra Horacio, el único que sigue viniendo a esta casa.

-¿Hay alguien?

-Pasá.

-Buen día, ¿desayunando?

-Todavía no empecé, sentate. ¿Vos, desayunaste?

-Por supuesto.

-¿Tenés tiempo?

-Si no lo tuviera no estaría aquí.

-Quiero hacerte un comentario.

-Vos dirás.

-Es relacionado con mis bienes. Quiero que Carmen sea la única favorecida; vos sabés cómo ha sido criada; nunca le hice faltar nada y me preocupa que pueda encontrarse sola con tanta responsabilidad.

-No te parece que tenés tiempo por delante para esas decisiones. ¿También has organizado el funeral?

-No se trata de eso. Tampoco estoy de humor. Es una cuestión de prolijidad y quería comentártelo.

-Hacé servir un café, entonces.

-Ya lo va a traer.


Para qué voy a dar la orden, sé que está escuchando detrás de alguna puerta. Esperamos en silencio; nadie le dijo nada y ya entra con la bandeja. Trae los pocillos servidos, todo me lo trae servido; a mí me acerca el café con leche, a Horacio el café negro. Se retira sigilosa como vino, seguro que seguirá escuchando, pendiente de todo lo que hablo. Y eso es lo que quiero.

-Respecto a lo que me acabás de decir, creo que lo tenés que hablar con tu abogado.

-Sí, es cierto. Es sólo un comentario que quería hacerte; quizás lo hable con Estanislao. La palabra de tu padre para mí siempre ha sido valiosa.

-Hacelo.

Me doy cuenta de que lo dice con indiferencia bien disimulada. Yo sé que la estima que me tiene Estanislao le molesta.


-Carmen hace cinco años que se fue a estudiar. Viene muy poco. Siempre quise para ella lo mejor, pero ahora me doy cuenta de que no estoy seguro de haberle dado lo que necesitó. Además es mi hija y legalmente le corresponde.

Tomo un sorbo de café con leche. Me parece amargo; todo me parece amargo. Lo dejo. No sé qué me pasa, hace tiempo que siento rechazo por todo lo que tomo y como. Horacio lo bebe de un solo sorbo.

-El café en esta casa sigue siendo muy bueno, pero me esperan los pacientes y no quiero que se haga más tarde.

-Estás apurado, visita de médico le dicen.

-No, tu consulta no es para un médico, ya te lo dije.

Lo acompaño hasta la calle, ahí nadie va a escuchar. Nos acercamos al auto. Paso la mano por el guardabarros y me apoyo en él; otra vez la fatiga no me deja respirar. Se da cuenta y me pregunta:

-¿Vos, te sentís bien?

-Me fatigo, no sé, estoy perdiendo peso y otras cosas… No tengo miedo a morirme. Para la vida de porquería que tengo.

-¿A qué viene esa reflexión?

-Pude volver al campo porque iba a nacer Carmen. Nació de un matrimonio que sólo existió en los papeles. Con el tiempo la recuperé, encontrando la forma de que se quedara conmigo. Los viejos se murieron, uno detrás del otro; nunca escuché de ellos una palabra de reconocimiento para nada de lo que hice. Ni siquiera cuando asumí como intendente. Cuando tuve que sacarme a Victoria de encima lo logré sólo con plata. Se me cierra el pecho, me cuesta seguir hablando-. Vos, ¿cómo la pasabas en el internado?

-Bien, ¿cómo lo iba a pasar? Ya ni me acuerdo, hace mil años que estuvimos en el internado. ¿De qué hablás?

Eso me contesta, siempre fue un chupamedia; lameculo. Por supuesto que la pasaba bien; lo iban a buscar todos los fines de semana y la familia hacía donaciones al colegio, aparentando lo que no eran.

-Con el padre Rómulo, ¿nunca te pasó nada?

-No me pasó nada con nadie, Reinaldo, ¿decime qué te está pasando a vos?

A él nunca le pasa nada o no lo cuenta.

-Yo nunca la pasé bien; donde estaba bien era en el campo y quería volver. Aquellas vacaciones de invierno no me las voy a olvidar. Ya estaba en quinto año del bachillerato, ¿vos te acordás lo que pasó?

-Pasaron tantas cosas.

Me contesta mirando para otro lado. El siempre supo lo que pasó, siempre la jugó de distraído. Ahora cambia de conversación.

-Volvamos con lo de hoy. Vamos de a poco; decís que te falta el aire, que te ahogás. ¿Cuánto tiempo hace que estás así?

-El aire siempre me faltó, desde que era chico.

-Mirá, lo que pasó, pasó; son recuerdos que no te ayudan. Decime, ¿qué sentís ahora?

-Ya te dije, me fatigo, me falta el aire. Siento rechazo por la comida, hasta le siento otro sabor. Estoy mal.

-En pocos días será Semana Santa. Seguramente Carmencita vendrá a pasar esta fecha a Médanos, como lo hace todos los años. Cuando ella regrese, se irán juntos a Buenos Aires. Allí te vas a hacer los exámenes necesarios. Vos sabés que aquí, el hospital está equipado, pero no lo suficiente como para hacer estudios complejos.

-¿Qué querés decir con lo de estudios complejos?

-Quiero decir que vos tenés la posibilidad de hacerte atender en un lugar donde se puede hacer un examen más completo. Voy a ir preparando las órdenes médicas y la dirección del instituto donde se hacen los estudios que necesitás. Con los resultados tendremos un diagnóstico y luego veré el tratamiento a seguir. No podés continuar así. Vas a tener la oportunidad de estar con Carmen. Pensá para adelante viejo. Yo ahora sigo, tengo pacientes que visitar.

Antes de entrar al auto se da vuelta y me dice: Levantá, el ánimo, vos estás necesitando un cambio de aire. Mañana nos vemos. ¡Ah!, y largá el cigarrillo. Se me hace tarde, nos vemos.

Si para algo sirve éste, es para escuchar, entender y callarse.


DISEÑO DE TAPA - LAURA JAKULIS


Continúara el próximo domingo.....  a las 15hs en:


Atrapados por la Imagen

EDITORIAL -  ATRAPADOS POR LA IMAGEN - 


Segunda edición 2023

Clasificación Comercial Nacional: LITERATURA / LITERATURA ARGENTINA / NARRATIVA / NARRATIVA CONTEMPORÁNEA ARGENTINA

RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

REGISTRO EDITORIAL


ATRAPADOS POR LA IMAGEN


Administración:

Tesi Salado

Isa Santoro

 Luisiana Ayriwa

Laura Jakulis

Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

domingo, 27 de agosto de 2023

DOMINGOS DE NOVELA PRESENTA: "Cardo Ruso" - CAPÍTULO VII - Marta Puey -

 

Editorial ATRAPADOS POR LA IMAGEN Presenta: 

DISEÑO DE TAPA - Laura Jakulis
FOTOGRAFÍA DE TAPA  -  Ana Maria Zorzi


Segunda edición 2023



CARDO RUSO


CAPÍTULO 

VII


PH: MARTA PUEY


Pedro

El verano está llegando a su fin. Las siestas del pueblo son largas y borran a la gente de las calles. Estamos tendidos en la cama, fumo, Victoria se enreda conmigo, me desordena el cabello y murmura:

-Vayámonos ya.

-¿Adónde? -pregunto.

-A cualquier lado, adonde yo no tenga que esperar la hora de la siesta para entrar por la puerta del costado del hotel. Me espían detrás de las ventanas sabiendo a donde voy; aquí el interés está puesto en la vida del otro y no en la necesidad de los otros.

Doy la última pitada al cigarrillo y lo aplasto en el cenicero.

-¿Si ellos lo saben y vos también, cuál es el problema? -respondo abrazándola.

-Vos no entendés, hace poco que estás aquí. Con el tiempo esto asfixia. Vayámonos ya... aquí el pasado tiene más peso que el presente, y me doy cuenta de que yo siempre voy a ser una extraña en este lugar… Vayámonos… termina susurrando.

Un año y medio hace que iniciamos esta relación. Victoria ya ha resuelto irse de Médanos a las sierras, es el lugar que ha elegido. Argumenta que muchos de los maestros de la pintura argentina lo prefieren por la luz y que es la oportunidad para estar juntos. No opongo resistencia, pienso que las sierras son un buen lugar para seguir escribiendo y pasar desapercibido, hasta que llegue el momento oportuno para reiniciar la actividad. 

Me mantengo informado por algunos contactos. Todos coinciden en que Buenos Aires sigue siendo un lugar inseguro para mí.

Partimos de Médanos en colectivo con destino a la ciudad de Córdoba; desde allí un auto de alquiler nos llevó, por un camino de ripio polvoriento y golpeado, a las sierras. Llegamos a un pueblito de una sola posada, escondido entre cerros. Está comenzando el otoño y a Victoria los colores del lugar la atraen de inmediato. “Éste es el lugar, no busquemos más”, dice fascinada.

Llevamos dos días averiguando por una casita para alquilar; ella es quien elige, y hoy la encontró. Está apartada, camino arriba, como dice la gente del lugar. Un arroyo que baja por la ladera, se divide en dos cursos de agua que la abrazan y siguen separados hasta perderse en el valle. Retornamos a la posada en busca de las valijas, mis libros, sus lienzos y pinturas, para instalarnos en ella.

El color del paisaje marca el paso de las estaciones, el sol es permanente, la siesta en el verano una institución. Nadie asoma antes de la media tarde. Los inviernos son de días cortos y noches largas. Los días transcurren sin apuro; aquí el tiempo y los hechos se miden distinto. La gente es amable, serena, algunos dicen encontrar muertos ajenos en su propia sepultura. Presentan la queja porque les han ocupado el espacio, y nadie les sabe decir quién es el finado que allí los espera para compartir la eternidad. No entiendo si la vida va para adelante o para atrás. O suspendida de un hilo… ¿esperando qué?

Ella se pierde por las mañanas con su caballete y valija de pinturas; llega al anochecer con los atardeceres plasmados en los lienzos. La pintura la colma y su reclamo es cada día menor. Escribo, leo, y generalmente me encargo de hacer las compras y la comida. Este invierno parece haber enfriado todo.

Noviembre, la tardenoche es serena; cada día demora más en ponerse el sol. Los días se alargan; son las ocho pasadas y todavía hay luz. A diferencia de la ciudad todo lo que nos rodea cambia de forma y color. Cumplo con la rutina, vuelvo por el sendero con la compra para la cena. Estoy a pocos metros de la casa y no veo las luces encendidas. Entro, dejo la bolsa sobre la mesa, prendo la lámpara, recorro la casa, veo el caballete y algunos bastidores. Es todo lo que ha quedado de Victoria.

La casa por dentro está fría, enciendo la cocina a leña. He terminado de cenar, salgo y me siento en el corredor. El aullido de algún zorro se escucha no muy lejos. La sombra y el aleteo imperceptible de los murciélagos buceando en la oscuridad. El rumor constante del arroyo me recuerda que se divide en dos. Pareciera que fue premonitorio elegir esta casa; así se dio lo nuestro. Prendo un cigarrillo y acompaño la noche hasta que el resplandor del amanecer asoma en la cresta de los cerros. Entro a la casa empujando el silencio hasta llegar al dormitorio; me acuesto.


DISEÑO DE TAPA - LAURA JAKULIS


Continúara el próximo domingo.....  a las 15hs en:


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EDITORIAL -  ATRAPADOS POR LA IMAGEN - 

Segunda edición 2023


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domingo, 13 de agosto de 2023

DOMINGOS DE NOVELA PRESENTA: "Cardo Ruso" - CAPÍTULO V - Marta Puey -

 

Editorial ATRAPADOS POR LA IMAGEN Presenta: 

DISEÑO DE TAPA - Laura Jakulis
FOTOGRAFÍA DE TAPA  -  Ana Maria Zorzi




CARDO RUSO

CAPÍTULO


PH: Marta Puey

Reinaldo

Estoy estacionando la camioneta en lo de los Carranza, seguro que Horacio todavía está atendiendo. Le voy a decir que en dos semanas quedó todo arreglado; las cosas se resuelven así, sin vueltas. Entro, ya no hay nadie en la sala de espera, golpeo en la puerta del consultorio. Horacio dice: adelante. Abro; ahí está mi amigo, el cuello de la camisa almidonado, la corbata con el nudo perfecto, la chaqueta blanca impecable, como cuando íbamos al colegio. A él nunca se le arrugaba el guardapolvo. Lo que no puede disimular es el agotamiento. A esta altura del día debe estar harto de haber palpado cuerpos mugrientos y sudados en el hospital, y otros más limpitos y perfumados en su consultorio. Harto de escuchar las miserias de los pacientes… Sí, él es el doctor, pero Estanislao me lo propuso a mí. Me siento enfrente de él y digo:

-¿Sabés?, me saqué a la perra de encima. Sí, le queda una semana para irse del pueblo, ya está todo resuelto y firmado.

-No pensé que todo se arreglaría tan rápido -contesta sorprendido.

-¿Acaso pensabas que quería quedarse en Médanos?

-No, no es eso, ¿ya lo hablaste con Carmen?

¡La pregunta que me hace! Es un tibio; éste no entiende cómo se resuelven las cosas. Ahora me interrumpe con esta mariconada.

-En cuanto ella salga me instalaré en la casa del pueblo; mis funciones no las podría cumplir viviendo a cinco leguas de mi despacho. Ya le comuniqué a Estanislao mi decisión, voy ser el nuevo intendente.


-Sí, te entendí, pero pregunto: ¿Carmencita… ya lo sabe?

-Carmen se queda conmigo y se enterará en el momento que corresponda; sabés que a Carmen no le hago faltar nada.

 CONTINÚARA . . .


DISEÑO DE TAPA - LAURA JAKULIS


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EDITORIAL -  ATRAPADOS POR LA IMAGEN - 

Segunda edición 2023


Clasificación Comercial Nacional: LITERATURA / LITERATURA ARGENTINA / NARRATIVA / NARRATIVA CONTEMPORÁNEA ARGENTINA

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jueves, 10 de agosto de 2023

©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN: Mario Kelman - "Crónica de un Viaje Cap I"


Cuentos y Relatos 

Presenta: 

 "Crónica de viaje"

Autor: Mario Kelman

Relato inédito

Registro de Atrapados por la Imagen -RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ


Editorial Atrapados por la Imagen, es un espacio gratuito dedicado a difundir: 

¡El arte de todos!


Por razones de edición y a los fines de facilitar la lectura, se divide el escrito original en dos partes consecutivas, hoy comenzamos, con "Cronica de viaje parte I"


    




 "A  Laura, Mujer y Compañera de Vida"




Crónica de Viaje Parte I


El viaje. Londres en su magnificencia 

Un viaje siempre resulta una experiencia enriquecedora y deseable.

Es movimiento y encuentro, en el que lo no conocido, lo imprevisto y lo impropio se presentan a cada vuelta de esquina.

No obstante, hay incomodidad que se mantiene en todo el curso del viaje.
 
Incomodidad que acompaña y se convierte en interrogante.
 
Incomodidad que surge de la percepción de un hecho plausible, figurativo y sensible a flor de piel, dado en la tensión creciente entre turistas y locales, mezclados en una convivencia forzada y de conveniencia mutua; no exenta de enojos, roces y hasta golpes.

De pronto, la humanidad circundante se agrupa en dos grandes comunidades secretas, incluso para cada integrante; organizadas en base a códigos, complicidades, rituales tácitos y sobreentendidos, que prontamente se establecen y entran en silenciosa pugna. Pujas entre ambos conglomerados, a veces al interior de cada uno; o finalmente, todos contra todos y que cada uno guarde por su integridad y supervivencia.

La incomodidad revela mansamente la no condición de local ni el afán del turista.

Pero entonces, ¿qué?

Simplemente viajero, deslizando sobre la huella del rumbo que se abre y de la estela que se deja; sin pertenecer y sin intentar poseer lo que se presenta. Encuentro presente de memoria y futuro, abierto a las impresiones que puedan resonar en el cuerpo. 

Viajero es un buen lugar, en sitios que se tornan hospitalarios cuando se pasa por segunda vez, cuando se vuelve a lo que ya se ha convertido en un hogar de tránsito.

El lector podrá objetar que se trata de una crónica banal. 

Es posible.

Pero acaso ¿qué es la vida sino un extendido viaje sólo de ida?
El primer estremecimiento, la primera percepción del viajero es el encuentro con otras lenguas, y el descubrimiento de que cada lengua tiene musicalidad.

Particularmente se advierte en los saludos. 

Los saludos son los umbrales de la lengua, al ingreso y a la despedida.
 
Las lenguas cantan. Incluso la lengua materna, pero para apreciarlo hay que poder salir y escucharlo desde una exterioridad.
Las lenguas canturrean.

“-Helloooouu” “Hi…Haiiiii…”
“- Bon Joouur..” “Ou revoir, orvuaaa..”
“-Hoolaaaa.” “Buuen díiiiiiiaaa” “ Buenaas nocheeeesss…”

 

Viajero incauto al fin, ignora lo que acontece a su alrededor.
 
Previamente a su llegada, locales y turistas habían decidido conjuntamente dirimir sus sordas peleas en un partido de rugby.
Quien ganara la partida impondría sus condiciones a partir de allí.

Una partida de rugby es una prueba física, aunque para sorpresa de los participantes, éste sería un partido sin la tradicional pelota ovalada.

Así, el viaje comienza con una llegada de improviso, en el medio de una tremebunda disputa internacional, en todos los escenarios, en todas las geografías, ciudades y descampados. Nada queda indiferente ni fuera de esta fiera disputa. Por un lado, el team turistas y por el otro lado, el team locales. Cada team con sus asistentes, estrategas y apoyos.

El primer incidente ocurre en el aeropuerto de Paris.

Como sería una costumbre que hace serie, se anuncia una demora en la partida del vuelo hacia Londres.

Acontece un fenómeno que merece detenerse a preguntar. Si las butacas están numeradas, ¿qué impulsa a los pasajeros a ubicarse en los primeros lugares de embarque? Primeros en subir al avión, primeros en subir las valijas, bolsos y mochilas en la baulera a bordo; y lógicamente al llegar, primeros en descender apelando a todo tipo de estratagema.

Por supuesto, se puja de un modo muy educado. Nunca falta el “-excusme” o el “excuse- moi”, a continuación de la embestida que lo ubica en primera fila. No se puede negar lo poolite ni el charme de los procedimientos, pero luego de embestidas infaltables al fin.

En forma disimulada pero no menos increíble, las aerolíneas han descubierto esta ansiedad de los turistas y locales por embarcar, por lo que aseguran una primera fila mediante el pago de una tarifa adicional junto a discapacitados y a mujeres embarazadas.

¡¡¡Encantador!!!
- Enchanté!!
- Very lovely!!!

 

No menos encantador que el resultado obtenido. Ahora hay una cola para lo que no quieren hacer cola, luego de la cual, embarcan los demás comunes mortales...

Hechos sólo comparables a lo que ocurre con el horario de apertura de los desayunadores en el hotel, previo a la salida de los transportes. 

- Allez, allez!! Hay que aprovechar el día. Move on! Time is money!!!

 

Cientos de turistas aprontan en la línea de largada de sus respectivas habitaciones aguardando el horario de apertura, prestos a alcanzar ascensores cercanos o escaleras en su defecto; corriendo por pasillos y galerías, hasta la sala del continental breakfast. Presurosos por abrevar en fuentes y reservorios de los más variados e ingeniosas formas y mecanismos, en busca de abundantes alimentos y bebidas en un derroche de calorías y sabores; que deben alcanzar hasta la próxima vitualla.

Los turistas se apropian de historias, pasajes y objetos recluidos en museos. 

Como dice Agamben, no hay figura que mortifique más la historia y la vida, que un museo, donde yacen restos cadavéricos pret a porter para un consumo insípido. Inevitablemente, salvo contadas excepciones, indigesta.

¿Se imaginan? 

“Vea 3.000 obras de Picasso.”  ¿Cómo seguir después de la número cien?
“Vea la historia de París” Muy atractivo. La sala uno comienza en el Pleistoceno. Piedras, piedras, piedras, piedras, piedras, piedras, fragmento….y después…cuándo?  
- Uffff…
“Sala n°…” ¿? 

 

Londres es directa, franca, espléndida, magnífica… pero, con cicatrices.








Una temporada en Londres es un curso expresso sobre pragmatismo y utilitarismo. 

No se da cátedra. Se lo vive.

Una ciudad con historia milenaria que se renueva y recicla permanentemente. Sobre las ruinas de una construcción, se reconstruye. Sobre el testimonio de una historia, se hace lugar a una nueva.
El énfasis está puesto en el hacer y en lo práctico.


Una trovadora del lugar sale en nuestro auxilio, con sus cantos y saberes.
El sentimiento imperial inglés no radica en una pretendida superioridad, sino en la voluntad de hacer. Se compite con el valor de hacer. Prepotencia de trabajo diría Arlt.

Pero inevitablemente no se puede borrar los rastros dolientes de las grandes guerras. Hay cicatrices que la modernidad no alcanza a maquillar.  

Aristocracia y privilegios de una minoría y vida austera de una mayoría. 

Todo se acepta y el status quo funciona. 

La vida se preserva en límites lógicos y no hay miseria extrema ni hambre. Hay austeridad que endurece el carácter de sus habitantes.


Londres es un espectáculo muy bien montado,  con indicaciones precisas que establecen un orden de circulación y de límites; con un increíblemente hábil manejo de los símbolos.

Qué mejor ejemplo que el cambio de guardia del Palacio real.

En los palcos callejeros, su excelencia los turistas.


Los centinelas ataviados con uniformes refulgentes, con sus sones marciales, van y vienen en interminables desfiles. Aunque deja de interpretarse la Marcha de San Lorenzo, luego de la batalla de Malvinas.

La gente pugnan por conseguir buena ubicación y mirar. Quienes no alcanzan el sitial autorizado, deben circular.


 

Go on! Go! Go! Go! Go!
Move on!
Don´t stay here! Don´t stay here!
Keep moving! Keep moving!

 

Medidos gestos de Hombres y Mujeres policías que con calculada energía, sin empujones pero con firmeza, hacen circular a las multitudes en un circo interminable.

Luego del ritual, las bandas siguen su concierto, pero ya no de música militar. Suenan los sones de los Beatles, Elton John, Guns & Roses y otros que seducen al público.

El merchandising es abrumador e interminable, solo comparable al cholulismo de la gente.

Por qué se trata de mirar y de compra de souvenirs, sino por el intento de poseer, aunque sea a través de algún vestigio o una imagen almacenada.

Oh, las imágenes!  ¡¡¡Oh, los celulares!!!

Los celulares han cambiado la forma de hacer turismo.

El celular se ha convertido en un endemoniado artefacto, munido de una pantalla capaz de captar a millones de personas y de llevarlos de la nariz por aquí, por allá y por más allá.

Los teléfonos móviles se han convertido en un instrumento decisivo que organizan movimientos y encontronazos, hasta confluir en más de un scrum inevitable.

A la salida del sol, al unísono del tañido de la campana; hordas de turistas se encolumnan y marchan tras las indicaciones de google maps, en compactas columnas de gente, que transita a pie firme por unos corredores y por otros, atravesando calles, cruces y curvas, aterrorizando a su paso a los locales, que resisten dando indicaciones erróneas cuando son consultados.

No obstante, el mismo google maps parece equilibrar su alianza con los turistas y con los locales; haciendo caer la señal del GPS en el momento oportuno, dejando a miles de turistas al garete o indicando una dirección justo cuando ya cayó el sol, sin incluir inexplicablemente en el mapa de la pantalla, una brújula que permita orientarse. 

¿Y dónde está el norte? La referencia del Támesis no parece ser fiable, ya que a veces indica un punto cardinal, otras veces varía por su recorrido serpenteante.

Seguramente Google Maps mantiene un nivel de dificultad para evitar que la gente deje de pensar reposando en la I.A., procurando un entrenamiento para prevenir el Mal de Alzheimer. 

¡¡¡Bravo por Googler Maps!!

 

Pero la influencia del celular no termina allí.

El teléfono móvil también saca fotos y filma videos, permite comunicarse, editar, ver las fotos obtenidas y enviarlas a amigos y conocidos, condición sine qua non de un viaje que se precie de tal.
El turismo se ha convertido en un vini, vidi, vinci. Pero fundamentalmente vidi, vidi, vidi a través de la fascinación de la pantalla. 

Llegar y ver, capturar la imagen y lucirla, interponiéndose en la experiencia del encuentro y de las impresiones que dicha experiencia produce en el viajero.
 
Todo pasa a través de la lente mecánica del celular.
A esta altura, el team de los turistas tiene su propia interna.
Créalo estimado lector. Basta con que Ud quiera sacar una foto de un determinado ángulo y perspectiva, que seguramente otro turista tendrá la misma idea, invadiendo la escena; poniéndose delante suyo con su celular con idéntico propósito, o posando para vaya a saber qué posteridad.
 
Pero no alcanza con una foto. Se posa como si se estuvieran modelando en un imaginario desfile de celebrities.   

Pero tampoco termina allí, faltaba algo más.  Se invierten los roles, entre quién posa y quien saca las fotografías, multiplicando el tiempo de exposición y de interferencia para que otros turistas hagan el mismo ritual. 

Ni hablar cuando se llega a un punto mirador panorámico. Las aglomeraciones, tironeos y roces a los codazos, pueden ser denodados y fatales. Por supuesto, no sin la cortesía de siempre, con una sonrisa breve.

“- Excusme Sr.” “-Excuse-moi Monsieur”    “-Disculpas chaval”

El ojo de Londres, casas de té, infaltables pizzerías italianas, catedrales, iglesias y capillas de todas las épocas y estilos, reuniones vespertinas de pié a la salida de bares y pubs con infaltables pintas de cerveza, cristales con whisky, cocteles y tragos sofisticados de gente departiendo relajados luego de la jornada de trabajo; alegres o demasiado alegres. Barrios populares reciclados, antiguos mercados medievales reconvertidos, artistas callejeros.


Por supuesto, las grandes ciudades cuentan también con una vida subterránea, catacumbas y túneles. Esconden celosamente los secretos del pasado; alternando con una magnífica red de trenes y Metros, con galerías y salas enlazadas por escaleras mecánicas que incansablemente transportan a la gente. 

En las escaleras mecánicas hay que guardar la derecha, para que por izquierda pasen raudamente la gente que sube y baja a pesar del movimiento mecánico que lo lleva. ¿Por qué esa prisa, por ganar a lo sumo 15 segundos? 

Si se los observa un instante, se verán sus cuerpos rígidos de autómatas con miradas ausentes cargando con el cansancio de jornadas. Rostros endurecidos en un rictus expresivo, que reflejan una competencia con la escalera por establecer quién es más maquinal, quién es más robot.

No obstante, hay un lugar que muestra la capacidad de obra humana, donde la historia se bifurca. 

Ingresar a los recintos, deambular entre sus paredes de piedra, permanecer en cada ambiente, permite experimentar por un lado, que la historia se ha detenido allí. Una historia que se siente y lleva a interrogar sobre lo que han debido sentir allí sus antiguos habitantes, imaginar las condiciones y adversidades que afrontaron. 
Por otro lado, es una historia actual, que misteriosamente sigue viva en los fantasmas que la habitan.


Se trata de la Torre de Londres, ciertamente una ciudadela medieval, en cuya entrada se produce el encuentro con una Trovadora que canta melodías e historias de época y guía la travesía.

Llama la atención la transmisión de versiones de la historia acontecida que se propone en los relatos, con su crudeza y mordacidad, sin ocultamientos ni velos pomposos. 

En espacio central, el dormitorio del Rey con su capilla. El cartel indica que allí murió el soberano, con dos versiones indiscernibles. Un Rey muerto de pena al recibir la noticia de la muerte del hijo en el campo de batalla, o un Rey muerto asesinado a traición, por apuñalamiento mientras rezaba en la capilla.
 
Relatos de batallas, construcciones inverosímiles de zoológicos, provisión de alimentos, herrajes y demás producción artesanal para lograr autosustento, rebeliones y castigos crueles, sentencias y condenas. 


Por último, homenajes a los muertos en defensa de la Ciudadela y lo que ésta representa. 

La circunstancia que enlaza lo antiguo y lo actual de la historia de este país se recrea en los homenajes a los muertos que sellan la alianza, en la alegría y en el dolor.

No se puede negar la sinceridad de los anuncios.

La travesía por Londres tiene su momento culminante en la invitación de la Trovadora y su bella hija, que a pesar de su juventud ya es ciudadana del mundo.  Una cena tradicional en el Pub Mayflower, ocasión que deja una impresión cuyo recuerdo aún hoy emociona.

La llegada ocurre con el ocaso del sol, con un presagio sereno de un momento mágico.

Se trata del Pub más antiguo de la ribera del Támesis, que nace en el año 1550 con el nombre Shippie. En 1870 es reconstruido y rebautizado con el nombre Spread Eagle and Crown. Finalmente, en 1957 adopta su actual nombre, The Mayflower.

La entrada es un pórtico robusto y estrecho, que da a un ambiente a media luz con un mostrador de madera rústico. 

Algunos parroquianos beben su trago ruidosamente, sentados en banquetas, al costado del salón no muy grande y poblado de algunas mesas.  

Siguiendo un itinerario laberíntico, una estrecha e incómoda escalera conduce a un piso alto, con otras mesas distribuidas discretamente. 
Una mesa en particular, aguarda nuestra llegada, iluminada por dos candiles, junto a una ventana vidriada que invita a un paisaje inolvidable.

Mientras nuestra querida Trovadora transmite la historia del lugar, un leve movimiento lateral distrae fugazmente la atención, pero debía tratarse de una confusión que no debe distraer.

Según cuentan The Mayflower es el nombre del barco que lleva a America a los Padres y Madres Peregrinos –Pilgrims Fathers-  religiosos disidentes de la Iglesia Anglicana pero respetuosos del poder político de la época. 

La Trovadora narra hazañas y muestras de valor de los peregrinos que harían un primer asentamiento en la nueva Tierra, con el valor de acordar con sus habitantes aborígenes un contrato de convivencia social. 
Sobreviven a los rigores del primer invierno gracias a la ayuda de los Wampanoag, ayuda que retribuyen con una Jornada de celebración que pasa a conmemorarse cada año como Día de Acción de Gracias, o Thanksgiving Day.

El movimiento extraño y al principio imperceptible, se vuelve frecuente y evidente. Un agudo pinchazo en un dedo revela la presencia de dos duendes empuñando furiosamente un tenedor y arremetiendo con enjundia sobre la mano próxima.

¡¡Duendes!!

El lugar es mágico, ¡¡pero duendes haciendo travesuras, parece demasiado!!

Un manotazo alcanzó para dar con los duendes por tierra y retomar la calma del relato.

El Mayflower realiza varios viajes timoneado por su valiente Capitán Christopher Jones, cuyos restos reposan a la vera de la calle, en una tumba sobre la vereda opuesta y frente a la entrada del Pub. 

Finalmente, el Mayflower pasa sus últimos días anclado en el muelle próximo a donde se erigiría el Pub. 

Según cantos y alabanzas de época, el barco fue desguazado y con su madera se construyó el Pub. Si así no fuera, merecería ser cierto.

De pronto, tardíamente se advierte que cinco duendes llevan la pinta de cerveza al punto de no retorno de su derrame en la mesa. Con alarma se toma la jarra sin poder evitar que una parte de la dorada y apetecible bebida inunde la mesa, recibiendo todas las miradas acusadoras por la torpeza. 

Duendes saltando por toda la mesa, llevándose el pan, corriendo los platillos con hummus y condimentos, amenazando la entrada de mariscos y los platos con fish and chips con cataratas de sal y pimienta…. Sin embargo, con sorpresa se corrobora que ningún comensal nota lo que está ocurriendo. 

Había que neutralizar las amenazas de los duendes que parecían reír y divertirse impunemente. Hasta que la situación cobra mayor gravedad, por la acción de decenas de duendes aflojando el soporte de la araña central con velas que pende perezosamente del techo, cuya caída dejaría a oscuras el local y con riesgo de incendio.
 
Es un límite y algo debía hacerse. Se impone una negociación.

Los duendes tenían su reclamo para apaciguarse. Solicitan un tributo en homenaje a la historia y a sus caprichos: una provisión importante de obleas bañadas en chocolate, que fueron rigurosamente obsequiadas, y al parecer sometidas a un trabajo de campo preliminar y a la posterior deglución diaria en el Afternoon Tea.

Tras lo cual, los duendes acompañan, beben y cantan ruidosamente, en la mesa mágica junto a la ventana que da al Támesis, cuyo susurro de olas se hace escuchar, en una superficie calma que refleja la luna hasta el muelle donde algunas embarcaciones preparan su sueño reparador. 


La noche continúa con una caminata a lo largo de la ribera del Támesis que permite atesorar una vista nocturna de la ciudad, en compañía de la cálida presencia y compañía de la amiga Trovadora y su joven hija, cuya despedida es un hasta siempre, caminando en la lejanía hasta perderse en la neblina de la noche.

Toda historia tiene su retorno. Créalo estimado lector.

Nunca el retorno es la simetría de un círculo, sino una elipse quebrada.

En algún momento, no se sabe cuándo, hay retorno. Apueste a ello.
Esta historia no ha de ser una excepción.

Mientras se concluye esta escritura, llega el retorno a través de un escrito de Pat, la querida Trovadora de Londres. Por el afecto que transmite, y por constituir una versión más seria y respetable que lo antedicho, se incluye a continuación.

El título de Trovadora se atribuye al cálido deseo de Patricia de transmitir la historia que a continuación leerán. Ese propósito motiva la invitación al Pub, y su trascendencia.

El rasgo que se acentúa en el afán de Patricia es conmovedor. La historia demuestra que es posible darse un conjunto de reglas que permita la vida en comunidad, un contrato social que sienta acuerdos entre diferentes y entre cada uno. Luego, es tomado como base de la constitución de un país que se irradió a otros países.

¿Acaso hay un propósito más digno en una época que parece empeñada en destruir sistemáticamente lo que hace comunidad?

Gracias Patricia e Irene. ¡¡Buena Vida!!


Addenda, "EL ENCUENTRO...."

"13 kilómetros"

Por: Patricia Gudiño
North bank.

Ahí estaban Mario y Laura, de pie, debajo del retrato de Ana Bolena, nuestro punto de encuentro después de cincuenta años de ausencia.

Mientras paseábamos por la ribera norte del Támesis, conversamos con la fluidez de viejos conocidos, como si hubiéramos retomado una conversación del día anterior. Mientras yo (saboreando cada palabra del castellano que salía por mi boca) contaba historias del viejo Londres, Mario me regalaba su mirada de asombro y curiosidad.
 
No olvido su cara de sorpresa y su reflexión sobre la importancia de los símbolos y el poder al escuchar por qué los colores de la bandera argentina colorean el Tower Bridge.

(Nota: La tradición de los ingleses es colorear las riendas del Tower Bridge con los colores de la nación vencida en la última guerra.

Con inmenso dolor notamos los colores argentinos. Más allá de todo chauvinismo, es el dolor por tantos jóvenes compatriotas muertos, vidas truncadas, amores perdidos y heroísmos llevados a una batalla desigual)

El Mayflower.

Aún recuerdo las miradas de incredulidad de Mario y Laura al ver la mesa que nos tenían reservada. Iluminada con velas y con vistas al Támesis, se podía respirar el auténtico estilo entre medieval y

temprana modernidad. ¡La mejor mesa del pub!, según el camarero.

Es el pub más antiguo construido sobre el Támesis (1550). Todavía conserva la estructura original, sus mesas y bancos de madera, sus gastados escalones imperfectos y los misteriosos recovecos que algún día cumplieron una función que hoy me cuesta imaginar.

El peso de la historia se te sube a los hombros en el Mayflower y es imposible no pensar en aquellas cuarenta familias de puritanos ingleses que partieron en ese mismo punto del río hacia América en busca de un nuevo mundo. Alquilaron un barco, el Mayflower, para llegar a las costas de lo que hoy es Manhattan, huyendo de la persecución religiosa de un rey fornicador y egocéntrico.

Con un sentido religioso muy alejado de las licencias y el boato de la iglesia de Roma, buscaban construir un mundo a su medida y con sus propias reglas. Religiosidad pura, sin intermediarios entre ellos y su Dios. Con muchos ideales, poco dinero y endeudados, se embarcaron en el Mayflower en el Puerto de Rotherhithe, en la ribera sur del Támesis, al este de Londres. El barco estaba anclado junto a una Public House llamada The Shippe. Me encanta imaginar que los pasajeros tuvieron sus últimas comidas en las mesas que, 473 años después, nos deleita con el Fish & Chips, especialidad de la casa.

Después de un viaje de dos meses, castigado por las tormentas, el hambre y el escorbuto, nunca alcanzaron las costas de lo que sería Nueva York. Se quedaron en la bahía de Cape Cod, en lo que hoy es la costa de Massachusetts. Allí exploraron, negociaron, construyeron, sembraron y cosecharon.

Mientras construían la colonia de Plymouth, vivieron en el barco. A pesar de la precariedad de las condiciones de vida, fueron capaces de redactar un paquete de reglas de autogobierno, una especie de “contrato social” que posteriormente sería la base de la Constitución de los Estados Unidos. Allí también redactaron un contrato de mutua protección y convivencia con los nativos. Un año después celebraron su primera cosecha en compañía de los nativos, cuentan por ahí que ese fue el origen de lo que posteriormente fue el Día de Acción de Gracias (Thanksgiving Day).

El viaje del Mayflower marcó el comienzo de la colonización inglesa en lo que ahora es Nueva Inglaterra. Tan centrados estaban en la tarea que, probablemente, nunca fueron conscientes de que estaban construyendo los fundamentos de toda una nación. El Mayflower se convirtió en un símbolo importante de los primeros colonos y su búsqueda de libertad y oportunidades en América.

Y mientras yo, muy peliculera, admiraba la tenacidad de estos visionarios, Mario (con la sabiduría que le ha dado analizar vidas ajenas) me hizo volver a la realidad con el comentario "esa gente que tanto admiras, ha generado mucho sufrimiento en sus hijos y las siguientes generaciones".

Y sí, es así. Estos "padres peregrinos", borrachos de mesianismo, inyectaron una sobredosis de autoexigencia y autocontrol que mataron el deseo en toda su descendencia.

Un año después (1621), el barco volvió al punto de partida y quedó anclado frente al pub hasta que fue muriendo poco a poco. Permaneció allí durante años hasta que el río se lo tragó. Ése fue su último viaje; su capitán murió meses después de su llegada y está enterrado en la pequeña parroquia frente al pub. Dicen que se usaron maderas del Mayflower para restaurar las vigas de la Public House. Con los años, The Shippe cambió de nombre y desde 1957 se llama The Mayflower. Actualmente, el pub tiene un libro que solo puede ser firmado por los descendientes de los 102 pasajeros del barco (Descendant Book).

South bank.

Después de la cena, hicimos el paseo de la Reina (the Queen’s walk) a lo largo de la ribera sur. Iluminado con sus neones celeste y blanco, el majestuoso Tower Bridge nos vigilaba con desconfianza. ¡Qué ironía!

Caminata nocturna desde el Mayflower hasta el Millennium Bridge, pasando por The Globe, el teatro en el que se representaban las obras de Shakespeare en el siglo XVII, y que aún hoy funciona. Hablamos de la familia, de la pobreza y la riqueza, de la salud y la enfermedad, y de la niña que nada entre tiburones.

La cúpula iluminada de Saint Paul's Cathedral nos miraba con indiferencia británica cuando nos despedimos con un fuerte abrazo y un hasta pronto.

Al llegar a casa, mi teléfono me avisó de que caminamos unos trece kilómetros en total. Trece kilómetros que me hicieron sentir en casa."

(Fin Parte I)



Continúara el próximo Jueves.....  a las 9hs am Buenos Aires - Argentina en:

Atrapados por la Imagen

EDITORIAL -  ATRAPADOS POR LA IMAGEN - 


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Afectuosamente...

Administración de Atrapados por la Imagen.

Tesi Salado

Isa Santoro

 Luisiana Ayriwa

Laura Jakulis




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