El Monstruo de la Laguna ( 1º Parte )
Luego de un largo día, agotador, pero feliz, me vos a dormir alrededor de las media noche.
De repente me despierto, escuchando un grito desgarrador. ¿Qué será? El hombre de la bolsa, el chupa cabras, lo que si seguro no era el séptimo hijo varón convertido en lobizón, porque no era noche de luna llena.
Me quedé pensando ante tan inquietante situación, pero por suerte se apoderó de mí, nuevamente un plácido sueño hasta las seis de la mañana. A levantarse, me dije y a salir a investigar, como reportero con cámara al cuello.
Previamente, antes de hacer un paso, el desayuno con mi amigo Kotata, que junto a su querida esposa Sandra me reciben con los brazos abiertos cuando visito Rawson.
Me puse las largas botas, cámara el cuello y a caminar. Lo primero fue investigar la laguna a unos 500 metros de la casa. Una densa bruma la cubría a primeras horas de la mañana. Todo era paz, ni una sola ave por allí. ¿Se habrán asustado y huyeron? ¿ o se las comió el monstruo? Vaya a saber.
Pero tampoco ni rastros desde desvelador de sueños. Solo una tenebrosa escena húmeda de un otoño que se resiste apoderarse de nosotros. ¿vendrá, o será directamente invierno?
Nada por acá, nada por allá. A seguir investigando.
¿Qué habrá sido ese grito? Reflexiono, mis pasos previos a acostarme y llego a preguntarme nuevamente. ¿Fue solo efecto del exquisito Vino Patero que saboree junto a mi Amigo, entre charla y charla durante horas esa noche?
Misterio para seguir develando en un próximo viaje al Pueblo, a consultar con los lugareños que saben de todo esto. Seguramente un alma errante, que sale a recorrer sus calles de tierra y asustar a algún imprevisto visitante. O solo motivar el regreso para seguir develando esta historia.
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Las Barbas del Diablo ( 2º Parte )
No hay dudas, a medidas que fui caminando e investigando, fui encontrando vestigios del monstruo que anduvo dando vueltas esa noche.
El grito fue real y no una fantasía de un niño inquieto en su cama. Y mucho menos, el efecto del vino patero.
A varios kilómetros de la investigación en la primera laguna que visité, estaban las pruebas. Al costado de la Ruta 51, en la cuneta.
Ni chupa cabras, ni lobizón, el mismísimo Diablo había dejado sus barbas sobre los pastizales y yuyos, que cubrían un zanjón.
El había mudado sus blancas barbas o puesto en remojo. Vaya a saber que travesura realizó durante la noche en el pueblo o sus alrededores. Seguramente debió travestirse para disimular su presencia.
Pero ya lo descubrimos, sabemos quién es, y que estuvo arrastrándose por estos lugares.
Ahora debemos atraparlo, encerrarlo para que no cometa más tropelías. Para ello debemos buscar ayuda.
Casi puedo asegurar en que otro lugar anduvo. Justo en el lugar donde debemos solicitar ayuda.
Allí lo atraparemos, allí buscaremos paz, allí vamos…
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Fray Ricardo ( 3º Parte )
( continuación de capítulo 1 http://rickyglew.blogspot.com/.../el-monstruo-de-la... capítulo 2 http://rickyglew.blogspot.com/.../las-barbas-del-diablo.html )
Dos lugares recorrimos en su búsqueda, en el segundo encontramos rastros y no quedan dudas, por acá también pasó.
Primero, en una laguna con bruma cubriéndola. Luego, a la vera de la ruta, dejó sus “Barbas”, algunos también la llaman “Babas”.
Estas son las pruebas, o sea que por donde veamos más de ellas, significa que por allí pasó.
Cuando llegamos a la plaza San Martín, caminamos por ella haciendo mucho ruido pisando hojas caídas en un mañero y extraño otoño.
Rastros de hormigas, haciendo grandes surcos en el césped, que parecen ríos secos, que dejan ver el fértil humus.
Pero al levantar la cabeza y mirar la cruz, allí enlazadas estaban las Barbas. Me acerqué, me paré en la puerta, sigilosamente abrí la puerta.
Ingresé a la iglesia, allí en lo profundo de ella, junto a San Patricio, se encontraba el Fray Ricardo rezando. Pidiendo por todos nosotros, para que los males desaparezcan y cerremos las heridas de nuestras enfermedades que llevamos a cuesta.
Como siempre, yo también me arrodillé y pedí lo mejor para cada uno de mis amigos y familiares.
El monstruo, ya no era tal, era solo dos señales que debíamos seguir.
Una, la de ir a visitar la Iglesia e ingresar a ella y agradecer a la vida por todo lo que recibimos y pedir sanación.
Pero también esa “Barba o Baba” fue una enseñanza para mí, la presencia de ella significa lluvia, entre las tradiciones de los campesinos.
https://rickyglew.blogspot.com/2015/06/fray-ricardo.html

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A Mefistófeles le encanta complicarnos la vida y hacernos pensar en que es un baboso entrometido. Buen relato Ricky!
ResponderBorrarMuchas gracias
BorrarRicky, gracias por compartir tus emotivos relatos con nosotros, que habla de tu sensibilidad ante las creencias y costumbres de los lugares que visitás y que tan bien ilustran tus bellas fotografías. Un abrazo
ResponderBorrarGracias , hermoso noviembre para vos
BorrarQue hermosa experiencia Ricky, disfruté mucho al imaginar, estas vivencias compartidas. Felicitaciones por tan bello trabajo!! Gracias por compartir tu arte!!
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