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miércoles, 4 de marzo de 2026

Emilio hoy nos trae algo de . . .


"Mis heroínas literarias"


 IDEA Y CREACIÓN: Emilio Bertero




Carson McCullers

Escritora norteamericana (1917-1967)






              El 19 de febrero se cumplió un aniversario del nacimiento de esta escritora, una revulsiva de la literatura de su país, a la que conmocionó con la publicación de “El corazón es un cazador solitario”, con apenas 23 años. La novela es impactante, cuesta aceptar que en esa época, una mujer tan joven haya sido capaz, primero de atreverse a escribirla, luego a desarrollar con tanto talento una obra con la temática que aborda. El personaje principal es un hombre sordo, y aquí estriba el primer gran mérito, el primer punto alto por el cual el texto alcanza un nivel superior en la historia de la literatura estadounidense, porque la autora pone de sí un punto de vista muy preciso, el justo y necesario para un protagonista con las características que ha elegido darle. Lo segundo son los climas que logra conseguir, tanto en lo relativo al ambiente, el momento de la historia, las circunstancias globales, como en los atinentes a los mundos propios de los personajes primarios, comenzando por John Singer, que así se llama el hombre sordo antes referido.

¿Por qué remarco esto? Porque el entorno en el que se desarrolla la trama corresponde al de una pequeña ciudad industrial en el Estado de Georgia en la década del 30, década signada por la crisis económica de la Gran Depresión, con lo cual debió haber sido muy dificultoso —y Carson McCullers supera esa dificultad airosamente—, pintar para un lector universal (incluso para un estadounidense que no haya vivido ni leído historia de ese entonces), los marcos de intenso ahogo, de profunda soledad, pobreza, marginación, racismo y miedo en la que se desenvuelve la acción. Lo resumo así: zambullido en la lectura, metido en la trama y las sensaciones de los personajes, tuve una aproximación a la claustrofobia.

Intentando no “spoilear” para quienes no hayan leído “El corazón…”, va un pequeño resumen argumental centrado en las principales figuras de la novela: Singer se queda solo porque a su único amigo, también sordo, lo internan en un manicomio lejos de la ciudad. A partir de entonces (la frase clave es “era mejor estar con alguien que demasiado tiempo solo”) alrededor de su mundo giran Mick, una joven chica muy despierta, que transita las calles de la ciudad con desenvoltura, amante de la música, aunque la frustración sobreviene porque las horas y horas de su trabajo en una tienda, solo le dejan tiempo para descansar y compartir momentos con John, al que le provee amparo, pero también puede adivinarse a través de la riqueza de subtextos con los que cuenta la obra, que experimenta por él una cierta obsesión. Otro componente cercano es Jake Blount, que es a la vez la marca “obrero” (tan necesaria en semejante contexto laboral, un soñador de una revolución), y la marca angustia (el hombre es un alcohólico empedernido muy conflictivo). La presencia del alcohol es insoslayable, Carson McCullers no solamente la hace manifestar con Blount, sino también con otra figura que gira junto a John, Biff Branon, el dueño del bolichón adonde acuden trabajadores y marginales (y no tanto), al que la autora también le atribuye tendencia a la bebida. Y en mi percepción (o gusto, o inclinación, no sé bien) sumo porque me resultó entrañable, al Dr. Copeland, un idealista negro torturado por el dolor que le causa el racismo, la humillación de su gente, un hombre que grita en el desierto porque también sufre viendo como los discriminados se entregan a su suerte (su mala suerte) como dóciles ovejas, y sueña, solamente sueña, con marchas masivas a Washington (supongo que también es un sueño de la escritora, estas marchas comenzarían a tener un atisbo de realidad recién unas décadas más adelante). En fin, otro corazón sediento de justicia, hablándole a un hombre sordo de sus rabias, tristezas y frustraciones.

 

“El corazón es un cazador solitario” fue llevada al cine en 1968 por Robert Ellis Miller. No tuvo mucho suceso, pero yo disfruté verla. No se hizo con un presupuesto alto, pero sí digna y honestamente. Si bien se trata de una adaptación bastante libre, se nota la intención del director de imbuirle la profundidad de la condición humana, tan notoria en la novela.

Pueden criticarse apartamientos —algunos severos— del texto literario, no logra la fuerza emotiva y la complejidad que éste tiene, y está algo desleída la dimensión política, pero la cinta se basa en una novela tan potente, que ayuda a disimular un poco estos aspectos.

Las actuaciones son muy logradas, básicamente creíbles. Va un breve detalle:


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El papel de John Singer está a cargo de Alan Arkin (conocidísimo a través de su protagónico junto a Michael Douglas en la serie “El método Kominsky”. Por su papel en “El corazón…” fue nominado al Oscar como Mejor Actor.

·         Sondra Locke, como Mick Kelly, su última actividad estuvo más dedicada a la dirección, pero hacia finales de los 70 fue coprotagonista de Clint Eastwood en cuatro películas. Por su rol en la película de la que hablamos, fue nominada al Oscar como Mejor Actriz de Reparto.

·         Chuck McCann, como Spiros Antonapoulos, el amigo de John también sordo del que lo alejan internándolo en un psiquiátrico, protagonista de “The Comeback Trail” (1982) y “The Projectionist” (1971).

·         Stacy Keach asume el rol de Jake Blount, el obrero alcohólico, fue protagonista de “Survival Skills” (2020), y tuvo roles muy destacados en “Gotti” (2018), la que protagoniza John Travolta, y Nebraska (2013), la ultrafamosa de Alexander Payne.

·         Hubert Harper hizo de Biff Branon, su papel más conocido.

·         Percy Rodrigues actúa como el Dr. Copeland, sin protagónicos en su historial, pero entre sus actuaciones de reparto más notorias tenemos “BrainWaves” (1983), “Come Back Charleston Blue” (1972) y “The Legend of Hillbilly John” (1972). Como curiosidad, en la década del 70 participó en algunos episodios de Jim West, Daktari, El agente de Cipol, El fugitivo, Ben Casey y Ruta 66.

 

Carson McCullers (su verdadero nombre era Lula Carson Smith, de muy chiquita rechazó su primer nombre para hacerse llamar solo Carson) murió muy joven, acosada por enfermedades desde años antes, que quizás marcaron el tumulto de su vida, aunque más allá de eso, no solo "El corazón...", toda su obra (ojalá hubiera tenido vida para que fuera más prolífica) está signada por su atracción con la marginalidad, la soledad, los vínculos fallidos, las ilusiones rotas, las alegrías efímeras...

Su segunda novela es “Reflejos de un ojo dorado” (1941, también buenísima), y luego vendría “Frankie y la boda” (de 1946, Carson nunca dejó de escribir, pero al lapso transcurrido entre esta novela y la anterior, lo explican las constantes recaídas de sus graves enfermedades pulmonares).

En 1951 publica lo que la crítica literaria considera una de sus mejores obras: la nouvelle “La balada del café triste”. Es fantástica. El personaje central es Amelia, una mujer rica aunque de aspecto escuálido, vive sola, sin miedo a nada ni a nadie, en una casa vieja y arruinada del sur. Cuando se casó, el matrimonio duró 10 días. Cae un enano jorobado diciendo que es su primo. Ponen un café y, al mismo tiempo, nace una historia de amor. Pero sale de la cárcel adonde estaba recluso el ex marido de Amelia, y se le aparece a joderle la vida. Encima, le cae bien al supuesto primo. El enano y el ex desvalijan el café, desaparecen, y Amelia se queda sola.

Carson McCullers estaba por entonces muy enferma, con lesbianismo asumido pero rechazada por todas las mujeres de las que se enamoraba. La nouvelle termina tan triste como triste estaba ella. Me duele de contarlo.

Ya casi sin abandonar una silla de ruedas publica en 1961 “Reloj sin manecillas”, destrozada por la crítica, aunque para mi consuelo sale en su defensa Graham Greene, que incluso la compara con William Faulkner. Y para mi gusto, razón no le falta, junto a Flannery O'Connor, con muchos puntos de contacto y muchos de enfrentamiento (en sus obras, sus vidas y pensamientos) Carson McCullers es para mí lo mejor de la narración femenina estadounidense.

 

Como dato final, además de “El corazón es un cazador solitario”, fueron llevadas al cine “Reflejos en un ojo dorado (John Huston ,1967, con Elizabeth Taylor y Marlon Brando), “Frankie y la boda” (Fred Zinnemann, 1952), y “La balada del café triste” "(Simon Callow,, 1991, con Vanessa Redgrave)"


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Idea y creación: Emilio Bertero, 

Colaborador de:
Atrapados por la Imagen

Buenos Aires - Argentina


Administración de Atrapados por la Imagen.



Licencia Creative Commons
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9 comentarios:

  1. Emilio, qué reseña tan maravillosa. Confieso que no leí nada de Carlson McCullers ni vi ninguna de las películas que mencionás, pero a través de tu descripción, puede sentir cada detalle, no sólo de las mismas sino de la dolorosa vida de la autora. Muchas gracias por traerla a Atrapados e incentivarnos a leer y conocer a otros autores que no son tan clásicos.
    Felicitaciones por tu trabajo, amigo. Abrazo grande.

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    1. Gracias Isa, un gran abrazo, ojalá puedas leerla algún día, cada nuevo lector y lectora la resucita un poco

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  2. El relato sanguíneo de cada personaje, la descripción con tanto sentimiento de una autora tan llena de profundidades, dolores y arte, la investigación apasionada de sus interpretaciones en cine y con esos detalles mínimos de los personajes que ayudan y entusiasman a querer leer todas sus obras y ver todas las películas en un homenaje a un alma que sigue latiendo. Muy bueno!!!

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    1. Muchas gracias mi querida por leerme y comentar con tanto cariño

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  3. Emilio siempre es un enorme placer leer tus artículos. El perfil de Carson McCullers, su obra y los films qué de la misma derivaron, no podía ser más completa. Gracias!

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    1. Gracias Pedro, tus comentarios siempre me incentivan a compartir a esta gente que me nutrió tanto

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  4. Emilio Bertero nos regala valiosa y extensa data de la obra de Carson McCuller que trasciende el papel y la trepa a la pantalla grande con minuciosa y amplia información.
    La encontré en su cuento “La balada de un triste café”; la intensidad de los silencios, gestos y elucubraciones de los personajes en medio de un ritmo “moderato” no por eso poco intenso hizo que, en este recorte de su obra admirara su forma de escribir.
    Gracias por tu excelente reporte.

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    1. Gracias a vos Marta, no sólo por leerme y comentarme tan lindo, sino sobre todo, por sumar a mi notita una mirada tan "tal cual" de una de las mejores obras de mi heroína de esta vez

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  5. Voy muy retrasada con comentarios y respuestas porque tuve el teléfono en compostura. Ahora todo bien. Mi querido Emilio. Yo no leí nada de esta autora, qué verguenza, pero te leí a vos y me enriqueció tu comentario diempre tan vivo. MEe prometo leer algo de ella sí o dí. Un bedo.

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