Fotografías de autor

Atrapados por la Imagen es un espacio donde las historias encuentran su forma, ya sea en palabras, en fotos o en la mezcla mágica de ambas. Somos una página editorial que apuesta por la sensibilidad, la mirada personal y el disfrute de contar. ¡Bienvenidos!

lunes, 24 de agosto de 2026

Catedral de La Plata - Pcia de Bs As - Claudia Molina -

- Donde la luz atraviesa el silencio y el alma encuentra su lugar -




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" Antiguo Kiosco montevideano, uno de los pocos que quedan " .- Silvia Elena Lanza

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Alto contraste - Roberto Jorge Escudero -


 

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©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN, PRESENTA: "SALVIAS Y VERBENAS" - Un cuento de la escritora: Jorgelina Presta - Rosario - Argentina -


 ATRAPADOS POR LA IMAGEN


Cuentos y Relatos Presenta a:


JORGELINA PRESTA


"Artista de Atrapados por la Imagen"

En...


"SALVIAS Y VERBENAS"

 Relato Inédito para Atrapados por la Imagen


"Basado en un hecho real"


 Editorial Atrapados por la Imagen

RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

Registro de propiedad intelectual

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Atrapados por la Imagen es un espacio abierto, accesible y en constante movimiento, donde se impulsa la participación, el intercambio creativo y las historias que merecen ser contadas.

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Un cuento inédito para Atrapados por la Imagen

"SALVIAS Y VERBENAS"

Jorgelina Presta



               Hacía ya  7 años que Julián vivía allí. Era soltero  y sólo tenía una sobrina  que vivía en Italia. Tenía 89 años y varias patologías que permanecían estables gracias a los múltiples especialistas que lo atendían  y a los cuidados que recibía.

Girasoles, la institución en la cual residía era una casona histórica con aire señorial, palaciega  y con todas la comodidades y servicios.

Compartía la mesa con Lucía, Joaquín y Josefa, un trío de octogenarios  divertidos y locuaces, que participaban en los talleres de teatro, de manualidades, juegos de mesa y clases de gimnasia. Pero Julián no. Él solía mirar algún partido de futbol en la tele e iba de vez en cuando a  sesiones con el kinesiólogo. Hablaba poco y nunca esbozaba una sonrisa.

               Las instalaciones eran cómodas, amplias y luminosas. Tanto el comedor principal como las habitaciones  tenían ventanales que daban a un  inmenso jardín con todo tipo de plantas, y dos árboles frutales. Pero lo más atractivo era el cantero central, con salvias y verbenas de todos colores. Se sabe que son flores que atraen a las mariposas. Pero lo más llamativo era que yo jamás  había visto ninguna  allí.

Girasoles era uno de las residencias  más renombradas de la ciudad por su alto nivel de hotelería y la calidad de la atención médica.

Cada tanto ingresaba  algún paciente nuevo. Un día frío de julio, llegó Nélida de 87 años .Piti le decían.

                Fue acompañada por su hija Julieta. Quien refirió que luego del fallecimiento de su papá, y esposo de Piti, su madre se había auto abandonado. Ya no iba a hacer las compras ni a la peluquería ni a sus clases de yoga y en el último mes ya casi no comía.

Cacho su esposo ya no estaba desde hacía un año y lo seguía extrañando.  Se habían amado vehementemente  por más de 60 años.

 

                   En ese momento yo era directora de la Institución, pero también colaboraba en la parte asistencial con mis colegas. Ya que eran veintisiete pacientes  y sólo dos médicos. Me pidieron que la viera. La revisé exhaustivamente. Clínicamente la encontré bien, al igual que los exámenes de laboratorio e imágenes. Aunque  su semblante y su mirada trasmitían profunda tristeza.

Intenté infinidad de veces charlar con ella, entrar en su mundo, sin éxito. Aun así, no me resigné, algo se me ocurriría. Le  reordené  la medicación, hablé con el psicólogo del lugar para que la viera, le indiqué  kinesiología y terapia ocupacional.

Pasaron las semanas, y a pesar del esfuerzo de todo el equipo de salud, Piti no mejoraba, por el contrario, no comía casi nada y no participaba en ninguna de las actividades.

                  Se había adueñado de un viejo muñeco bebé que había dejado una da las nietas de las  cuidadoras. Se la pasaba todo el día con el bebé en brazos, y con lágrimas en los ojos le cantaba canciones de cuna. No lo soltaba ni  a la hora de dormir. Y  gritaba cuando las asistentes  se lo sacaban.

A diario hacíamos la ronda con  los otros dos médicos y la jefa de enfermería. Todos ellos  me manifestaban  que Piti no repuntaba. Habían pasado ya tres meses de su estadía allí.

Una mañana durante el pase con todo el resto del equipo, se me ocurrió cambiarla de mesa, Aprovechando que a Josefa se la había  llevado el  sobrino a vivir al pueblo, la puse en la mesa  de Julián, Joaquín y Lucia. Piti aceptó y Julieta también.

                  Pasaron las semanas  y Piti empezó a comer mejor, comenzó con los talleres y retomó  las sesiones de kinesiología.

Me puse  contentísima y también me asombré porque no había mediado ningún cambio de medicación y seguía con los mismos cuidados.

Notamos que conversaba bastante con Julián. Las mucamas y las asistentes de enfermería que pasaban muchas horas allí, me referían que solía acariciar su  espalda . Y  en varias ocasiones la habían visto insistirle para que tomara  agua e incluso le llevaba el vaso a la boca. Ah y  que también le pisaba el puré para que se le hiciera  más  fácil tragar. Ante estas “acusaciones” quedé perpleja, me reí, sentí ternura y ganas de ver esa escena.

                  Cité a Julieta para comentarle el progreso de Piti, ella también lo había notado y  manifestó  su agradecimiento. Cuando la saludo para despedirla, me interrumpe diciendo: “Jorgelina,  esperá que quiero mostrarte algo” y saca de su cartera un álbum de fotos. Recuerdos de familia; el

cumple de 90 de Cacho, la fiesta de  los 60 años de casados…

Quedé atónita,  Cacho era igual a Julián.  Cachetes gorditos y colorados, ojos y orejas grandes, nariz pequeña, y el mismo brillo en la mirada.

Conmovida despido a Julieta y me dirijo al comedor. No sin antes mirar para mi lugar preferido:  el jardín. Esta vez  las salvias y las verbenas estaban rodeadas de mariposas color naranja.

                   Entro al comedor, apunto la mirada a la mesa en cuestión. Y veo que Piti y Julián estaban tomados de la mano. Ella había vuelto a comer y él había vuelta vuelto a reír.

Me invadió una emoción inefable. Mi retina grabó esa imagen, y ahora, cada vez que  veo flores y mariposas, recuerdo a Piti y a Julián y no puedo dejar de sonreir.                                                                              

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  Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a: 


©Jorgelina Presta

Rosario - Argentina

Diseño y Maquetación: Laura Jakulis

 Editora Literaria: Isabel Santoro


AGOSTO 2026






Directora: Laura Jakulis

“Queda rigurosamente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra” 

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Una Vereda para el Arquero - Ricky Kimmich

 


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Iglesia San Severino, París, Francia - Viviana García


 

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domingo, 23 de agosto de 2026

" Pequeña Rosa de Siria " .- SILVIA ELENA LANZA

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Díptico: Jardín Botánico Carlos Thays - CABA - Claudia Molina -

 




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" sentí " R. Jorge Ruiz Diaz -

 



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Con la música a otra parte. Ana Vaccari


 

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DOMINGOS DE CURIOSIDADES. HOY, CAMPO DEL CIELO, CHACO


CAMPO DEL CIELO, EL LUGAR DONDE EL UNIVERSO DEJÓ SU HUELLA



En el norte de Argentina, entre las actuales provincias del Chaco y Santiago del Estero, se extiende una de las zonas meteóricas más extraordinarias del planeta: Campo del Cielo. Allí, la tierra guarda algunos de los meteoritos más grandes jamás encontrados, enormes fragmentos de hierro que llegaron desde las profundidades del espacio y quedaron para siempre como testigos de un pasado remoto.

Pero Campo del Cielo es mucho más que un territorio sembrado de meteoritos. Es también un verdadero archivo geológico del sistema solar primitivo. El estudio de estos cuerpos celestes permitió reconstruir, con notable precisión, un acontecimiento ocurrido hace miles de años y, al mismo tiempo, acercarnos a los secretos del interior de antiguos asteroides que hace mucho tiempo dejaron de existir.

Claro. Lo hacemos más sencillo y natural, como solemos hacer en nuestras notas:

Hoy, en Domingos de Curiosidades, voy a contarte la historia de Campo del Cielo, uno de los lugares del mundo donde se encontraron algunos de los meteoritos más grandes conocidos y donde la Tierra conserva las huellas de un antiguo acontecimiento cósmico.


CUANDO EL CIELO CAYÓ SOBRE LA TIERRA

Hace entre cuatro mil y cinco mil años, un cuerpo metálico proveniente del espacio ingresó en la atmósfera terrestre a una velocidad extraordinaria. El intenso calor y las enormes fuerzas que soportó durante el descenso provocaron su fragmentación, convirtiéndolo en una lluvia de grandes bloques de hierro y níquel que se dispersaron sobre una extensa región del actual Chaco.

Aquel acontecimiento dejó una huella que todavía puede rastrearse en el paisaje. A lo largo de una franja de unos 20 kilómetros se identificaron numerosos cráteres, formados por el impacto de los distintos fragmentos contra la superficie. Algunos quedaron enterrados bajo los sedimentos y otros permanecieron ocultos durante siglos, esperando ser descubiertos.



Para quienes habitaban estas tierras mucho antes de la llegada de los europeos, aquello no fue simplemente un fenómeno celeste. El fuego que cayó desde el cielo se convirtió en parte de sus relatos y creencias, una historia transmitida de generación en generación que intentaba explicar aquel día extraordinario en que el cielo pareció encontrarse con la Tierra.

Mucho tiempo después, la ciencia comenzaría a descifrar lo ocurrido. Pero antes de que llegaran los investigadores, Campo del Cielo ya tenía su propia historia, escrita entre las piedras, el fuego y las voces de quienes habían contemplado aquel acontecimiento desde la Tierra.




LOS FRAGMENTOS DE UN MUNDO PERDIDO

Lo más sorprendente de Campo del Cielo no está solamente en el tamaño de sus meteoritos, sino en lo que esos enormes bloques de hierro pueden contar. Su composición revela que no se trata de simples piedras llegadas desde el espacio, sino de fragmentos de un antiguo cuerpo celeste que tuvo una historia propia.

Los meteoritos están formados principalmente por hierro y níquel, una combinación característica de los meteoritos metálicos. Los científicos creen que pertenecieron al interior de un asteroide que, hace miles de millones de años, atravesó procesos de calentamiento y diferenciación interna. En algún momento de su historia, aquel mundo diminuto se fragmentó y sus restos quedaron viajando por el espacio.



Hay una señal todavía más fascinante. Cuando estos meteoritos son cortados, pulidos y tratados de una manera especial, aparecen en su interior unas delicadas figuras geométricas conocidas como figuras de Widmanstätten. Son dibujos naturales formados por el crecimiento de distintas aleaciones de hierro y níquel mientras el metal se enfriaba a lo largo de millones de años.

Esas formas no pueden producirse de la misma manera en la Tierra. Son, en cierto modo, una firma del espacio. Una especie de huella digital que permite a los científicos reconocer que, mucho antes de llegar a nuestro planeta, esos fragmentos pertenecieron al interior de un antiguo asteroide.


Por eso, cada meteorito de Campo del Cielo guarda una historia mucho más antigua que la de la propia caída que lo hizo famoso. En su corazón de hierro permanece escrita una parte de la historia de los primeros tiempos del sistema solar.

EL MISTERIO DEL MESÓN DE FIERRO

Mucho antes de que la ciencia pudiera explicar qué eran aquellos enormes fragmentos de metal, los pueblos originarios que habitaban la región ya habían construido sus propias historias alrededor de la lluvia de fuego que había caído del cielo. Para los tobas, los mocovíes y otros pueblos de la zona, aquel acontecimiento formaba parte de un tiempo casi sagrado, en el que el cielo y la tierra parecían haberse unido.

Los tobas llamaron a aquel territorio Piguem Nonralt, que significa “Campo del Cielo”. Los mocovíes, por su parte, conservaron relatos en los que la Luna, atacada por jaguares, había perdido partes de su cuerpo que terminaron cayendo sobre la Tierra. El fuego llegado desde las alturas no era simplemente un fenómeno natural: formaba parte de una historia de origen, de supervivencia y de transformación.


Con la llegada de los conquistadores españoles, aquellas historias adquirieron una nueva dimensión. En el siglo XVI, mientras los expedicionarios atravesaban los bosques chaqueños en busca de riquezas, descubrieron que los habitantes de la región utilizaban puntas de hierro para sus flechas, a pesar de no conocer la metalurgia. La pregunta fue inevitable: ¿de dónde había salido aquel metal?

Así nació el misterio del Mesón de Fierro, una enorme masa de hierro que, según los relatos, había caído del cielo. Para algunos pueblos originarios era una presencia vinculada con lo divino; para los europeos, podía convertirse en una fuente extraordinaria de metal y, quizás, en una señal de las riquezas que buscaban.

Durante los siglos siguientes se organizaron distintas expediciones para encontrarlo. En el siglo XVIII, el teniente Miguel Rubín de Celis, enviado desde Buenos Aires por orden del virrey Vértiz, llegó hasta la región y realizó observaciones y dibujos del lugar donde supuestamente se encontraba aquella gigantesca masa metálica. Sin embargo, las coordenadas no pudieron conservarse con precisión y el Mesón de Fierro terminó perdiéndose nuevamente entre los vastos paisajes chaqueños.


Desde entonces, su paradero permanece envuelto en misterio. Nunca volvió a encontrarse, aunque la búsqueda de aquel gigantesco meteorito llevó al descubrimiento de muchos otros fragmentos dispersos por Campo del Cielo.

El Mesón de Fierro quedó así convertido en algo más que un meteorito perdido. Es parte de una historia en la que se mezclan ciencia, leyendas, expediciones y la memoria de los pueblos que, mucho antes que nadie, miraron hacia el cielo y comprendieron que algo extraordinario había ocurrido allí.

LOS GIGANTES DE CAMPO DEL CIELO

Aunque el Mesón de Fierro desapareció bajo el misterio y nunca volvió a ser encontrado, la búsqueda de aquella enorme masa metálica permitió descubrir otros fragmentos de la lluvia de meteoritos que había caído sobre la región. Algunos eran pequeños, pero otros tenían dimensiones extraordinarias y se convirtieron en verdaderos gigantes del espacio.

Entre ellos se encuentra El Chaco, uno de los meteoritos más grandes conocidos en la Tierra. Con una masa de alrededor de 30 toneladas, fue localizado en 1969, en las cercanías de Gancedo, y posteriormente extraído de las profundidades del suelo chaqueño. Hoy puede contemplarse en la Reserva Natural y Cultural Pigüem N’Onaxa, donde permanece como uno de los grandes símbolos de Campo del Cielo.



Pero El Chaco no es el único gigante de esta historia. Gancedo, descubierto en la misma región, tiene una masa cercana a las 30 toneladas y forma parte de los hallazgos que permitieron comprender la magnitud de aquella antigua lluvia de hierro.

Junto a ellos aparecen otros nombres que fueron surgiendo de las investigaciones y de las excavaciones, como El Toba, Las Víboras, El Taco, Santiagueño y Adolfo. Cada uno representa una parte de aquel enorme cuerpo celeste que se fragmentó al atravesar la atmósfera y dejó sus restos dispersos sobre el territorio.


EL TOBA

Algunos permanecen en Campo del Cielo. Otros viajaron a museos y centros científicos de distintos lugares del mundo. Así, fragmentos de aquel antiguo visitante cósmico quedaron separados por miles de kilómetros, pero todos conservan el mismo origen y forman parte de una historia común.

Y quizá allí esté una de las mayores maravillas de Campo del Cielo: lo que alguna vez fue un solo cuerpo que viajaba por el espacio terminó convertido en decenas de fragmentos, cada uno con su propio nombre y su propia historia, pero unidos por el mismo viaje desde las profundidades del universo hasta esta tierra chaqueña.



UN PEDAZO DEL UNIVERSO SOBRE LA TIERRA

Campo del Cielo no es solamente el lugar donde hace miles de años cayó una lluvia de hierro. Es también un territorio donde la ciencia, la historia y las antiguas creencias se encuentran para contar una misma historia desde diferentes miradas, como si fuera un caleidoscopio.

Hoy, sus meteoritos permiten estudiar materiales que se formaron en los primeros tiempos del sistema solar y conocer mejor la evolución de aquellos antiguos cuerpos celestes. Pero también representan un patrimonio natural y cultural que pertenece a la historia de esta región y de los pueblos que la habitaron mucho antes de que alguien pudiera explicar su origen.

En la Reserva Natural y Cultural Pigüem N’Onaxa, los grandes meteoritos permanecen como silenciosos testigos de aquel acontecimiento. Allí, entre los algarrobos y quebrachos del Chaco, esas enormes masas de hierro parecen fuera de lugar, como si todavía conservaran algo del cielo del que llegaron.

Quizás esa sea la verdadera magia de Campo del Cielo. Caminar entre sus meteoritos es mirar de cerca algo que nació mucho antes que nosotros, que viajó durante millones de años por el espacio y que, después de una caída extraordinaria, quedó para siempre sobre esta tierra.

Fragmentos de un mundo desaparecido, llegados desde las profundidades del universo, que todavía hoy nos recuerdan que, tal vez algunas veces, basta con mirar al suelo para descubrir la historia del cielo.


Idea, investigación y edición: Isa Santoro
Administradora de Atrapados por la Imagen





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sábado, 22 de agosto de 2026

" Prometen amarse hasta que la muerte los separe .... ? " Silvia Elena Lanza

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CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS - Hoy presentamos: El cortometraje -"Curvas" - David Galán Galindo - 3:30 minutos -

 


Género: Comedia - Terror - Cortometraje
Año / País: 2012 / España

 CINE EN ATRAPADOS POR LA IMAGEN PRESENTA:

"Los cortos que cambiarán tu opinión sobre los cortos"



www.notodofilmfest.com

«Curvas» tuvo un increíble éxito internacional ganando 25 premios en todo el mundo.

(Basado en la leyenda urbana de, La chica de la curva)

Click aquí para ver el Cortometraje - 👇💙



Dirección:
David Galán Galindo

Guión:
José LozanoManuel Martínez March

Estrellas:
Mario Diaz , Mariam Hernández, José Lozano

CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS...

 Idea y creación: Laura Jakulis
 Directora de Atrapados por la Imagen

 ¡¡Esperamos que disfrutes de este, excelente cortometraje!! 

 ¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!