PUJLLAY, EL DIABLO JUJEÑO QUE DESPIERTA LA ALEGRÍA Y LIBERA EL CARNAVAL
El Carnaval de Humahuaca es una de las celebraciones más representativas del norte argentino. Tiene lugar al comienzo de la cuaresma, es decir, unos cuarenta días antes de Semana Santa, y se vive con especial intensidad en la región de la Quebrada de Humahuaca, en la provincia de Jujuy.
Aunque fue introducido en América por los españoles, con el tiempo se fue transformando. En ese encuentro de culturas, el carnaval se mezcló con antiguos rituales de los pueblos originarios, que celebraban la fertilidad de la tierra y rendían homenaje a la Pachamama, la Madre Tierra, en agradecimiento por sus frutos.
De ese cruce nació una forma propia de festejar, que guarda ecos de celebraciones andinas más antiguas, como el Kapaj Inti Raymi, una festividad que se extendía durante meses y en la que la música, la comida, la bebida y el baile eran protagonistas absolutos, llevados al máximo de la celebración.
¿QUIÉN ES PUJLLAY?
Para los jujeños y los pueblos andinos, el Pujllay, palabra que en quechua significa “jugar” o “juego", es el verdadero corazón del Carnaval. No se lo piensa como un demonio maligno, como en la tradición judeocristiana, sino como un espíritu travieso y alegre que emerge de la tierra para habilitar un tiempo distinto, donde los deseos contenidos pueden salir a la superficie.
Su presencia es tan central que todo el Carnaval gira en torno a él: comienza y termina con su aparición y su despedida. Según la creencia, el Pujllay fecunda a la Pachamama y representa la fuerza del sol. Cuando es desenterrado del mojón, el sábado, se abre un período especial en el que todo parece permitirse: las normas se aflojan, las jerarquías se diluyen y la fiesta toma el control.
El espíritu del Carnaval toma forma en un pequeño muñeco de trapo, que había sido enterrado al finalizar la celebración del año anterior. Suele estar vestido de rojo y adornado con lentejuelas, y permanece oculto durante meses en el mojón, un altar de piedras, a la espera de volver a la superficie.
Cuando llega el momento, la comparsa le pide permiso a la Pachamama para desenterrarlo. Entonces comienza el ritual: el mojón es “chayado” con bebidas alcohólicas, hojas de coca y cigarrillos encendidos, ofrecidos a la Madre Tierra como parte del agradecimiento.
Finalmente, cuando el muñeco es levantado por los Diablos Mayores, la fiesta estalla. Las bombas de estruendo anuncian el inicio y el sonido de las anatas acompaña ese instante en el que la alegría se libera por completo.
BAJO EL DISFRAZ, ALGO CAMBIA
El Pujllay también se encarna en quienes eligen disfrazarse. El traje del diablo jujeño es una construcción cargada de simbolismo: cuernos, lentejuelas y, sobre todo, pequeños espejos que no están ahí solo como adorno, sino como una forma de reflejar y ahuyentar las malas energías y los espíritus negativos.
Dentro de ese mundo, el anonimato es fundamental. El diablo oculta su rostro detrás de una máscara de alambre tejido y modifica su voz, volviéndola aguda y chillona, para no ser reconocido por nadie, ni siquiera por sus propios vecinos o familiares.
En medio de la fiesta, el grito de “¡Soltame Carnaval!” marca el pulso de la celebración. Con esa consigna, los disfrazados invitan a todos a sumarse al baile, a la bebida y a una alegría colectiva que lo invade todo.
UQUÍA
En cada localidad de la Quebrada, el Carnaval se vive de manera distinta. A unos 116 kilómetros de la capital jujeña se encuentra Uquía, un pequeño pueblo de alrededor de 500 habitantes que, durante esta época, se transforma por completo: sus calles se llenan de visitantes que llegan para ser parte de una de las celebraciones más esperadas, la famosa Bajada de los Diablos.
Ubicado a 2.858 metros sobre el nivel del mar, Uquía se convierte en escenario de un ritual imponente. Allí se realiza uno de los desentierros más grandes de Jujuy, con más de 300 diablos que descienden desde el Cerro Blanco. Esta tradición, que comenzó en 1942, sigue viva y convoca tanto a grandes como a chicos, que participan y disfrutan de una fiesta que marca el inicio del Carnaval.
EL CARNAVAL NO DURA PARA SIEMPRE
La fiesta del Pujllay se extiende durante nueve días intensos, pero como todo ciclo ritual, llega un momento en que debe cerrarse para que la vida cotidiana pueda volver a ocupar su lugar. En el llamado Domingo de Tentación, las comparsas regresan a los cerros para llevar adelante el “entierro”.
Entre lamentos y llantos, el muñeco es devuelto a la profundidad de la tierra o, en algunos casos, quemado junto a ofrendas de comida y albahaca marchita. Con ese gesto se despide la energía del diablo, y poco a poco los participantes se quitan las máscaras.
Así, el Carnaval se apaga y la rutina regresa, aunque queda la esperanza de que ese espíritu de alegría vuelva a renacer, más fuerte, en el próximo año.
Así como llegó, el carnaval termina y se vuelve a la vida cotidiana, pero no desaparece del todo. Algo de esa libertad y de lo vivido queda en la memoria, sigue respirando en silencio hasta el próximo año cuando vuelve a renacer.

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Buenísimo Isa, el artículo por supuesto, supe de mucho que desconocía, pero también por el rescate de ritos de pueblos de la Argentina profunda
ResponderBorrarMil gracias amigo por tu devolución, también seguimos aprendiendo de nuestra cultura. Abrazo grande!
Borrar"En ese encuentro de culturas el carnaval se mezcló con antiguos rituales..."
ResponderBorrarFrase que manifiesta el valor de los encuentros para el crecimiento de los pueblos seguida de una amplia y minuciosa exposición de la celebración.
Isabel tu reporte pone luz sobre recursos a tener en cuenta en el momento de cambio que transitamos.
Gracias!
Qué linda tu devolución Martita, qué bueno que te gustó la nota. Muchas gracias por tus palabras. Abrazo grande, amiga. Besos.
BorrarLa primera vez que conocí Tilcara, Jujuy, sentí que había encontrado mi lugar en el mundo. ¡Gracias por este hermoso trabajo!
ResponderBorrarQué bueno. Hermosa experiencia! Qué lindo cuando nos sucede eso con ciertos lugares. ¿Habrá que animarse? Abrazo amiga!💜💚
BorrarQué magnifica manera de asimilar lo Español!!!! Color,musica y baile pero con sabor a nuestro Pueblo! Gracias Isa!!!!
ResponderBorrarQué lindo lo que decís, Claudia. Es verdad. Muchas gracias por tu devolución. Qué bueno que te haya gustado. Un gran abrazo.
BorrarMuy buena nota!!!
ResponderBorrarMuchísimas gracias, por leerla, me alegra que te haya gustado. Una pena que no salga tu nombre. Saludos.
BorrarMi amigo Claudio Perrín hizo una película ambientada en esa celebración, se llama El desentierro. Yo la vi cuando la estrenó, no sé ahora dónde se podrá ver.
ResponderBorrarQué interesante lo que comentás. Una pena que no aparezca tu nombre. Qué bueno sería saber dónde podría verse. Muchísimas gracias por tu comentario. Me alegra que te haya gustado la nota. Nuevamente gracias.
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