Fotografías de autor

Atrapados por la Imagen es un espacio donde las historias encuentran su forma, ya sea en palabras, en fotos o en la mezcla mágica de ambas. Somos una página editorial que apuesta por la sensibilidad, la mirada personal y el disfrute de contar. ¡Bienvenidos!

lunes, 5 de octubre de 2026

" Hermoso atardecer " .- Silvia Elena Lanza

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La Alegría - Ricky Kimmich -

 


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Parroquia San José - Madrid - España - CLAUDIA MOLINA -

 


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©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN, PRESENTA: "EL SUEÑO DE ALMA Y LA MISIÓN DE TOMÁS" - Un cuento de la escritora: Jorgelina Presta - Rosario - Argentina -

 

 ATRAPADOS POR LA IMAGEN


Cuentos y Relatos Presenta a:


JORGELINA PRESTA


"Artista de Atrapados por la Imagen"

En...


 "EL SUEÑO DE ALMA Y LA MISIÓN DE TOMÁS"

 Relato Inédito para Atrapados por la Imagen

"Basado en un hecho real"

Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

Registro de propiedad intelectual

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Atrapados por la Imagen es ese rincón donde siempre hay lugar para una historia nueva, una foto, un poema o una idea que pide ser compartida. Un espacio hecho entre todos, donde crear, descubrir y encontrarnos es parte de la aventura.


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Un cuento inédito para Atrapados por la Imagen

"EL SUEÑO DE ALMA Y LA MISIÓN DE TOMÁS"

Jorgelina Presta



-¿Qué va a ser de esta criatura cuando envejezcamos Martín?-

-No sé María, no te angusties. Más de lo que hacemos es imposible-

María y Martín hablaban de su hijo  de 10 años, Tomás, un niño de mirada triste, algunos rasgos autistas y secuela de parálisis cerebral. La indicación de los múltiples  especialistas a los que habían visitado era la internación, durante el día, en alguna clínica de neurorehabilitación, cosa que era prácticamente imposible por el alto costo de las mismas.

María era docente, trabajaba  durante la mañana en la misma escuela donde asistía Tomás. Martín era empleado de una fábrica metalúrgica.

Una tarde, hablando con Luis, el nuevo médico de la fábrica, surge en la conversación el tema de su hijo. Martín le comentaba que no notaba mejoría franca,  a pesar de los diversos tratamientos que se le implementaban: la dificultad para  caminar había mejorado un poco, pero persistía la debilidad en la mano izquierda  y era  casi nula la comunicación que tenía con   la gente que lo rodeaba.

 Luis le aconsejó que llevara al niño a ver a Alma, una médica que, según él,  tenía mucha experiencia en el tema y atendía en un pueblo  cerca de la ciudad.

Alma era una mujer  de  aproximadamente 70 años, de baja estatura, cabello canoso, ondulado, grandes  ojos pardos, viuda, sin hijos  y poseedora de una sabiduría y energía  inefables .Había compartido con su esposo, durante toda la vida una pasión enorme   por los caballos, a los cuales le adjudicaban una extraordinaria capacidad sanadora.

Cuando Juan, su esposo, murió le encargó con ahínco el cuidado  de los  siete caballos que poseían, tres árabes y cuatro criollos. Habían vivido en una  casa pequeña, con el consultorio al lado; y   un gran terreno atrás, donde estaban las caballerizas.

Con la pérdida de Juan, Alma  entró en una profunda depresión y decidió trasladarse con sus caballos a un pueblo lindero a  Rosario. Allí estaba en paz, en  una cabañita rodeada de árboles, pájaros  y los establos que ella misma había armado.

 María y Martín decidieron llevar a Tomás a una consulta con ella. Cuando llegaron al lugar, una tarde de primavera, se estremecieron ante  tan grandiosa belleza .Alma estaba  leyendo bajo un ombú, al lado de la cabaña.

-Hola, ¿cómo están?, me comentó Luis que vendrían. Vos sos Tomás, ¿no?- dijo Alma dirigiéndose al niño, logrando cambiar un poquito el brillo de sus ojitos.

-Sí, venimos a una consulta-, respondió María.

-Bueno, no hay problema, vengan acompáñenme, primero quiero mostrarles el predio- Martín y María se miraron extrañados.

-¡Qué increíble es todo esto!-exclamó María.

Acostumbrado a las lúgubres salas de espera de los médicos que lo atendían, Tomás  se asombró, comenzó a mirar hacia todos lados, y dijo:-mamá; ¿Me puedo quedar?-

-No, la doctora te va a revisar y nos dirá cuando volvemos-

-¡Miren! –exclamó Alma, apuntando con el dedo a los boxes: -ellos son  Nano,   Tobi,  Garufa,  Relincho ,  Manuel y Beto . Y por acá…. Samanta-, una hermosa yegua alazana. –Tengo que tenerla más separada porque los locos se pelean por ella.-

-¡Qué lindoooos!-, exclamó Tomás.

-Mirá,-dijo Alma,-éste va a ser el tuyo-, señalando al Tobi, un tobiano de aproximadamente un metro setenta de alzada, grandes ancas, brillante pelaje y nobles ojos sarcos.

A Tomás se le iluminó la mirada y esbozó una sonrisa.

Luego de interrogar a los padres y revisar a Tomás, Alma culminó diciendo:-el viernes  a las cuatro  de la tarde estaremos  esperándote, vas a venir  tres veces por semana, ¡¡¡te vas a divertir mucho!!!-

María preguntó:-¿Cuáles son sus honorarios  Doctora?-

-Después hablamos, no pienses en eso ahora-

Llegó el día esperado: el viernes. Ese día, ya desde  las  tres de la tarde estaban  Alma  con el Tobi  al lado, esperando a Tomás.

 Apenas llegó el niño  con   su papá, Alma dijo:-Bueno Tomás, trabajaremos durante  dos horas, y luego tu papi podrá venir a buscarte-

Dentro de la cabaña había una bolsa  grande llena de pan y zanahorias, cepillos, rasquetas, trapos, y obviamente: las monturas, los frenos y los bozales.

La sesión comenzó con caricias y luego la limpieza del pelaje con la rasqueta, y   el cepillado de las crines  y de  la larga cola, para posteriormente sacarle las lagañas de los ojos con un trapo limpio. Y al final... el mejor momento, darle de comer en la boca  pedacitos de pan y zanahorias. La mirada de  Tomás cambió, y observaba con alegría, los ojos  agradecidos del Tobi.

Pasaban las semanas y  parecía otra persona, se relacionaba más con sus compañeros  y hablaba mucho con sus padres de las experiencias vividas con Alma y el tobiano. Entre el caballo y el niño se había establecido un vínculo muy especial. Se entendían. El tobi obedecía  a todas sus órdenes y lo seguía para todos lados. Alma se sentía plena.

         Un miércoles, estando Martín y María en el predio, Tomás le dice a Alma:

-¡Quiero subir en el tobiano!-

Los padres quedaron atónitos con la reacción de su hijo.

-Bueno el viernes subirás, te lo prometo-, contestó Alma.

Llegó el viernes, y el Tobi ya estaba ensillado desde temprano.

Tomás venía con María en el colectivo comentándole que hoy montaría al Tobi, era un gran desafío para él.

Cuando arribaron, la médica gritó: -¡¡Te estamos esperando Tomás!!-

Corriendo, y sin esperar explicación alguna por parte de Alma, el niño subió por una rampa, especialmente diseñada, y trepó al caballo. Agarró con dificultad, pero con confianza las riendas, y lo sacó al tranco, luego al trote  y después al galope.

-No lo puedo creer, ¡¡¡vuela!!!-, gritó su madre.

-¡Viste como mejoró tu hijo!-, agregó Alma. María rió de felicidad!

Con el paso de los años, Tomás se convirtió en la mano derecha  de Alma. Entre los dos armaron un Centro de  terapia  con equinos y lograron la recuperación de muchos niños y adultos.

Luego de 15 años, Alma, enfermó  gravemente. El joven tenía  ya 25 años.

Una fría tarde de julio, desde la cama, la mujer llamó a Tomás, quien corrió rápidamente a verla. La encontró con los ojos cerrados y  entre las manos, la foto de Juan. En ese instante,  Tomás lloró y la abrazó. Ella  abrió  los ojos por última vez, y le dijo: -Niño, me llama Juan, te encargo los caballos. Me voy tranquila, he cumplido mi sueño y vos estás cumpliendo tu misión.

 

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  Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a: 


©Jorgelina Presta

Rosario - Argentina

Diseño y Maquetación: Laura Jakulis

 Editora Literaria: Isabel Santoro


OCTUBRE 2026







Directora: Laura Jakulis

“Queda rigurosamente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra” 

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domingo, 4 de octubre de 2026

" De a tres " .-Silvia Lanza

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Foto: Hugo Filmore - "Green·"

 

Foto: Hugo Filmore  

Make Up:  Analía Gómez Lima -model:Anne Borgomovo



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DOMINGOS DE CURIOSIDADES. HOY, EL HOMBRE CONTROLADOR DEL UNIVERSO, DE DIEGO RIVERA

 EL HOMBRE CONTROLADOR DEL UNIVERSO, EL MURAL QUE DIEGO RIVERA PINTÓ DOS VECES






En los primeros años de la década de 1930, el nombre de Diego Rivera ya había cruzado las fronteras de México. El artista que había regresado a su país nueve años antes para llenar de murales los muros de la Secretaría de Educación Pública se había convertido en una de las figuras centrales del muralismo mexicano y en uno de sus representantes más reconocidos.


Por entonces, Rivera comenzaba a mirar hacia el norte. Había recibido invitaciones para pintar en los Estados Unidos y sus obras ya podían verse en San Francisco y en el Detroit Institute of Arts. Mientras tanto, en el corazón de Nueva York, entre andamios y enormes estructuras de acero, comenzaba a levantarse el Rockefeller Center, el ambicioso proyecto de una de las familias más poderosas del país. La ciudad crecía hacia el cielo y, a pocas calles, otra multitud hacía fila frente al MoMA. A fines de 1931, miles de personas llegaban para descubrir los ocho murales que Rivera había realizado allí in situ. Un artista mexicano acababa de convertirse en una figura de alcance internacional.

Pero Nueva York todavía le tenía reservada una historia que terminaría convirtiéndose en una de las más curiosas de su trayectoria. Un mural, un encargo, una figura que no debía estar allí y una decisión que haría que Rivera tuviera que pintar la misma obra dos veces.

Hoy, en Domingos de Curiosidades, te invito a descubrir la historia de “El hombre controlador del universo” y los detalles que, tal vez, no conocías.


Un encargo que parecía perfecto

La noticia de que Diego Rivera estaba causando sensación en Nueva York llegó hasta Abby Rockefeller, mecenas y esposa del magnate John D. Rockefeller Jr. Fue ella quien influyó para que su hijo, Nelson Rockefeller, se acercara al artista mexicano con una propuesta extraordinaria: pintar un mural de 99 metros cuadrados que ocuparía el lugar central del 30 Rockefeller Plaza, uno de los edificios más emblemáticos del nuevo complejo.



La elección de Rivera no había sido casual. Antes, el arquitecto Raymond Hood, responsable del proyecto, había intentado conseguir una obra de Henri Matisse o Pablo Picasso para recibir a quienes ingresaran al edificio. Ninguna de esas gestiones prosperó y entonces la mirada se dirigió hacia aquel mexicano que estaba revolucionando Nueva York con sus murales.

El acuerdo, sin embargo, no fue sencillo. Rivera estuvo a punto de abandonarlo en más de una oportunidad. Los Rockefeller preferían inicialmente una obra en tonos grises y tenían otras expectativas respecto del artista. Finalmente, después de largas negociaciones, llegaron a un entendimiento. Solo había una condición: el mural debía ser lo suficientemente profundo como para que quien lo contemplara se detuviera, aunque fuera por un instante, a pensar.



Rivera aceptó el desafío y comenzó a imaginar una obra monumental. La llamó “El hombre en el cruce de caminos” (Man at the Crossroads), una composición en la que la ciencia, el progreso y el destino de la humanidad quedarían atrapados en una misma escena.

En el centro colocó a un obrero que controla una enorme máquina, rodeado de engranajes que parecen sostener el mundo. A su alrededor, Rivera enfrentó dos realidades que atravesaban al siglo XX: el capitalismo y el socialismo. Arriba y abajo, cerca y lejos, el microcosmos y el universo se encontraban en una misma obra: células, virus y bacterias convivían con estrellas, planetas y nebulosas.



Pero aquella reflexión sobre el futuro de la humanidad pronto comenzaría a incomodar a quienes habían contratado al artista. Rivera no estaba pintando simplemente un mural para decorar un edificio. Estaba dejando allí, frente a los ojos de todos, sus propias ideas sobre el mundo.


El conflicto con Rockefeller

A medida que avanzaba el trabajo, Rivera comenzó a incorporar nuevas figuras y referencias políticas a la obra. Entre ellas apareció Vladimir Lenin, cuya presencia pronto se convirtió en el centro de una disputa con los Rockefeller.

Nelson Rockefeller le pidió al artista que retirara el rostro del líder soviético. Rivera se negó. Para él, eliminar a Lenin significaba modificar el sentido de una obra que había concebido como una representación de las fuerzas políticas que atravesaban su época.

El desacuerdo fue creciendo hasta que, el 9 de mayo de 1933, Rivera y sus asistentes fueron expulsados del edificio. Rockefeller pagó el monto acordado, pero ordenó cubrir el mural.



La obra permaneció oculta durante varios meses, hasta que en 1934 los trabajadores del Rockefeller Center finalmente la arrancaron de la pared. Parecía el final de aquella historia. Sin embargo, antes de que el mural desapareciera, Lucienne Bloch, asistente de Rivera, había logrado fotografiarlo clandestinamente.




Una segunda vida en México


El 29 de noviembre de 1934, cuando el Palacio de Bellas Artes abrió sus puertas en la Ciudad de México, el público pudo contemplar la nueva versión de El hombre, controlador del universo. Rivera había reconstruido allí el mural que había sido destruido en Nueva York, ayudándose de las fotografías que su asistente Lucienne Bloch había tomado antes de que la obra desapareciera. Con sus 4,80 por 11,40 metros, la pintura volvió a ocupar un espacio monumental, aunque ya no era exactamente la misma: Rivera había incorporado nuevos elementos y ampliado su mirada sobre el mundo que lo rodeaba.




El mural está organizado alrededor de una figura central: un obrero vestido con su overol, que sostiene dos palancas y parece controlar una enorme máquina. Desde ese centro se abren dos grandes elipses luminosas. Una conduce hacia el macrocosmos, entre estrellas, planetas y nebulosas; la otra se interna en el microcosmos, donde aparecen células, bacterias y formas diminutas de vida. El hombre queda así situado entre dos universos, como si pudiera intervenir tanto en lo infinitamente grande como en lo infinitamente pequeño.

A partir de ese eje, la composición se divide en dos grandes escenas contrapuestas. En una de ellas, Rivera presenta distintos aspectos de la sociedad capitalista: las diferencias de clase, el poder económico, los lujos de las clases altas, la represión y la guerra. En la otra, despliega imágenes vinculadas al mundo socialista y a los trabajadores, con una mirada mucho más cercana a la idea de solidaridad y transformación social. Más que dos escenas independientes, ambas forman parte de una misma construcción visual, atravesada por las tensiones políticas de su tiempo.

En el sector asociado al capitalismo aparecen dos esculturas que llaman especialmente la atención. Una representa una figura semejante a Zeus, el dios de la mitología griega, aunque incorpora elementos vinculados con la tradición cristiana. Lleva un objeto semejante a una cruz sobre el pecho y reúne, en una misma imagen, referencias a distintas formas de creencia religiosa. La figura ha sido interpretada como una representación del orden religioso y de las creencias del mundo occidental.



Frente a ella aparece una estatua de un antiguo césar, sin cabeza, que sostiene un objeto en el que puede reconocerse una esvástica. La interpretación de esta imagen no es única. Para algunos análisis representa la caída del fascismo; para otros, forma parte de una crítica más amplia a las estructuras tradicionales del poder político y religioso. La cabeza de la estatua, mientras tanto, yace en el suelo y se ha convertido en asiento para los trabajadores. El detalle resulta especialmente significativo dentro de una obra en la que las antiguas formas de autoridad aparecen enfrentadas a un nuevo orden social.



Debajo de la figura religiosa aparece Charles Darwin, reconocible por la representación de un cráneo humano. Su presencia introduce la ciencia y la teoría de la evolución en medio de un universo dominado por símbolos religiosos, políticos y sociales. La figura de Darwin establece así otro de los contrastes que atraviesan el mural: la búsqueda científica del conocimiento frente a las explicaciones basadas en la fe y la tradición.



Pero la ciencia tampoco aparece aislada de los conflictos de su tiempo. En la parte superior de este sector avanzan soldados de la Primera Guerra Mundial, mientras en otros espacios pueden verse policías, enfrentamientos y escenas de represión. La ciencia, que en el mural representa la capacidad humana para conocer y transformar la naturaleza, convive de este modo con el uso destructivo de ese mismo conocimiento.

En el otro lado de la composición aparecen Lenin, Trotsky, Karl Marx y Friedrich Engels junto a trabajadores de distintas procedencias que se toman de las manos. La escena ha sido interpretada como una representación de solidaridad entre los trabajadores y como una expresión de las ideas socialistas que Rivera admiraba. La presencia de Lenin fue, precisamente, uno de los elementos que provocó el conflicto con los Rockefeller y terminó convirtiéndose en una de las claves de la historia del mural.



También aparecen policías y escenas de tensión en ambos sectores, aunque su representación es diferente. Mientras en el lado asociado al capitalismo se los observa participando de actos de represión, en el otro se mezclan con la multitud. El contraste refuerza la oposición que Rivera construyó entre ambos mundos, aunque la obra no deja de mostrar que la violencia y el conflicto atraviesan toda la composición.

En la parte inferior aparecen además soldados con máscaras de gas, marchando bajo banderas de distintas naciones. Rivera realizó el mural durante una época marcada por el ascenso del fascismo y por el temor a una nueva guerra. Esas figuras introducen una amenaza que parece avanzar sobre la escena y recuerdan que, detrás de las grandes disputas ideológicas, también estaba la violencia que podía caer sobre millones de personas.

Entre las multitudes del sector capitalista aparece otro detalle especialmente provocador: John D. Rockefeller Jr., quien había encargado la obra. Rivera lo representó bebiendo junto a un grupo de mujeres de la alta sociedad. La escena adquiría una carga particular por las conocidas posiciones de la familia Rockefeller respecto de la abstinencia y su apoyo a las leyes de la Prohibición.



Sobre aquella escena puede observarse además una representación de la bacteria de la sífilis. Algunos estudios e interpretaciones posteriores han relacionado este detalle con una crítica a la corrupción moral de las clases privilegiadas. Sin embargo, esa lectura pertenece al análisis de la obra y no a una explicación pública del propio Rivera, por lo que es mejor entenderla como una de las posibles capas de significado que ofrece el mural.

Y cuanto más se lo observa, más detalles aparecen. La religión, la ciencia, el poder, la guerra, las diferencias sociales, el capitalismo y el socialismo se encuentran reunidos alrededor de aquel trabajador que permanece en el centro. No es un héroe individual ni un personaje de rasgos idealizados: es un hombre anónimo, vestido con su overol, convertido en el punto de unión de todos esos mundos.



Diego Rivera había perdido su primer mural en Nueva York, pero consiguió darle una segunda vida en México. Allí, lejos de los muros del Rockefeller Center, la obra volvió a encontrarse con la mirada de quienes se detenían y se detienen ante ella. Y quizás esa sea su verdadera victoria: que después de tantos años, después de haber sido destruida y reconstruida, siga allí, inmensa y silenciosa, invitándonos a mirar un poco más allá de lo que aparece a primera vista.


Idea, investigación y edición: Isa Santoro
Administradora de Atrapados por la Imagen



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sábado, 3 de octubre de 2026

" Viernes, 2.10.2026 - Luna cruzada por cables en Cuarto Menguante - Silvia Lanza -

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La cruz de Carhué - R. Jorge Ruiz Diaz -

 



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CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS - Hoy presentamos: - Así funciona el Amor - Cortometraje Animado Chile-


The Gift

año 2013


Un pequeño cortometraje animado que nos muestra lo hermoso que es el amor y cuántos misterios lo envuelve. Estar enamorado es una de las cosas más maravillosas que le puede pasar a un ser humano. El amor verdadero es la única riqueza que no se compra ni se vende, se regala a quien lo merece y se quita a quien no lo valora.

 CINE EN ATRAPADOS POR LA IMAGEN PRESENTA:

"Los cortos que cambiarán tu opinión sobre los cortos"



¿Cómo funciona el amor?  

Cortometraje Animado Chile


Click aquí para ver el Cortometraje - 👇💙


El cortometraje "The Gift"producido por Cecilia Baeriswyl y dirigida por Julio Pot, fue seleccionado en más de 100 festivales internacionales, incluido Animamundi (Brasil), Animpact (Corea del Sur), recorte Fest (México), Busan (Corea del Sur), Festival de Cine de Mar del Plata (Argentina) y Siggraph (Asia).

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CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS...

 Idea y creación: Laura Jakulis
 Directora de Atrapados por la Imagen

 ¡¡Esperamos que disfrutes de este, excelente cortometraje!! 

 ¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!


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En una exposición - Roberto Jorge Escudero -


 

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viernes, 2 de octubre de 2026

" Lluvia de Camelias " .- Silvia Lanza -

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" Jujuy en colores " - Ramón Jorge Ruiz Diaz -

 



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EL DESTAQUE SEMANAL...

 

 Editorial Atrapados por la Imagen Presenta . . .



Atrapados por la Imagen es un lugar de encuentro para quienes disfrutan compartir lo que crean, lo que imaginan y lo que tienen para contar. Un espacio que crece con cada historia, cada mirada y cada persona que se anima a participar.


Presentamos a las y los artistas seleccionados de la semana:

MIRTA STEINBERG - RICKY KIMMICH - SILVIA ELENA LANZA - 
ROBERTO JORGE ESCUDERO - LUISA AMADOR ROBAYNA - 
R. JORGE RUIZ DIAZ - HÉCTOR DANIEL CAPPUCCIO
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“La fotografía en blanco y negro borra el tiempo de la ecuación”

 Jason M. Peterson



MIRTA STEINBERG 
"Mannequin Dream"




RICKY KIMMICH 
"Felíz día de la Primavera y del Fotógrafo"




SILVIA ELENA LANZA 
"Simétrica"




ROBERTO JORGE ESCUDERO
"Vela Latina"




LUISA AMADOR ROBAYNA 
"Mi lugar"




R. JORGE RUIZ DIAZ 
"Pompas en el cielo"




HÉCTOR DANIEL CAPPUCCIO 
¡La fuerza de un abstracto!


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Diseño gráfico: Laura Jakulis
Directora de Atrapados por la Imagen

Correctora Literaria: Isa Santoro
Colaboradores: Marta Puey - Emilio Bertero 

 ¡Saludos Afectuosos para todos y todas!

Administración de Atrapados por la Imagen.

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