EL CURIOSO ORIGEN DE ALGUNAS FRASES POPULARES
Como vimos en notas anteriores de Domingos de Curiosidades, a veces, nos encontramos repitiendo frases que decían nuestros padres o abuelos sin saber realmente su origen.
Hoy voy a continuar con estas frases que repetimos a diario, develando su posible origen o la historia detrás de ella que, tal vez no conocías.
PONER LOS CUERNOS
La expresión, “Poner los cuernos” suele vincularse con una tradición atribuida a la Edad Media, relacionada con el llamado “derecho de pernada”, que supuestamente ejercían los señores feudales sobre los vasallos.
Según esta versión, antes de consumar la unión con la novia de un siervo, el caballero feudal colgaba en la puerta una cornamenta de ciervo como señal de advertencia: nadie podía entrar bajo amenaza de castigo, incluso la muerte, por interrumpir el encuentro. En ese contexto, el marido habría mostrado a sus vecinos ese símbolo como una especie de “honor” otorgado por su señor, dando lugar a la idea de que le habían “puesto los cuernos”.
Sin embargo, esta interpretación forma parte más del imaginario popular que de hechos históricamente comprobados. No existen pruebas firmes de que el “derecho de pernada” o este ritual simbólico haya funcionado de ese modo en la Edad Media, por lo que muchos historiadores lo consideran una construcción posterior, alimentada por relatos exagerados y reinterpretaciones culturales.
Aún así, la imagen de los cuernos quedó instalada en el lenguaje como símbolo de engaño amoroso, y con el tiempo se transformó en la expresión que hoy se utiliza para referirse a la infidelidad.
ZAPATERO A TUS ZAPATOS
Cuentan que esta frase es tan antigua como la misma Grecia. Y que el origen hay que buscarlo en una expresión de Apeles, uno de los pintores más célebres y queridos de la Edad Antigua. La historia afirma que el hombre había expuesto una obra suya que mostraba a un personaje importante de la ciudad. Y dicen que por allí pasó un zapatero y, al verla, hizo una crítica sobre la forma del calzado de la figura representada. Apeles admitió la falla en el dibujo, la corrigió y volvió a exponerla. Pero entonces, el zapatero volvió a verla y amplió sus críticas a otras cuestiones de la obra. Fue ahí cuando el artista dijo ,ante las críticas técnicas infundadas: "Sutor, ne ultra crepidam", "Zapatero, no juzgues más allá de la sandalia", lo que evolucionó a la frase actual.
La corrección era válida para los zapatos, la especialidad del artesano. De lo demás el zapatero no conocía mucho.
LLEVAR LOS BÁRTULOS
La expresión “llevar los bártulos” tiene un origen que se remonta al Renacimiento y está vinculada a los estudiantes de Derecho de las universidades italianas. El término proviene de Bártolo de Sassoferrato, uno de los más importantes juristas de la Edad Media y profesor de la Universidad de Bolonia.
Bártolo formó parte de los llamados consiliatores, comentaristas del derecho que, junto con otros juristas como Baldo de Ubaldis y Maino, ayudaron a transformar el antiguo derecho romano compilado por el emperador Justiniano en la base del derecho común europeo.
Sus manuales eran fundamentales para los estudiantes, pero también extremadamente voluminosos y pesados. Aunque la imprenta inventada por Johannes Gutenberg ya existía, todavía no producía libros pequeños y fáciles de transportar como los actuales, sino enormes tomos costosos y difíciles de mover.
Por eso, los estudiantes solían atar aquellos libros con cuerdas o cintas resistentes y cargarlos al hombro para trasladarlos de un lugar a otro. A esos voluminosos textos se los conocía popularmente como “bartolees”, en referencia a su autor.
Con el paso del tiempo, aquella palabra derivó en “bártulos”, término que comenzó a utilizarse para nombrar las pertenencias u objetos personales de alguien. Así nació la expresión “llevar los bártulos”, utilizada todavía hoy para hablar de cargar las propias cosas y marcharse hacia otro lugar.
HOGAR, DULCE HOGAR
La expresión que hoy se asocia con la calidez de volver a casa tiene un origen literario y musical. Proviene de una canción incluida en la obra teatral “Clari, o la doncella de Milán”, escrita por John Howard Payne y estrenada en Londres en 1823.
El verso completo en español puede traducirse como: “Por más que crucemos la tierra y el mar, siempre extrañaremos tan bello lugar, ¡hogar, dulce hogar!”. La canción, y luego solo la frase, se volvió extremadamente popular, especialmente entre los ingleses que vivían en colonias extranjeras, donde la nostalgia por la tierra natal era un sentimiento constante.
Con el tiempo, la expresión trascendió el ámbito teatral y se instaló en el uso cotidiano. Años después, durante la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, se volvió tan popular entre los soldados de ambos bandos que incluso llegó a ser prohibida por el ejército de la Unión. Se decía que la melodía y la frase despertaban tal nivel de melancolía que provocaban deserciones de soldados que abandonaban el frente para regresar a sus hogares.
La versión original en inglés, como ya se imaginarán, es la traducción literal: “Home, sweet home”.
ENCONTRAR LA MEDIA NARANJA
Para entender el origen de la expresión “la media naranja” hay que viajar hasta la Antigua Grecia. Allí aparece una de las explicaciones más famosas sobre el amor, escrita por Platón en El Banquete, obra redactada alrededor del año 370 a. C.
En el libro, Platón relata una reunión organizada por el poeta Agatón, donde distintos personajes debaten sobre el amor. Uno de los discursos más recordados es el que pone en boca de Aristófanes, quien desarrolla un mito para explicar por qué los seres humanos sienten la necesidad de encontrar a otra persona que los complete.
Según ese relato, en el origen la humanidad era muy distinta a la actual. Existían tres tipos de seres: los masculinos, los femeninos y los andróginos. Estos últimos reunían al mismo tiempo características del hombre y de la mujer. Todos tenían cuerpos esféricos, como naranjas, cuatro brazos, cuatro piernas, dos rostros y una fuerza extraordinaria. Todo en ellos estaba duplicado, incluso los órganos sexuales: había seres con dos genitales masculinos, otros con dos femeninos y los andróginos poseían uno masculino y uno femenino.
Eran criaturas poderosas y orgullosas. Aristófanes cuenta que, confiados en su fuerza, decidieron subir al cielo para desafiar a los dioses. Ante esa amenaza, Zeus resolvió castigarlos, aunque sin destruirlos, ya que los humanos les rendían culto y ofrecían sacrificios. Entonces decidió partirlos por la mitad para debilitarlos.
Desde ese momento, cada mitad quedó condenada a buscar a la otra parte perdida. Cuando se reencontraban, se abrazaban con tanta intensidad y deseo de volver a ser una sola unidad que olvidaban incluso alimentarse. Según el mito, muchos terminaban muriendo en ese intento desesperado de permanecer unidos.
Para evitar la desaparición de la humanidad, Zeus volvió a intervenir. Entonces trasladó los órganos sexuales hacia la parte delantera del cuerpo, permitiendo que, cuando un hombre y una mujer se unieran, pudieran reproducirse. De ese modo, los seres humanos podían seguir existiendo aun separados de su antigua totalidad.
Aristófanes concluye que de allí nace el amor: del deseo permanente de recuperar aquella unidad perdida. Platón resume esa idea en una frase célebre: “De ahí procede el amor que naturalmente sentimos los unos por los otros, que nos devuelve a nuestra primitiva naturaleza y hace todo para reunir las dos mitades”.
Con el paso del tiempo, esa antigua explicación filosófica derivó en la popular expresión “buscar la media naranja”, utilizada todavía hoy para hablar de la búsqueda de la pareja ideal o de esa persona capaz de completarnos.
ANDAR COMO BOLA SIN MANIJA
La frase “andar como bola sin manija” tiene origen en el ámbito rural argentino y está relacionada con las boleadoras, una herramienta de caza utilizada por los pueblos originarios y luego por los gauchos en las llanuras del país.
Las boleadoras tradicionales estaban formadas por dos o tres piedras recubiertas en cuero y unidas entre sí por tientos. Una de esas bolas, generalmente más pequeña, funcionaba como “manija”: era la parte que el cazador sostenía con la mano para hacer girar el conjunto y darle dirección antes de lanzarlo.
Esa pieza era fundamental, porque permitía controlar el movimiento y orientar el tiro. Sin la manija, la boleadora perdía precisión y se volvía prácticamente imposible de manejar. Su recorrido era errático, impredecible y sin control.
De allí nació la comparación con las personas que se muestran desorientadas, que van de un lado a otro sin rumbo fijo o actúan sin un objetivo claro. Con el tiempo, la expresión original “andar como boleadora sin manija” terminó acortándose en el habla popular hasta convertirse en el conocido “andar como bola sin manija”.
Hoy, la frase sigue siendo muy utilizada en Argentina para describir a alguien perdido, confundido o incapaz de encontrar dirección.
Estas son algunas de las expresiones cuyo origen hemos recorrido en esta serie. Podés leer las anteriores notas de Domingos de Curiosidades, en los siguientes enlaces.
En otras entregas seguiremos explorando otras frases que usamos todos los días y que también esconden su propia historia..
Idea, investigación y edición: Isa Santoro
Administradora de Atrapados por la Imagen

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Querida amiga, tu nota tiene un encanto especial porque nos invita a mirar de otra manera esas frases que usamos casi sin pensar. Además, ese recorrido —que va de la Antigua Grecia al campo argentino— ¡me encantó!¡Descubrir el origen de frases tan remanidas como la famosa “media naranja” es maravilloso! ¡Gracias, Isa, por compartir tu nota en Atrapados!
ResponderBorrarLaura, amiga, gracias por tus lindas palabras. La verdad es que sin darnos cuenta utilizamos frases que tienen mucha historia y siempre es bueno conocer y aprender un poco más, sobre todo cuando, a veces, no tenemos ni idea de todo esto. Abrazo grande!💜💚
BorrarGenial Isa como siempre, y al menos para mí todas originales, gran investigación amiga, y lo de la "media naranja" me resultó especialmente notable, bien ahí Isa
ResponderBorrarGracias querido amigo. También voy aprendiendo a medida que investigo. Esa justo la sabía, pero la verdad que de la gran mayoría no tenía idea. Muchas gracias por tus palabras. Un gran abrazo!
BorrarMuchísimas gracias ISA,me encanta conocer el origen de las frases que solemos repetir a diario ( que nos quedaron de nuestros abuelos). Cómo dice Martita nuestra Charly López!!!! También me gustan los refranes! Felicitaciones por tus "domingos de curiosidades" están buenísimos todos!Un abrazo!
ResponderBorrarMuchas gracias hermosa por tu devolución, si pudiste entrar en los links de abajo de la nota están las anteriores qué, tal vez, no viste. Un abrazo enorme!!
BorrarMuchas gracias hermosa por tu devolución, si pudiste entrar en los links de abajo de la nota están las anteriores qué, tal vez, no viste. Un abrazo enorme!!
BorrarGracias ISA por compartir los links! Entraré !
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