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jueves, 17 de septiembre de 2026

" En Descanso " .-

©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN, PRESENTA: "Pingüinos en Chapadmalal" Relato del escritor Rosarino: Cristian Bautista - Argentina-

 

 ATRAPADOS POR LA IMAGEN



Cuentos y relatos presenta a . . .


CRISTIAN BAUTISTA


"Artista de Atrapados por la Imagen"

en...

"Pingüinos en Chapadmalal"

Cuento perteneciente a su libro: "A veces el mundo es un buen lugar"

Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

Registro de propiedad intelectual

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Atrapados por la Imagen es ese rincón donde siempre hay lugar para una historia nueva, una foto, un poema o una idea que pide ser compartida. Un espacio hecho entre todos, donde crear, descubrir y encontrarnos es parte de la aventura.

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 EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN

"Pingüinos en Chapadmalal"

CRISTIAN BAUTISTA

 

Luis deja el taxi estacionado casi en la esquina y toca dos timbres. Cuando se abre la puerta, lo primero que ve es la sonrisa de su mamá que, sin decir nada, lo abraza.  Luis siente los brazos finos y largos, y piensa en esas plantas invasivas que suben por los árboles hasta asfixiarlos.

—Te traje la plata.

—Viniste —dice ella.

Luis está ahí porque ella lo llamó. Piensa que podría haberlo esperado un poco más con la plata, pero la mira a los ojos que a veces están grises como los días de lluvia y los ve verdes. Un verde nuevo, vivo. Como el pasto que despunta después del invierno.

Entran.  Caminan por el pasillo en silencio. Ella está aferrada al brazo de Luis. Colgada del brazo como se cuelga una campera gruesa los días de calor. Cuando llegan al departamento, Luis entra primero.

—¿La dejo donde siempre? — dice Luis.

—Sí. Donde siempre.

«Donde siempre» es adentro de una jarra de cerámica con forma de pingüino gordo. Ella siempre guardó la plata ahí.  Luis recuerda volver de hacer los mandados, a los siete u ocho años, y dejar el vuelto adentro del pingüino. Tiraba las monedas para que ella escuchara el ruido contra las paredes de cerámica hasta caer en el fondo. Cuando le sobraba un billete, no. El billete, Luis se lo guardaba sin decir nada.

—Comamos en la cocina —dice ella.

Luis no contesta. Va al living. Mira la repisa. El elefante blanco, el muñeco de un coya de bigotes cargando morrales llenos de trigo y maíz, el buda dorado y sonriente, la foto de Perón montando un caballo blanco, el porta sahumerio de hojalata, pero el pingüino no. El pingüino no está. Luis se encoge de hombros y saca la plata del bolsillo, la deja sobre la repisa y va a la cocina.  Se sienta en la punta de la mesa. Frente al aparador. Ella acomoda los vasos y la panera. Luis corta un pedazo de pan y se lo mete en la boca. Mastica. Se pregunta dónde estará el pingüino. Ella se acerca con el plato hondo lleno hasta el borde y se lo pone delante. Después, trae el plato de ella. Tiene poco. Dice que no tiene hambre. Mira a Luis comer y le cuenta que todas las noches le reza a una estampita de San Cayetano para que a él no le falte ni la salud, ni el pan, ni el trabajo.

Luis arrastra la cuchara entre las hojas de acelga la papa y las zanahorias. La arrastra hasta que choca con el borde y se la lleva a la boca.

—¿Está caliente?

—Un poco.

-Echale un chorro de soda.  

Luis se levanta, va a la heladera y cuando agarra el sifón lo ve: el pingüino. A Luis siempre le pareció un bicho horrible. El pantalón a rayas, un moño ajustado, los zapatos de punta redonda. Un gordo con la postura soberbia de los que quieren ser elegantes.

Luis lo agarra. Lo lleva hasta la mesa y lo pone entre ella y él.

Ahora comen los dos. El silencio es más fuerte que los golpes de las cucharas contra el borde del plato, que las bocas sorbiendo. Terminan la sopa. Ella se para y junta los platos.

Luis se acomoda en la silla y mete la punta del dedo meñique en el pico del pingüino.

—¿Sabías que los pingüinos pueden aguantar hasta veinte minutos sin respirar? 

—Es una jarra muy cómoda.

—Era de una época.

—Era de tu abuelo.

—¿De mi abuelo?

 Luis sabe que su abuelo trabajó en el ferrocarril hasta que se jubiló. No mucho más.

—Cuando era mozo —dice ella.

—¿Mozo? ¿El abuelo fue mozo?—dice Luis y saca el dedo del pico del pingüino.

—En la costa —dice ella y cuando lo dice el iris se agranda y habla de veranos en hoteles al lado del mar. La arena, las olas, los caracoles. Y entonces, antes de terminar de hablar dice: Perón. Sonríe. Y cuando dice Evita los ojos tienen el mejor verde que se pueda imaginar. 

—¿Es así como pasó?

—¿Querés ver fotos?

No, piensa Luis. —Bueno —dice.

Ella va a la pieza y vuelve con una caja de zapatos. La abre y saca las fotos de a una. Despacio. Son fotos con los bordes recortados con una tijera de picos; algunas están pegadas en cartones y protegidas por un papel traslúcido y fino.Luis ve sombrillas, caras sonrientes, familias con muchos chicos que miran el mar. En una hay varios edificios enormes. Uno al lado del otro. Atrás, con birome y en letra cursiva lee: diciembre/48. Entre paréntesis: Chapadmalal.

—El día que se inauguró.

—¿El abuelo estuvo ahí?

—Trabajó de mozo.

—¿La vio?

—De lejos.

La mirada de los dos se junta sobre el lomo esmaltado del pingüino y por un instante a Luis le parece que el marrón se tiñe de verde.

-—¿Es de ese día?

—Elijo creer que sí.

 —Guardabas la plata —dice Luis.

—Las monedas —dice ella—. Durante mucho tiempo, ahí, juntaba las monedas. Cada vez que tiraba una adentro, mientras la escuchaba rebotar, pedía un deseo.

—¿Como en las fuentes?

—Pero sin agua.

—¿Se te cumplió alguno?

-—Algunos, sí. Otros, no.

Luis se levanta y agarra el pingüino con las dos manos. Lo acaricia. La cerámica esmaltada tiene grietas finitas y largas.

—Es hermoso —dice Luis.

Ella sonríe con la timidez propia de los que no están acostumbrado a recibir elogios y se para. Agarra la frutera y la deja en la mesa.

Luis sostiene el pingüino, lo gira y mira en su interior.

Ella agarra una manzana, la pela y la corta en trozos.

—No se consiguen más de estos —dice Luis sopesando el pingüino.

Ella guarda las fotos con la delicadeza que exige un rito. De a una las mete en la caja una sobre otra.

—Es hermoso —dice Luis.

Ella se levanta y se aleja con la caja. Luis se levanta, va al living y deja el pingüino sobre la repisa. Después saca una moneda, la tira adentro y, antes de que deje de rebotar en las paredes, pide un deseo.

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 Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a: 


©CRISTIAN BAUTISTA

Rosario - Argentina

 Diseño y Maquetación: Laura Jakulis

 Editora Literaria: Isabel Santoro

Septiembre 2026



 Agradecemos a todos nuestros amigos, lectores y seguidores, por sus visitas y valoraciones.


Afectuosamente...


Administración de Atrapados por la Imagen
Directora: Laura Jakulis

Colaboradores: Marta Puey - Emilio Bertero


Queda rigurosamente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra”
              
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¡Hoy 17 de Septiembre, Atrapados está de Fiesta!

 

¡Festejamos el cumpleaños de nuestra querida  amiga, Marta Puey!



“Durante la mayor parte de la historia, Anónimo era una mujer”

Virginia Woolf 


¡En este día tan especial, en nombre de toda la comunidad de Atrapados por la Imagen, extendemos un cálido saludo de cumpleaños a nuestra querida amiga, Martita !

Los invitamos a visitar la galería de la autora, donde podrán disfrutar de sus obras, haciendo click en el siguiente link 👇

https://atrapadosporlaimagen.blogspot.com/search/label/MARTA%20LEONOR%20PUEY


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lunes, 14 de septiembre de 2026

Gracias !!!!!! - Ricky Kimmich

 


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" Un atardecer coloniense " .- Silvia Elena Lanza

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©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN, PRESENTA: "NIÑECES VULNERADAS" Poema Inédito de la escritora: Raquel Kreichman - Rosario - Argentina

 

Atrapados por la Imagen


De Poetas y Poemas presenta

a. . . 

Raquel Kreichman 


"Artista de Atrapados por la Imagen" 

en


"Niñeces vulneradas"


Poema inédito para Atrapados por la Imagen

Fotografía: Luis Pedro Raota


Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

Registro de propiedad intelectual

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Atrapados por la Imagen es un espacio abierto, accesible y en constante movimiento, donde se impulsa la participación, el intercambio creativo y las historias que merecen ser contadas.

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Poema inédito para Atrapados por la Imagen


"Niñeces vulneradas"

Raquel Kreichman


Pibes de mis queridos barrios rosarinos

se juegan la vida en lugar de jugar a la pelota.

A toda hora se la mandan a jugar,

la vida, aclaro,

y no son soldaditos de plomo

son soldaditos guerreros de verdad

contra otros soldaditos de verdad

Matan o mueren

Thats is the question

No juegan al ladrón de la vereda,

ni al ladrón y al policía

después de volver de la escuela

No hay escuela

Ni hay ñata contra el vidrio del café

como una escuela de todas las cosas


Ni siquiera hay universidad de la calle,

La universidad es de las mafias,

Mafias de narcos y tratas,

de guantes blancos o no

Los pibes son moneda de cambio

sea para la bolsa de comercio

o para los nuevos dueños de nuestro río tan amado

o para tantos y tantos …

Nuestros pibes tampoco son los tauras de Borges

Un Borges que sobre el ajedrez pregunta:

“Dios mueve al jugador y éste la pieza

¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza

de polvo y tiempo y sueño y agonías?”

Hoy ese Dios está desnudo

El que quiere puede verlo

Los pibes de mis queridos barrios de Rosario

son soldaditos que se sienten muy valientes

ignoran por quien se juegan la vida.

 

Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a: 

©RAQUEL KREICHMAN

Rosario - Argentina

Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

Diseño y Edición: Laura Jakulis

Correctora Literaria: Isabel Santoro

Colaboradores: Marta Puey y Emilio Bertero

Ilustración: Luis Pedro Raota - Fotógrafo argentino


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Directora: Laura Jakulis


“Queda rigurosamente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra”

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domingo, 13 de septiembre de 2026

" A Contramano " .- Silvia Elena Lanza

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¡Se acerca la Primavera ! - CABA - CLAUDIA MOLINA

 


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" Planetas ". R. Jorge Ruiz Diaz -

 


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DOMINGOS DE CURIOSIDADES. HOY, ARROYO TURQUESA, SAN JUAN

 ARROYO TURQUESA, LA JOYA OCULTA DE LAS MONTAÑAS SANJUANINAS


Hay paisajes que parecen inventados por la naturaleza para sorprendernos. Colores intensos que se derraman entre las montañas, tonalidades celestes que contrastan con la inmensidad de la cordillera y rincones tan extraordinarios que cuesta creer que existan. En San Juan, uno de esos secretos se esconde a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, en plena Cordillera de La Ramada. Allí, bajo la mirada imponente del Cerro Mercedario, una de las cumbres más altas de América, el Arroyo Turquesa desciende entre las montañas como una joya de aguas cristalinas, convirtiendo a este remoto rincón de Barreal en un paisaje único, imponente y codiciado.


Hoy, en Domingos de Curiosidades, te voy a contar qué se esconde detrás de ese intenso color turquesa que convierte a este arroyo en un paisaje casi irreal, cómo nació este rincón perdido entre las montañas sanjuaninas y cuáles son los secretos que guarda uno de los lugares más sorprendentes de la Cordillera.



ARROYO TURQUESA, EL SECRETO AZUL DE SAN JUAN

En un rincón de la cordillera sanjuanina, entre montañas, piedras y tierras de tonos rojizos, un pequeño curso de agua sorprende por una tonalidad que parece salida de un sueño. es el arroyo turquesa, una de esas maravillas naturales que llaman la atención por la intensidad de sus aguas y por el paisaje que las rodea.

Su recorrido es breve, pero suficiente para dejar una imagen difícil de olvidar. durante unos 250 metros, el agua conserva ese característico color turquesa antes de mezclarse con otros cursos de agua y perder paulatinamente su tono vibrante.


UN NACIMIENTO ENTRE HIELO Y MONTAÑAS

El arroyo no tiene una historia humana de batallas o fundaciones, sino una rica historia natural ligada a la evolución de la cordillera.

Sus aguas provienen del deshielo del glaciar Caballito, ubicado en las entrañas del cerro mercedario, una de las grandes cumbres de los andes. desde allí, el agua comienza un pequeño recorrido entre las piedras de la montaña hasta dar forma a este particular paisaje.

Y aunque el tramo del arroyo es corto, guarda una de sus mayores sorpresas en el lugar donde nace, cuando el agua aparece entre las piedras, en la ladera de la montaña, aparentemente de la nada.


¿POR QUÉ SUS AGUAS SON TURQUESAS?

La explicación de este color tan particular está en los minerales presentes en el lugar, especialmente en el cobre. las aguas vertientes pasan en algún punto de su recorrido por una veta de este mineral y, al oxidarse, adquieren esa tonalidad azulada que hace único al arroyo.

Pero el fenómeno no queda solamente en el agua. al avanzar por el lecho, la corriente arrastra sedimentos minerales que terminan depositándose sobre las piedras y las van cubriendo poco a poco con el característico azul del óxido de cobre.

De esta manera, el color del agua y el de las rocas se unen para crear una escena de una intensidad sorprendente.


LAS PIEDRAS TAMBIÉN SE TIÑEN

Las rocas que se encuentran en el lecho del arroyo se van tiñendo lentamente con los sedimentos del mineral de cobre que arrastra el agua. con el paso del tiempo, esa acumulación les da una apariencia azulada que parece pintada sobre la superficie de las piedras.

La imagen resulta todavía más llamativa cuando el agua cristalina corre por encima de ellas y refleja la luz, haciendo que el turquesa se vuelva protagonista absoluto del paisaje.


UN COLOR QUE CAMBIA CON LA LUZ

La tonalidad del arroyo no siempre se percibe exactamente de la misma manera. puede variar según las condiciones del día y, especialmente, de acuerdo con el ángulo de incidencia de la luz solar.

Por momentos puede verse más claro, en otros más intenso, pero cualquiera sea su tonalidad, el espectáculo resulta sorprendente para quienes llegan hasta este rincón de la montaña.


UN PEQUEÑO RECORRIDO, UNA GRAN MARAVILLA

Frente a esta maravilla poco visitada, uno podría quedarse durante horas observando el agua discurrir por el lecho turquesa, siguiendo su recorrido entre las piedras y contemplando el contraste con las montañas que la rodean.

Con un resto de energías, el camino permite acercarse un poco más hasta llegar al lugar exacto donde surge el arroyo entre la piedra, en la ladera de la montaña.

Allí, donde el agua nace del deshielo y se encuentra con los minerales de la tierra, comienza este breve recorrido que la naturaleza convirtió en una de las imágenes más sorprendentes de san juan.


EL SECRETO AZUL DE LA MONTAÑA

El arroyo turquesa es pequeño en su recorrido, pero enorme en la impresión que deja. apenas unos 250 metros alcanzan para que el agua, las piedras, los minerales y la luz se encuentren y formen un paisaje extraordinario.

Es uno de esos lugares donde la naturaleza no necesita grandes dimensiones para sorprender. basta mirar el agua correr sobre las piedras teñidas de azul para entender que, en algún rincón escondido de la cordillera, la montaña guarda todavía pequeños secretos capaces de dejar sin palabras a quien se detiene a contemplarlos.


UN PEQUEÑO RECORRIDO, UNA GRAN MARAVILLA

Frente a esta maravilla poco visitada, uno podría quedarse durante horas observando el agua discurrir por el lecho turquesa, siguiendo su recorrido entre las piedras y contemplando el contraste con las montañas que la rodean.

El acceso hasta el arroyo puede hacerse a pie, mediante trekking, o en vehículos 4x4, una alternativa para quienes prefieren realizar el recorrido sobre ruedas por este particular paisaje de montaña.

Con un resto de energías, el camino permite acercarse un poco más hasta llegar al lugar exacto donde surge el arroyo entre la piedra, en la ladera de la montaña.

Allí, donde el agua nace del deshielo y se encuentra con los minerales de la tierra, comienza este breve recorrido que la naturaleza convirtió en una de las imágenes más sorprendentes de san juan.


Entre montañas y silencio, el Arroyo Turquesa parece guardar un secreto que la naturaleza solo revela a quienes se animan a llegar hasta él.

El agua nacida del hielo, las piedras teñidas de azul y la luz de la cordillera se unen en un paisaje que parece irreal.

Y quizás por eso, al emprender el regreso, queda la sensación de haber descubierto un pequeño pedacito de cielo escondido entre las montañas.


Idea, investigación y edición: Isa Santoro
Administradora de Atrapados por la Imagen





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