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Presenta a: Hansel Germán Monzón
"Nuevo integrante de esta comunidad artística"
en...
"Tenemos que hablar"
Cuento inédito para Atrapados por la Imagen
Edición: Editorial Atrapados por la Imagen
RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ
Registro de propiedad intelectual
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La Editorial de Atrapados por la Imagen, tiene el honor de recibir a un nuevo escritor, que se incorpora a este sitio de arte colectivo.
Hoy le damos la bienvenida a Hansel Germán Monzón.
—Ey, te dije que no traigas nada. Hay suficiente vino.—Es un champangcito... Para después.
—Hola, no estoy en casa, pero sí, creo que voy a poder...
—Mi hija.
—¿Y? ¿ Cómo va todo?
—Ahora no, estoy por cenar en lo de Oscar. Mañana te aviso.
—Perdón, es mi hija que necesita que mañana a la mañana le dé una mano.
—¿Cómo está?
—Bien, dentro de todo
.—¿Y vos... cómo van tus cosas?
—Bien... Qué sé yo, como siempre.
—Chínchín.
—Chínchín…
—Podés dejar la cartera... y sacarte el abrigo. Parece que te estás por ir.
—¿Cómo está tu papá?
—Bien... Bah... con sus achaques...
—¿Pero qué te dijo el médico? ¿No lo habías llevado al médico?
—Sí, bueno... es la artrosis... tiene que seguir medicándose.
—Perdón... no te quise incomodar —le dijo él.
—Me parece que seguís sin entender nada.
—¿Qué tengo que entender?
—Bueno, ¿qué me querías decir?
—No es que yo quiero decir algo. Te dije que tenemos que hablar... ambos. ¿No te
—Yo solo puedo decir una cosa. Te extraño. A pesar de todo.
—¿A pesar de todo? Sos terrible... por no decir caradura.
—Sí, soy terrible, caradura, soy un desastre, pero me quiero acercar y me rechazás. Ni un
—Te di un beso cuando llegué.
—¿Entonces? ¿Vos sola decidís cuándo podemos darnos un beso?
—Bueno, fue la inercia... llegué y te di un pico. Pero eso no significa nada.
—Claro, me diste un pico en la boca, trajiste un champán. Y yo soy el desubicado que te quise abrazar.
—¿Y vos...? ¿Qué hiciste en estos días?
—Nada... bah, de todo...
—Esa pintura no estaba —le dijo ella.
—No estaba colgada, pero hace mucho la pinté. Vos ya la conocías.
—Sí, la había visto, pero creo que no estaba terminada.
—Hace rato la terminé. Aunque hasta que no está colgada no está terminada. Pero está igual que antes, solo le puse ese marco que tenía y la colgué.
—¿Y qué se te dio por colgarla? ¿No era que no te gustaba y por eso la tenías tirada por ahí?
—Entre todas las cosas que hice esta semana fue limpiar y ponerme a ordenar y bueno... laencontré y la verdad no me termina de convencer, pero con ese marco que le puse es como que levantó un poco... y colgada ahí no queda tan mal, ¿no?
—Para nada, a mí siempre me gustó.
—Mmmm, se la ve buenísima a esta carne.
—Pero no debe estar tan buena como la que hacés vos.
—Está riquísima.
—¿Qué pasa?— Nada, nada...
—¿Cómo que nada? Algo te pasó.
—Ey —exclamó él.—Ya está, ya se me pasó.
—¿Me querés contar?
—Siento mucha tristeza —dijo con la mirada perdida.
—Sabés que te amo... Lo sabés.
—¡Qué hermosa boca!
—Sos un hijo de puta. No me podés hacer esto...—¿Perdón?—Así no vamos a poder cortar nunca.—¿Y por qué querés cortar?
—No es que quiero cortar... Es que no podemos estar así —respondió ella.—¿Así cómo?
—No estábamos bien. Por algo nos separamos.—Yo no, nunca me separé de vos.
—Oscar...—Yo nunca me separé, solo respeté el tiempo que me pediste.—Te lo pedí porque no estábamos bien... y lo sabés.
—Sí, claro, no estábamos como al principio... pero, aun así, nunca dejé de elegirte.
—¿Qué tal si comemos antes de que se enfríe?
—¿Cómo va el negocio?
—Igual...—¿Pero se vende?—Muy poco. Está difícil. A fin de año se vence el contrato.
—¿Y qué van a hacer?
—No sé.
—Hagamos un viajecito.—¿A dónde?
—No sé... podríamos ir para el lado de la montaña. Córdoba, o San Luis.—La verdad me vendría muy bien.
—Te mandó saludos Sergio.
—Los encontré los otros días en el super. Sergio y Graciela. ¿Sabés de quién te hablo, no?
—Sí, sí... decile que me chupe un huevo.
—No podés ser así. Tan forro. ¿Qué te hicieron?
—Nada. Solo que no me lo banco.
—Ella es mi amiga.
—No tengo nada contra ella, es a él al que no me lo fumo. Es un imbécil.
—Pero, ¿por qué? Si no te hizo nada.
—Obviamente que no me hizo nada, solo que es un pobre desclasado.
—Claro, no lo querés porque no piensa como vos.—Nada que ver, conozco más de uno que no piensa como yo y los respeto, pero este esel típico facho pobre. Encima habla como si supiera. La soberbia del ignorante.
—Ey. ¿Qué pasa? ¿No comés más?
—No.
—Mirá, puede que tengas razón. Él es medio raro.
—Medio raro no, es un imbécil.—Bueno, pero ella es mi amiga desde hace años.—¿Y?
—Y nada. Espero que no me hagas quedar mal con ella. Es lo único que te pido.
—¿Por qué te voy a hacer quedar mal? Te lo digo a vos nomás.
—Es que quedamos en cenar juntos un día de estos.
—Esas cosas no soporto de vos —dijo ella.
—¿Qué cosas?
—Esa actitud de mierda que tenés. Te ponés en un lugar de superioridad. ¿Quién te creés que sos?
—Si supieras lo mal que me cae.—Tenés razón... Tal vez debería ser más tolerante. Pero no puedo.
—Claro que no podés, si sos un jodido.
—¿Sabés que pasa? Si bien siempre hubo gente que no sabía o no le interesaba la política,
—Sí, pero ella no es así.—Es increíble. Y se lo garcha.—Bueno... debe tener algún encanto oculto.
—Ah... tu ex ya publicó el libro.—Si, el jueves fue la presentación.—Fuiste.—Claro, cómo no iba a ir. Y me hubiese gustado ir con vos.—¿Y yo qué tengo que ver?
—Nada, como la mayoría de la gente que estaba ahí. Es más, me preguntó porvos.
—¿Cómo iba a ir si nadie me avisó?
—No te avisé porque me pediste que no te llame por nada.
— Cómo te gusta todo eso.
—¿Qué cosa?
—Esos eventos, las presentaciones de libros, las vernissages. Todo ese circo.
—Na... voy a tomar vino nomás.
—Te encanta todo ese… glamour.
—Jaja... la verdad sí. Me encuentro con conocidos, con gente del palo, copada... y de paso
—Lo sé... Todo un caretaje.
—Cuando has ido la pasaste bastante bien. ¿O no?
—Sí, claro, cuando es gente que conozco.
—Y bueno, yo conocía a bastantes. Y si hubieses venido me conocías a mí, a Alicia...
—Está bueno...
—¿Qué cosa?
—Eso, que cada uno tenga sus espacios.
—¿Y vos qué hiciste en estos días?
—Fui a una orgía.
—Buenísimo... pero cómo no me invitaste, yo no te pedí que no me llames.
—Ni en pedo, quería ir sola.
—Qué voy a hacer... laburé todo los días... Encima estuve a mil todo el tiempo con el tema de mi viejo.
—¡Puto!
—¡Ey! ¿Por qué esa agresión?
—Porque sí. Sos un puto. Vos siempre tenés tiempo para estar de joda.
—Es cierto. Siempre estoy de joda. Siempre tengo alguna invitación. Pero igual te extrañé
—Mentira.
—Sabés que no. Siempre prefiero estar con vos. Tomando un vino, escuchando música...
—En ese orden.
—Mirá... es la ahijada de Sol. ¿No es hermosa?
—Sí, re linda.
—Es muy linda... ¿Viste esos ojazos?—¡Impresionante!
— ¡Es muy hermosaaa!
—Dejá, lo lavo después —le dijo Oscar.—Como quieras . Pero cerrá la canilla.
—Estás derrochando un montón de agua —dijo ella haciendo un gesto de fastidio con la cabeza y avanzó hacia la bacha.
—Dejame que yo lavo —insistió ella.—Te dije que lo lavo mañana.—Lo lavo en un segundo.—No.
—No me gusta que seas así.
—Tenés que tener un poco de conciencia.
—Bueno, cortala... La ecología sola, si no es parte de un proyecto político, no sirve para
—A mí no me importa, yo voy a hacer mi parte.—Está bien, hacé tu parte, pero también tratá de convencer a tus amigas que voten bien.—No sé a quién te referís... Ya te dije que mis amigas no votan a la derecha.
—No votarán a la derecha pero más de una votó en blanco. ¿O no?
—Pero ninguna votó esto.
—El voto en blanco también facilitó que gane alguien que niega el cambio climático.
—¿Con quién chateabas?
—Estabas chateando.
—Te vi. Estabas chateando con alguien.
—No estaba chateando. Me preguntaron por el escritorio que publiqué.
—Y tenías que contestar ahora —dijo mirando nuevamente el techo.
—Quiero venderlo.
—Cómo te gusta romper el clima.
—¿Vos sos la única que puede atender el teléfono?
—Era mi hija.
—¿Qué pasa?—Nada, te miro.
—La cicatriz — le aclaró ella.—¿Cuánto hace de la operación?
—Cinco años... Estuviste todo el tiempo al lado mío.
—Me encantaría que volvamos a estar así.
—Armate un fasito... Dale... —le dijo ella mientras le soltaba la mano.
—¿Te acordás de esto...? ¡Qué bueno que lo guardaste!
— ¿Qué cosa?
—Cuando jugamos al Cadáver Exquisito —dijo ella.
—Es increíble... Si hubiésemos querido escribirlo no nos salía tan bueno.
—Sí, por eso lo guardé. Leémelo que me acuerdo que estaba bueno pero no me acuerdo lo que escribimos.
—Aunque a veces me acuerdo de ella dibujé su cara en la pared…
—¿De quién?— ¿De quién qué?
—Dijiste: “Aunque a veces me acuerdo de ella...” ¿De quién te acordás a veces?
—De “ella”.
— ¿Y quién es ella?
—Ella… una mujer que conocí… hace unos años…
— ¿Y cómo era esa mujer?—Bella, como vos… Dulce, como vos también.
—Está buenísimo ese texto.
—Sí, está bueno, pero viste que yo hablaba de querer estar con vos, mientras vos
—Ja... Siempre quiero huir...
—A veces me pasa... a veces... pero me gana el amor.
—Hacía un montón que no fumaba.
—En serio boludo.
—Yo tampoco... —le respondió él.
—También.
— ¿También qué? —le preguntó él.—Yo también.—No te entiendo... ¿Vos también qué?
—Yo te dije que...
—¿Qué te dije? —le preguntó ella.
—Pará, pará... despacio que me re pegó... —le dijo ella.
—Voy al baño.
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ABRIL 2026
