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viernes, 18 de noviembre de 2016

Escher y sus mundos ilusorios



Maurits Cornelius Escher

Dibujante y artista holandés. Tras estudiar el grabado sobre linóleo en Arnhem  en 1922 se trasladó a Italia, donde fijó su residencia. Viajó luego por Suiza y Bélgica, hasta establecerse definitivamente en la pequeña localidad holandesa de Baarn en 1941.
Persona solitaria e introvertida, su desarrollo profesional se inició en la arquitectura, pero pronto abandonó esta disciplina para dedicarse a las artes gráficas, medio a través del cual materializaría sus ideas.































Asimismo, obsesionado por representar espacios y mundos imaginarios, relativos e inquietantes, por plasmar sus fantasías e ilusiones ópticas sobre el papel o la plancha, acudió a las matemáticas. Ilusiones espaciales, edificios imposibles, figuras que se repiten…






Lo lúdico y lo científico –

el juego y la exploración de las reglas de la naturaleza– se combinan magistralmente en sus obras, provocando la perplejidad de quien las observa.

Sus grabados y dibujos han sido admirados durante años por artistas, pero también por científicos de todo el mundo. Y es que Escher fue un artista puramente científico, que representó en su obra conceptos abstractos relacionados con el orden invisible del universo, obsesionado por representar mundos con unas reglas diferentes.






"Day and Night" (1938) supuso un punto de inflexión en la obra del artista ya que se hizo muy popular y es un grabado del que se vendieron muchas copias.
Utilizando en el centro la partición de los pájaros blancos y negros, Escher adaptó una estampa realista anterior para crear estos dos mundos paralelos que son uno el negativo del otro.








"Reptiles" (1943) es un juego visual en el que se representa el propio cuaderno donde Escher diseñaba, los lagartos
que forman parte de ella "toman cuerpo" y se pasean por la imagen hasta volver a reintegrarse en el grabado.















En "Balcony" (1945) el centro de la imagen está deformado al aumentarlo cinco veces respecto al resto de la imagen.






















"Drawing hands" (1948) Este es uno de los trabajos con el que Escher quería mostrar los engaños del dibujo ya que, en este grabado, cada mano pinta la otra,
estando ambas además en un papel clavado con chinchetas que a su vez forma parte de la superficie plana que contiene el conjunto de la obra.














Ascending and Descending (Escalera arriba y escalera abajo), 1960

La inspiración para esta litografía viene de otro objeto imposible,  unas escaleras que suben y bajan al mismo tiempo, independientemente del sentido en el que se recorran.
Escher explicó su críptico significado explicando que los monjes de las escaleras hacen continuamente este paseo como parte de una inacabable tarea de meditación y autoconocimiento. Solo dos rebeldes, que rompen con la estructura solemne del cuadro, han escapado de la rutina, y quizás reflexionan sobre el error que han cometido.
















Bond of Union (Banda sin fin), 1956
Una de las obras más famosas de Escher es también una relativamente inusual, ya que combina la observación de la realidad (un retrato de sí mismo y de su mujer) con la plasmación visual de un problema técnico (el dibujo de formas tridimensionales) y cierto simbolismo en cómo las bandas se entrecruzan, de todos los sitios posibles donde pueden hacerlo, por las frentes de las cabezas.
Escher lo explicaba así: “Como banda sin fin que entrelaza las dos frentes, representa la unidad de lo dual. La impresión de corporeidad la refuerzan unas esferas que flotan enfrente, detrás y dentro de los huecos rostros.














Three Spheres II (Tres esferas II), 1946

Tres esferas apoyadas sobre lo que parece ser una superficie plana, como una mesa. Aparentemente simple, la litografía esconde algunos curiosos secretos. Para empezar, las tres esferas están hechas de distintos materiales. La de la derecha es completamente opaca.
La de la izquierda es transparente, y refleja la luz de forma realista, deformando lo que tiene alrededor. Y la tercera es especular y vemos, una vez más, a Escher dibujando un boceto de este mismo 'Tres esferas II'. Lo curioso es que agudizando la vista podemos ver dentro del propio dibujo de las tres esferas a Escher reflejado, lo que genera uno de los típicos y mareantes recursos infinitos del artista.


La obra de Escher, caracterizada por el estudio detallado de los efectos ópticos y del motivo decorativo, constituye una de las más originales  del siglo XX. Espléndido dibujante, exploró las contradicciones de la perspectiva tradicional en la forma de paisajes e imágenes "imposibles" dotados de una insólita belleza.



4 comentarios:

  1. Maravilloso Escher, no me canso de admirar su obra! Gracias Tesi, tu trabajo es hermoso!

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  2. Es un genio con todas las letras. gracias Tesi por tu informe.

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  3. Súper genio total!
    Muy buen informe Tesi!!

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