Ayer volví, después de tantos años, al río.
El agua, las piedras, los árboles, el viento, son los mismos.
Yo ya no soy el mismo.
Ya no me pregunto cómo será mi destino.
Le debo a Ezequiel el haberme enseñado
que la vida no es más que eso: asomar la cabeza para ver que pasa afuera,
aunque haya tormenta. Y una Suite de Bach.
Capítulo XLII, de Los ojos del perro siberiano, de Antonio Santa Ana.
Antonio Santa Ana, nació en Buenos Aires, Argentina, en 1963. Es escritor, editor y especialista en literatura infantil y juvenil. Tiene publicado además de Los ojos del perro Siberiano (su primer libro), Ella cantaba (en tono menor), Nunca seré un supehéroe (Zona Libre) y Los superfósforo (torre de papel Azul).


Ly que bella tu abstracción que se adapta a este sentido texto de Santa Ana. !!! Un trabajo de gran armonía, un exquisito manejo del color y las texturas delicadas como siempre. Gracias amiga por compartir. Bss
ResponderBorrarMuchísimas gracias Tesi, me pone muy contenta que te haya gustado!! Cariños inmensos
Borrarhermoso y sentido texto ... precioso trabajo
ResponderBorrarCuanto me alegra que te guste Ricky, muchas gracias!! Besos
Borrarmuy hermoso trabajo Luisiana!! me encanta como conjugaste imagen y texto, todo en armonía y belleza!!!!
ResponderBorrarQue alegría saber que te gusta Laura!! Cariños, muchas gracias amiga!!
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