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domingo, 12 de abril de 2026

DOMINGOS DE CURIOSIDADES. HOY. DIA DE MUERTOS, ORIGEN Y CURIOSIDADES DE LA TRADICIÓN MEXICANA

 ORIGEN Y SIGNIFICADO DEL DÍA DE MUERTOS EN MÉXICO




La cultura mexicana es admirada en todo el mundo por su manera única de entender la muerte: no como un final, sino como una ocasión para recordar y homenajear a quienes ya no están, celebrando su vida.

Y como toda celebración en México, no faltan la comida, la música y el folclore, que se mantienen vivos aún con el paso del tiempo y los cambios de época.

Sea por tradición, costumbre o elección, hay algo que une todo, sobre todo en el Día de Muertos: el amor por la familia.

Hoy en Domingos de Curiosidades voy a contarte qué hay detrás  de este festejo, en qué consisten  los rituales y algunas curiosidades que, tal vez, no conocías.


EL VERDADERO ORIGEN

La leyenda del viaje de los mexicas tras la muerte, a través de las nueve regiones del inframundo, dio origen a una de las tradiciones más relevantes de la identidad mexicana.

Según esta creencia, los mexicas, pueblo indígena dominante en la época prehispánica, emprendían, al morir, un recorrido por el Mictlán, el inframundo compuesto por nueve niveles, que duraba cuatro años. Este relato ancestral es considerado la base del actual Día de Muertos, una celebración que tiene lugar cada 1 y 2 de noviembre.

Las distintas etapas que, según la tradición, debían atravesar los llamados “mortales comunes” para alcanzar el descanso final, a diferencia de niños, mujeres y guerreros, quienes accedían directamente al cielo, son recreadas en una muestra instalada en la Plaza de las Tres Culturas, ubicada al norte de la Ciudad de México.

Cada uno de estos niveles implicaba desafíos que las almas debían atravesar en su camino. En la exhibición, estos obstáculos son representados mediante grandes alebrijes, artesanías tradicionales mexicanas elaboradas en cartón y pintadas con colores intensos, que alcanzan hasta tres metros y medio de altura.



De acuerdo con esta interpretación, el recorrido comenzaba con el cruce de un río, para lo cual las almas contaban con la ayuda de un xoloitzcuintle, el característico perro sin pelo de México, que solo asistía a quienes habían tratado bien a los animales durante su vida.

A lo largo del trayecto, debían atravesar cuevas, escalar montañas de obsidiana, soportar vientos helados, enfrentar la pérdida de gravedad y resistir distintos peligros, como flechas o el ataque de un jaguar que les abría el pecho para devorar su corazón. Antes de llegar al final, también debían cruzar una laguna de aguas oscuras.

La última etapa consistía en atravesar nueve ríos, en un proceso interpretado como una forma de desprendimiento y purificación. El agua, en este sentido, simboliza tanto la vida como la limpieza espiritual, marcando la llegada al descanso definitivo.

Además del Mictlán, la tradición señala la existencia de otros tres destinos para las almas, determinados por la forma en que ocurrió la muerte.

Uno de ellos es el Tonatiuhichan, conocido como la “Casa del Sol”, reservado para los guerreros caídos en combate, las personas sacrificadas y las mujeres que murieron durante el embarazo.

Otro es el Tlalocan, un sitio asociado al agua, al que llegaban quienes fallecían por causas vinculadas a este elemento.

Por último, el Chichihualcuahuco era el destino de los niños que morían siendo bebés. Según la creencia, allí eran alimentados por un árbol hasta el momento en que tuvieran que volver a nacer.

EL DÍA DE MUERTOS DESPUÉS DE LA CONQUISTA

En tiempos prehispánicos, los mexicas rendían homenaje a sus muertos tras la temporada de cosecha, en un período que abarcaba de septiembre a noviembre.

Por esas mismas fechas, los conquistadores españoles conmemoraban el Día de Todos los Santos y el de los Fieles Difuntos. Con la llegada de la colonización, la Iglesia católica estableció que las celebraciones por los muertos se realizaran el 1 y 2 de noviembre, dando lugar a una fusión entre ambas tradiciones.

Este proceso también implicó cambios en las prácticas funerarias. Costumbres ancestrales, como enterrar a los difuntos en el hogar, fueron reemplazadas por otras, como el depósito de restos en espacios religiosos.

Al mismo tiempo, se incorporaron nuevas expresiones, entre ellas la instalación de altares, donde es habitual rezar por los fallecidos y colocar alimentos, fotografías y objetos personales que fueron significativos en vida.


EL DÍA DE MUERTOS EN LA ACTUALIDAD


La forma de vivir esta tradición varía en cada familia, que recibe a sus seres queridos de manera particular. Muchas personas, además, optan por acercarse a los cementerios para llevar ofrendas, cantar, compartir un momento de alegría o encender una vela en homenaje a los difuntos.

Las celebraciones suelen comenzar varios días antes, por lo general a partir del 27 de octubre, con la llegada simbólica de distintas almas en fechas específicas:

27 de octubre: se recuerda a las mascotas.
28 de octubre: se honra a quienes murieron de forma trágica o en accidentes.
29 de octubre: está dedicado a quienes fallecieron ahogados.
30 de octubre: se recibe a las almas olvidadas o sin familia.
31 de octubre: corresponde a las almas que permanecen en el limbo o que no llegaron a nacer.
1 de noviembre: se honra a los niños fallecidos.
2 de noviembre: se recuerda a los adultos.

 ELEMENTOS QUE FORMAN EL ALTAR DEL DÍA DE MUERTOS

El altar de muertos refleja la creencia de que los difuntos regresan al mundo de los vivos para reencontrarse con sus seres queridos y brindar consuelo ante la pérdida. Constituye el eje central de la celebración y puede presentar dos, tres o siete niveles, según la región y las tradiciones locales. Su función principal es recibir a las almas de los difuntos, brindándoles un espacio de encuentro junto con los elementos necesarios para su recorrido.

En este sentido, los altares de dos niveles simbolizan el cielo y la tierra; los de tres incorporan la idea del purgatorio; mientras que los de siete representan las etapas que el alma debe atravesar hasta alcanzar su destino final.


El altar en los hogares se presenta como una mesa decorada donde se honra la vida de los difuntos, se reza por sus almas y se les ofrecen sus comidas favoritas junto con objetos que formaron parte de su vida.

En las ofrendas no pueden faltar:

Flores de cempasúchil: sus pétalos naranjas y amarillos, junto con su aroma intenso, guían a las almas de regreso al mundo de los vivos.


Pan de muerto: tradicionalmente elaborado con harina de trigo, azúcar y levadura, se caracteriza por su decoración en forma de huesos.


Velas y cirios: su luz, según la creencia cristiana, brinda paz y esperanza a las almas, además de guiarlas en su camino de regreso.

Copal o incienso: el humo de esta resina aromática se asocia con la purificación y se considera una ofrenda para las divinidades; hoy también se utilizan variantes con distintos aromas.

Agua: es un elemento esencial, ya que calma la sed de los difuntos y simboliza un vínculo entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

Sal: se utiliza para evitar que el espíritu se corrompa o se pierda durante su paso por el mundo de los vivos.

Papel picado: representa el elemento del aire, y sus colores , especialmente el morado, evocan el duelo de quienes siguen con vida.

Frutas: forman parte de las ofrendas de la tierra y acompañan el reencuentro espiritual; entre las más comunes se encuentran naranjas, cañas de azúcar, tejocotes y jícamas.

Fotografías: se colocan en un lugar destacado para recordar el rostro de las personas homenajeadas.

Calaveras: elaboradas con azúcar, chocolate o amaranto, suelen llevar el nombre del difunto y simbolizan la aceptación de la muerte como parte natural de la vida. También tienen su representación en distintos materiales y pintadas de colores.



LA CATRINA


La Catrina, hoy es uno de los símbolos más representativos del Día de Muertos, tiene su origen en la figura de la “Calavera Garbancera”, creada en 1912 por el caricaturista y grabador José Guadalupe Posada como una crítica satírica a sectores sociales que negaban sus raíces indígenas y aspiraban a imitar el estilo europeo. Años más tarde, el pintor Diego Rivera retomó esta imagen, la bautizó como “La Catrina” y la representó con cuerpo completo y vestimenta elegante en su obra Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, donde también se autorretrató junto a Frida Kahlo. Con el tiempo, esta figura se consolidó como una forma de representar la muerte desde una mirada más natural e incluso festiva, integrándose a los altares y celebraciones tanto en México como en otras partes del mundo.


En 2008 el Día de  Muertos fue declarado por UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por ser una festividad "integradora, representativa y comunitaria".

En la actualidad, el inicio de las celebraciones del Día de Muertos en distintas ciudades de México está marcado por desfiles de Catrinas, donde multitudes participan con vestimentas y maquillajes inspirados en esta figura emblemática.


El Catrín y la Catrina son figuras icónicas durante todo el año.  no sólo en los desfiles sino también como maniquíes o adornos en los diferentes negocios de México. 



La celebración de los muertos no implica la ausencia de temor hacia la muerte, sino que expresa la alegría por el regreso simbólico de quienes ya no están. Sin embargo, esta tradición ha sido, en muchos casos, interpretada de manera superficial.

En los últimos años, la película Coco, de Pixar, contribuyó a difundir el Día de Muertos a nivel global, instalando una visión que se replicó en distintos países donde la festividad ganó popularidad.


“Así, entre tradiciones ancestrales y nuevas formas de celebración, el Día de Muertos continúa siendo una expresión viva de la cultura mexicana, donde el recuerdo, la identidad y el amor por quienes ya no están se mantienen presentes año tras año, haciendo realidad la frase de la película 'Coco': "Solo se muere cuando se olvida"... ¿Acaso no es cierto?"


Idea, Investigación y Edición: Isa Santoro
Administradora de Atrapados por la Imagen




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2 comentarios:

  1. Muchas gracias Isa por contarnos de esta celebración tan cara a los mexicanos, agrega muchísimo a la idea general que tenía, y contribuye a valorar y respetar culturas que acompañan a los pueblos desde tiempos lejanísimos

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  2. silviaelenalanza@gmail.com - Mil gracias Isa por tu siempre clara y fácil manera de redactar tan comprensible para cualquier lector, quizás por lo descriptiva. Me encantó tu aporte sobre esta faceta de la cultura mexicana, la muerte y la naturalidad con que la toman, al punto de llevarla hasta la caricatura o las máscaras y la interacción con los difuntos que parecen resucitarlos durante 1 semana.

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