Queridos fotógrafos:
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| Alfred Stieglitz |
Quiero saludarlos en vuestro día y aprovechar la
ocasión para darles una mirada diferente, una que proviene del pensamiento
sistemático. Cuando Bertold Brecht sentenció que “después de Auswichtz ya no es
posible el Arte”, refiriéndose al modo en que la música de Mozart acompañaba
las marchas a las cámaras de gas, un grupo de pensadores conocidos como la
Escuela de Francfort propuso otra concepción del Arte (o de las artes).
Sostenían que arte es sólo aquél que transcurre, el que se
está realizando, mientras que las obras previas pasan a ser “bienes de la
cultura”. Consecuentemente, la gran mayoría de los
elaboradores de arte, preocupados en reafirmar los valores estéticos
provenientes de la Historia del Arte serían así una suerte de guardianes de la
cultura, en tanto que artistas serían los que proponen lo nuevo, lo diferente.
Lo que rompe con todo lo establecido. No asignaban a esta teoría de vanguardias
un nacimiento en el siglo XX sino que la examinaban a lo largo de la historia:
Miguel Angel, treinta años después de haber consolidado el clasicismo
renacentista en la Capilla Sixtina, rompe abruptamente con todo y su “Juicio
Final” inaugura el Manierismo. En la mencionada tesitura, los de Francfort
sostuvieron que el arte de las vanguardias (el único, para ellos) ya no se
ocupa de la “belleza” como cuestión central. (“El grito” del noruego Edward
Munch, una de las obras mayores del siglo XX es un ejemplo de lo que
afirmaban). En su lugar, apunta a búsquedas más complicadas, más
comprometedoras, que tienen que ver con el ahora – aquí, y el proceso sigue un
mecanismo de superación de formas y contenidos (aufheben, en la filosofía
alemana) según el cual las expresiones del arte previo se “superan” pero
incorporando sus logros. El expresionismo rompe y niega al impresionismo, pero
adopta algunos de sus hallazgos.
Complicado, el asunto. Cada artista tiene su temperamento, sus
inquietudes y su problemática, que lo hacen ubicarse en algún lugar de la escala
estética. Algunos de ellos se ubicarán, para bien o para mal en la vanguardia,
aceptando sus riesgos, que no son pocos. Y la discusión continúa, ya
que proviene de tan lejos como se advierte ya en Platón, que proponía prohibir
la Poesía por ser peligrosa para la convivencia social….
Oscar Zaitch

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