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Atrapados por la Imagen es un espacio donde las historias encuentran su forma, ya sea en palabras, en fotos o en la mezcla mágica de ambas. Somos una página editorial que apuesta por la sensibilidad, la mirada personal y el disfrute de contar. ¡Bienvenidos!

lunes, 10 de agosto de 2026

" Las manos de Mami cuando pelaba ajos " .- Silvia Elena Lanza -

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©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN, PRESENTA: "Woodstock en Santa Fé: el festival de la Isla Berduc" - Del escritor Emilio Bertero - Buenos Aires - Argentina

 

ATRAPADOS POR LA IMAGEN



Cuentos y Relatos Presenta a:


EMILIO BERTERO


"Artista de Atrapados por la Imagen"

En...


"Woodstock en Santa Fé -  El festival de la Isla Berduc"

 

 Editorial Atrapados por la Imagen

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Atrapados por la Imagen es un espacio abierto, accesible y en constante movimiento, donde se impulsa la participación, el intercambio creativo y las historias que merecen ser contadas.

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Un cuento para Atrapados por la Imagen

"Woodstock en Santa Fé -  El festival de la Isla Berduc" 
EMILIO BERTERO


Prólogo necesarísimo.

El 10 de octubre de 1971, que se conmemora como “Día del Rock Santafesino”, se realizó el Festival de la Isla Berduc, exitoso y legendario encuentro que congregó a una multitud de jóvenes de Santa Fe y Paraná, el primer festival de rock al aire libre en el litoral, de tal convocatoria y repercusión, que se lo recuerda como el "Woodstock santafesino". Tiempos en los que el rock en castellano recién arrancaba a nivel nacional, el festival presentó a bandas precursoras del rock santafesino, tales como Alma Pura, Them, Bichos de Candy, Manteca Rancia, Littel Green Men y Los Ranser.
Lo que sigue es, tal como yo lo viví, un relato de enero de 1970, un evento que constituye un antecedente perdido en el tiempo, digamos fallido, del exitoso e histórico "Woodstock santafesino".

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Woodstock en Santa Fe: el festival de la Isla Berduc

Así promocionaban carteles en letras negras sobre fondo naranja, de eso me acuerdo bien, con un dibujo de Jimi Hendrix azotando la guitarra. Era enero del 70, yo estaba por cumplir 15 años, y me tenían medio enloquecido, de los que más me vienen a la memoria, Jimi Hendrix, Crosby, Stills, Nash & Young, Blood, Sweat & Tears, Joe Cocker, The Who, Creedence, Janis Joplin, Santana y Joan Baez, todos nenes (y nenas) que habían roto todo en Woodstock 69, el mejor concierto hippie de la historia, “tres días de paz y música”, en agosto de 1969.

A los pibes de Santa Fe, no nos había llegado mucho, pero Pablo Mudry, el cabezón José y yo, estábamos más al tanto gracias al “viejo” Caminitti (y las comillas van porque en ese entonces, Caminitti ni tendría  40 pirulos), un rengo de bastón elegante, barba y pelo largo, el único hippie auténtico que teníamos a mano, el que nos enseñó a tomar cerveza al natural engordada con ginebra, el único al que hasta ese tiempo habíamos visto fumarse un porro de verdad, porque nunca pudimos comprobar a ciencia cierta la especie de que Pololo y Sarzotti habían criado unas plantas en el fondo de la casa de la abuela del gringo Velocci.

El viejo Caminitti se hacía unos mangos en un altillo de la Avenida López y Planes, en Barranquitas, arriba de una ferretería, haciéndonos escuchar a los monstruos, a veces en long plays, a veces en cassettes y, lo más, en grabaciones de cinta abierta que él mismo armaba y, después de esperar no menos de dos semanas, conseguir y vendernos discos que ni siquiera en Breyer, la disquería más importante de Santa Fe, se podían encontrar. Yo ahorraba la guita del colectivo gastando el camino y las suelas al Nacional Simón de Iriondo, Facundo Zuviría-San Jerónimo-Mendoza, como 50 cuadras, para poder comprarle por lo menos dos discos al mes.

Los que escuchábamos esa música nos sentíamos superiores a los que todavía no se habían despegado de las estelas de Palito Ortega y Sandro, pero respetábamos más, y poco a poco también los fuimos incorporando, a los que le daban pelota a los argentinos, Lito Nebbia y Los Gatos, Almendra, Manal, Vox Dei y Arco Iris, que encima, sí se conseguían en Breyer.

En ese punto estábamos cuando llegó Woodstock en Santa Fe: el festival de la Isla Berduc.

La isla Berduc queda camino a Paraná y ahí estaba, antes de que se hiciera el Túnel Subfluvial, el atracadero de balsas para cruzar a Entre Ríos. La cosa había sido programada para tres días seguidos igual que en Woodstock, con grupos y solistas de Santa Fe y Entre Ríos, la verdad es que no conocíamos a casi ninguno de los anunciados, pero en nuestras cabezas la lógica no funcionó, nuestras cabezas deliraron e imaginaron que se avecinaba una experiencia mística, que íbamos a estar en un Woodstock vernáculo que iba a terminar siendo la envidia de los porteños y rosarinos pelotudos, incapaces de tener los huevos para hacer algo parecido, nuestras cabezas imaginaron música, amor y paz y todo lo que eso traía puesto.

Arrancó un viernes a la mañana, marchamos temprano para agarrar el colectivo de la costa, yo a escondidas de mi vieja que se hubiera enloquecido de haberse enterado, vestidos con las camisetas que teñíamos con anilinas atándoles nudos, para que quedaran con círculos de colores. La mía era lila.

En el bondi éramos los únicos tres que íbamos al festival, pero lo mismo no se desalentó nuestra idea de que una multitud de hippies iba a inundar la isla Berduc, que capaz con algo de suerte no solamente seríamos espectadores, tal vez protagónicos, de un hito en la historia del rock, sino también ligaríamos algunas cositas anexas, porque los carteles anunciaban grandes sorpresas (que conjeturábamos decían así, porque mucha alharaca los organizadores no podían hacer estando el país bajo la dictadura de Onganía) y nuestras expectativas iban desde, a que capaz se aparecía Lito Nebbia, hasta vaya a saber la cantidad de minitas rápidas que iba a haber.

Desde la parada del colectivo hasta donde habían puesto el escenario, tuvimos que caminar, casi a campo traviesa, como medio kilómetro. Lo que nos guiaba no eran carteles indicadores, sino “Born on the Bayou”, “Bootleg”, “Graveyard Train”, “Proud Mary” y todo lo demás de “Bayou Country”, el segundo LP de Creedence, que sería todo lo que con algo de perfume a Woodstock escucharíamos ese día. La noche antes había llovido y, además de embarrarnos bastante, de entre los yuyales salieron bandadas de mosquitos, jejenes y barigüíes, que nos dejaron a la miseria, los guachos eran tan grandes y sedientos que picaban a través de la ropa. Repelente no habíamos llevado.

La primera mirada nos devolvió más cantidad de policías y puestos de panchos y choripanes que de gente. Cinco o seis de la organización pasaban guadañas entre los yuyos para dejar limpia una medialuna alrededor del escenario, un rectángulo de 6 x 3, sin techo, con bolsas de arpillera agarradas a unas cañas tacuara cubriendo los lados y el fondo, sobre el que habían pegado un cartel hecho con papel afiche que decía Woodstock en Santa Fe: el festival de la Isla Berduc. A los costados, unos parlantes medio anémicos y dos banderas blancas con el símbolo de amor y paz.

Demoró bastante en arrancar, como una hora y media. Entre tanto fueron llegando más, no demasiados. Chicas solas casi no había. El único entretenimiento fueron unas piñas entre un grupito del Comercial y otro del Industrial de Junín, una cosa que se venían prometiendo desde el fin de semana antes. Los del Comercial cobraron para todo el campeonato, como siempre les pasaba.

Los primeros que subieron a tocar pusieron voluntad. Igual un ruido a lata bárbara. Tocaron tres o cuatro de Creedence, una me acuerdo seguro fue “Cotton fields”, porque a mí me gustaba mucho y la destrozaron. El cabezón José, que siempre fue más maduro que los demás, creyó llegado el momento de la realidad y nos preguntó si no nos parecía que a la isla Berduc, lo único de Woodstock que había llegado era Creedence.

Después vinieron más émulos, esta vez en castellano, supongo que habrá sido algo de Almendra o Manal, hasta muchos años después, cuando dejamos de vernos con Pablo y el cabezón, les discutí que habían tocado “Jugo de tomate frío” y ellos decían que no podía ser, que “Jugo de tomate frío” fue más adelante, lo que me hace pensar que a medida que pasa el tiempo le pongo más ganas a los recuerdos.

Todos fueron de perros para abajo, salvo unos pibitos de Santo Tomé que hicieron temas de ellos cantados por una chica que, al lado del resto, parecía Brenda Lee. Más adelante nos contarían que el bajista había llegado a tocar en una banda que le hizo soporte a Serú Girán, y que la chica fue amante de … (un rockero muy famoso), pero vaya uno a saber si es cierto, de Woodstock en Santa Fe: el festival de la Isla Berduc, se han contado muchos bolazos.

Atrás de los santotomesinos vino lo peor. El presentador agarró el micrófono, dijo algo de la confraternidad entre géneros musicales y subió un dúo de guitarra y bombo, con bombachas de gaucho, a tocar chacareras. Los pollos más chicos fueron gargajos de dinosaurios, aunque ínfimos comparados con los que le volaron al presentador cuando, en vez de alterar el orden del programa a ver si la cosa escampaba, volvió con la cantinela de la confraternidad y dijo, al mejor estilo Cosquín, “desde San Francisco de Córdoba…”, y se trepó al escenario el cuarteto no sé cuánto, para el que los gallos no alcanzaron, y dos o tres a los que se les escapó de la mano una botella de cerveza o la petaca vacía, fueron los primeros demorados.

Mientras tanto, de las cosas “anexas” nada, salvo que contabilice lo de tres minas que se nos pegaron, bastante más grandes que nosotros, veintipico diría, dos gorditas y un susto de medianoche, que nos convidaron con unos humitos que a mí me parecieron con gusto a zarzaparrilla y preferí seguir con mis Particulares 30. O, en lo que sería el preámbulo del fin, pasada la hora de la siesta y mientras tocaba uno que se la pasaba amagando con romper la guitarra a lo Jimi Hendrix, una piba se trepó al escenario, se sacó la remera y se quedó en tetas bailando un rato, hasta que con semejante atentado a la moral y las buenas costumbres, los canas decidieron intervenir para bajarla, volaron algunos cascotes y se armó un desbande durante el que los polis aprovecharon para revolear algún que otro bastonazo y, menos mal, suspender por ese día Woodstock en Santa Fe: el festival de la Isla Berduc. En la semana nos enteramos que la piba era una loca, pero loca de verdad, que había estado una temporadita en el manicomio de Don Bosco.

Nos volvimos con la cola entre las patas, ahora teniendo que sufrir a los mosquitos vespertinos y al colectivo lleno. Como llegamos a la ciudad más o menos temprano nos metimos en el cine Mayo, el único que no pedía documentos para entrar a ver películas prohibidas para menores de 18.

Nos vimos una de la Coca Sarli. Fuego, creo que era.


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©Emilio Bertero

Buenos Aires - Argentina

Junio 2026

Ilustración: Imagen libre de la Web

Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

Corrección literaria: Isa Santoro

Maquetación y Edición: Laura Jakulis

Gracias por acompañarnos en este recorrido de palabras e imágenes. Tu lectura y valoración ayudan a que estas historias sigan encontrando nuevos lectores.

Afectuosamente...


Editorial Atrapados por la Imagen.


Directora: Laura Jakulis

“Queda rigurosamente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra” 

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Enredados

 


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domingo, 9 de agosto de 2026

" Cúpula Galería Güemes " .- Silvia Elena Lanza

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Entre líneas - Transborbador de La Boca - CABA - Claudia Molina

 



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DOMINGOS DE CURIOSIDADES. HOY, EL CONO DE ARITA, SALTA

 EL CONO DE ARITA, EL GIGANTE SOLITARIO QUE CUSTODIA LA PUNA SALTEÑA

En la vasta inmensidad del Salar de Arizaro, donde el silencio parece tener voz y el paisaje remite a otro planeta, se alza una formación natural que, durante siglos, desconcertó a científicos, viajeros y pobladores. A más de 3.690 metros sobre el nivel del mar, en el corazón de la Puna salteña, el Cono de Arita emerge como un gigante solitario que recorta el horizonte con una simetría tan perfecta que muchos llegaron a creer que había sido construido por la mano del hombre.

Pero la realidad supera cualquier leyenda. Se trata de una formación geológica milenaria, moldeada por las fuerzas de la naturaleza, cuya belleza, misterio y aislamiento la transformaron en uno de los paisajes más cautivantes y menos conocidos del norte argentino.


Hoy, en Domingos de Curiosidades, te invito a descubrir la historia del Cono de Arita, un gigante de piedra que esconde secretos que muy pocos conocen.




UN GIGANTE FORJADO POR EL TIEMPO


Mucho antes de convertirse en uno de los paisajes más asombrosos de la Argentina, el Cono de Arita ya despertaba respeto y admiración entre quienes habitaban la inmensidad de la Puna. Su nombre proviene de la lengua aymara y significa “filoso” o “puntiagudo”, una referencia directa a su silueta singular, como una aguja de piedra que parece haber sido colocada por la naturaleza en medio del desierto de sal.




Ubicado en el extremo sur del Salar de Arizaro, entre las localidades de Caipe y Tolar Grande, a unos 600 kilómetros de la ciudad de Salta y a más de 3.690 metros sobre el nivel del mar, el Cono de Arita se eleva aproximadamente 200 metros por encima de la superficie del salar. Allí, donde el horizonte parece no tener límites y el silencio se vuelve protagonista, esta formación solitaria rompe la inmensidad blanca con una figura casi perfecta que durante mucho tiempo despertó asombro y numerosas interpretaciones.




El Salar de Arizaro, cuyo nombre proviene de la lengua kunza o atacameña y suele traducirse como “dormidero del buitre”, guarda también parte de la memoria de este territorio. La denominación estaría relacionada con los cóndores que sobrevolaban la región cuando antiguas caravanas trasladaban ganado hacia Chile por esta ruta. Para los pueblos quechuas, en cambio, este paisaje era conocido como “huellas hirientes”, una expresión que hacía referencia a la superficie áspera de la sal cristalizada y a los picos que se forman sobre la inmensa planicie.




Pero el Cono de Arita no es solamente una maravilla geológica. Mucho antes de despertar la curiosidad de científicos y viajeros, su presencia ya tenía un profundo significado simbólico para las culturas que habitaron la región. Se cree que pueblos preincaicos pudieron haber elegido este lugar como un centro ceremonial vinculado a la Pachamama, reconociendo en su forma extraordinaria y en su ubicación dentro del desierto de sal un espacio cargado de espiritualidad.




Esa relación entre naturaleza y creencias ancestrales todavía parece sentirse en quienes llegan hasta este rincón remoto de la Puna. Frente a su silueta inmóvil, resulta difícil no pensar que el tiempo dejó allí una señal, una especie de guardián de piedra que observa desde hace miles de años la inmensidad del paisaje que lo rodea.



¿CÓMO LLEGAR HASTA EL GIGANTE DE LA PUNA?

Llegar hasta el Cono de Arita no es simplemente emprender un viaje: es adentrarse en uno de los territorios más extremos y fascinantes de la Argentina. La inmensidad de la Puna salteña exige planificación y respeto por un paisaje donde la altura, la distancia y la ausencia de servicios forman parte de la experiencia.

El camino hacia este gigante de piedra transcurre por zonas de gran altitud y con escasa infraestructura, por lo que resulta fundamental contar con una preparación adecuada. Llevar abundante agua, alimentos no perecederos, combustible extra y elementos de emergencia es indispensable para afrontar la travesía. La intensa radiación solar de la Puna también requiere protección especial: el reflejo de la luz sobre la superficie blanca del salar aumenta su intensidad, por lo que el protector solar, los lentes y una gorra se convierten en aliados imprescindibles.

Aunque el Cono de Arita puede visitarse durante todo el año, la primavera y el otoño suelen ofrecer las mejores condiciones para recorrer la región. En esas estaciones, las temperaturas son más agradables, con valores que pueden ubicarse entre los 22 °C y 25 °C, y los caminos presentan mejores condiciones para la circulación. Durante el verano, las lluvias pueden dificultar o incluso impedir el acceso a algunos sectores, mientras que en invierno las bajas temperaturas y las heladas agregan un desafío adicional.



Para quienes no cuentan con vehículo propio, existen alternativas para acercarse a este remoto rincón de la Puna. Es posible llegar en transporte público hasta San Antonio de los Cobres y luego continuar hacia Tolar Grande, aunque las frecuencias son limitadas. Desde allí, una de las opciones más recomendables es contratar excursiones guiadas que permitan recorrer el camino con mayor seguridad y conocer, de la mano de especialistas, los secretos de un paisaje único.

Porque llegar al Cono de Arita no es solamente alcanzar un punto en el mapa. Es atravesar un territorio donde la sal, el viento y la montaña parecen haber detenido el tiempo para conservar uno de los escenarios más extraordinarios del norte argentino.



BAJO EL CIELO INFINITO DE LA PUNA

Hay imágenes que nacen mucho antes de ser tomadas. Permanecen durante años en la imaginación de quien las sueña, esperando el momento exacto en que la realidad y la idea finalmente se encuentran.

Ese fue el caso del fotógrafo Guille Galante, quien durante casi cinco años llevó en su mente una escena del Cono de Arita: el gigante de piedra del Salar de Arizaro coronado por la inmensidad de la Vía Láctea.

La primera vez que vio una imagen de este lugar, una fotografía diurna que no lograba transmitir toda la textura y la fuerza del paisaje, imaginó una composición diferente. En su mirada, el cono debía aparecer bajo el cielo nocturno, acompañado por las estrellas que parecen multiplicar la magia de la Puna.

El sueño finalmente se concretó en junio de 2012, cuando llegó hasta el Salar de Arizaro y, en una noche helada con temperaturas cercanas a los 15 grados bajo cero, logró capturar la imagen que había imaginado durante años.

Para Galante, aquella fotografía es un ejemplo de planificación y perseverancia. No solo implicaba resolver los desafíos técnicos de una toma nocturna, sino también enfrentar las dificultades de llegar hasta un sitio ubicado a casi 3.800 metros sobre el nivel del mar, preparar el equipo adecuado, contar con el abrigo necesario y tomar todos los recaudos para trabajar en un ambiente tan extremo.

La planificación dio sus frutos: la posición de la Vía Láctea y de la Luna coincidieron con lo esperado, las condiciones climáticas acompañaron y solo quedó resolver la composición, el enfoque y los tiempos de exposición.

Pero detrás de esa imagen hay una enseñanza que va más allá de la fotografía. Como explica el propio Galante, muchas veces la naturaleza modifica nuestros planes y obliga a aceptar que no todo está bajo nuestro control. Allí aparecen dos virtudes esenciales para cualquier fotógrafo: la paciencia y la perseverancia, herramientas que muchas veces resultan más importantes que el propio equipo para lograr una imagen capaz de transmitir una emoción.



Datos técnicos de la foto:
Cámara: Canon 5D Mark II
Lente: Carl Zeiss Distagon 2,8/21 ZE
Apertura: f/4
Tiempo: 25″
ISO: 3200

En la inmensidad de la Puna salteña, donde el viento moldea la sal y el tiempo parece detenerse, el Cono de Arita permanece como un testigo silencioso de millones de años de historia.

Más que una formación geológica, es un paisaje donde se encuentran la naturaleza, las antiguas creencias y la memoria de quienes habitaron estas tierras. Su silueta solitaria, recortada sobre el Salar de Arizaro, continúa despertando asombro y admiración en quienes llegan hasta este rincón único de la Argentina.

Porque hay lugares que no solo se contemplan: se sienten. Y el Cono de Arita es uno de ellos, un gigante de piedra que parece custodiar en silencio los secretos de la Puna.





Idea, investigación y edición: Isa Santoro
Administradora de Atrapados por la Imagen





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¡Hoy 9 de Agosto, Atrapados está de Fiesta!

 

¡Celebramos el cumpleaños de Sebastián Rogelio Ocampo!


Artísta de Atrapados por la Imagen. 



«La palabra escrita es el espejo más fiel del alma» (Isabel Allende).

¡En este día tan especial, en nombre de toda la comunidad de Atrapados por la Imagen, extendemos un cálido saludo de cumpleaños a nuestro amigo, Sebastián!


Los invitamos a visitar la galería literaria de Sebastián,  haciendo clic en el siguiente link 👇


Administración de Atrapados por la Imagen.


Directora: Laura Jakulis
Correctora literaria: Isabel Santoro
Colaboradores: Marta Puey - Emilio Bertero


Diseño de Tarjeta: Julieta Casola Valussi (atrapadita)



sábado, 8 de agosto de 2026

" Invitación a Meditar " .-Silvia Elena Lanza

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CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS - Hoy presentamos: TRIUNFADORES 🎬 Cortometraje comedia - 8 minutos - año 2017

 

CINE EN ATRAPADOS POR LA IMAGEN PRESENTA:


"Los mejores cortometrajes seleccionados especialmente para vos".

 TRIUNFADORES 🎬 Cortometraje


Director: Joseba Alfaro

Guión/Writers: Joseba Alfaro, Laura Racero


En el más allá, una joven simpática y amable está decidida a conseguir una nueva personalidad para su próximo ciclo de vida, una que realmente le funcione: superficial y egocéntrica. 


Click aquí para ver el Cortometraje - 👇💙

 


Productor ejecutivo/Exec. Producer: Joseba Alfaro
Productor asociado/Associate Producer: Jose A. Rojo
Casting: Luis Gimeno
DOP: Pope Maroto
Cámara/Camera: Pope Maroto, Julio del Castillo
Ayudante de cámara/ Camera Assistant: Julio Fernandes
Claqueta/Clapper: Aleix Marcillas
Script: Sheila Pardavila
Foto fija/Stills: Laura Racero
Diseño de producción/Production Designer: Nacho Nava
Dirección de arte/Art Director: Laura Racero
Maquillaje/MakeUp: Patricia Zori
Catering: Familia Alfuria
Editor: Joseba Alfaro
VFX y créditos finales/VFX & End Credits: Antxon Urrutia
Sonido directo/Sound recording: Eduardo Burgos, Sheila Pardavila
Edición de sonido/Sound Editing: Eduardo Burgos
Colorista/Colorist: David González
Músca original/ Music: Arturo G. Krahe


CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS...

 Idea y creación: Laura Jakulis
 Directora de Atrapados por la Imagen

 ¡¡Esperamos que disfrutes de este, excelente cortometraje!! 

 ¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!




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viernes, 7 de agosto de 2026

Soledad - R. Jorge Ruiz Diaz -


 

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" Carguero en busca del Canal " .- Silvia Elena Lanza

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El Destaque Semanal...

  Editorial Atrapados por la Imagen Presenta . . .




Gracias a todos por su talento, cariño y dedicación, que hacen de este espacio un lugar especial.


Presentamos a las y los artistas seleccionados de la semana:

HUGO FILMORE - MIRTA STEINBERG - CARLOS SILVA - 
OS OSMO - VIVIANA GARCÍA - R. JORGE RUIZ DIAZ - 
CLAUDIA MOLINA - SILVIA ELENA LANZA - LUIS GERARDO BRUZUAL - 
RICKY KIMMICH - CLAU SOLANO -


"El fotógrafo es, antes que nada, un testigo."

 Sebastião Salgado


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Categoría Retrato:

"María Antonieta" - HUGO FILMORE

 Workshop - Mirta Steinberg

Modelo: Belén Prellezo





"Pantomimus" - MIRTA STEINBERG





"Blanco" - CARLOS SILVA






Categoría Diseño:

"Naturaleza compartida: Nubes - Rocas" - OS OSMO





Categoría Paisaje:

"Mar Azul" - VIVIANA GARCÍA







¡Epecuén! - R. JORGE RUIZ DIAZ





"La calma tambien tiene viento a favor" - CLAUDIA MOLINA






" Cielo, Tierra y Agua, agazajan a la Madre Tierra en su día " 
- SILVIA ELENA LANZA






Categoría Deportiva Creativa:

"Reflejos" - RICKY KIMMICH





"El ojo del San Mames" - LUIS GERARDO GONZÁLES BRUZUAL






Categoría Fotografía urbana: 

"Tres ventanitas" - CLAU SOLANO




Diseño gráfico: Laura Jakulis
Directora de Atrapados por la Imagen

Correctora Literaria: Isa Santoro
Colaboradores: Marta Puey - Emilio Bertero 

 ¡Saludos Afectuosos para todos y todas!

Administración de Atrapados por la Imagen.