Fábio M. Roque es un fotógrafo lisboeta nacido en 1985. Estudió durante 3 años en el Instituto Portugués de Fotografía. Colaboró con Nelson D’Aires, del colectivo Kameraphoto, en un taller del MEF en el 2013.
Su trabajo se centra principalmente en la fotografía documental y ha sido expuesto a nivel individual y colectivo tanto dentro como fuera de Portugal, llegando a otros países como Polonia, Reino Unido, Estados Unidos y España. También ha aparecido en publicaciones escritas y digitales, tales como P+M Magazine y Bad Weather Press 2013, ha colaborado además con periódicos (Tal & Qual y 24 Horas).
A Roque le basta sólo viajar y su cámara para contar historias, o al menos describirlas. En su primer viaje a Cuba, quiso retratar el día a día de sus habitantes, liberándose de todos los prejuicios políticos que conlleva un país inmerso en el comunismo, pero a la par intentando ver si era real lo que se dice sobre el país americano. Viajó en el 2010, poco después de que Fidel Castro cediera el gobierno a su hermano Raúl, por lo que Cuba se encontraba en una época de cambios (Raúl había concedido ciertas libertades que no se tenían en la época de Fidel).
Cuando llegó allí, Fábio descubrió que Cuba tenía muchas caras, como cualquier país. No todos apoyaban al gobierno y esto incluso dependía de la zona que recorría. A lo largo de su viaje visitó La Habana, Pinar del Río, Vinalles, Varadero, Cienfuegos y Cárdenas (en ese mismo orden se muestran las fotografías de su exposición). Por ejemplo, la capital del país tenía un buen número de turistas y el capitalismo estaba a la orden del día, mientras que en Vinalles, localidad que vive de las plantaciones de tabaco y azúcar moreno, era donde más arraigado estaba el comunismo.
La serie está compuesta de un total de veintinueve fotografías en color, realizadas con una cámara digital en distintos ángulos y planos. El resultado es único, parece que estamos metidos en plena realidad cubana, como si nos hubiéramos ido a vivir allí y nos olvidamos por completo de que se trata de un álbum de fotos de viaje. De algún modo, es la eterna reinterpretación de la realidad. Algo muy parecido a lo que William Egleston realizó en su día.






Un informe muy interesante Laura!! gracias por compartirlo!
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