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Atrapados por la Imagen es un espacio donde las historias encuentran su forma, ya sea en palabras, en fotos o en la mezcla mágica de ambas. Somos una página editorial que apuesta por la sensibilidad, la mirada personal y el disfrute de contar. ¡Bienvenidos!

lunes, 22 de junio de 2026

Bodypainting - Hugo Filmore -


Make Up Aldana Sánchez Arte



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©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN, PRESENTA: "Ratas" - Un relato del escritor: Sebastián Rogelio Ocampo - Rosario - Argentina -


Editorial Atrapados por la Imagen


Presenta: 


-RATAS-

Del escritor: 

Sebastián Rogelio Ocampo


"Artista de Atrapados por la Imagen"


 Cuento inédito  perteneciente al libro:

 "ESTA PORQUERÍA NO SE LA DESEO A NADIE" 

Edición: Editorial Atrapados por la Imagen


RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

Registro de propiedad intelectual

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Atrapados por la Imagen es un espacio abierto, accesible y en constante movimiento, donde se impulsa la participación, el intercambio creativo y las historias que merecen ser contadas.

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Cuento inédito para Atrapados por la Imagen

"Ratas"
 SEBASTIÁN ROGELIO OCAMPO 

              Hay ratas en mi casa ¿Las escuchan? Corren de un lado a otro, se esconden debajo de la heladera, dentro del placard, entre los libros de mi biblioteca ¿De dónde salieron? No hay baldíos alrededor. Las casas del vecindario son modestas pero limpias. Las ratas llegaron a mi casa hace un par de meses. Mis hijos y mi esposa dicen no verlas, pero yo las veo y las escucho. Esos chirridos horribles que largan. Parece que se rieran o se burlaran de mí. A veces estoy mirando televisión y empiezan a gritar, y pasan a toda velocidad de un lado a otro. Me paro sobre el sillón, grito yo también. Mis hijos me preguntan qué me pasa. Mi esposa está cansada. Dice que me volví loco, pero no, las ratas existen, están ahí, escondidas en mi casa como malditos espíritus.

              Mi esposa me mandó al psiquiatra. Soy un buen hombre, dispuesto a resolver los problemas de la forma correcta, así que fui a ver al doctor. Me escuchó sin decir muchas palabras, asentía, hacía gestos con la boca, con las cejas. Me recetó un psicofármaco. Acepté tomarlo, una pastilla a la noche. Busqué en google y dice que es para el tratamiento de las alucinaciones. Pero no es así. Las ratas existen, yo las veo y las escucho y las padezco.

             Siempre me creí especial, puede que sea eso, que las ratas sean una especie de demonios que yo solo puedo ver. Tal vez vienen a darme algún mensaje. Vienen a decirme que las cosas no marchan bien. Estoy desempleado. Eso es verdad, las cosas no están bien, mi esposa trabaja de administrativa y la plata apenas alcanza. Mi hijo, el mayor, también hace changas de cadetería con la bici. Yo me la paso en casa. Hago las cosas, cocino, lavo la ropa, barro, plancho, todas esas cosas tristes que a nadie le importan. Mis amigos dicen que soy un vago, que no quiero trabajar, pero sí, quiero trabajar, soy oficial tornero, me canso de repartir currículums, y además trabajo, trabajo en casa ¿Qué les pasa?

           Y ahora las ratas. A veces a la noche, me despierto, las escucho, agarro la escoba, las persigo, plaf, plaf, golpeo el piso y las paredes, pero nunca las atrapo. Suben por las paredes, se trepan, se trepan al techo, y pasan a todo lo que da sobre nuestras cabezas. Me despierto varias veces a la noche. Las escucho. Malditas. ¿Serán acaso el mensaje de que me estoy volviendo loco? ¿Será una condena divina por haberme quedado sin trabajo? ¿Será que yo mismo soy una rata más?

             A decir verdad a veces desaparecen. Unos días, mientras meto ropa a lavar me pongo a leer a las poetas suicidas Pizarnik o Alfonsina. Tengo los libros guardados entre la ropa porque mi esposa dice que pierdo el tiempo leyendo poesía. Separo las prendas de color de las prendas blancas. Me apoyo en el lavarropas, rodeado de detergentes, suavizantes, y otros líquidos. Leo de Pizarnik:

"Esperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa".

Siento que el mundo va a terminar, que ya no va a haber una vida para mí, que sería mejor terminar con todo, que no soporto la humillación de ser un ceniciento. Cuando desaparecen pienso, pienso mucho, demasiado, los pensamientos me aturden, me duele el pecho y la cabeza, y cuando está todo por explotar, ahí, aparecen las ratas, corren, gritan, se ríen. Se ríen como hienas. Como se reían los chicos de la escuela al burlarse porque yo usaba lentes.

            A lo mejor tiene razón mi esposa. Las ratas son alucinaciones. Pero no, me acuesto y las escucho roer el machimbre de las paredes. Cuando meto al horno algunas supremas las veo salir de ahí abajo a toda velocidad, pasándome entre las piernas. Últimamente tengo miedo. Un miedo terrible de que puedan hacerme algo. ¿Si me muerden? ¿Si me contagian alguna peste extraña y me muero? Una ansiedad me recorre y quiero matarlas.

            Entonces me agarró un ataque de locura que podría salirme caro. Compré 126 tramperas y las distribuí por toda la casa, incluso debajo de las almohadas en la cama, de las sillas de la cocina y en los sillones del living. Yo sé qué posiblemente mi psiquiatra me mande a internación pero las ratas no van a vencerme. Las voy a liquidar, las liquidaré a todas, inclusive si me cuesta la vida, pero desaparecerán. Desaparecerán tanto si viven en mi cabeza o si andan dando vueltas por mi casa. Lo juro.

              ¡Las exterminaré!¡Las exterminaré!, gritaba. Cuando mi esposa y mis hijos descubrieron la cantidad de tramperas que puse en casa se espantaron. Mi esposa llamó al psiquiatra. El psiquiatra me citó. Me dijo ¿Qué es esto? Nada, quiero atrapar a las ratas. ¿No le parece desmedido? Acepté por el bien de mí mismo y para evitar una internación que había propuesto el doctor que el despliegue había sido demasiado. Así que prometí quitar las tramperas. Solo dejar algunas. Debajo de la heladera, de la cocina, de la cama. Algo coherente según consideraba mi familia y el psiquiatra.

¡Atrapé una! Finalmente atrapé una. Apareció enredada en el alambre de la trampera con un pedazo de queso todavía en la boca. La saqué agarrándola delicadamente de la cola. La hice pendular felizmente frente a mis ojos. ¡Atrapé una!, le grité a mi familia. Cuando se la mostré. Me miraron con ojos de pequinés tristes. Eso es una zanahoria, papá, dijo mi hijo. ¡¿Cómo que es una zanahoria?! La puta madre, ahora que agarré una tampoco me creen. No importa. Agarré la campera al vuelo. Salí de mi casa y me fui para el taller donde se juntan los muchachos. Las ratas me seguían como un grupo de adolescentes de fiesta. Estaban todos sentados en ronda tomando mate y hablando. Las ratas pululaban por todos lados.

¡Miren quién apareció!, dijo uno.

Muchachos, estoy desesperado ¡Miren las ratas!

¿Qué pasó, loco? Contanos.

Encontré esta rata en mi casa.

La sostuve de la cola frente a ellos.

Otra vez esa mirada de como quien ve a un elefante caminar por el medio de la calle.

Eso es una zanahoria, loco.

¡¿Cómo que una zanahoria?!¿No ven que es una rata? ¡Una maldita rata!

Las ratas reían.

Pará, pará, loco, vino uno y me puso la mano sobre el hombro.

Me saqué la mano del hombro de un manotazo, yo no quería ningún consuelo.

¡Ustedes están todos pirados!¡Igual que mi familia!¡Chau manga de putos!

Y me fui rodeado de ratas.

Me fui con la rata ahora agarrándola del cuerpo como si fuera un peceto.

Sentía mi sangre hervir, hervir el aire en los pulmones, hervirme el cerebro. Las ratas me perseguían como si yo fuera el flautista de Hamelin. 

              Empecé a preguntarle a la gente si veían una rata o una zanahoria y todos decían una zanahoria. ¡Una zanahoria!¡Hijos de puta! Era una maldita rata. Le veía las orejitas, las patitas, la cola larga como un cordel. Se las mostraba a los que pasaban. ¡Una zanahoria!, decían. Me subí a un tacho de basura y grité ¡¿Qué ven acá?! La gente se empezó a amontonar. La gente me miraba y gritaban ¡Una zanahoria! ¡Hijos de puta!, les gritaba yo. Las ratas alborotadas a mí alrededor. Al final llegó la policía.

Terminé sentado frente al psiquiatra. 

¿No le parece un poco excesivo todo esto?

Lo miré con furia.

                Usted no es un hombre para estar haciendo estas cosas.

                Me hubiera gustado decirle la pesadilla que las ratas significaban para mí.

                ¿Así que esto es una zanahoria?, pregunté.

                Claro. Por supuesto.

                Bueno, dije.

                Me la puse en la boca y le mordí la cabeza. Pude sentir la sangre chorreando por mi boca. Cayendo sobre mi camisa, sobre mis pantalones. El tipo empezó a tocar un timbre que tenía a un costado, el timbre chirriaba y chirriaba, aparecieron dos enfermeros y yo les sonreí con la boca llena sangre. Mientras tanto, a mis pies, a los costados, pasaban ratas a todo lo que da llenando el consultorio.

                                 __________                                                 


 Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a: 


©Sebastián Rogelio Ocampo

Rosario - Argentina

 Diseño y Maquetación: Laura Jakulis

 Editora Literaria: Isabel Santoro

Junio 2026



Agradecemos a todos nuestros amigos, lectores y seguidores, por sus visitas y valoraciones.


Afectuosamente...


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domingo, 21 de junio de 2026

" Mirando por la ventana, las vi " .-Silvia Elena Lanza-

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©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN, PRESENTA: "21 de Junio homenaje a todos los padres" ¡Buen día papá! De la escritora: Cristina Wnetrzak - Buenos Aires - Argentina -

 

ATRAPADOS POR LA IMAGEN


Cristina Wnetrzak

"Artista de Atrapados por la Imagen"

Una carta muy especial, en el día "Del Padre"

Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

Registro de propiedad intelectual

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 "Editorial Atrapados por la Imagen, la editorial que te ayuda a cumplir tus sueños..."



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¡Buen día papá!

Hoy es 21 de junio del 2026, Día del Padre y hace mucho que te fuiste. Allí donde estés tal vez puedas escuchar y comprender como me siento. Te extraño y te extrañé mucho desde que te fuiste, y cuando nos dejaste no estaba a tu lado. Solo te fuiste una noche a morir en la plaza del pueblo después de haber dado un portazo al hogar que compartías con mi madre, de la que no voy a hablar.

Te recuerdo casi todos los días y han pasado muchísimos años y muchísimos cambios. Voy a cumplir  ochenta y dos y te fuiste a los setenta y cuatro, hoy tenés cuatro bisnietos, dos chicas y dos varones, y al parecer vendrá una bisnieta pronto, número cinco, presumo que estas noticias serán alegres, aunque el futuro de estos niños es incierto.

El mundo ha cambiado mucho desde que te fuiste. Llegaste a la Argentina huyendo de una probable futura guerra, después de la segunda donde viviste y saliste herido en el frente de batalla. No va a gustarte lo que sucede hoy, la guerra se ha extendido a casi todo el planeta, más cruel, más violenta; el sistema es un predador de inocentes, a algunos pocos, una elite desconocida por la gente común como nosotros, solo les interesa el poder, el control, y el dinero, lo que fue inicialmente un gran invento humano remplazando el trueque para lograr un intercambio justo de alimentos, cosechas y mejoras de vida para todos, se ha convertido en una moneda de control, de poder, quien más tiene más puede. Pero la idea de escribirte no es sumergirte en este maremágnum de codicia, envidias, indignidad, inmoralidad que nos llevan a la extinción. Hoy es la nueva Edad Media de la historia del planeta, esclavos y señores. No es nuevo, no descubrieron América.

En fin,  el Día del Padre, como ambos sabemos, es simplemente otro día de negociaciones, una tablita de salvación para los que tienen algo para vender y poder sobrevivir. Es una pancarta, una publicidad, simple comercio.

Ser padre, madre, abuela, abuelo es otra cosa en un mundo caótico, nuestra tierra se merece mucho más que una humanidad indigna de salvación. Es triste, nuestros descendientes, si sobreviven al caos, tendrán una vida dolorosa, con algunos destellos de felicidad. En fin no es algo que una “anciana” hoy pueda cambiar, salvo recordar.

Pero el propósito de enviarte una carta es decirte que te quiero, y que aun en mis primeros años de vida te quería y siempre te quise. Recibiste al hombre que sería padre de mis hijas, tus nietas, con un abrazo alegre y confiado.

Ese hombre después te escucho en tus días tristes cuando venías a visitarnos, a ver a tus nietas, él también se fue demasiado pronto y la lucha por mantener el timón del barco quedó en mis manos y en mi alma adolorida por las pérdidas.

Quería decirte papá que recuerdo con claridad los días que íbamos a pescar a la playa de Puerto Deseado, pesca con línea, y puedo verte revoleando esa línea con anzuelos y una plomada en dirección al mar, había días con pescado para comer, otros días eran mejillones con huevo revuelto porque el mar no nos había sido generoso.  Recuerdo también, los días sentada en la corta escalera que nos llevaba hasta la puerta de madera de una casita de madera. Me sentaba en los escalones con mi amigo pigmeo en el hombro mientras le tiraba el maíz de la ración del día, el pigmeo comía de mi mano.

También recuerdo esos días en Puerto Madryn, el muelle por las noches, cuando salíamos a pescar, a veces con éxito. Esta viva en mi mente la imagen de una tortuga gigante que cruzó bajo el muelle, las aguas cristalinas del océano y asomó su pequeña cabeza y parecía mirarme, luego se sumergió y siguió su camino.

Cuando te trasladaron a Trelew, como Jefe del Taller de Locomotoras, te recuerdo de pie frente a la entrada de las locomotoras a carbón echando vapor en su avance, y rascándote el trasero durante la espera, hasta que ingresaba la última, se cerraban los portones y seguía el trabajo en el interior, revisando mecanismos, controlando los próximos horarios de salida. También compartí con vos un viaje corto en “cochemotor” como se le decía, desde Trelew hacia Gayman y Dolavon.

Esos pequeños recuerdos son imágenes escondidas en mi cabeza, se irán cuando yo me vaya. No he podido contarle mucho a mis hijas, que me convirtieron en abuela, aunque debo reconocer que no encajo mucho en el estereotipo de la vejez que hoy impera entre los más jóvenes. En mis días de niñez y juventud escuchábamos a los “viejos", los años les daban la experiencia y sabiduría de toda una vida de alegrìas y golpes. Aún así salimos adelante.

Anoche soñé con vos, y al despertarme y mirar el calendario en el celu, vi domingo es el Dia del Padre. Y todas estas palabras salieron solas. Gracias Papá. Gracias por haber sido como fuiste, duro cuando era necesario, amoroso incluso cuando exagerabas en cuidarme. Gracias mi querido viejo.


Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a: 


©Cristina Wnetrzak

 Buenos Aires - Argentina

Diseño y Maquetación: Laura Jakulis 

 Editora Literaria: Isabel Santoro

JUNIO 2026


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Catedral de la Plata - AUTOR: R. Jorge Ruiz Diaz

 



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Palacio Ceci - Villa Devoto - CABA - CLAUDIA MOLINA -


 - Entre curvas de piedra y luz, la belleza también encuentra su camino -




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DOMINGOS DE CURIOSIDADES. HOY, MACHU PICCHU

 MACHU PICCHU, LA JOYA OCULTA DE LOS INCAS



Año tras año, figura entre los destinos más fascinantes del planeta. Su imagen ha recorrido el mundo a través de documentales, películas y páginas de innumerables libros. Envuelta por la espesura de la selva y abrazada por las montañas, aparece como una ciudad perdida en el tiempo, guardiana de los secretos de una de las civilizaciones más extraordinarias de la historia.


Sí, estoy hablando de Machu Picchu, cuyo nombre,  en quechua significa “montaña vieja”, y parece guardar, además,  el espíritu de un lugar donde el tiempo quedó suspendido entre la piedra, la selva y las nubes.


Ubicada en lo alto de los Andes peruanos, a 2.430 metros sobre el nivel del mar, esta antigua ciudad inca deslumbra con la perfección de su arquitectura, la armonía con el paisaje que la rodea y el misterio que aún parece habitar entre sus piedras. Un lugar donde la historia, la naturaleza y la leyenda se encuentran, convirtiéndola en uno de los sitios más cautivantes del Perú y del mundo.

Hoy en Domingos de Curiosidades voy a contarte la historia de este emblemático lugar y algunos detalles sobre el mismo que, tal vez, no conocías.



LA HISTORIA

Machu Picchu antes de los incas

Mucho antes de que los incas levantaran sus imponentes construcciones de piedra entre las montañas, la región que hoy ocupa Machu Picchu ya había conocido la presencia humana. Las investigaciones arqueológicas realizadas en el Santuario Histórico han hallado piezas cerámicas pertenecientes a la cultura Marcavalle, con una antigüedad cercana a los tres mil años antes de Cristo. Aunque estos vestigios son escasos en comparación con los encontrados en otras zonas del Valle del Cusco, permiten suponer que estas tierras estuvieron habitadas por pequeños grupos familiares vinculados a antiguas culturas como los Marcavalle, los Killke y otros pueblos que antecedieron al gran imperio inca.

A estos primeros habitantes se suma el hallazgo, en 2011, de una tumba perteneciente a la cultura Wari en la región de Vilcabamba, una evidencia que sugiere la expansión de esta civilización hacia sectores amazónicos cercanos a Machu Picchu. Sin embargo, durante siglos estas montañas permanecieron escasamente pobladas, hasta que la llegada de los incas transformó para siempre el paisaje de la selva alta andina.

Los incas fueron los grandes arquitectos de una de las civilizaciones más extraordinarias de América del Sur. Su organización política y religiosa, profundamente unidas, les permitió construir un vasto territorio y desarrollar conocimientos que aún hoy despiertan admiración. Su origen se entrelaza con la leyenda: los gobernantes incas eran considerados hijos del Sol y descendientes de Manco Cápac, el mítico fundador que, según la tradición, emergió por voluntad divina para iniciar la estirpe de los soberanos del Tahuantinsuyo.

Pero quizás una de las huellas más sorprendentes de esta civilización sea su capacidad para transformar la geografía. Construyeron una inmensa red de caminos que atravesó montañas, costas y selvas; dominaron una arquitectura de una precisión asombrosa, capaz de encajar enormes bloques de piedra sin necesidad de mortero; crearon sistemas agrícolas basados en andenes que permitieron aprovechar los terrenos más difíciles y desarrollaron una avanzada ingeniería hidráulica que conducía y administraba el agua respetando el equilibrio natural del paisaje.


La construcción de Machu Picchu

Como señalaba anteriormente, antes del surgimiento de la majestuosa ciudad de piedra, estas montañas ya eran habitadas por comunidades vinculadas a los ayllus de Vilcabamba y del Valle Sagrado. Con la expansión del poder incaico, aquellos territorios fueron incorporándose al vasto Tahuantinsuyo, el gran imperio que extendió su influencia por buena parte de América del Sur.

Las investigaciones realizadas mediante estudios de carbono 14 sitúan la construcción de Machu Picchu alrededor del año 1450 d.C., durante el gobierno del inca Pachacútec, el gran estratega y responsable de la expansión del imperio. Sin embargo, las obras habrían continuado durante el mandato de su hijo y sucesor, Túpac Yupanqui. Para dar vida a esta nueva ciudad en las alturas, se cree que llegaron pobladores provenientes de distintos puntos del imperio, los llamados mitimaes, encargados de trabajar la tierra y consolidar el asentamiento. Entre sus primeros habitantes habrían estado también los chachapoyas, un pueblo de la selva montañosa del norte del actual Perú que había sido incorporado al dominio inca.

Machu Picchu no fue una obra aislada, sino parte de una compleja red de centros administrativos y ceremoniales que los incas levantaron a lo largo del valle del río Urubamba, junto a otros importantes enclaves como Choquequirao, Vitcos y Vilcabamba, demostrando su extraordinaria capacidad para adaptarse a una geografía tan desafiante como imponente.

Durante mucho tiempo se creyó que la presencia inca se había detenido en los límites de la selva alta andina. Sin embargo, nuevos hallazgos arqueológicos sugieren que los contactos con las poblaciones amazónicas pudieron haber sido mucho más profundos y antiguos de lo imaginado. Productos originarios de la Amazonía, caminos empedrados y diversos vestigios encontrados en zonas selváticas abren nuevas preguntas sobre el alcance de aquellos vínculos.

Todavía quedan muchas respuestas por descubrir. Como los nudos de un antiguo quipu que esperan ser interpretados, cada nuevo hallazgo va revelando lentamente los hilos ocultos de la historia de los pueblos que habitaron estas tierras mucho antes de nuestra llegada.


El esplendor y el silencio de una ciudad sagrada

Durante su época de esplendor, Machu Picchu fue un importante centro urbano y religioso donde habitaron entre 300 y 1.000 personas. Sus magníficos templos, sus extensos andenes agrícolas y la red de caminos que la conectaba con el resto del Tahuantinsuyo son testimonio del extraordinario conocimiento arquitectónico y de ingeniería alcanzado por los incas.

Aunque durante mucho tiempo se pensó que había sido una fortaleza militar o una residencia de descanso del inca Pachacútec, las investigaciones actuales señalan que fue principalmente un santuario religioso levantado en un lugar de gran belleza y valor estratégico, en el límite entre los Andes y la selva.

Tras la llegada de los españoles y las guerras de resistencia de los incas de Vilcabamba, Machu Picchu comenzó a perder habitantes hasta quedar prácticamente abandonada hacia 1572. La caída del Tahuantinsuyo fue consecuencia de diversos factores: la captura de Atahualpa, las guerras internas entre los propios incas, las alianzas de algunos pueblos indígenas con los conquistadores españoles, las enfermedades traídas desde Europa y la superioridad militar de los invasores.

Desde entonces, la ciudad de piedra quedó envuelta por la vegetación y el silencio, como si las montañas hubieran decidido resguardar durante siglos los secretos de una civilización que aún continúa maravillando al mundo.


El largo sueño de una ciudad de piedra

Tras la caída del Tahuantinsuyo y el fin de la resistencia inca en Vilcabamba en 1572, Machu Picchu fue quedando lentamente deshabitada. Aunque los españoles conocían su existencia y algunos pobladores continuaron cultivando sus tierras, el difícil acceso y su escaso interés económico hicieron que la ciudad permaneciera apartada de los grandes cambios de la época colonial. Poco a poco, la vegetación fue cubriendo sus templos, terrazas y caminos, resguardándola durante siglos.

Sin embargo, Machu Picchu nunca estuvo completamente perdida. Las familias de la región continuaron transitando y trabajando esas tierras y, en 1902, Agustín Lizárraga dejó su nombre grabado en uno de sus muros como testimonio de su paso por la antigua ciudad inca. Años más tarde, en 1911, Hiram Bingham llegó al lugar guiado por pobladores locales y encontró allí a las familias Recharte y Álvarez, que aún habitaban sus alrededores.

La llegada de Bingham significó el inicio de las investigaciones científicas que dieron a conocer la importancia arqueológica de Machu Picchu al resto del mundo. Desde entonces comenzaron las tareas de exploración y conservación que permitieron revelar nuevamente la grandeza de esta ciudad de piedra.

Hoy, reconocida como Santuario Histórico del Perú, Patrimonio de la Humanidad y una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno, Machu Picchu continúa despertando el mismo asombro que debió sentir aquel primer habitante que contempló estas montañas cubiertas de nubes.

Agustín Lizarraga en el Templo de las 3 ventanas


Machu Picchu no es solamente una maravilla construida en piedra. Es la voz de un pueblo que aún resuena entre las montañas, un mensaje del pasado que el tiempo no logró borrar.



Idea, investigación y edición: Isa Santoro
Administradora de Atrapados por la Imagen





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Humahuaca, Jujuy, Argentina - Viviana García -

 


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sábado, 20 de junio de 2026

Serie : " Tres, Dos, Una ".- autora: Silvia Lanza

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" Catedral de la Inmaculada Concepción ". R. Jorge Ruiz Diaz .

 

Catedral de la Plata. 

Es de estilo arquitectónico neogótico.




La mirada del palacio Ceci… autor: Rubén Blanco

 


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Frio descanso...Ana Vaccari


 

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CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS... - Hoy presentamos: "De ilusiones también se vive". Cortometraje subtitulado en español.

 

"Cine en Atrapados por la Imagen"


Nuevo ciclo de Cortometrajes 


Dirigido por: José Ramón Ayerra. 


"De ilusiones también se vive"

Sinopsis: Todos en algún momento nos hacemos ilusiones con cosas que vemos o escuchamos en nuestro día a día. Aunque a veces son pequeñas e intrascendentes, por momentos nos hacen sentir bien. Esas ilusiones cotidianas, que prácticamente nunca se cumplen, realmente son el motor de nuestra vida. 


Click aquí para ver el Cortometraje - 👇💙


Dirección: José Ramón Ayerra Tercer puesto en el IX Concurso de Cortos RNE Fundación SGAE

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¡¡Esperamos que disfrutes de este, excelente cortometraje!! 


¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!



CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS... 

Idea y creación: Laura Jakulis

Directora de Atrapados por la Imagen


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