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jueves, 17 de septiembre de 2015

En busca de la forma para los sentimientos

Los nuevos fotógrafos

Las imágenes mentales de Manón Wertenbroek son impactantes. Sus construcciones combinan un tema clásico, el retrato, con una búsqueda instintivamente plástica. La artista construye sus imágenes acumulando capas y objetos antes de fotografiarlos. El proceso preparatorio de esculpir nace de una necesidad de combinar lo material con lo interno a través de una energía compleja e inestable
El camino de Manón Wertenbroek hacia la fotografía es probablemente poco usual. Comenzó sus primeros años de estudio en la Academia de Arte con la intención de estudiar diseño industrial. Como resultado de su interés en objetos y materiales. Sin embargo la exigencia de comprensión técnica de las maquinarias le resulto frustrante. La fotografía le brindó un camino para continuar creando y diseñando objetos. En las palabras de Wertenbroek “lo que me gustaba era el hecho de que podría tener un marco. Podría crear objetos, pero en cierto punto se suponía que debía dejar de trabajar con ellos porque debían entrar en el marco que había elegido con la cámara.” Aunque sus imágenes pueden recordarnos a las de artistas como Daniel Gordon, Hannah Whitaker y Lucas Blalock, la artista considera que la mayor influencia que ha recibido es la de la pintura expresionista.
Por lo tanto no es sorprendente que la combinación de materiales de diseño y la fotografía le proporcionen a Wertenbroek un modo de expresar sus emociones y experiencias. Trata de darles forma, de hacerlos tangibles y visibles, por lo que prefirió materiales a los que se les puede dar forma fácilmente y de modo instintivo,  comienza cortando formas de papel y luego las refleja en la pantalla de su computadora y el proceso se termina con los disparos de la cámara como una forma de poner el marco y  confinar en un espacio expresivo emociones que ha creado.
El tiempo de producción de cada imagen puede variar desde horas hasta semanas, pero en promedio trabaja tres días en crear e iluminar un escenario y generalmente le lleva una tarde plasmar con el disparo de la cámara la escena tal como la concibió con los ojos de su mente, entonces cierra el proceso. En las palabras de la artista “cuando termino la fotografía y la imprimo estos sentimientos se terminan. Es como haber dado vuelta una página. Si aún tengo la escultura podría sentir que todavía tengo esa sensación de algo que estoy buscando. Con la fotografía ya es una conclusión.” Esta necesidad de cierre también significa que los elementos de sus imagenes no vuelven a usarse de nuevo en otras fotografías.

La obra de Wortenbroek se exhibe en  el Museum Élysée en Lausana, Suiza.

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