A los cincuenta me nacieron alas.
Dejaron de pesarme los senos
y los pensamientos que cargaba desde niña.
A las alas les enseñé a volar
desde mi mente que había volado siempre,
y comprobé desde el aire
que mientras yo anduve dormida tantos años
alguien trabajaba afanosamente
recogiendo plumas para hacer esas alas.
Tuve suerte de que cuando estuvieron hechas
me encontraron despierta en el reparto.
Volar muy lejos, permanecer muy cerca - Begoña Abad
Fotografías de autor
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Bellisimo todo Graciela!!!!! el poema logró emocionarme, y la imagen acompaña espléndidamente!!!!!!!!!!!! que genia!!!!
ResponderBorrarEmociona ese poema verdad Laura!! gracias !!
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