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martes, 9 de junio de 2026

Jardín Japonés- CABA - CLAUDIA MOLINA


 "La belleza de lo simple" 




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Mirada tierna - Autor: Roberto Jorge Escudero -


 

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Editorial Atrapados por la Imagen presenta: Comentario y reflexiones sobre la película: “EL LECTOR” O “UNA PASIÓN SECRETA” - Por Raquel Kreichman - Rosario - Argentina -

 




NOTA SOBRE LA PELÍCULA “EL LECTOR” O “UNA PASIÓN SECRETA”


POR: RAQUEL KREICHMAN

 

Dirección: Stephen Daldry

Protagonistas:

 Kate Winslet, Ralph Fiennes y David Kross, Bruno Ganz, Lena Olin

Kate Winslet: ganó el Oscar a la mejor actriz por esta película en 2009

Estrenada en 2008, adaptación de la novela The reader de Bernhard Schlink

 

Hace unas noches atrás volví a ver por segunda vez la película El lector, la novela en qué la que este film está basado no la leí. Apenas terminé de verla, esa medianoche misma, dado el impacto que me produjo ( seguro diferente de la primera vez ), sentí un impulso tal que  hizo que en lugar de disponerme a dormir me pusiera  a escribir.

Esta vez me interesó centralmente un punto que tiene que ver con una pregunta que creo hoy nos estamos haciendo como argentinos y/o también como ciudadanos del mundo y en la que me detendré específicamente. La pregunta a la que me refiero es ¿ cómo fue posible que hayamos llegado a este punto? Un punto muy similar al momento del fascismo, cuestión que me hace recordar la frase de nuestro Papa Francisco: “Estamos viviendo el síndrome de 1923”. Es decir, el síndrome, síntoma social, similar a cuando Hitler ganó las elecciones del Partido Nazi, (en gran parte gracias a los aportes de los dueños del Hotel Edén de La Falda).

Vuelvo a la pregunta que creo nos inquieta: ¿Cómo puede ser, que gracias a la gran adhesión de sectores populares y  sus votaciones contundentes le dieran la oportunidad de ganar a este gobierno para conducir nuestro país, le dieran la oportunidad de ejercer  la presidencia a un out sider que cumplió con creces su promesa de destruir el Estado desde adentro agitando la metáfora de una motosierra cuya lógica de destrucción nos ha dejado a la intemperie. Por supuesto, también gracias al gran apoyo de los cipayos y traidores de siempre y la platita del Norte.

Interpreto a la película “El lector”  no como la clásica película que condena a  Hitler, al nazismo y a la “solución final” que racionalmente encontraron para  la planificar  el genocidio del Holocausto para con los que declararon enemigos de la primacía germánica: judíos, gitanos, homosexuales, discapacitados. Si bien en El lector está presente esta condena, creo que va mucho más allá de ello. En este caso se trata de  un juicio, no a jerarcas nazis sino a siete mujeres que participaron del nazismo y habilitaron el incendio de una Iglesia en la que habían encerrado a 300 mujeres y niños judíos que terminaron muertos o más bien asesinados en dicho incendio. Este juicio parte de la acusación de una mujer que habiendo sido una de las niñas que allí había estado  logró sobrevivir.

Si bien la estructura de la película no tiene una disposición temporal cronológica haré la sinopsis e interpretación de la misma ordenada en el tiempo. La película comienza en la Alemania de 1995 cuando el personaje central, un muchacho que conoció a esta mujer siendo joven, ya es adulto. Éste va realizando diferentes referencias retrospectivas con lo que el film logra mantener una gran intriga y tensión en el espectador.

Para la mayoría de los que participan en este juicio contra esas mujeres sostienen y acuerdan con condenarlas, si bien solo una de ellas, Hanna Schmitz se declara culpable de todos los cargos incluso de haber sido la responsable de la redacción y firma del documento que se presenta como prueba de que tanto el encierro como el incendio fue resultado de su determinación.

Pero Hanna miente cuando afirma ser culpable de la escritura de  ese documento porque tiene vergüenza de admitir, cuando le piden una prueba caligráfica, de decir que no sabe leer ni escribir, mentira por la que la condenan  a cadena perpetua. Pero Michel Berg, el protagonista varón, sabe que Hanna miente porque en su singular relación con ella en 1958 cuando tenía 15 años él le leía.

Michel la conoció porque  ella lo ayudó a llegar a su casa tras encontrarlo descompuesto, luego se sabrá ello fue resultado del inicio de una escarlatina. Superada la enfermedad Michel regresó a verla para agradecerle. Ella primero se mostraba sombría y distante pero cambia cuando cede a la pasión que en el muchacho despierta y viven entre los dos una intensa relación que se vuelve amorosa, tierna e íntima. A ella le gusta que le lean y pone como condición que luego de hacer el amor Michel lo haga. Él comienza por  leerle la  Odisea. Pero, un día cuando va a la casa de Hanna ella no está, él ignora porqué  inesperadamente ha desaparecido.

Ocho años después y ya como estudiante de Derecho cuando Michel va a presenciar el juicio, la vuelve a ver  y  la reconoce. En ese momento  se explica que aquella vez que no la encontró fue porque había sido detenida. Hasta ese momento, solo sabía que ella trabajaba como boletera en el tranvía, que le doblaba en edad pero de hecho desconocía su pasado.

El impacto de volverla a ver luego de 8 años, de descubrir su pasado nazi, presenciar su enjuiciamiento lo atormenta. Su primer impulso fue ir y decirle al Jurado que ella ha mentido pero finalmente no lo hace, seguramente los sentimientos ambivalentes no se lo permiten. Es posible que Michel en ese momento sienta a la vez hacia Hanna, por una parte, horror y rechazo y por otra los tiernos recuerdos y ese gran  amor que no ha podido borrar. Todo ello y la culpa de no haber testificado de que ella mintió, hará que esta mujer sea para él una marca de por vida.

La  condena de los jueces y del sentir general de la mayoría de los alemanes es condenatorio hacia  todos aquellos ciudadanos que adhirieron, participaron y ejecutaron las órdenes del  nazismo. No obstante ésta  es puesta en cuestión en el film  si bien éste no da al respecto una respuesta contundente y satisfactoria. No explica, ni justifica dicho comportamiento pero pone en evidencia las contradicciones y  complejidades de este accionar, en parte, porque sitúa el juicio y las conductas en el singular espacio – tiempo de aquel pasado. Un pasado en el que el discurso único y la propaganda nazi resultaron ser muy eficaz. Muy eficaz en la generación del odio hacia enemigos construidos con mentiras, falacias, eslóganes que posibilitó una alienación identitaria subjetiva – colectiva que orientó el sentir y los comportamientos  para una obediencia debida indubitable.

Ya mayor, separado y con una hija, se percibe un Michel taciturno y con dificultades para conectarse con otras mujeres. Siempre en su recuerdo, comenzó a enviar a la cárcel para Hanna  libros y grabaciones de libros. Hanna a partir de ello aprendió sola a leer y no paró de hacerlo. Un día, lo llaman desde la cárcel para informarle que la dejarán en libertad al haber cumplido con 20 años de la condena. Puesto que él es el único contacto humano que ella mantiene le solicitan si podría conseguirle casa y trabajo cuando salga en libertad. Él le realiza algunas  visitas y le dice que irá a buscarla cuando salga. Pero cuando llega el día de la libertad de Hanna y él va en su busca le cuentan que ella se ha suicidado. Dejó para él un pedido: que le lleve a la sobreviviente que la acusó  una cajita de té con dinero para que haga con él lo que quiera. Para cumplir con el pedido Michel viaja a ver a la sobreviviente pero ésta rechaza el dinero, no quiere recibir nada de la asesina, no obstante se queda con la cajita de té. Él, entonces, dona el dinero a una entidad que  promueve lecturas.

El reconocer el arrepentimiento y la conciencia crítica que ella pudo adquirir a través de la lectura como lo demuestra a quien dejó Hanna todo su dinero y el porqué rechazó la libertad suicidándose, Michel logra, según interpreto, liberarse de este vínculo y desprenderse de su peso y carga. Si es posible tomar por la lectura conciencia crítica y arrepentirse de la crueldad ejercida sobre otros hay esperanza. Michel viaja con su hija, le muestra la tumba de Hanna y le cuenta su historia y el porqué de su permanente malestar.

Finalmente, frente a la pregunta cómo puede ser que tanta gente, casi toda una sociedad pueda en ciertos momentos ejercer sin piedad la peor de las crueldades? Considero que Hanna Arent nos acerca alguna respuesta con su planteo sobre la banalidad del mal, concepto escrito con referencia al juicio a Heichman, también considero lo que escribió  Dietrich Bonhoeffer, pastor teólogo alemán encerrado y ejecutado en una celda nazi: “la estupidez es peor que la maldad”. Esta aseveración del pastor resulta de la respuesta que encuentra a la pregunta acerca de  cómo fue posible que gente buena, inteligente, de distintas profesiones hayan adherido al nazismo, hayan podido obedecer órdenes y repetir eslóganes falaces.

Sintéticamente, su hipótesis es que tantos alemanes adhirieran al llamado del mal del régimen nazi es que éstos fueron seducidos para querer pertenecer a grupos poderosos y para mantener la aprobación de los poderosos debían obedecerlos, renunciar a todo juicio propio y pasar a ser simples instrumentos que justificaban acríticamente todo. Es decir por ambición. Por ello, este autor considera que la estupidez no admite ningún argumento distinto, nada que pueda poner en duda el que sostiene el poder, no hay otra racionalidad que pueda convencerlo. El estúpido va a ignorar todo otro argumento por más inteligente que sea, por eso Hanna Arent dice que  el mal es una banalidad, todos hacen lo que se les manda.  Para este pastor, que sabe será ajusticiado por lo que piensa, lo que se necesita para separarse de estos discursos que se presentan como verdad universal y emplean la crueldad para expandirse y apropiarse de lo ajeno no es inteligencia sino CORAJE, coraje que a él lo llevó a la muerte.

Dado este terrible momento que estamos viviendo  y al que me referí al comienzo deposito la esperanza en que nos afirmemos en la herencia pasada y presente de coraje, conciencia crítica y lucha que tenemos como pueblo argentino, nos afirmemos en la herencia de las Madres de Plaza de Mayo con Memoria, Verdad, Justicia para destronar para siempre el discurso de odio de la ultraderecha neoliberal entregadora y fascista.

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Nota realizada por: Raquel Kreichman


Colaboradora de:

Atrapados por la Imagen


Rosario - Argentina

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lunes, 8 de junio de 2026

Los Años Locos - autor: Hugo Filmore -

  Make Up Artist Mónica Hidalgo 

Models. Melody/ Leila




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" Pesqueros amarrados al muelle del Buceo " .- Silvia Elena Lanza

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Los Pescadores - RICKY KIMMICH

 


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Entre niebla y hojas, la ciudad sueña - CABA - Claudia Molina

 


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Buscando calma....Ana Vaccari


 

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©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN, PRESENTA: “Tiempo Íntimo” - Poema Inédito de la Escritora: Susi Santiago - Rosario - Argentina

 


 ATRAPADOS POR LA IMAGEN


"De Poetas  Y Poemas"


Presenta a...

SUSI SANTIAGO


"Artista de Atrapados por la Imagen" 


en...

"Tiempo Íntimo"


Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

Registro de propiedad intelectual

___________________


"Editorial Atrapados por la Imagen, la editorial que te ayuda a cumplir tus sueños..."


____________



Poema inédito para Atrapados por la Imagen

Tiempo Íntimo
SUSI SANTIAGO


I

Muero,

muriendo en vos,

mi vida es artera,

la Parca es esquiva

 

II

Me oculto en mis huesos

me cobijo en mi piel

y, aún así,

las palabras me punzan dolorosamente

 

III

El sonido impregna cada poro,

 resuena,

 al vibrato del corazón yerto

 

IV

Camino, caminando alucinada

mis pies echan raíces

y caigo

 

V

Aire espeso, caliente,

me sofoco respirando tu aliento,

en vano

 

VI

Integro y desarmo mi yo,

entre tus piernas,

aspiro con ansias el resto de tu alma

 

VII

¿Irte sin irme?

¿podés despojarme así de vos?

la espera me alcanza

estoy viva

 

_____________


 Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a: 


©Susi Santiago

Rosario - Argentina

Ilustración: Imagen libre de la Web.

Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

Junio 2026


Corrección literaria: Isa Santoro

Maquetación y Edición: Laura Jakulis

Colaboradores: Marta Puey - Emilio Bertero


Agradecemos a todos nuestros amigos, lectores y seguidores, por sus visitas y valoraciones.


Afectuosamente...


Administración de Atrapados por la Imagen.
Directora: Laura Jakulis

“Queda rigurosamente prohibida la reproducción total o parcial de esta obra” 


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domingo, 7 de junio de 2026

" Temporal de agua y viento sobre la escollera " .-Silvia Elena Lanza

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SERIE: El Paseo de Tomas Craig Fog - Ricky Kimmich

 


8:05 AM , Tomas Craig, andando en Bicicleta


9:24 AM, Enamorados, buscando más dulzura en la Panadería


9:21AM, a Tomas Craig se le escapó el Firulais


8:07 AM, Tomas Craig Emponchado hasta las Orejas


8:01 AM , Tomas Craig, paseando por la Niebla

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" Siempre juntos ' - R. Jorge Ruiz Diaz -

 


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DOMINGOS DE CURIOSIDADES. HOY. VILLA EPECUÉN.

 EPECUÉN, EL PUEBLO FANTASMA QUE VOLVIÓ A EMERGER DE LA LAGUNA



Ubicada junto a Carhué, en el partido de Adolfo Alsina, Villa Epecuén fue durante décadas uno de los centros turísticos más importantes de la provincia de Buenos Aires. Con menos de 1500 habitantes, llegó a recibir más de 25 mil visitantes por temporada entre las décadas de 1950 y 1970, atraídos por las propiedades terapéuticas de las aguas de la laguna.

Conocida como el “mar de Epecuén”, la laguna era el gran atractivo de la región. Miles de turistas llegaban cada año para disfrutar de sus aguas saladas. El crecimiento fue tan importante que Villa Epecuén llegó a competir con Mar del Plata en cantidad de visitantes. Hoteles, balnearios y comercios daban vida a una localidad que parecía destinada a un futuro próspero.

Sin embargo, de aquel pueblo sólo quedan ruinas. Y es que aquello que impulsó su desarrollo también terminó por provocar su caída: las mismas aguas que durante décadas atrajeron a miles de personas fueron las responsables de la tragedia que cambió para siempre la historia de Villa Epecuén.

Hoy en Domingos de Curiosidades voy a contarte su historia y algunos detalles que, tal vez, no conocías.



CUENTA LA LEYENDA...

Mucho antes de que las aguas de la laguna Epecuén atrajeran a miles de turistas, los pueblos originarios que habitaban la región ya le atribuían un carácter sagrado. Entre las historias que se transmitieron de generación en generación, una de las más conocidas es la leyenda de Epecuén y Tripantu.

Cuenta la tradición que, después de un gran incendio que arrasó los bosques de la región, un grupo de levuches encontró a un niño sobreviviente y lo bautizó Epecuén, que significa “casi quemado”. El pequeño creció fuerte y valiente, convirtiéndose con el tiempo en un destacado guerrero.

Años más tarde, durante una batalla contra los puelches, Epecuén tomó como cautiva a la hija del cacique enemigo. La joven se llamaba Tripantu, palabra que en lengua pampa significa “primavera”. Entre ambos nació un profundo amor y durante una luna completa vivieron un tiempo de felicidad. Sin embargo, el guerrero pronto se enamoró de otras mujeres capturadas en combate y olvidó a Tripantu.

La traición sumió a la joven en una tristeza tan profunda que comenzó a llorar sin consuelo. Sus lágrimas fueron tantas que, según la leyenda, formaron un inmenso lago de aguas saladas. El agua siguió creciendo hasta cubrir la tierra y terminó por ahogar a Epecuén junto con sus nuevas amantes. Así consumó Tripantu su venganza.

Pero la historia no termina allí. Al enterarse de la muerte del guerrero, la joven perdió la razón y comenzó a vagar por las orillas del lago. Una noche de luna llena creyó escuchar la voz de Epecuén surgiendo desde el murmullo de las aguas. Desde entonces, nunca más volvió a ser vista.

Por ese motivo, la laguna fue considerada un lugar sagrado por los pueblos originarios de la región. Incluso hoy, cuando el sol se esconde detrás del horizonte y las ruinas de Villa Epecuén se recortan sobre el paisaje, muchos aseguran que el lago conserva un aura de misterio. La vieja leyenda dice que quien escuche atentamente el sonido de las aguas en una noche de luna llena podrá oír las voces de Epecuén y Tripantu, finalmente reunidos después de una historia marcada por el amor, la pérdida y el paso del tiempo.


LA HISTORIA

La historia de Epecuén se remonta mucho antes de la fundación de la ciudad. Los pueblos originarios que habitaban la región ya conocían la laguna y la consideraban un lugar especial, al que le atribuían propiedades curativas y un profundo carácter sagrado.
Con el paso de los años, aquello que durante generaciones había sido una creencia de los pueblos originarios comenzó a despertar el interés de la ciencia. Un estudio encargado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires confirmó que las aguas de la laguna poseían una alta concentración de minerales. Los especialistas determinaron que se trataba de un cuerpo de agua hipermarino cuyas características sólo podían compararse con las del mar Muerto.

El informe señalaba además que sus aguas podían contribuir al tratamiento de enfermedades reumáticas y afecciones de la piel. Quienes visitaban Epecuén aseguraban sentir alivio en sus dolencias después de sumergirse en la laguna, una fama que con el tiempo convertiría al lugar en uno de los destinos turísticos más importantes de la región.

El desarrollo turístico de la región comenzó a acelerarse con la llegada del ferrocarril a Carhué en 1899. Atraídos por la fama de las propiedades terapéuticas de la laguna, cada vez más visitantes llegaban en busca de alivio para distintas dolencias. Para recibirlos, comenzaron a surgir hoteles y pensiones que ofrecían, entre otros servicios, el traslado hasta las aguas saladas de Epecuén. En aquellos años, los baños termales se realizaban calentando agua de la laguna con yuyo zampa en grandes fuentones o bañaderas de zinc.

Entre 1915 y 1919, una serie de importantes precipitaciones elevó el nivel de la laguna y disolvió gran parte del manto salino que cubría sus orillas. Este cambio llevó a algunos pioneros a imaginar la creación de un pueblo turístico junto a sus aguas. La idea comenzó a concretarse en 1921 con la inauguración del primer balneario y, un año más tarde, con el loteo de los terrenos que darían origen a la futura Villa Epecuén, inicialmente denominada "Mar de Epecuén".

Las calles del nuevo asentamiento fueron bautizadas con nombres inspirados en el centro porteño, como Avenida de Mayo, Esmeralda, Maipú, Cerrito, Rivadavia y Mitre. El crecimiento fue rápido. Gracias al loteo, numerosos inversores y particulares construyeron hoteles, residencias y comercios a orillas de la laguna. En pocos años surgieron establecimientos emblemáticos como Las Delicias, Royal y Parque. La expansión hizo necesaria la construcción de una escuela, una iglesia y otros servicios básicos para atender a una población cada vez más numerosa.


El crecimiento de Epecuén atrajo también importantes inversiones. En 1925, la empresa Minas de Epecuén impulsó un ambicioso proyecto de explotación termal inspirado en los grandes centros de bienestar europeos. Dos años más tarde inauguró un imponente edificio destinado a baños termales que utilizaban agua extraída directamente de la laguna. El complejo contaba además con un extenso espigón y una usina eléctrica propia, una infraestructura poco común para la época.

Las sales minerales obtenidas de la laguna eran utilizadas para elaborar distintos productos que se comercializaban tanto dentro del establecimiento como en otras regiones del país, contribuyendo a consolidar la reputación terapéutica de Epecuén.

Sin embargo, las dificultades económicas y las variaciones en el nivel de las aguas comenzaron a afectar la viabilidad del emprendimiento. Con el paso de los años, el proyecto perdió impulso y hacia 1940 gran parte de sus instalaciones se encontraba en estado de abandono y deterioro.


Hacia fines de la década de 1960, Villa Epecuén atravesaba una situación particular. Gran parte de su infraestructura había quedado desactualizada y aquellos elegantes hoteles que habían dado fama al lugar en sus primeros años ya no respondían a las nuevas demandas del turismo. La mayoría de los visitantes seguían siendo personas mayores que acudían a la laguna en busca de alivio para sus dolencias, por lo que la falta de modernización no parecía representar un problema inmediato.

Sin embargo, las autoridades comprendieron que el potencial turístico de Epecuén estaba lejos de agotarse y pusieron en marcha un ambicioso plan de renovación. La iniciativa no sólo revitalizó la villa, sino que transformó por completo su perfil. En pocos años, Epecuén pasó de ser un destino tradicional a convertirse en un pujante centro vacacional capaz de recibir hasta 25 mil turistas durante la temporada de verano.

El proyecto incluyó la instalación de un moderno sistema de iluminación, la pavimentación de más de veinte cuadras, la inauguración de la Casa de Epecuén en la ciudad de Buenos Aires y la construcción de una nueva estación. Después de años de estancamiento, la villa parecía haber recuperado el impulso de sus mejores épocas.


LA TRAGEDIA

Las fluctuaciones del nivel del agua habían sido una constante en la historia de la región. Las lagunas alternaban períodos de sequía con etapas de importantes crecidas, una situación que dificultaba la estabilidad tanto de las actividades productivas como del desarrollo turístico.

Con el objetivo de controlar estas variaciones, se puso en marcha un «Plan Maestro» destinado a regular el caudal de las lagunas y almacenar agua durante los períodos húmedos para afrontar mejor las épocas de escasez.

Sin embargo, la laguna Epecuén formaba parte del sistema de las llamadas "Encadenadas del Oeste", una red de lagunas conectadas entre sí por canales. Además, se trata de una cuenca endorreica, es decir, un sistema cerrado en el que el agua no desemboca en el mar y sólo puede disminuir por evaporación o infiltración. Esta particularidad fue la que permitió la elevada concentración de sales que hizo famosas a sus aguas y convirtió a Epecuén en un destino turístico único.

A comienzos de la década de 1970 se iniciaron obras destinadas a reestructurar el sistema hidráulico de la región. Sin embargo, diversos problemas económicos retrasaron los trabajos y, tras el golpe militar de 1976, las obras fueron paralizadas definitivamente. Aunque años más tarde se intentó reforzar la protección de la villa mediante la construcción de un terraplén, la infraestructura ya mostraba importantes deficiencias.

Con el sistema hidráulico deteriorado y una creciente presión sobre el entorno producto del desarrollo turístico, la situación se volvió cada vez más delicada. Durante 1985, además, la región recibió en apenas seis meses una cantidad de precipitaciones equivalente a la que normalmente caía en un año entero.

Paradójicamente, aquello que impulsó el crecimiento de Epecuén también terminaría siendo la causa de su tragedia.

La noche del 10 de diciembre de 1985, el terraplén cedió y las aguas comenzaron a avanzar sobre el pueblo. Los habitantes debieron abandonar sus hogares apresuradamente, sin imaginar que muchos de ellos no volverían a ver sus casas. Con el paso de los años, el agua continuó subiendo hasta cubrir calles, hoteles y viviendas. Para 1993, Villa Epecuén permanecía sumergida bajo más de diez metros de agua salada.


Grandes obras arquitectónicas quedaron destruidas por aquel entonces, como por ejemplo, El Matadero de Epecuén que fue realizado por el arquitecto Francisco Salamone.


Actualmente, las ruinas de Villa Epecuén forman parte de uno de los circuitos turísticos más visitados del sudoeste bonaerense. Miles de personas llegan cada año para recorrer los vestigios de una localidad cuya historia combina prosperidad, tragedia y resiliencia.

Las estructuras cubiertas de sal, los edificios que resistieron el paso del tiempo y el silencio que envuelve sus calles le han valido el apodo de "la ciudad fantasma". Entre las ruinas, el pasado parece permanecer suspendido, como si la memoria de quienes habitaron el pueblo todavía recorriera sus rincones. Quizás por eso, al caer la tarde, no resulta difícil imaginar que alguna figura surgida de las antiguas leyendas regresa desde el horizonte para caminar una vez más por las calles de Epecuén.


Epecuén volvió a emerger de las aguas, pero nunca regresó del todo al mundo de los vivos. Entre ruinas blanqueadas por la sal y calles detenidas en el tiempo, la ciudad fantasma sigue contando su historia a quien quiera escucharla. Y mientras la laguna refleja los últimos colores del atardecer, la leyenda y la memoria continúan caminando juntas por sus calles silenciosas.


Agradezco a Laura Jakulis por permitirme utilizar para mi trabajo dos de sus magníficas fotos de su viaje a Epecuén.


Idea, investigación y edición: Isa Santoro
Administradora de Atrapados por la Imagen




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