JUAN RULFO, EL ESCRITOR QUE RETRATÓ LOS PROBLEMAS DE LA HUMANIDAD.
Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, más conocido como Juan Rulfo, nació en Apulco, Jalisco, el 18 de mayo de 1917. La infancia de Rulfo estuvo marcada por dos tragedias temporales. A los seis años perdió a su padre; y cuatro años después murió su madre, por lo que fue trasladado desde la población de San Gabriel, donde vivía, a un internado de Guadalajara, capital del estado. Padeció de depresión durante esa época ya que en palabras de él: ‘‘es un lugar oscuro, de pandillas, lo más parecido a una prisión’’
En su juventud trabajó por años como clasificador del archivo para la Secretaría de Gobernación, manejaba el archivo de extranjeros y se encargó de ocultar algunos documentos. “Recibí órdenes de ocultar algunos expedientes y los guardaba en un cajón secreto. Inventé un sistema de clasificación que no era alfabético y del que sólo yo tenía las claves. Debían recurrir a mí forzosamente. Era pura maña porque vivíamos en las transas y hasta que allá arriba no aflojaban la lana, no aparecían los expedientes”, recordó alguna vez de su época de juventud. Recién a mediados de 1940, empezó a dedicar su tiempo a la literatura y la escritura. Una de sus primeras publicaciones fue el cuento: "Nos han dado la tierra" (1945). Rulfo, empezó su proceso creativo en la escritura con un objetivo muy claro, crear personajes conocidos e imaginar aquellos personajes como él quería que fueran.
Lo cierto es que tras haber pasado sus años al servicio del gobierno, finalmente en la década del '50, el autor publicó las dos obras que lo encumbraron.
El estilo de las obras de Juan Rulfo, es una mezcla de realidad y fantasía, en donde se evidencian las diversas tradiciones cristianas e indígenas de mitad del siglo XX en México. En sus libros más destacados, predominan las situaciones económicas y sociales de pueblos carentes de oportunidades y atravesados por la guerra y la soledad.
Cuando Rulfo escribió "El llano en llamas" (1953), uno de sus primeros éxitos, sintió mucha frustración con el oficio de escritor, ya que muchos de los ejemplares fueron regalados. El éxito lo tuvo la historia, pero en ventas no le fue muy bien. Posteriormente, llegaría el reconocimiento mundial, gracias a su obra más recordada "Pedro Páramo" (1955). Al respecto, el propio escritor reconocía que “Pedro Páramo, pasó de ser una novela mexicana, a ser universal, pues los problemas humanos son iguales en todas partes".
“No son temas nuevos el amor, la muerte, la injusticia, el sufrimiento, que están sugeridos en Pedro Páramo. Me han dicho que es ‘una novela de amor a los desamparados’. Yo no sé. Yo narro la búsqueda de un padre, como una esperanza. Como quien busca su infancia y trata de recuperar sus mejores días, y en esa búsqueda no encuentra sino decepción y desengaño. Y al final se derrumba su esperanza ‘como un montón de piedras”
Estas dos obras serían sus únicas novelas, luego de esto abandonó la escritura diciendo: ‘‘Quiero evitar la repetición de evocar la crueldad y el dolor expresados en El Llano en llamas y Pedro Páramo’’.
Rulfo, se reconocía como un individuo introvertido, tímido y enigmático. Era silencioso, realista, celoso de su intimidad, crítico y creativo. Además de ser un escritor con un gran talento, le encantaba también la fotografía. Cultivó su faceta fotográfica, en la que, al igual que en sus textos, retrató la vida rural de México.
Sobre esta faceta se recuerda que en 1960 tuvo una pequeña exposición en Guadalajara, con cerca de 30 fotografías, aunque su gran momento fue 20 años después, cuando el Palacio de Bellas Artes acogió una de sus muestras.
Juan Rulfo, encontró su afición a la lectura entre las estanterías de la biblioteca del cura Ireneo Monroy, donde descubrió a Alejandro Dumas y Víctor Hugo. Desde ese entonces su pasión por los libros acaparó su vida, tanto así que uno de sus cuatro hijos que tuvo con Clara Aparicio, dijo en alguna ocasión que su padre habría tenido como oficio el “vivir leyendo libros".
Rulfo mismo se definía como un gran lector, antes que escritor. “Cuando era joven leía dos novelas diarias”, dijo en entrevista al periodista Fernando Benítez en 1980. Rulfo mantuvo además una relación cercana con el cine, escribiendo incluso algunos guiones. En 1960 se realizó la película "El despojo", basada en una idea de Rulfo, mientras que en 1964 se llevó a la pantalla grande "El gallo de oro", dirigida por Roberto Gavaldón, con adaptación de Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez. La cinta "El rincón de las vírgenes", dirigida por Alberto Isaac en 1972, es una adaptación de dos cuentos incluidos en "El llano en llamas".
Escribió sobre Juan Rulfo, la poeta Dolores Castro: "Es el mejor escritor de México creo yo, es un escritor que pudo, a través de los muertos, dar un paisaje de lo que somos, de nuestras pasiones, de nuestro modo de ser, del sueño, de la realidad, en fin. Creo que él es el escritor más capaz de pasar de la poesía a la narración, sin olvidar la poesía y dando una narración fantasmal, pero exacta, de toda la situación, sobre todo de las personas que viven en el campo y que son pobres”.
Se dice que Juan Rulfo es el escritor mexicano más leído y estudiado en el país y en el extranjero, ya que consideraba que, “los problemas sociales se pueden plantear de una manera artística. Es difícil evadir de una obra el problema social, porque surgen estados conflictivos, que obligan al escritor a desarrollarlo”. Las dos últimas décadas de su vida, Rulfo las dedicó a su trabajo en el Instituto Nacional Indigenista de México, donde se encargó de la edición de una de las colecciones más importantes de antropología contemporánea y antigua de México.
Juan Rulfo, falleció en Ciudad de México, el 7 de enero de 1986. Luego de su muerte se encontraron miles de fotografías instantáneas, que luego fueron publicadas en periódicos y clasificadas en libros.
EL ENCUENTRO ENTRE JUAN RULFO Y JORGE LUIS BORGES, DOS GRANDES DE LA LITERATURA UNIVERSAL.
Borges, visitó México en tres ocasiones: en 1973, 1978 y 1981. Fruto de sus visitas escribió algunos cuentos y ensayos, así como algunos textos sobre autores mexicanos. Fue durante su primera visita que Juan Rulfo, escritor mexicano, y Borges sostuvieron un diálogo.
Del encuentro entre Juan Rulfo y Jorge Luis Borges se recupera el siguiente diálogo:
Rulfo: Maestro, soy yo, Rulfo. Qué bueno que ya llegó. Usted sabe cómo lo estimamos y lo admiramos.
Borges: Finalmente, Rulfo. Ya no puedo ver un país, pero lo puedo escuchar. Y escucho tanta amabilidad. Ya había olvidado la verdadera dimensión de esta gran costumbre. Pero no me llame Borges y menos «maestro», dígame Jorge Luis.
Rulfo: ¡Qué amable! Usted dígame entonces Juan.
Borges: Le voy a ser sincero. Me gusta más Juan que Jorge Luis, con sus cuatro letras tan breves y tan definitivas. La brevedad ha sido siempre una de mis predilecciones.
Rulfo: No, eso sí que no. Juan cualquiera, pero Jorge Luis, sólo Borges.
Borges: Usted tan atento como siempre. Dígame, ¿Cómo ha estado últimamente?
Rulfo: ¿Yo? Pues muriéndome, muriéndome por ahí.
Borges: Entonces no le ha ido tan mal.
Rulfo: ¿Cómo así?
Borges: Imagínese, don Juan, lo desdichado que seríamos si fuéramos inmortales.
Rulfo: Sí, verdad. Después anda uno por ahí muerto haciendo como si estuviera uno vivo.
Borges: Le voy a confiar un secreto. Mi abuelo, el general, decía que no se llamaba Borges, que su nombre verdadero era otro, secreto. Sospecho que se llamaba Pedro Páramo. Yo entonces soy una reedición de lo que usted escribió sobre los de Comala.
Rulfo: Así ya me puedo morir en serio.
Tanto Jorge Luis Borges como Juan Rulfo fallecieron en 1986. Durante la conmemoración de su trigésimo aniversario luctuoso, Alberto Vital Díaz, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, mencionó:
“Son autores muy distintos en apariencia, en muchas de sus decisiones poéticas, pero muy hermanables en innumerables aspectos”.
ALGUNAS FRASES INOLVIDABLES DE JUAN RULFO.
"La imaginación es infinita, no tiene límites, y hay que romper donde se cierra el círculo; hay una puerta, puede haber una puerta de escape, y por esa puerta hay que desembocar, hay que irse".
"Me gustas más en las noches, cuando estamos los dos en la misma almohada, bajo las sábanas, en la oscuridad".
"Dicen que los pensamientos de los sueños van derechitos al cielo. Ojalá que los míos alcancen esa altura".
"Ora vienes y me quieres remover el sentimiento; pero no sabes que es más dificultoso resucitar un muerto que dar la vida de nuevo".
“Cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace”.
“También se le ha ido el hambre. No tenía ganas de nada, solo de vivir” .
"El tiempo es más pesado que la más pesada carga que puede soportar el hombre".
"Yo imaginaba ver aquello a través de los recuerdos de mi madre; de su nostalgia, entre retazos de suspiros. Siempre vivió ella suspirando por Comala, por el retorno; pero jamás volvió. Traigo los ojos con que ella miró estas cosas".
"Me haré a la idea de que te soñé -dijo-. Porque la verdad es que te conozco de vista desde hace mucho tiempo, pero me gustas más cuando te sueño. Entonces hago de ti lo que quiero. No como ahora que, como tú ves, no hemos podido hacer nada".
"Se conoce que lo arrastraba el ansia. Y el ansia siempre deja huella".
"Todo escritor que crea es un mentiroso; la literatura es mentira, pero de esa mentira sale una recreación de la realidad; recrear la realidad es, pues, uno de los principios fundamentales de la creación".
"Sueño con la tranquilidad que, según yo, es la mayor riqueza del hombre. Espero la magia de otras noches porque yo soy un tecolote (búho). Todo lo hago de noche".
"No, nunca creí que el amor que te fuera a tener me atormentara tanto. Ahora me conformo con tus cartas, con esos pedacitos de tu pensamiento, y beso tu nombre y las palabras allí escritas con tus manos tan dulcemente queridas".
"No, no me dan pena los muertos, y mucho menos los vivos… Cuando uno es sepulturero hay que enterrar la lástima con cada muerto que uno entierra".
"Yo siempre anduve paseando mi amor por todas partes, hasta que te encontré a ti y te lo di enteramente".
"Por cualquier lado que se le mire, Luvina es un lugar muy triste. Usted que va para allá se dará cuenta. Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza".
"¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido".
"Recordar es fácil para aquellos que tienen memoria, olvidar es difícil para aquellos que tienen corazón".
"La vida no es más que un instante que se va perpetuando en la muerte".
"Nada es más desolador que el eco de una voz que ya no podemos oír".
"Amar es compartir, es dar hasta lo que no se tiene"
"En la vida, no hay encuentros fortuitos, solo almas que se buscan".
"El olvido no perdona y la memoria no descansa"
"La vida es un río en el que no se puede bañar dos veces" .
"La soledad nos abre las puertas al mundo interior, pero también nos empuja hacia el abismo".
"No hay peor soledad que estar rodeado de personas que no te entienden".

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¡Un trabajo minucioso y delicado, realizado por nuestra querida amiga Isa Santoro, en el cual ella realiza un homenaje muy merecido para este gran escritor Mexicano! dentro de la nota, se encuentra un diálogo imperdible de Rulfo y Borges. Excelente nota amiga! muchas gracias!!! besossssss
ResponderBorrarMuchas gracias, Lau, en verdad un escritor maravilloso, que con tan solo dos novelas , se ganó un lugar como uno de los mayores exponentes de la literatura universal!! Basta con leer su diálogo con Borges, para saber lo que opinaba éste, acerca de Juan Rulfo!! Pedro Páramo, es una novela imperdible!!
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