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¡El audio Libro que estábamos esperando!📣
Idea original: Atrapados por la Imagen
Hoy Presentamos: "Veranos"
Del escritor Cristian Bautista.
Cuando pensamos en poemas y cuentos, casi sin darnos cuenta, vamos directo a Internet o a los libros que nos acompañan desde siempre.
En Atrapados por la Imagen tenemos la suerte de contar con grandes escritores, y nos pareció hermoso compartir sus textos de una manera distinta: escucharlos, dejar que nos lleguen desde la voz, descubrirlos o reencontrarnos con ellos desde otro lugar. Así nació Carrusel de cuentos y poemas.
Hoy tenemos el honor de presentar una nueva entrega de este segmento, que cobra vida gracias a la voz de Laura Rivero y al valioso aporte de los autores que se sumaron con entusiasmo a este proyecto.
(Subí tu parlante) y Preparate para escuchar:
video acá👇
"Carrusel de Cuentos y Poemas para escuchar..."
Idea original
Atrapados por la Imagen
En la voz de Laura Rivero
Trabajo de Montaje, edición y Compaginación audiovisual:
Laura Jakulis

En la penumbra, la luz se vuelve abrazo… y el silencio, fe. -

"Mar Azul"

ATRAPADOS POR LA IMAGEN
Cuentos y Relatos Presenta a:
EMILIO BERTERO
"Artista de Atrapados por la Imagen"
en: "El Moco"
Edición: Editorial Atrapados por la Imagen
RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ
Registro de propiedad intelectual
Desde chiquito le gustaba hurgarse
la nariz. Gutiérrez disfrutaba conseguir esos mocos consistentes y voluminosos,
ni muy secos ni muy húmedos, con una forma, textura y tamaño tal, que permitían
extraerlos con facilidad. Se decepcionaba cuando sólo lograba una pasta húmeda
y pegajosa, o también si el producido eran nada más que minúsculas partículas
secas y endurecidas.
A menudo era sorprendido en público
por miradas de asco, porque le resultaba imposible reprimirse aún en las
situaciones más inoportunas y, una vez lanzado a la captura, no podía detener
sus indisimulables maniobras.
Una vez retenido entre los dedos,
le complacía amasarlo suavemente hasta aglutinarlo en una bolita blanda, de
color pardo o verdusco. Cuando la consideraba a punto, la dejaba sobre la yema
del pulgar y la lanzaba al aire con el impulso de la uña del dedo índice o el
mayor. Después, frotaba enérgicamente los dedos para desprenderme de esos
oscuros hilitos residuales que se le quedaban pegoteados.
A veces el bollito estaba todavía
demasiado viscoso; entonces no se desprendía y quedaba adherido obstinadamente
a la uña. En esos casos, pacientemente lo deslizaba una y otra vez por la punta
de los dedos, intercalando de vez en cuando nuevos intentos para despedirlo.
Solía ocurrir que la tarea se veía interrumpida por alguna circunstancia
imprevista, como tener que dar la mano, recibir un vuelto o desabrocharse la
bragueta, casos en los que no tenía más remedio que buscar rápidamente un
oculto lugar cercano donde restregar la mano para desembarazarse de la tibia
bolita.
No obstante, siempre registraba maniáticamente su destino. Por eso, después de haber limpiado prolijamente las huellas y montado una perfecta escena, todavía no se explica donde dejó el moco con el que analizaron su ADN y descubrieron que lo del gerente no había sido suicidio.
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Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a:
Ilustración: Imagen libre de la Web
Edición: Editorial Atrapados por la Imagen
Corrección literaria: Isa Santoro
Maquetación y Edición: Laura Jakulis
Directora de Atrapados por la Imagen
