Los nuevos fotógrafos
Las imágenes mentales de Manón
Wertenbroek son impactantes. Sus construcciones combinan un tema clásico, el
retrato, con una búsqueda instintivamente plástica. La artista construye sus imágenes
acumulando capas y objetos antes de fotografiarlos. El proceso preparatorio de
esculpir nace de una necesidad de combinar lo material con lo interno a través de
una energía compleja e inestable
El camino de Manón Wertenbroek hacia
la fotografía es probablemente poco usual. Comenzó sus primeros años de estudio
en la Academia de Arte con la intención de estudiar diseño industrial. Como
resultado de su interés en objetos y materiales. Sin embargo la exigencia de comprensión
técnica de las maquinarias le resulto frustrante. La fotografía le brindó un
camino para continuar creando y diseñando objetos. En las palabras de
Wertenbroek “lo que me gustaba era el hecho de que podría tener un marco. Podría
crear objetos, pero en cierto punto se suponía que debía dejar de trabajar con
ellos porque debían entrar en el marco que había elegido con la cámara.” Aunque
sus imágenes pueden recordarnos a las de artistas como Daniel Gordon, Hannah Whitaker
y Lucas Blalock, la artista considera que la mayor influencia que ha recibido
es la de la pintura expresionista.
Por lo tanto no es sorprendente que la
combinación de materiales de diseño y la fotografía le proporcionen a
Wertenbroek un modo de expresar sus emociones y experiencias. Trata de darles
forma, de hacerlos tangibles y visibles, por lo que prefirió materiales a los
que se les puede dar forma fácilmente y de modo instintivo, comienza cortando formas de papel y luego las
refleja en la pantalla de su computadora y el proceso se termina con los
disparos de la cámara como una forma de poner el marco y confinar en un espacio expresivo emociones
que ha creado.
El tiempo de producción de cada imagen
puede variar desde horas hasta semanas, pero en promedio trabaja tres días en
crear e iluminar un escenario y generalmente le lleva una tarde plasmar con el
disparo de la cámara la escena tal como la concibió con los ojos de su mente,
entonces cierra el proceso. En las palabras de la artista “cuando termino la fotografía
y la imprimo estos sentimientos se terminan. Es como haber dado vuelta una página.
Si aún tengo la escultura podría sentir que todavía tengo esa sensación de algo
que estoy buscando. Con la fotografía ya es una conclusión.” Esta necesidad de
cierre también significa que los elementos de sus imagenes no vuelven a usarse
de nuevo en otras fotografías.
La obra de Wortenbroek se exhibe
en el Museum Élysée en Lausana, Suiza.

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