Fotografías de autor

Atrapados por la Imagen es un espacio donde las historias encuentran su forma, ya sea en palabras, en fotos o en la mezcla mágica de ambas. Somos una página editorial que apuesta por la sensibilidad, la mirada personal y el disfrute de contar. ¡Bienvenidos!

lunes, 30 de marzo de 2026

Fotografía: Hugo Filmore -

 

Peaky  Blinders - (Nacional)   

 Workshop: Mirta Steinberg - Model. Mitzan Gilbirt.




Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN, PRESENTA: Al escritor: Cristian Bautista en: “El agua que se junta entre los adoquines”- Rosario - Argentina -

 


Edición: Editorial Atrapados por la Imagen


RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL


ATRAPADOS POR LA IMAGEN


Cuentos y Relatos Presenta a...

CRISTIAN BAUTISTA 


"Artista de Atrapados por la Imagen"


en. . . .


 “El agua que se junta entre los adoquines”


Cuento inédito para Atrapados por la Imagen




"La editorial de Atrapados por la Imagen, es un espacio accesible para todos, fomentando la participación y el intercambio creativo".

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 “El agua que se junta entre los adoquines”

 CRISTIAN BAUTISTA

         

          Santiago se acomoda en el asiento de atrás del taxi que dobla por Callao, pasa sobre un charco y salpica toda la vereda oeste. Cuando llega a Urquiza, el semáforo, se pone en rojo, el taxi frena y una mujer cruza por la senda peatonal. Camina lentamente. Tiene puesto un sacón negro y tejido, de esos que tienen bolsillos grandes y hondos.  El paraguas abierto no deja verle la cara. Lleva un bolso de tela azul colgado del brazo. «Viene del supermercado, seguro viene del supermercado», piensa Santiago y está seguro de adivinar que, adentro del bolso, debe haber pan, leche, tostadas, yogurt y un tarro de Nesquik. Uno grande. De lata. Una lata amarilla, con el dibujo de un conejo sonriendo y la tapa de plástico azul. También manteca, dulce de leche y, por supuesto, miel. Su hijo la debe estar esperando para desayunar. Cuando llegue va a cerrar el paraguas, acomodará todo en la mesa y, después de colgar el bolso,  lo llamará.

—Falta el Nesquik —dirá el nene, de no más de ocho años, apenas se siente adelante de la taza de leche tibia.

—Fíjate en el bolso —contestará la madre. El nene resoplará pero «la leche sin Nesquik no se puede tomar», pensará mientras camina con desgano hacia la cocina.

— ¿Dónde está el bolso? —preguntará el nene.

—Donde siempre— dirá la madre.

— ¿¡Dónde!? — gritará el nene con fuerza y los puños apretados, aunque sabe muy bien donde es «donde siempre».

— Donde siempre — volverá a decir la madre.

—¿El azul?—preguntará el nene mirándolo ahí colgado.

—El azul —responderá la madre. El nene abrirá el bolso resignado y con fastidio. Sacará de adentro el tarro de Nesquik y volverá a la mesa donde su madre estará de pie, esperándolo para sentarse y desayunar juntos, mientras unta una tostada con miel.

—Cuando dejés el tarro en la mesa, alcánzame del bolsillo de mi abrigo las llaves, por favor —dirá la madre.

—¿Ahora? —dirá el nene.

—Ahora —dirá la madre.

El nene caminará hasta el abrigo, con más fastidio que antes,  y meterá la mano en el bolsillo.

—¡Melbas mamá, me compraste Melbas! —y, con el paquete en la mano, correrá a abrazarla colgándose del cuello hasta que la madre se incline a su altura. Entonces el nene le dará un beso en la mejilla; uno grande. La madre no se va a conformar con uno y acercará la mejilla hasta pegarla a los labios del nene. Aunque la posición le haga doler la espalda, desarmándose como una contorsionista improvisada, la madre, lo abrazará sin soltar la tostada y así, abrazados las dos, el nene comenzará a darle besos cortos en forma de golpecitos. Repiqueteando. Como si en vez de boca tuviese un cincel e intentará tallar en la mejilla todo lo que quiere a su mamá; mientras ella, dejando la mejilla bien cerca de la boca del nene, dirá: —Bueno. Bueno. Vamos a tomar la leche que se enfría —aunque en realidad, no quiere que ese momento termine jamás.

El taxi arranca.

Media cuadra después un relámpago, un trueno y la lluvia, todo en menos de cinco segundos.

— ¿Te molesta si pongo música? —dice el taxista. Santiago no contesta. El taxista dando golpecitos cortos, enérgicos y seguros pasa, con habilidad y sin dejar de mirar el camino,  tres o cuatro carpetas en el pendrive. Elige una que dice: « Nacionales». Al llegar a Rivadavia la onda verde se termina y, antes de girar, el semáforo se pone en rojo. Por el parlante suena Calamaro cantando un tema de Roberto Carlos. La lluvia se hace más copiosa y no le da tiempo al limpia parabrisas a sacar toda el agua. La luz roja del semáforo parece derretirse a través de las gotas gruesas.

—Temazo para un día como hoy —dice el taxista.

Santiago no contesta. El taxista baja la música y lo mira por el retrovisor. La luz del semáforo cambia. Primero amarillo después, obviamente y como es de esperar, verde. El taxi arranca y dobla por Rivadavia hacia norte. Agarra el empedrado. Va lento. Santiago trata de concentrarse en el ruido de la rueda aplastando el agua que se junta entre los adoquines.

Cuatro cuadras después el auto se detiene bien pegado al cordón. Santiago paga, abre la puerta y baja del auto. Antes de cruzar, espera que el taxi arranque haga unos metros y doble en la esquina, después cruza despacio por el medio de la calle, no le importa mojarse.

Santiago llega a la puerta vidriada empuja con fuerzas y mientras camina hasta la recepción va dejando huellas de agua que no tardaran en secarse. Se anuncia y la secretaria le dice que espere en el pasillo. Que ya lo van a llamar. El lugar tiene olor  a comida, desinfectante y flores. Un hombre vestido con un guardapolvo blanco pasa arrastrando una  silla de ruedas. La arrastra con una sola mano. Con la otra mano, mira el celular.

—Buen día —dice Santiago. El hombre contesta moviendo la cabeza. Algunos largos minutos después se abre una de las puertas y sale un hombre flaco, alto y prolijo. Lleva puestos unos lentes de aumento apoyados en la punta de la nariz, sostenidos de las patillas por una correa negra de hilo finito que le da vuelta alrededor del cuello. Sostiene con las manos una hoja de papel ajado.

—¿Cortés? —dice el hombre.

—Soy yo —dice Santiago, entra. La habitación es chica y sin ventanas. Tiene el lugar justo para dos camas de caños gruesos con colchones finos, dos roperos y una mesa de luz de chapa sin cajones. El hombre deja la hoja sobre la cama, saca una pinza de uno de sus bolsillos y, con habilidad, rompe el candado de la puerta de uno de los roperos.

—¿No trajo nada?

—No.

—Espéreme acá. Mientras lo vacía, voy a ver si le consigo alguna bolsa de consorcio  o una caja.

—Gracias —dice Santiago. El hombre se va. Santiago cierra la puerta y, después de mirar unos minutos el interior del ropero, comienza a sacar las cosas de a una. Cuando ve el sacón negro y tejido, sonríe. Lo levanta de los hombros, la sacude con fuerza y, después, mete la mano en el bolsillo.

 

  Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a: 


©CRISTIAN BAUTISTA

Rosario - Argentina

Diseño y Maquetación: Laura Jakulis - Directora -

 Editora Literaria: Isabel Santoro

Ilustación: Imagen libre de la Web

Marzo 2026



Agradecemos a todos nuestros amigos, lectores y seguidores, por sus visitas y valoraciones.


Afectuosamente...


Administración de Atrapados por la Imagen.


                                                                                                                  

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domingo, 29 de marzo de 2026

" Florida Santa Rita " .-

Fotografía: Claudia Molina -

 

Cuarteto de cuerdas Ámbar- Candlelight

Automóvil Club Argentino - CABA




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DOMINGOS DE CURIOSIDADES. HOY. EL PUENTE DE LA MUJER

 EL PUENTE DE LA MUJER




El Puente de la Mujer es una de las postales más emblemáticas de la ciudad. En pleno Puerto Madero, une las dos orillas del Dique 3 y sobresale por su silueta moderna, su fuerte carga simbólica y su papel clave en la transformación urbana de Buenos Aires.

Hoy en Domingos de Curiosidades voy a contarte su historia y algunos detalles que, tal vez, no conocías.



SU HISTORIA

Moderno y a la vez sobrio. Simple en sus líneas, pero refinado. Reservado en su presencia, aunque imposible de ignorar. Todavía joven para llamarlo histórico, pero ya con la fuerza simbólica de aquello que nace para perdurar.

En diciembre de 2001, en medio de una de las crisis políticas e institucionales más profundas de la democracia argentina, se inauguró en Puerto Madero el Puente de la Mujer: una obra de autor, singular y sin precedentes en Latinoamérica, que comenzó a escribir su propia historia desde el primer día.


La obra fue impulsada y financiada por el empresario Alberto L. González, exintegrante de la Corporación, quien la concibió como un homenaje a su esposa y a sus hijas, con la decisión expresa de donarla a la Ciudad. El diseño estuvo a cargo del arquitecto español Santiago Calatrava, reconocido internacionalmente por sus estructuras blancas y de fuerte impronta escultórica. El puente se construyó en apenas un año, con una inversión cercana a los seis millones de dólares.

Con sus 170 metros de extensión, enlaza las pasarelas este y oeste a la altura del Dique 3. Su rasgo más singular es el tramo central, que puede girar 90 grados sobre su eje para permitir el paso de veleros y embarcaciones de gran calado, una innovación también inédita en las obras de Santiago Calatrava.

Su punto más elevado, que alcanza los 39 metros, lo vuelve visible desde avenidas como Paseo Colón y Avenida Leandro N. Alem, consolidando su presencia en el paisaje y afirmando su condición de ícono urbano.


El puente fue fabricado en España por la empresa URSSA y luego transportado en piezas y montado en su emplazamiento actual, quedó levantado en un año.

Según explicó su propio autor, Santiago Calatrava, el puente busca evocar la imagen de una pareja bailando tango. El mástil inclinado representa al hombre, que sostiene con tensores la curva central, símbolo de la mujer, en una figura característica de este baile rioplatense.

El tango, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, encuentra así una interpretación arquitectónica que transforma el movimiento y la tensión del abrazo en estructura y acero.

En 2022, el Puente de la Mujer fue sometido a una importante puesta en valor. El antiguo piso de madera, ya deteriorado por el paso del tiempo, fue reemplazado por listones sustentables fabricados con plástico reciclado. Cien mil “Botellas de Amor” se convirtieron en cinco toneladas de material destinado a conformar el nuevo deck.

La intervención comenzó con el retiro de la madera original y una limpieza integral de la estructura mediante hidrolavado, para eliminar cualquier agente contaminante. Luego se aplicó pintura anticorrosiva y finalmente se instaló el nuevo piso ecológico. Para alcanzar esa superficie se utilizó el equivalente a dos piletas olímpicas repletas de envases plásticos.

Este material sustentable ofrece mayor durabilidad y resistencia frente a la corrosión, la humedad, los cambios climáticos y las plagas. Además, no se astilla y requiere menos mantenimiento que la madera tradicional.

Como parte de la obra, también se reforzó la pintura del mástil, que se eleva a casi 40 metros de altura, asegurando su preservación y presencia en el paisaje urbano.


El Puente de la Mujer trasciende su función de paso peatonal: es la síntesis entre arte, ingeniería y conciencia ambiental.

De día, recorta su silueta blanca contra el cielo; de noche, se ilumina y se vuelve aún más escénico. A cualquier hora convoca a miles de visitantes que lo eligen como punto de encuentro y como marco ideal para fotografiar el perfil urbano de la ciudad.






Idea, investigación y edición: Isa Santoro
Administradora de Atrapados por la Imagen



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sábado, 28 de marzo de 2026

¡¡La city!! - Héctor Daniel Cappuccio -


 

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¡¡ALMAS!! Héctor Daniel Cappuccio -





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" Luna Gibosa Creciente entre los Pinos " .-

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Fotografía: Claudia Molina -

 

“Hay caminos que no se explican… se sienten en el alma y te cambian para siempre.”

 - Achill Island - Irlanda




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CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS... - Rojo, Amarillo, Rojo Año: 2018 Duración: 4 min.

 


Cine en Atrapados por la Imagen


 Nuevo ciclo de Cortometrajes premiados 



"Para un padre, hablar de política con su hijo puede ser incluso más incómodo que hablar de sexo".





Título original: Rojo, Amarillo, Rojo
Año: 2018
Duración: 4 min.
País: España 

Género
Comedia | Cortometraje

Click aquí para ver el Cortometraje - 👇💙





Título original Rojo Amarillo Rojo Año 2018 Duración 4 min. País España 

Dirección: Teresa Bellón, César F. Calvillo
Guión: Teresa Bellón, César F. Calvillo
Reparto: Dani Nieto y José Troncoso 
Fotografía: Andrés Malo
Compañías:
Distribuidora: Notodofilmfest

¡¡Esperamos que disfrutes de este, excelente cortometraje!! 


¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!


CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS... 

Idea y creación: Laura Jakulis

Directora de Atrapados por la Imagen


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Prisión al paisaje. Cecilia Alexander-


 

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Habitantes del jardín. - Cecilia Alexander -


 

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Ecoparque - CABA - Claudia Molina -

 

"La belleza no hace ruido: solo vuela, se acerca… y transforma"



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viernes, 27 de marzo de 2026

" Vivir un Atardecer en el Bosque " .- Silvia Lanza -

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PIERROT Y LOS CUATRO ELEMENTOS - Mirta Steinberg -

 

Ensayo fotográfico, el personaje “Pierrot” arquetípico de la commedia dell'arte francesa e italiana, el rostro blanco, vestimenta holgada, personalidad melancólica, ingenua y romántica, soledad, inocencia y el silencio poético.

Tierra, Agua, Aire y Fuego son los cuatro elementos clásicos, fundamentales en la filosofía, la ciencia antigua y la cultura occidental.

 

Pierrot, encarna la introspección y la máscara emocional con la interacción de vestuario, maquillaje, accesorios, dirección de arte y la LUZ elemento fundamental

Una fusión artística simbólica, donde se equilibran energías, emociones y estructuras del ser. Transmitir emoción y conmover al observador con las imágenes es el desafío

 

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