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lunes, 25 de agosto de 2025

©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN PRESENTA : "Tiempo de descuento" de la escritora: Susi Santiago - Rosario - Argentina

 

 ATRAPADOS POR LA IMAGEN


Cuentos y Relatos Presenta a...


SUSI SANTIAGO


"Artista de Atrapados por la Imagen"


en...


"Tiempo de descuento" 



RELATO, Perteneciente a la antología de cuentos y poemas:"Tiempos"


Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

Registro de propiedad intelectual

_______________


Editorial Atrapados por la Imagen, es un espacio dedicado al arte.




"Tiempo de descuento"


Celeste sale de la ducha enfurruñada. Se le nota que el baño no fue un alivio, el calor es tórrido. Se pone una vieja remera roja, las ojotas, y arrastrando sus pies, fastidiada, se asoma al jardín. Observa el pequeño bosque umbrío al fondo. Árboles que plantó su bisabuelo que se deleitaba leyendo o contando historias, si alguien le prestaba atención. Tilo, roble, manzano, limonero, alcanforero armaban una masa verde armónica y bella que la atraía de vez en cuando. Empieza a caminar por el sendero de lajas grises hacia el antiguo banco de plaza al que su madre, en un ataque de modernidad, hizo pintar de blanco. Cuenta sus pasos, delirio que le queda de adolescente. Quince hasta el rosal blanco, veintitrés hasta el jazmín del cielo y cuarenta hasta la sombra fresca, tan ansiada. Camina, camina, camina, se da cuenta que va por noventa pasos y no llega. El bosque está quieto, ella no lo alcanza. Se desespera y voltea corriendo hacia la casa, le sucede lo mismo. Siente que está dentro de una esfera invisible que la tiene atrapada. Jadea, agobiada grita, pide ayuda, llora, está muy asustada. Oye sonar el timbre de la casa y el sonido de voces preocupadas. Juan se asoma al jardín, mira hacia todos lados y camina hacia Celeste, la atraviesa, sigue hasta el bosque y grita ¡Acá tampoco está! 


Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a: 


©SUSI SANTIAGO

Rosario - Argentina

Ilustraciones: Imagen libre de la Web.

Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

Agosto 2025


Agradecemos a todos nuestros amigos, lectores y seguidores, por sus visitas y valoraciones.


Afectuosamente...


Administración de Atrapados por la Imagen.




Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

sábado, 23 de agosto de 2025

CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS... - Hoy presentamos: Matemáticas Alternativas - 9:07 min

 


"Cine en Atrapados por la Imagen"


(Nuevo ciclo de Cortometrajes multipremiados)




"Matemáticas alternativas"




Título original: Alternative Math

Dirigido por David Maddox

Año: 2017

9:07 min

Categoría: Cortos de ficción

Generos: Comedia, Sátira


Click aquí para ver el Cortometraje - 👇💙



Alternative Math, es un cortometraje dirigido por David Maddox en 2017 que explora los desafíos de un profesor de matemáticas en una escuela donde las respuestas incorrectas se consideran correctas por razones políticas. La película satiriza las políticas educativas y la corrección política llevadas al extremo.





Ficha técnica:

Dirección: David Maddox 

Guion: David Maddox, Malcolm Morrison 

Reparto: Allyn Carrell, Augustine Frizzell, Blake Calhoun, Bryan Massey, Cole Whitaker, Eric Hanson, Gabriel Horn, Gayle Jerden, Hunter Barnett, Jessie Kang, Joel David Taylor, Jun Kang, Kim Titus, La'Netia D. Taylor, Larry Jerden, Liz Franke, Malcolm Morrison, Michael Clemmons, Mykle McCoslin, Paul T. Taylor, Sean McGraw, Steffanie Blackmon, Wilbur Penn 

Producción: Ideaman Studios Nacionalidad: Estados Unidos

 Idioma: Inglés Subtítulos: Alemán, Checo, Chino, Coreano, Eslovaco, Español, Francés, Griego, Hebreo, Indonesio, Inglés, Italiano, Noruego, Polaco, Portugués, Rumano, Ruso, Sueco, Tailandés, Turco, Vietnamita


CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS... 

Idea y creación: Laura Jakulis

Directora de Atrapados por la Imagen


¡¡Esperamos que disfrutes de este, excelente cortometraje!! 

¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!

lunes, 18 de agosto de 2025

©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN PRESENTA : "Un pasaje, y Pilar…" - de Jorgelina Presta - Rosario, Argentina.

 



Edición: Editorial Atrapados por la Imagen
RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL



 ATRAPADOS POR LA IMAGEN


Cuentos y Relatos Presenta a...



JORGELINA PRESTA


"Artista de Atrapados por la Imagen"

en. . . .


  (Un relato autobiográfico, futurista, escrito en el año 2045)


"Un pasaje, y Pilar…"


- Cuento inédito -


Editorial Atrapados por la Imagen, es un espacio dedicado al arte.



Imagen libre de la Web.


"Un pasaje, y Pilar…"
JORGELINA PRESTA


“Todo encuentro casual es una cita”

Jorge Luis Borges.


Son las  08 de la mañana  de un día de otoño, como todos los días  me despiertan los relinchos , abro la ventana de mi habitación, siento  la  energía  del vasto verde que me rodea, y  veo , iluminados por el sol, a los alazanes y  a los zainos más brillantes que nunca. Voy a la cocina, me preparo un desayuno casero y embriagada por el calorcito de febo empiezo a escribir:



Hacía ya un año   que me había mudado a ese barrio. El barrio del  Abasto en  Rosario,  se llamaba así , porque  desde  1918 a 1968  fue sede  del mercado del Abasto ,un  mayorista de frutas y verduras que marcó la identidad del lugar; y su historia.

En esa zona  persistían  casas  de añares y  ex conventillos bastante peculiares, como vestigios de ese pasado obrero.

Yo vivía en un edificio, también  antiguo, de tres pisos por fortuna sin ascensor, por  lo cual las expensas eran bajas.  Mi departamento estaba  en  el primer  piso, era de 40 mts. cuadrados, modesto, pero cómodo y  con un lindo y ancho  balcón  a la calle, con ladrillos vistos y hermosos cerámicos.  Vivía con  Josué, mi perro quien me acompañó en momentos terribles, y ya enterrados  de mi vida.  Dios  me salvó, y él.

 Al lado  había un “centro cultural”, no recuerdo su nombre.  Se llenaba de hippies y olía todo el día a marihuana. Eran tranquilos, solo algunos fines de semanas hacían fiestas y    ponían música hasta altas horas de la madrugada. Tenían  talleres de pintura, kermese, y charlas de diversidad de género, esto  último muy de moda en ese tiempo. Hablo de los años 2024-2025. Casi todos los asistentes fumaban y tomaban  todo tipo de  “hierbas” y de “yerbas “en la puerta. También usaban accesorios de color  verde  y los   banderines  de 6 colores.  Era buena gente, y  una compañía en caso de llegar tarde a casa. La cuadra estaba poblada de bastantes árboles, que tapaban el alumbrado público y se ponía peligroso  cuando bajaba el sol. Ese lugar  ocupaba  justo la ochava, donde empezaba el pasaje Americano, el que me inspiró a escribir este relato.

Yo tenía en aquella época, unos 52 años. Trabajaba  en dos consultorios y daba clases en la facultad de medicina. Los fines de semana iba a montar a caballo   y a capacitarme en equinoterapia, una de mis pasiones. 

Fui feliz esos años, aunque no tanto como ahora.

Dos veces por  día y a veces tres, paseaba a mi Josué. Casi siempre doblaba por el  pasaje porque  me gustaba ver la colonia de gatitos callejeros que nacían a mansalva y vivían en la copa de un frondoso y centenario árbol. Siempre tenían comida y agua  en unos  recipientes  rectangulares de plástico transparente, en la vereda, al lado del árbol. Ellos bajaban a comer y luego subían.

Me gustaba mirarlos y sacarles fotos, eran uno más lindo que   otro,  con colores exóticos. Les sacaba fotos con  el celular y las publicaba.

Josué los miraba y se le erizaban los pelos, no le gustaban los felinos, pero pasábamos  tantas, pero tantas veces por allí, que  al final, logré que se acostumbrara  a ellos.

Amaba ver esas casitas, como de cuentos, algunas  de antaño, se notaba el paso de los años, y la humedad característica de Rosario. La mayoría  a 30 o 40 cm del asfalto, no sé si  porque era el estilo  principios del siglo pasado   o sería zona de inundaciones.

Entrar a ese pasaje me recordaba las callecitas angostas y tranquilas de Venecia y me alejaban un poco del bullicio y del  ruido insoportable  de  Avenida  Pellegrini que  estaba a dos cuadras. Tomando ese camino  podía salir  vestida de entrecasa y sacar a Josué cantando  bajito, meditando  o rezando, como era mi costumbre.

Poseía una paz indescriptible. No pasaba casi nadie, eventualmente algunos perritos  callejeros que  nos seguían siempre.

Una mañana de sábado  llamó mi atención una mujer de unos 80 y tantos años, de andar lento y tranquilo, que  salía de  una de las casas del pasillo, le iba a poner comida a los gatos. Me saluda, la saludo. Era de muy baja estatura,  delgada, y de piel muy blanca con  arrugas  finitas en la cara. Sus ojos eran grandes,   pardos tirando a verdosos. Usaba un pañuelito en la cabeza, que dejaba  entrever su cabello blanco y frágil.

Una vez le pregunté su nombre y ella el mío. Me dijo: “me llamo Pilar”. Porque  según ella la habían bautizado en  la capilla de la Virgen del Pilar.

Pasaron los meses, llegó julio, invierno crudo  en Rosario y no la vi más por un tiempo…….

Un domingo  la encontré en misa y nos saludamos, me dijo que por el frío  iba a las 11 de la mañana. Al mismo horario que yo.  Así que nos veíamos los domingos  y nos saludábamos. Ella siempre  se despedía con un  “DIOS TE BENDIGA”. Y me comentaba que  el resto de los meses del   año iba a misa diariamente a las 7 de la mañana.


Un  día me atreví a preguntarle su edad; “89”, me dijo. Empezamos a tener más confianza, era una anciana angelical de voz tenue y dulce,  y  con un temple inefable.

Me gustaba verla y entrecruzar algunas  palabras. Me contaba  que siempre había tenido varios perros  que  el último había fallecido hacía 2 años y no lograba todavía reponerse  y reiteraba, cada vez que nos veía que era  parecido a mi Josué. Trataba de empatizar con ella y cambiarle de tema porque  yo ya había experimentado la tristeza profunda  que uno siente en esos casos.

 Aunque no era muy locuaz, le  gustaba charlar conmigo y a mí   con ella.  A pesar de la diferencia de edad, sentía que  teníamos muchas cosas en común .Y que de alguna manera había un nexo invisible entre ambas.


Una tardecita mientras paseaba a Josué la encuentro sentada en el umbral de su puerta,  y empezamos a conversar,  me contó que había vivido en el campo y que se había dedicado durante casi 40  años a la crianza de  caballos criollos. Pero hacía ya  5 años que  por su edad había decidido dejar el campo y volver a Rosario, a su casa natal (allí en Pasaje Americano) Noté su voz melancólica cuando me lo contaba. 

 No pregunté más nada, solo le hablé de mi pasión por los caballos y le comenté que no podría dedicarme a eso por un tema económico. En ese momento me miró  fijamente. Sentí que mi cara impactaba en su retina y a su vez se  reflejaba en  el espejo de sus inmensos ojos pardos. Luego de escucharme me dijo: “No abandones tus sueños, perseguilos y luchá por ellos, siempre”

Me quede con esas palabras en mi corazón, con la imagen de Pilar en mi mente, y seguí adelante.

 Luego de esa charla no la vi más, pregunté  por ella en el barrio, en la iglesia y nadie sabía nada. Sentí frío y un vacío raro. Le pedí a Dios que me diera una señal,  o al menos encontrar a alguien que me diga qué le pasó, dónde estaba, aunque me imaginaba……

Recordé que nada o casi nada es casualidad. Pero creo que en este caso fue una serendipia haberla conocido.  


 Por eso, después de más de  20 años  escribo este cuento. Y me pregunto: “Pilar sabrá que mi sueño se cumplió? Me estará, mirando desde algún lugar? Ojalá que sí! 

Hoy, me  atrevo a afirmar  que  hay ángeles disfrazados de personas  que se cruzan en nuestra vida en el momento menos pensado,  y nos ayudan a  cumplir un sueño, a encontrar nuestra misión  o  a descubrir  una pasión.

Gracias Pilar.


 Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a: 

©Jorgelina Presta

Rosario - Argentina

Ilustración: Imagen libre de la Web

Edición: Editorial Atrapados por la Imagen
Agosto 2025




Agradecemos a todos nuestros amigos, lectores y seguidores, por sus visitas y valoraciones.


Afectuosamente...


Administración de Atrapados por la Imagen.




Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

sábado, 16 de agosto de 2025

CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS... - Hoy presentamos: "LA ENTREVISTA" - Dirección: Silvia Tort - duración 6 minutos

 

"Cine en Atrapados por la Imagen"


(Nuevo ciclo de Cortometrajes multipremiados)




Fecha de lanzamiento

17 de julio de 2021 (México) duración 6 minutos.

País de origen: México

Idioma: Español

Productora: Dunas Films



Una breve pero contundente historia que exhibe la normalizada doble moral de nuestros tiempos.


Click aquí para ver el Cortometraje - 👇💙



Cast: Fermín Martínez in Los Juniors (2021)
Fermín Martínez

Producción: Silvia Tort
producer

Dirección de fotografía: Alfonso Mendoza

Editores: Alfonso Mendoza
Silvia Tort


La directora Silvia Tort dirigió la película "La Entrevista" en 2021. Es conocida por su trabajo en el cine mexicano, incluyendo también las películas "20 pesos" (2020) y "Y Entonces llegaron ellas" (2022). La película "La Entrevista" involucra una entrevista de trabajo en un bufete de abogados. Se destaca que también es guionista de la película.


CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS... 

Idea y creación: Laura Jakulis

Directora de Atrapados por la Imagen


¡¡Esperamos que disfrutes de este, excelente cortometraje!! 

¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!




lunes, 11 de agosto de 2025

©EDITORIAL ATRAPADOS POR LA IMAGEN PRESENTA : "VERANO" del escritor CRISTIAN BAUTISTA - Rosario, Argentina -

 

ATRAPADOS POR LA IMAGEN


Cuentos y Relatos Presenta a...


CRISTIAN BAUTISTA


"Nuevo artista de Atrapados por la Imagen"

en...


"Verano"

Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ

Registro de propiedad intelectual

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La Editorial de Atrapados por la Imagen, tiene el honor de recibir a un nuevo escritor, que se incorpora a este sitio de arte colectivo.

Hoy le damos la bienvenida a Cristian Bautista..



Biografía del autor:

Cristian Bautista nació en Rosario. Desde hace diez años es miembro del taller literario 

“Alma Maritano” coordinado por Pablo Colacrai.  

Muchos de sus cuentos ganaron premios y menciones en concursos provinciales y nacionales; otros fueron publicados en revistas virtuales, en antologías, en el periódico semanal El Eslabón y en la contratapa de Rosario/12 (Suplemento de Pagina/12).  

En el año 2022 obtuvo el primer premio en el concurso de cuentos de la editorial 

Apeirón (España) y  en 2023 uno de sus cuentos fue finalista en el premio ITAÚ y elegido parar formar parte de la antología internacional. 

En 2024 publicó un libro de cuentos: A veces el mundo es un buen lugar. Editado por la editorial La Gran Nilson (Buenos Aires). 

En 2025 formó parte de la colección “Menage a trois” de la editorial CR de Rosario.  

Actualmente trabaja en la clínica de obra a cargo de Lila Gianelloni. Junto a ella y un grupo de compañeros organizan el ciclo de lecturas: Un lugar limpio y bien iluminado. 



"Verano"

CRISTIAN BAUTISTA



    La primera vez que fui a Mar del Plata tenía nueve años. Recuerdo el baúl del Fiat 1500 lleno, la sombrilla atada al paragolpes, el portaequipajes con las reposeras y la heladerita entre mi hermana Lucía y yo, como una enorme muralla de tergopol que nos separaba más que los cuatro años que nos llevábamos. 

    Durante el viaje, la música la ponía papá. Siempre tenía abajo del asiento, una caja de plástico negra llena de casetes. Era lo primero que él subía al auto y lo primero que bajaba. Dentro de la caja convivían Louis Armstrong, Camilo Sesto, Roberto Carlos, Fausto Papetti. 


A mí me gustaba Fausto Papetti. No la música, las fotos en las tapas de los casetes. 

    Aquella vez, aquella primera vez en Mar del Plata, fueron días con la arena pegándose a todo, con el sol caliente, con el mar frío, con la sal haciéndome arder en los raspones de las rodillas. 

    Recuerdo a mi hermana dormir toda la noche sin llamar a los gritos, recuerdo a papá desayunando con nosotros, recuerdo a mamá armando los sándwiches repletos de mayonesa. 

    Aquel viaje fue en enero, o febrero, al poco tiempo que había muerto la abuela. No podría asegurarlo, pero creo que nos fuimos uno o dos días después del velorio, y todo salió bien. Tan bien como salen las cosas que se improvisan. 

Solo nos llovió un día, y ese día nos quedamos en el departamento.  

    Lucía miraba televisión, papá dormía y yo fui al baño. Encontré a mamá llorando. Era un llanto bajito y resignado que cuando me vio se convirtió en largos chorros de lágrimas que no paraban de caer. 

    La abracé.  

    Mamá era un colchón suave, esponjoso. Vi la foto de la abuela en su mano, sentí la tibieza de las lágrimas golpeándome en la cabeza.  

No me importó quedarme un rato ahí.     

    Durante el viaje de vuelta, entre canciones de Camilo Sesto y Fausto Papetti, escuché a papá decir que el mar curaba las heridas.  

    No todas, dijo mamá.  

    Yo sabía que hablaban de la abuela. De su enfermedad. De “eso”, como decía papá.  

    Yo le creí a papá. ¿Por qué no? A mí los raspones en las rodillas me los había curado.  

 

    Tres años después volvimos a Mar del Plata. Ya teníamos el Peugeot. El 404. Mi hermana decía que cuando papá lo aceleraba, el motor rugía como un león. A mí me gustaba el Peugeot. Tenía los faros de atrás terminados en punta, igual que las orejas en la máscara de Batman, y el techo se abría dejando entrar el aire caliente de la ruta.  

    A papá no le gustaba abrirlo. Decía que no podía escuchar música.  

    Mamá le decía que lo hiciera por mí. Por tu hijo, decía. Y cuando de mala gana él lo abría, mi hermana protestaba porque el viento la despeinaba y no la dejaba leer, entonces mamá decía: un rato cada uno. Era cuando yo gritaba que era mi turno y mi hermana gritaba más fuerte que era el de ella y mamá pedía silencio sobre nuestros gritos y papá cerraba el techo de un golpe. Y entonces, sí. Todos nos quedábamos en silencio y papá ponía la música más fuerte, mamá prendía un cigarrillo, mi hermana se dormía apoyada contra la ventanilla y a mí la trompeta de Armstrong se me volvía insoportable. 

    Era febrero.  

    Mediado de febrero. 

    Lo sé porque la tía Noemí se murió en esos días de mediados de febrero, un día de muchísimo calor y después de tres meses de haber recibido el diagnóstico.  

    La última vez que vi a la tía fue en casa. Desde hacía un tiempo estaba separada del tío Roberto y había venido a visitar a mamá. 

    Yo venía del colegio, entré a la cocina y la vi. 

    Ella había corrido una silla y se había sentado contra la heladera.  

    Mamá de espaldas la escuchaba y lavaba la lechuga.  

    La voz de la tía era pálida. Tenía los ojos grandes y secos. La cabeza inclinada a un costado daba la sensación de que estuviera a punto de desprendérsele del cuerpo. Igual que una fruta pasada, un instante antes de caerse de la rama. 

    Cuando me vio, sonrió y los dientes parecieron querer salirse de la boca. 

    Mamá no levantaba la vista de la lechuga, la repasaba hoja por hoja. Una vez, y otra vez, y otra vez. El chorro de agua salpicaba gotas sobre la mesada.   

 

    El último viaje que hicimos los cuatro a Mar Del Plata yo tenía dieciséis años. 

    A papá le habían prestado un mono ambiente cuatro días a finales de marzo.  

    Mamá armó tres valijas. Decía que en las noches de marzo el frío en el mar era insoportable.  

    Recuerdo que salimos un rato después de cenar. Papá se sentía confiado con el auto nuevo: un Peugeot 504. Viajamos toda la noche como si estuviéramos escapando de algo y solo paramos a cargar nafta. Cuando llegamos el sol empezaba a salir, allá, lejos, donde el mar parece que nunca termina.  

    Durante todo el viaje Lucía se había sentado en el asiento del medio. Con una mano en el hombro de papá y la otra en el hombro de mamá. No sé qué miraba. Adelante solo estaba la oscuridad de la ruta.  

    Yo apoyé la cabeza contra la ventanilla. Tenía la revista Pelo entre las manos convertida en un tubo. Con Fausto Papetti, o Louis Armstrong, o Camilo Sesto de fondo, miraba a mamá. El pañuelo en la cabeza de mamá.  

    Esa vez, esa última que llegamos los cuatro a Mar del Plata, papá no bajó la caja de casetes, tampoco descargamos las valijas del auto. Estacionamos y fuimos a ver el mar.  

    Caminamos apurados y en silencio. Como si el mar fuera a desaparecer y tuviéramos la última posibilidad de verlo. Recuerdo la playa vacía. Los armazones de las carpas eran esqueletos frágiles de maderas blancas donde se hamacaban restos de sogas, de lonas rotas.  

    Yo llevaba un gorro de lana y guantes. El viento impregnaba todo de arena, de sal, de frío. 

    Caminamos por la escollera. El mar golpeaba furioso las piedras y en cada golpe parecía ir más lejos, con más fuerza. 

    Al final del camino había un hombre pescando.  

Papá lo saludó.  

El hombre no.  

    Nos quedamos un momento ahí, al lado del hombre, mirando el mar, la tanza casi invisible, la caña precaria resistiendo el viento.  

    Después de un rato papá tomó a mamá del hombro y a Lucía de la mano. A mí me hizo señas con la cabeza y volvimos al auto, descargamos sin hablar y cuando terminamos, subimos al departamento. 


 Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a: 


©Cristian Bautista
 Rosario - Argentina

Ilustraciónes: Imágenes libres de la Web.

Edición: Editorial Atrapados por la Imagen

Agosto 2025



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sábado, 26 de julio de 2025

CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS... - Hoy presentamos: "El Piensa, Ella Piensa" - Corto Argentino (Thelma Fardin - Nicolás Mateo )

 

"Cine en Atrapados por la Imagen"


(Nuevo ciclo de Cortometrajes multipremiados)




"Una cita, un él, una ella, un objetivo común. Ninguno se lo comunica al otro. Sí tan sólo pudieran escuchar lo que él piensa y ella piensa".


Titulo en español: Él piensa, Ella piensa




Año de producción: 2012

Duración: 11' minutos

País: Argentina

Rodada en: Buenos Aires, Argentina.


Click aquí para ver el Cortometraje - 👇💙



Género: Ficción. 

 Subgénero: Comedia / Humor. 

 Temas: Amor, Romance, Parejas.

 Calificación sugerida: Apto todo público. 

 Idioma/s: Español. Subtitulo/s: Ingles. Formato/s: Full HD, DV.


Créditos:

Dirección: Fede Pozzi. Iván Stoessel. Fede Pozzi.

Producción: Iván Stoessel.

Guión: Iván Stoessel.

Fotografía: Axel Rosito.

Arte: Noelia Volpe.

Vestuario: Noelia Volpe.

Edición / Montaje: Leo Zaffaroni.

Sonido: Andres Ferrand.

Actuación: Thelma Fardin, Nicolás Mateo, Esteban Coletti, Sergio Podeley.

Postproducción de Sonido: Daniel Huertas.

Productora: SP cine.




Premios: 


Maipú Cortos Festival de Cine de Humor
2014
Gran Premio del Público

Maipú Cortos Festival de Cine de Humor
2014
Premio del Público

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
2013
UniFilmFest Festival de Cine Universitario de Puebla
2015
Mejor Cortometraje de Ficción
Original Narrative Student Short Film Festival
2015
Mención Especial Ficción
Festival de Cine de Godoy Cruz Mirada Oeste
2014
Premio de la Prensa
Festival Nacional de Cortometrajes de Villa Mercedes
2014
Mención Especial del Jurado



CINE PARA FOTÓGRAFOS Y ALGO MÁS... 


Idea y creación: Laura Jakulis


Directora de Atrapados por la Imagen


¡¡Esperamos que disfrutes de este, excelente cortometraje!! 


¡¡Muchas gracias y hasta la próxima!!