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miércoles, 26 de febrero de 2025

CONOCIENDO A VICTOR HUGO, A 223 AÑOS DE SU NACIMIENTO.

 

Victor Hugo, el gigante de las letras francesas.





Victor Hugo nació el 26 de febrero de 1802 en Besançon, FranciaPoeta, dramaturgo y novelista,  fue considerado el máximo exponente del Romanticismo en su país. La infancia de Victor Hugo transcurrió en su lugar de origen, salvo dos años (1811-1812) en que residió con su familia en Madrid, donde su padre había sido nombrado comandante general. De temprana vocación literaria, ya en 1816 escribió en un cuaderno escolar: "Quiero ser Chateaubriand o nada".

En 1819 se destacó en los Juegos Florales de Toulouse y fundó la revista "Le Conservateur littéraire", junto con sus hermanos Abel y Eugène, pero su verdadera introducción en el mundo literario se produjo en 1822, con su primera obra poética: "Odas y poesías diversas". En el prefacio de su drama "Cromwell" (1827) rechazó las reglas del teatro neoclásico, proclamó el principio de la "libertad en el arte" y definió su tiempo a partir del conflicto entre la tendencia espiritual y el apresamiento en lo carnal del hombre; considerado el manifiesto fundacional del teatro romántico, el texto situó a Victor Hugo como cabeza del movimiento, y su casa se convirtió en la sede del cenáculo romántico.

Desde esa nueva posición de jefe de filas del Romanticismo, y secundado por figuras como Alphonse de Lamartine, Alfred de Musset, Charles Nodier o Alfred de Vigny, el virtuosismo poético de Victor Hugo se puso de manifiesto en "Las Orientales" (1829), que satisfizo el gusto de sus contemporáneos por el exotismo oriental. La censura de su drama en cinco actos "Marion Delorme" retrasó su aparición en la escena teatral hasta el estreno de "Hernani" (1830), obra maestra que triunfó en la Comédie Française. La representación de este drama constituyó un auténtico escándalo, pero significó también la victoria de la joven guardia romántica sobre el viejo clasicismo y marcó un hito en la literatura por su ruptura con las rígidas normas de la tragedia francesa.

En 1830 inició una fase de singular fecundidad literaria, en la cual destacaron, además de distintos libros de poesía, su primera gran novela, "Nuestra Señora de París", y el drama "Ruy Blas". En 1841 ingresó en la Academia Francesa, pero, desanimado por el rotundo fracaso de Los burgraves, abandonó el teatro en 1843. La muerte de su hija Léopoldine, acaecida mientras él estaba de viaje, sumada al desengaño por la traición de su esposa con su amigo Sainte-Beuve, lo sumieron en una honda crisis.





Entregado a una actividad política cada vez más intensa, Victor Hugo fue nombrado par de Francia en 1845. Pese a presentarse a las elecciones de 1848 en apoyo de la candidatura de Napoleón III Bonaparte, sus discursos sobre la miseria, los asuntos de Roma y la ley Falloux anticiparon su ruptura con el Partido Conservador. El 17 de julio de 1851 denunció las ambiciones dictatoriales de Napoleón III y, tras el golpe de Estado, huyó a Bélgica. Si bien es cierto que no publicó ninguna obra entre 1843 y 1851, concibió su novela "Los miserables" y compuso numerosos poemas que aparecieron posteriormente.

En 1852 se instaló, con su familia, en Jersey (Reino Unido), de donde pasó en 1856 a Guernesey. Allí permaneció, en su propiedad de Hauteville-House, hasta 1870. Republicano convencido, denunció sin tregua los vicios del régimen conservador de su país y en 1859 rechazó la amnistía que le ofrecía Napoleón III.

De este exilio de veinte años nacieron, "Los castigos", brillante sarta de poesías satíricas; la trilogía de "El fin de Satán, Dios" y "La leyenda de los siglos", ejemplo de poesía filosófica en la que traza el camino de la humanidad hacia la verdad y el bien desde la época bíblica hasta su tiempo; y su novela "Los miserables", denuncia de la situación de las clases más humildes.

De vuelta a París, tras la caída de Napoleón III (1870), Victor Hugo fue aclamado públicamente y elegido diputado. Fue derrotado en los comicios siguientes, pero en 1876 obtuvo el escaño de senador de París, posición desde la que defendió la amnistía de los partidarios de la Comuna. Sin embargo, desengañado por la política, regresó a Hauteville-House (1872-1873).

El ritmo de su producción disminuía, pero su prestigio se acrecentaba sin cesar: un banquete conmemoró el quincuagésimo aniversario de "Hernani"; en 1881, su cumpleaños fue celebrado oficialmente y los senadores, en la tribuna, se levantaron sin excepción en su honor. Tras su  muerte, en París, el 22 de mayo de 1885,  fue velado bajo el Arco de Triunfo y sepultado en el Panteón de París,  su féretro fue seguido por dos millones de personas. El gobierno francés decretó un día de luto nacional.   Considerado como uno de los mayores poetas franceses, Victor Hugo tuvo una innegable  influencia posterior sobre Baudelaire, Rimbaud e incluso Mallarmé y los surrealistas. 




Algunas frases de Victor Hugo.





"El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad".

"Atreveos: el progreso solamente se logra así".

"Las inteligencias poco capaces se interesan en lo extraordinario; las inteligencias poderosas, en las cosas ordinarias".

"La música expresa todo aquello que no puede decirse con palabras y no puede quedar en el silencio".

"Lo que conduce y arrastra al mundo no son las máquinas sino las ideas".

"La felicidad suprema en la vida es tener la convicción de que nos aman por lo que somos, o mejor dicho, a pesar de lo que somos".

"Los que padecéis porque amáis, amad más aún. Morir de amor es vivir".

"A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos les falta es voluntad".

"Cuando se castiga a un inocente nace un malvado".

"El alma tiene ilusiones, como el pájaro alas; eso es lo que la sostiene".

"El agua que no corre hace un pantano; la mente que no trabaja hace un tonto".

"La libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración; en la política, el derecho".

"Viajar es nacer y morir a cada paso".

"Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura".

"Nada tan estúpido como vencer; el verdadero triunfo está en convencer".

"El infierno está todo en esta palabra: soledad".

"Nada importa morir, pero no vivir es horrible".

"No hay nada más poderoso que una idea a la que le ha llegado su momento".

"El infierno no existe, lo creado por el hombre es suficiente".

"El día en que de la mujer que te pasa por delante se desprende luz al andar estás perdido, estás enamorado. Ya sólo te queda una cosa por hacer, pensar en ella con tanta fijeza que no le quede más remedio que pensar en ti".



Trabajo de Investigación y Edición: Isa Santoro.
Administradora de Atrapados por la Imagen.






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Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

viernes, 29 de noviembre de 2024

HOMENAJE A LOUISA MAY ALCOTT, A 192 AÑOS DE SU NACIMIENTO.

 LOUISA MAY ALCOTT, LA FEMINISTA QUE ESCRIBIÓ "MUJERCITAS"



Louisa May Alcott nació en Germantown, Pensilvania, el 29 de noviembre de 1832. Ella y sus tres hermanas, Anna, Elizabeth y May, fueron educadas por su padre, el filósofo Bronson Alcott, y criadas en el cristianismo de su madre, Abigail May. La infancia de Louisa transcurrió en Boston y en Concord, Massachusetts, donde recibía visitas de ilustres vecinos como Nathaniel Hawthorne, visitaba la biblioteca de Ralph Waldo Emerson o realizaba excursiones a la naturaleza con Henry David Thoreau.
A temprana edad, para ayudar a su familia, comenzó a trabajar esporádicamente como maestra, costurera, institutriz y sirvienta doméstica. Durante muchos años, Louisa hizo cualquier trabajo que pudo encontrar.
Su carrera como autora comenzó con poesías y cuentos que aparecían en revistas populares. En 1854, con 22 años, publicó su primer libro, "Flower Fables" (1855), una recopilación de cuentos escritos para Ellen Emerson, hija de Ralph Waldo Emerson. Un hito en su camino literario fue "Hospital Sketches" (1863), basado en las cartas que había escrito a casa desde su puesto como enfermera durante la Guerra Civil en Washington D.C. En 1860 comenzó a escribir para la prestigiosa revista literaria The Atlantic Monthly.
A los 35 años, su editor en Boston, Thomas Niles, le pidió que escribiera "un libro para niñas". "Mujercitas", la obra con la que alcanzó la fama, se basa en la mayoría de edad de Louisa y sus hermanas, y está ambientado durante la Guerra Civil de Nueva Inglaterra. Su protagonista, Jo March, fue la primera heroína juvenil estadounidense en actuar desde su propia individualidad; una persona que vive y respira alejada del estereotipo idealizado que entonces prevalecía en la ficción juvenil.
En total publicó más de 30 libros. Murió el 6 de marzo de 1888 a causa de las secuelas del envenenamiento por mercurio contraído durante su servicio en la guerra, solo dos días después que su padre, y está enterrada en el cementerio Sleepy Hollow en Concord.


El nacimiento de "Mujercitas".

 

 



El destino del libro quedó marcado en el otoño de 1867, cuando el director de la editorial Roberts Brothers, Thomas Niles, pidió a Louisa May Alcott, de 35 años, una escritora talentosa, pero aún no muy conocida, que dejara de lado sus cuentos de hadas para niños y creara una novela dirigida a las jóvenes.

Alcott se tomó su tiempo, porque no se sentía a la altura de aquella tarea. De pequeña era una niña poco femenina a la que le encantaba inventar historias, correr y trepar a los árboles, y muy pronto tuvo que trabajar para ayudar a su familia.

Nunca conoció, en parte por decisión propia, la ligereza de la adolescencia, los bailes de sociedad ni las aspiraciones de las mujeres de la época de convertirse en "perfectas" esposas y madres. 

Meses más tarde, en mayo de 1868, Niles prometió a Louisa que, si escribía la novela, publicaría un manuscrito filosófico de su padre, el pastor calvinista Amos Bronson Alcott. Preocupada por la felicidad de su familia, Louisa accedió y comenzó a buscar inspiración.

¿Dónde podía hallar a las protagonistas de su libro? La respuesta era simple: en su propia casa. Su familia se convertiría en la familia March, y las cuatro hermanas asumirían en parte el carácter de las cuatro hermanas Alcott. Aunque "Mujercitas" no era un texto autobiográfico, algunos episodios de la vida personal de la autora acabaron impregnando la historia de Meg, Jo, Beth y Amy.

Así quedó lista la columna vertebral de "Mujercitas". La novela seguía durante un año las aventuras de las hermanas entre el amor, los descubrimientos y los sueños. La novela fue la primera de una saga, en la cual Beth muere prematuramente y las otras tres jóvenes toman caminos distintos: Meg se dedica a la familia, Jo a la escritura y la educación, y Amy al arte. 

 

 ¿Cómo se entrelaza la vida de Louisa con la ficción?


Louisa May Alcott era la segunda de las cuatro hijas del pastor Bronson Alcott y de Abigail May, una abolicionista y activista por los derechos de las mujeres que fue un modelo para sus hijas.

La primogénita, Anna, fue la única que siguió un camino tradicional y se casó con el actor aficionado John Pratt; de hecho, algunos episodios de su boda recuerdan mucho las nupcias de Meg March. La tercera, Elizabeth, murió de escarlatina con trece años, y la última, Abigail May, se convirtió en una conocida pintora, aunque quedó eclipsada por la fama de su hermana mayor.

Abigail May viajaba a menudo de Estados Unidos a Europa, donde conoció a un rico hombre de negocios suizo con el que se casó en 1878 y del cual poco después tuvo una hija, Louisa May Nieriker, apodada "Lulu". Tras la temprana muerte de su madre a causa de las fiebres puerperales, la niña se fue a vivir con sus dos tías a Concord, en Massachusetts. Y fue a su querida Lulu a quien una Louisa ya famosa, aunque siempre tímida, dedicó sus últimas historias.

Louisa se retrató a sí misma, y a sus aspiraciones, en Josephine, Jo, la hermana más testaruda de su novela. Del mismo modo que Louisa, Jo cultiva el sueño de consolidarse como escritora. Todo lo que Alcott anotó en su diario en 1846 podría referirse perfectamente a la protagonista de "Mujercitas": La gente piensa que soy extraña y salvaje [...].

No he hablado con nadie de mis proyectos futuros, pero tendrán éxito. Jo se enamora del rico Laurie Laurence, y pese a que éste la corresponde ella prefiere evitar un vínculo convencional para perseguir sus ambiciones en Nueva York. Una vez más, el diario de Louisa ayuda a reconstruir las decisiones de Jo: Me gusta la sensación de ser independiente y, aunque mi vida no sea fácil, es libre y me gusta. En Nueva York, Jo conoce al profesor Friedrich Bhaer, con quien se casa y funda un centro escolar en Plumfield, la finca que le había dejado como herencia una tía adinerada.

La decisión de Jo y su marido también parece responder a un episodio autobiográfico de la autora. En efecto, en 1834, cuando Louisa aún era una niña, su padre se mudó con su familia a Boston para abrir la Temple School, un centro basado en la libre expresión y en la asunción de responsabilidades por parte de los alumnos.

Allí, el pastor puso en práctica los preceptos del trascendentalismo americano, un movimiento filosófico y literario según el cual el individualismo, entendido como la constante mejora de uno mismo, se combina con la conciencia de una hermandad universal y de la unión con la naturaleza.

Estos principios, unidos a la aspiración a un bien superior predicada por el calvinismo, guían a las cuatro hermanas de "Mujercitas" y se hallan entre las enseñanzas de la escuela de Jo. Y, según los estudiosos, también dieron forma al camino de Louisa.

 

 

 Lucha por la emancipación

sábado, 16 de noviembre de 2024

HOMENAJE A JOSÉ SARAMAGO, A 102 AÑOS DE SU NACIMIENTO.

 JOSÉ SARAMAGO, UN ESCRITOR DEL MUNDO.

AUTOBIOGRAFÍA.

 




Nací en una familia de campesinos sin tierra, en Azinhaga, un pequeño pueblo ubicado en la provincia de Ribatejo, en la margen derecha del río Almonda, a unos cien kilómetros al noreste de Lisboa. Mis padres se llamaban José de Sousa y Maria da Piedade. José de Sousa también habría sido mi nombre si el funcionario del registro civil, por iniciativa propia, no hubiera agregado el apodo por el que se conocía a la familia de mi padre en el pueblo: Saramago. (Cabe aclarar que el saramago es una planta herbácea espontánea, cuyas hojas, en aquellos tiempos, en tiempos de necesidad, servían de alimento en la cocina de los pobres). Sólo cuando tenía siete años, cuando tuve que presentar un documento de identidad en la escuela primaria, se supo que mi nombre completo era José de Sousa Saramago… Sin embargo, este no fue el único problema de identidad que tuve que enfrentar en la cuna. Aunque vine al mundo el 16 de noviembre de 1922, mis documentos oficiales señalan que nací dos días después, a los 18 años: fue gracias a este pequeño fraude que la familia escapó al pago de la multa por falta de declaración de nacimiento. dentro del plazo legal.

 


 

Quizás porque participó en la Gran Guerra, en Francia, como soldado de artillería, y conocía otros entornos, distintos al pueblo, mi padre decidió, en 1924, dejar el trabajo de campo y trasladarse con su familia a Lisboa, donde se inició. ejercer la profesión de policía de seguridad pública, para la cual ya no se requería “titulación literaria” (expresión común entonces…) que la de leer, escribir y contar. A los pocos meses de instalarnos en la capital, fallecería mi hermano Francisco, dos años mayor que yo. Aunque las condiciones en las que vivíamos habían mejorado un poco con el cambio, nunca llegaríamos a conocer un avance económico real. Tenía 13 o 14 años cuando finalmente vivimos en una casa (muy pequeña) solo para nosotros: hasta entonces siempre habíamos vivido en partes de la casa, con otras familias. Durante todo este tiempo, y hasta la mayoría de edad, fueron muchos, y a menudo prolongados, períodos en los que viví en el pueblo con mis abuelos maternos, Jerónimo Melrinho y Josefa Caixinha.

Fui un buen alumno en la escuela primaria: en la segunda clase ya escribía sin errores de ortografía, y la tercera y cuarta clases se hicieron en un año. Luego pasé al bachillerato, donde permanecí dos años, con excelentes notas en el primero, mucho menos buenas en el segundo, pero estimado por compañeros y profesores, hasta el punto de ser elegido (tenía 12 años…) tesorero de la asociación académica… Sin embargo, mis padres habían llegado a la conclusión de que, por falta de medios, no podían seguir reteniéndome en el bachillerato. La única alternativa que se ofrecía era ingresar a una escuela de formación profesional, y así se hizo: durante cinco años aprendí el oficio de cerrajero mecánico. Lo más sorprendente fue que el plan de estudios de la escuela en ese momento, aunque obviamente orientado a la formación técnica profesional, incluía, además de francés, una asignatura de Literatura. Como no tenía libros en casa (mis libros, comprados por mí, incluso con dinero prestado por un amigo, solo pude tenerlos a los 19 años), eran libros escolares portugueses, por su carácter “antológico”. , que me abrió las puertas al disfrute literario: aún hoy puedo recitar poesía aprendida en esa época lejana. Después de terminar el curso, trabajé durante unos dos años como cerrajero mecánico en un taller de reparación de automóviles.




También fue por esa época cuando comencé a asistir a una biblioteca pública en Lisboa durante las horas nocturnas de funcionamiento. Y fue allí, sin ayuda ni consejo, solo guiado por la curiosidad y las ganas de aprender, donde se desarrolló y afinó mi gusto por la lectura.

Cuando me casé, en 1944, ya había cambiado de actividad, comencé a trabajar en una organización de la Seguridad Social como empleado administrativo. Mi esposa, Ilda Reis, entonces mecanógrafa en Caminhos de Ferro, se convertiría, muchos años después, en una de las grabadoras portuguesas más importantes. Fallecería en 1998. En 1947, año del nacimiento de mi única hija, Violante, publiqué el primer libro, una novela que titulé La viuda, pero por conveniencia editorial saldría con el nombre Terra do Pecado. Escribí otra novela, Clarabóia, que permanece inédita hasta hoy, y comencé otra, que no pasaba de las primeras páginas: se llamaría O Mel y Fel o quizás Luís, hijo de Tadeu ... El tema era resuelto cuando dejé el proyecto: me estaba empezando a aclarar que no tenía que decir nada que valiera la pena. Durante 19 años, hasta 1966, cuando publiqué Os Poemas Possíveis, estuve ausente del mundo literario portugués, donde debió de ser muy poca la gente que advirtiera mi ausencia.

 

 

Por razones políticas estuve en el paro en 1949, pero gracias a la buena voluntad de mi antiguo profesor en el momento de la escuela técnica, pude encontrar una ocupación en la empresa metalúrgica de la que él era administrador. A finales de la década de 1950, comencé a trabajar en una editorial, Estúdios Cor, como responsable de producción, volviendo así, pero no como autor, al mundo de las letras que había dejado años atrás. Esta nueva actividad me permitió conocer y entablar relaciones amistosas con algunos de los escritores portugueses más importantes de la época. Para mejorar el presupuesto familiar, pero también por placer, comencé, a partir de 1955, a dedicar parte de mi tiempo libre al trabajo de traducción, actividad que continuaría hasta 1981: Colette, Pär Lagerkvist, Jean Cassou, Maupassant, André Bonnard, Tolstoi , Baudelaire, Étienne Balibar, Nikos Poulantzas, Henri Focillon, Jacques Roumain, Hegel, Raymond Bayer fueron algunos de los autores que traduje. Otra ocupación paralela, entre mayo de 1967 y noviembre de 1968, fue la de crítico literario. Sin embargo, en 1966 publicó Os Poemas Possíveis, una colección poética que marcó mi regreso a la literatura. A este libro le siguió, en 1970, otra colección de poemas, Probablemente Alegría, y luego, en 1971 y 1973 respectivamente, con los títulos Deste Mundo e do Outro y A Bagagem do Viajante, dos colecciones de crónicas publicadas en la prensa, que la crítica ha considerado esencial para la comprensión completa de mi trabajo posterior. Divorciado en 1970, inicié una relación, que duraría hasta 1986, con la escritora portuguesa Isabel da Nóbrega.

Dejé la editorial a finales de 1971, trabajé los dos años siguientes en el Diário de Lisboa por la tarde como coordinador de un suplemento cultural y como editorialista. Publicado en 1974 bajo el título Las opiniones que tenía DL, estos textos representan una “lectura” muy certera de los últimos tiempos de la dictadura que vendría a ser derrocada en abril de ese año. En abril de 1975 comencé a desempeñarme como subdirector del diario matutino Diário de Notícias, cargo que ocupé hasta noviembre de ese año y que fui destituido como consecuencia de los cambios provocados por el golpe político-militar del 25 de diciembre. ese mes, que puso fin al proceso revolucionario. Dos libros marcan esta época: El año de 1993, un largo poema publicado en 1975, que algunos críticos ya se plantearon anunciar las obras de ficción que dos años después comenzarían con la novela Manual de pintura y caligrafía, y, bajo el título Os Apontamentos. , los artículos de contenido político que publiqué en el periódico del que había sido director.

Sin trabajo una vez más y, considerando las circunstancias de la coyuntura política que se vivía entonces, sin la menor posibilidad de encontrarlo, tomé la decisión de dedicarme de lleno a la literatura: era el momento de saber qué podía valer realmente como un escritor. A principios de 1976, me instalé en Lavre, un pueblo rural de la provincia de Alentejo, durante unas semanas. Fue este período de estudio, observación y registro de información el que dio lugar, en 1980, a la novela Levantado do Chão, en la que nace la forma de narrar que caracteriza mi novela novelesca. Mientras tanto, en 1978, había publicado una colección de cuentos, Objecto casi, en 1979 la obra A Noite, que siguió, unos meses antes de la publicación de Levantado do Chão, una nueva obra teatral, ¿Qué haré con este libro? ?. A excepción de otra obra de teatro, titulada La segunda vida de Francisco de Assis y publicada en 1987, la década de los ochenta estuvo íntegramente dedicada a la novela: Memorial do Convento, 1982, El año de la muerte de Ricardo Reis, 1984, A Jangada de Pedra. , 1986, Historia del Sitio de Lisboa, 1989. En 1986 conocí a la periodista española Pilar del Río. Nos casamos en 1988.

A raíz de la censura ejercida por el Gobierno portugués sobre la novela El Evangelio según Jesucristo (1991), vetando su presentación al Premio Literario Europeo con el pretexto de que el libro era ofensivo para los católicos, nos trasladamos, mi esposa y yo. , en febrero de 1993, nuestra residencia para la isla de Lanzarote, en el archipiélago canario. A principios de ese año publiqué la obra In Nomine Dei, todavía escrita en Lisboa, de la que se extraería el libreto de la ópera Divara, con música del compositor italiano Azio Corghi, estrenada en Münster (Alemania), en 1993. Esta no fue mi primera colaboración con Corghi: también es suya la música de la ópera Blimunda, sobre la novela Memorial do Convento, estrenada en Milán (Italia) en 1990. En 1993 comencé a escribir un diario, Cadernos de Lanzarote, de que se publican cinco volúmenes.

En 1995 publiqué la novela Ensayo sobre la ceguera y en 1997 Todos los Nomes y El Cuento de la Isla Desconocida
En 1995 me concedieron el Premio Camões y en 1998 el Premio Nobel de Literatura.

Como resultado de la concesión del Premio Nobel, mi actividad pública se ha incrementado. Viajé por los cinco continentes, impartiendo conferencias, obteniendo títulos académicos, participando en reuniones y congresos, tanto de carácter literario, social y político, pero, sobre todo, participé en acciones que demandan la dignificación del ser humano y el cumplimiento de la Declaración de Derechos Humanos mediante la consecución de una sociedad más justa, donde la persona sea una prioridad absoluta, y no el oficio o las luchas por un poder hegemónico, siempre destructivo.

Creo que he trabajado duro durante los últimos años. Desde 1998, he publicado Hojas políticas (1976-1998) (1999), La Caverna (2000), La flor más grande del mundo (2001), El hombre duplicado (2002), Ensayo sobre la lucidez (2004), Don Giovanni o el Absoluto Disoluto (2005), Las intermitencias de la muerte (2005) y Las pequeños memorias (2006). Ahora, este otoño de 2008, aparecerá un nuevo libro: El viaje del elefante, un cuento, una narración, una fábula.

En 2007, se decidió crear una Fundación con mi nombre en Lisboa, que asume, entre sus principales objetivos, la defensa y difusión de la literatura contemporánea, la defensa y la exigencia de cumplir con la Carta de Derechos Humanos, además de la atención. que le debemos, como ciudadanos responsables, al cuidado del medio ambiente. En julio de 2008 se firmó un protocolo de concesión de Casa dos Bicos, en Lisboa, para la sede de la Fundación José Saramago, donde seguirá intensificando y consolidando los objetivos marcados en su Declaración de Principios, abriendo puertas a la vida. proyectos de descontento cultural y propuestas transformadoras para la sociedad. 

 


 

Saramago padecía una leucemia crónica por la que escribió Las intermitencias de la muerte en 2005. Nunca dejó de escribir a pesar del avance de su enfermedad y llegó a publicar en vida las novelas, El viaje del Elefante (2008) y Caín (2009). Póstumamente se publicaron Claraboya (terminada en 1953 y publicada en 2011); Alabardas (2014), El silencio del agua (2014) y La viuda (2021). Sus ibros fueron traducidos a varios idiomas como el albanés, alemán, árabe, azerbaiyán, bengalí, búlgaro, cantonés, castellano, catalán, checo, coreano, croata (alfabeto latino), danés, eslovaco, esloveno y euskera, entre muchos otros.

Escéptico e intelectual mantuvo una postura ética y estética por encima de partidismos políticos, y comprometido con el género humano. Una controvertida visión de la historia y de la cultura son el punto crucial de sus obras.

Saramago murió el 18 de junio de 2010 en la isla de Lanzarote, dejando escritas las primeras treinta páginas de su novela Alabardas (2014). Su legado fue donado en 2017 a la Biblioteca Nacional de Portugal para cumplir con su voluntad. Allí se encuentran originales de sus novelas (tanto manuscritos como mecanografiados), cartas, notas y borradores. Una forma de contrarrestar su ausencia que sigue firme para sus lectores, muchísimos en todo el mundo.

 


 

JOSÉ SARAMAGO Y SU TIPO DE ESCRITURA.


Por José Saramago

La verdad es que quien se enfrenta con un libro mío, en especial con las novelas, se encuentra en una situación un poco complicada porque yo eliminé toda puntuación. Incluso cuando aparece un punto o una coma, no son señales de puntuación sino son señales de pausa al igual que en la música. Pienso, por lo menos yo lo tengo claro (aunque tampoco quiero que todo el mundo piense igual), pienso que nosotros hablamos como si estuviéramos haciendo música porque la música y la palabra, el hecho de hablar, se hace con sonidos y con pausas. La música más espiritual o la música de peor calidad tiene pausas y sonidos. Cuando yo elimino, prácticamente, toda la puntuación busco que el lector no lea pasivamente sino que construya el texto, gracias a esa voz que debe estar escuchando. Yo propongo al lector un texto incompleto. Aunque todas las palabras que yo quiero se encuentran allí, el texto está incompleto porque le falta esa convención que son los signos de puntuación. El lector cuando lee, debe saber qué está leyendo para recibir todo lo que hay en el texto. Aunque, a primera vista parezca oculto, está allí, si él puede escuchar la voz que habla dentro de su cabeza. El escritor igual que el pintor o el músico, va borrando los rastros que dejó; razón por la que el lector tendrá que abrir una ruta, una huella que jamás coincidirá con la del escritor. Serán otras dudas, otras pausas, otras hipótesis.


ALGUNAS FRASES DE JOSÉ SARAMAGO


 

"El viaje no termina jamás. Sólo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración... El objetivo de un viaje es sólo el inicio de otro viaje".
 

"La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva".
 

"Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal".
 

"Soy un comunista hormonal".
 

"¿Qué clase de mundo es éste que puede mandar máquinas a Marte y no hace nada para detener el asesinato de un ser humano?"
 

"Ahora no hay duda de que la búsqueda incondicional del triunfo personal implica la soledad profunda. Esa soledad del agua que no se mueve".
 

"Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos".
 

"No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona".
 

"No he sentido jamás la necesidad de un triunfo, la necesidad de tener una carrera, la necesidad de ser reconocido, la necesidad de ser aplaudido, no lo he sentido jamás en mi vida. No he hecho en cada momento nada más que lo que tenía que hacer y las consecuencias han sido éstas, aunque podrían haber sido otras".

 

"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista que tiene que leer".
 

"Para qué sirve el arrepentimiento, si eso no borra nada de lo que ha pasado. El arrepentimiento mejor es sencillamente cambiar".
 

"He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro".
 

"El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía ni leer ni escribir".
 

"Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir".
 

"Entraré en la nada y me disolveré en ella".
 

"Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos".

 

"Cuanto más te disfraces, más te parecerás a ti mismo".
 

"El caos es un orden sin descifrar".
 

"La mejor manera de defender los secretos propios es respetando los ajenos".
 

"El éxito a toda costa nos hace peor que animales".
 

"Si las conociéramos, las cosas del cielo tendrían otros nombres".
 

"Yo no escribo para agradar ni tampoco para desagradar. Escribo para desasosegar".
 

"No es que sea pesimista, es que el mundo es pésimo".
 

"Yo no escribo por amor, sino por desasosiego; escribo porque no me gusta el mundo donde estoy viviendo".
 

"Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia".
 

"Nuestra única defensa contra la muerte es el amor".
 

"Vivimos observando sombras que se mueven y creemos que eso es la realidad".
 

"El alma humana es una caja de donde siempre puede saltar un payaso haciéndonos mofas y sacándonos la lengua, pero hay ocasiones en que ese mismo payaso se limita a mirarnos por encima del borde de la caja, y si ve que, por accidente, estamos procediendo según lo que es justo y honesto, asiente aprobadoramente con la cabeza y desaparece pensando que todavía no somos un caso perdido".




Trabajo de Investigación y Edición: Isa Santoro.

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jueves, 7 de noviembre de 2024

HOMENAJE A ALBERT CAMUS, A 111 AÑOS DE SU NACIMIENTO.

 ALBERT CAMUS, CONSIDERADO EL REPRESENTANTE DEL EXISTENCIALISMO "ATEO"

 


Albert Camus nació en Mondovi (Argelia) el 7 de noviembre de  1913. Siendo un pied-noire, nombre coloquial y despectivo por el que se conocía a los colonos franceses que se iban a vivir a Argelia, nació en el seno de una familia muy pobre y los problemas económicos le acompañarían durante gran parte de su vida. Al empezar la Primera Guerra Mundial, su padre fue reclutado para luchar en Francia y murió a causa de las heridas que sufrió durante la primera batalla del Marne. Albert ni siquiera había cumplido el año y su madre tuvo que hacerse cargo de él trabajando como limpiadora del hogar.

Un programa de ayuda para hijos de soldados muertos en combate le permitió acceder a sus primeros libros y estos despertaron el increíble intelecto del joven Camus. Su juventud la pasó en uno de los barrios más pobres de Argel y encontró un refugio en la lectura y en el fútbol, deporte que practicó como miembro del equipo Racing Universitaire d´Alger y que según él mismo le aportó grandes enseñanzas para la vida en sus primeros años. A los 17 años enfermó de tuberculosis y durante su convalecencia empezó a leer a filósofos como Søren Kierkegaard y Friedrich Nietzsche y grandes autores del mundo helenístico como Epicteto. Su contacto con estos autores marcaría profundamente su pensamiento y le llevaría a cursar estudios de Filosofía y Letras.

A los 25 años decidió mudarse a París, donde terminaría trabajando como periodista. En esta época comenzó a militar en el Partido Comunista pero fue expulsado debido a las discrepancias que surgieron en cuanto a la dirección y las medidas a tomar por el partido. Durante la Segunda Guerra Mundial se une a la Resistencia Francesa contra la ocupación nazi y participa en el diario clandestino Combat, del cual acaba siendo editor. Es precisamente durante el conflicto cuando Albert Camus escribe algunos de sus primeros grandes trabajos.

Albert Camus, filósofo, ensayista, dramaturgo y escritor, desarrolló su pensamiento en todas sus obras de forma simultánea, por lo que estas se entienden mejor si se ven como un conjunto en el que la teoría (ensayos) y los casos prácticos (novelas) se correlacionan. 

Camus empieza a ganarse un nombre en 1942 cuando publica "El extranjero", novela corta en la que el protagonista muestra una total apatía y anomia por el mundo que le rodea y que no termina de comprender. El prólogo de la obra empieza de forma tan demoledora como reveladora (“Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer, no sé”.) y conforme la trama avanza profundizamos en el desengaño de Meursault, que rechaza la hipocresía y falsedad de la sociedad y prefiere romper sus normas poniendo en duda conceptos tan asumidos como la familia, la amistad, el amor, la política o el trabajo. La novela de poco más de un centenar de páginas ya da muestras del talento de Camus tanto por su estilo como por la profundidad de la historia contada.

Tal vez su otro gran libro sea "La peste" (1947). En ella se cuenta cómo la ciudad de Orán se ve sometida a un terrible aislamiento debido a una epidemia que se ha extendido por la ciudad y que está causando estragos entre la población. Esta situación extrema permite a Camus asomarse al alma humana y tratar tanto lo bueno como lo malo que allí se esconde; proporcionando escenas en las que la bondad y colaboración del ser humano como comunidad destaca por encima de todo y otras en las que estas se ven sometidas al miedo, el odio, el egoísmo y el rencor. "La peste" es una de las obras más discutidas y estudiadas de la literatura francesa debido a las muchas lecturas que se le pueden sacar. Camus termina avisando a todo aquel que quiera oírle, como una especie de advertencia cíclica, de que la peste está en todos nosotros aunque solo seamos conscientes de su presencia cuando las ratas muertas se amontonan en las calles. 

La experiencia de la guerra tuvo un impacto profundo en la obra de Camus. La novela, "La Peste" se considera una alegoría sobre la ocupación nazi y la resistencia. Además, sus escritos periodísticos durante este período reflejaban su compromiso con la verdad y la denuncia de la opresión.

Entre sus ensayos debemos destacar "El hombre rebelde" y, por encima de todos, "El mito de Sísifo". Es probable que este segundo sea su texto más famoso ya que en él desarrolla su pensamiento filosófico, el que se puede encontrar en sus novelas y el que marcó su forma de vivir la vida. Partiendo de la premisa del existencialismo de que la vida no tiene sentido, Albert Camus defiende que eso no significa que la vida no pueda disfrutarse y que las personas deben buscarle su propio sentido valorando la belleza de cada momento. El autor lo ilustra a través del mito de Sísifo, antiguo rey griego al que los dioses condenaron a empujar una enorme roca hasta lo alto de una colina por toda la eternidad. Camus afirma que, "aunque la labor de Sísifo no tiene sentido porque al llegar arriba la roca caerá y tendrá que empezar otra vez, el condenado sigue esforzándose y siendo feliz al llevar a cabo su tarea".

 


 Encuentro con Jean-Paul Sartre

En el París de la década de 1940, Albert Camus cruzó caminos con el renombrado filósofo Jean-Paul Sartre. Este encuentro marcaría una relación compleja entre dos mentes brillantes. A pesar de sus diferencias filosóficas, ambos compartían una pasión por la literatura y el compromiso con cuestiones morales y políticas.

 

EL EXISTENCIALISMO DE ALBERT CAMUS. Diferencias con el existencialismo de Sartre

A medida que Albert Camus desarrollaba su pensamiento filosófico, surgían notables diferencias con Jean-Paul Sartre, otro influyente existencialista de la época. Mientras Sartre abogaba por la libertad absoluta y la responsabilidad total del individuo, Camus mantenía una perspectiva más matizada. Para Camus, la libertad estaba limitada por la absurdez de la existencia, y la responsabilidad debía equilibrarse con la compasión por el sufrimiento humano. 

 

Relación con Jean-Paul Sartre
Amistad y rivalidad intelectual

martes, 15 de octubre de 2024

RECORDANDO A FRIEDRICH NIETZSCHE, A 180 AÑOS DESDE SU NACIMIENTO.

 

 FRIEDRICH NIETZSCHE, UNO DE LOS PENSADORES MÁS INFLUYENTES DE LA CULTURA OCCIDENTAL.




El comienzo de la vida de Nietzsche

El día 15 de octubre de 1844, en un pueblo  de Röcken en la antigua Prusia (actual Alemania), Franziska Oehler da a luz a su primogénito. Tiene 18 años, y hace únicamente un año que se ha casado con su esposo, Carl Ludwig Nietzsche. Ambos provienen de familias muy religiosas, pues los dos son hijos de pastores protestantes. Ese día, el 15 de octubre de 1844, nace el primer hijo del matrimonio y al que deciden llamar Friedrich, por ser esa fecha, el 49 aniversario del nacimiento del rey Federico Guillermo IV de Prusia.

Dos años después del nacimiento del que se convertirá en uno de los filósofos más importantes de nuestra historia, en 1846, Franziska y Carl Ludwig tienen un segundo bebé, esta vez una niña, a la que llaman Elisabeth. Otros dos años después —andamos ya en 1848—, nace el último hijo del matrimonio: Ludwig Joseph. 

Un año más tarde del nacimiento del hijo pequeño, fallece Carl Ludwig Nietzsche. Friedrich Nietzsche tenía tan solo cinco años, cuando su familia empieza a romperse. A partir del fallecimiento de su padre, la educación del futuro filósofo y la de sus hermanos recae plenamente en su madre. Una educación que se caracterizará, principalmente, por la rigidez social y la fuerte religiosidad. En la casa de Nietzsche, Dios todavía no ha muerto.

En 1850, tras un año del fallecimiento del marido, cuando apenas empieza la familia a salir del luto, fallece el pequeño de los Nietzsche, Ludwig Joseph, con tan solo dos años de edad. Friedrich Nietzsche ha asistido en menos de dos años a la muerte de dos de sus seres queridos, y su madre, destrozada, tiene que sobreponerse al dolor para sacar adelante a sus otros dos hijos, Friedrich y Elisabeth. 

De esta forma, buscando ayuda entre sus parientes más cercarnos, la madre de los pequeños, Franziska, decide emigrar para apoyarse en su familia. Marcha entonces a Naumburgo, a 30 kilómetros de su hogar, donde viven su madre y las hermanas del esposo fallecido. En su diario, con 14 años, Nietzsche recordará de esta manera aquel viaje:
"Todavía me acuerdo del último día y la última noche que pasamos allí. Al atardecer, jugué con otros niños sabiendo que esa sería la última vez. La campana vespertina extendía su melancólico tañido sobre los campos, un mate oscuro se cernía sobre la tierra, en el cielo brillaban la luna y las trémulas estrellas. No pude dormir mucho tiempo. […] En aquel momento me parecía imposible que mi hogar pudiese estar en otra parte. ¡Qué doloroso era separarse del pueblo en donde habíamos sentido tanta alegría y tanto dolor, donde quedaban las queridas tumbas del padre y del hermanito, en donde los habitantes del lugar nos habían tratado siempre con amor y amistad!".

En Naumburgo, Friedrich Nietzsche asiste primero al colegio y después a una academia privada, donde hace algunos amigos. Cuando cumple 10 años, ingresa en el Somgymnasium de Naumburgo, una antiquísima escuela cuyos primeros registros datan del siglo XI. Dos años después, cuando la vida parecía darle un respiro al joven Nietzsche, el destino le da otro revés: fallece su abuela, la madre de su madre, la que los acogió cuando huyeron de la muerte de su padre y su hermano pequeño. 

Es entonces cuando Nietzsche decide refugiarse en su interior y comienza, a sus 12 años, un diario que le permita narrar su vida y dar rienda suelta a sus sentimientos. Así comienza su primera entrada:
"[26.12.1856] Por fin he decidido escribir un diario en el que confiar a la memoria todo aquello, tanto triste como alegre, que conmueva a mi corazón. Mi intención es que, pasados los años, pueda aún recordar la vida y los ajetreos de este tiempo y, en particular, los que a mí se refieren. Ojalá que esta decisión se mantenga firme aunque surjan en el camino multitud de obstáculos importantes. Y así, pues, quiero comenzar: Ahora precisamente nos encontramos en medio de las alegrías de la Navidad".

Nietzsche es apenas un adolescente, pero su prosa es apabullante y su sensibilidad es la propia de un alma adelantada a su edad. El gusto por los detalles, las descripciones riquísimas en matices o la profundidad psicológica de sus escritos permiten atisbar las enormes capacidades literarias que harán del estilo de Nietzsche un estilo único, metafórico, tremendamente alejado de la densidad y sobriedad propia de los ensayos filosóficos. Buena prueba de su dominio literario es que Nietzsche empieza a escribir poemas cuando tiene solamente 15 años:


"[10 de agosto de 1859]
Las hojas caen de los árboles,
Presas del salvaje viento;
¡En polvo se transforma
La vida con sus sueños!".

Después del Somgymnasium, Nietzsche ingresa en Schulpforta, un colegio situado a las afueras de Naumburgo. Schulpforta es otra institución histórica dentro de la educación alemana y en ella habían estudiado algunas de las figuras intelectuales más importantes de Alemania, como Johann Gottlieb Fichte o August Ferdinand Möbius. En esa institución, el joven Nietzsche recibe una excelente educación literaria y descubre a los clásicos griegos y romanos. La lectura de los clásicos resulta clave en todo su desarrollo intelectual y su impronta puede rastrearse desde sus primeras obras, como en "El nacimiento de la tragedia" (1872), hasta sus escritos póstumos.

Con 20 años, Nietzsche comienza los estudios de Teología y Filología clásica en la Universidad de Bonn, una institución por la que han desfilado a lo largo de su historia autores de la talla de Karl Marx o Jürgen Habermas. Sin embargo, sus planes de estudio cambian radicalmente después del primer semestre. Tras unos pocos meses de su matriculación, Nietzsche abandona sus estudios de Teología y rompe con toda la tradición religiosa que rodeaba a su familia. En su camino filológico, en cambio, no hay rechazo alguno y se convierte en un alumno excelente, brillante como hacía tiempo que no se veía uno.

Al año siguiente, en 1865, acontecen dos eventos fundamentales en su vida. El primero ocurre en el plano filosófico: lee a Arthur Schopenhauer, que marcará definitivamente su devenir intelectual. Schopenhauer había muerto unos pocos años antes y, a pesar de que en el final de su vida ganó cierta notoriedad, cuando Nietzsche lo lee no era tan usual hacerlo. La cultura alemana de aquel tiempo era profundamente hegeliana y la lectura de Nietzsche de Schopenhauer, le permite acercarse a algunas cuestiones filosóficas de una forma diferente a como lo venían haciendo sus coetáneos.

En el plano vital, el segundo gran acontecimiento que vive Nietzsche en 1865 es el contagio de la sífilis, una enfermedad venérea que contrae al visitar con unos amigos un prostíbulo —o eso creen los estudiosos de su vida—. Esta enfermedad marcará su vida, pero lo hará especialmente durante sus últimos años, cuando los síntomas de la sífilis son más duros y empiezan a afectar a su desarrollo intelectual y su salud mental.  

 


Escritos intermedios

A partir de aquí, el joven Nietzsche da paso a un Nietzsche más maduro, con pensamiento propio, un Nietzsche que abandona sus derivas juveniles en pos de un camino personal. Rompe su amistad con Wagner y se aleja definitivamente de él. Además, sus escritos empiezan a alejarse del pesimismo que había heredado de Schopenhauer. Nietzsche es, en estos instantes, un pájaro preparado para estrenar sus alas.  

Estas alas vuelan por primera vez en Humano, demasiado humano, que sale publicado en 1878 y muestra desvíos originales, síntomas significativos de una nueva filosofía. Una nueva forma de pensar que trastocará por completo, y con la ayuda del resto de su obra, el destino de la historia de nuestro pensamiento. Además, su estilo aforístico rompe con el de sus obras anteriores y muestra la libertad creativa que caracterizará a Nietzsche durante toda su vida.

Pero su salud sigue siendo crítica. En 1879, cuando tiene únicamente 35 años, sus fuerzas son mínimas. Nietzsche da muestras de una debilidad continuada y su vitalidad es raquítica, ni siquiera la suficiente para sostener un puesto de trabajo en la universidad. Tiene que abandonarlo. Decide entonces, por recomendación de su médico, irse a climas menos agresivos, climas que puedan darle un respiro a su salud. Preso de su mal estado, Nietzsche abandona su país natal y marcha en dirección a Italia y al sur de Francia.


Escritos de madurez

En los tres años siguientes, el original vuelo intelectual de Nietzsche se consolida con "Aurora", publicado en 1881, y "La gaya ciencia", escrito en 1882. En "Aurora", Nietzsche sienta las bases de su crítica a la moral como un sistema impuesto más que como una realidad existente que ya esté ahí y que pueda estudiarse racionalmente. Este libro contiene, además, una mirada crítica sobre su propio tiempo y cultura (lo que será una constante a lo largo de sus textos).

En "La gaya ciencia" el período negativo de crítica empieza a dar paso a un período afirmativo. En esta obra, la crítica al cristianismo y a la decadencia de la sociedad occidental culminan en la declaración de la muerte de Dios y la constatación del nihilismo europeo. En "La gaya ciencia" encontramos también los primeros esbozos del eterno retorno, que será desarrollado plenamente en "Así habló Zaratustra".

Después de la publicación de estas tres obras: "Humano, demasiado humano", "Aurora" y "La gaya ciencia", la pluma de Nietzsche habla con voz propia. El relativo aislamiento intelectual al que es sometido no parece frenar el pensamiento de un autor empeñado en demoler los vicios de una tradición platónica y sentar las bases para una nueva forma de pensar.

En el plano personal, un hecho crucial ocurre durante estos años: conoce a Lou Andreas-Salomé, de la que cae profundamente enamorado. A pesar de sus acercamientos y de una buena sintonía inicial, ella lo rechaza como pareja. Este rechazo resulta demasiado duro para Nietzsche. A sus constantes y cada vez más agravados problemas de salud mental se le suma ahora un rechazo sentimental que ahonda su soledad.

En el año 1885, Nietzsche escribe su libro más importante, o al menos el que condensa mejor toda su filosofía: "Así habló Zaratustra". Su crítica es feroz y no deja títere con cabeza: critica la metafísica platónica y toda la historia de la filosofía, la moral cristiana, los estudios clásicos de moral, el nihilismo de su tiempo… Zaratustra, el personaje del libro, anuncia, a su vez, la llegada del superhombre, de la persona que superará por fin la enfermedad intelectual de la que adolece Occidente. No creerá en mundos que estén más allá, sino más acá, en esta vida. La moral del superhombre será una moral de la afirmación y no una moral de los débiles y del rechazo al cuerpo.

Al año siguiente ve la luz "Más allá del bien y del mal". Uno más tarde, en 1887, lo hace otra de sus obras clave: "La genealogía de la moral". En este libro, Nietzsche lleva hasta la perfección la aplicación del método filológico para resolver problemas clásicos de la filosofía. Observa, por ejemplo, que usamos la palabra "noble" para referirnos a un estrato social determinado y a un tipo de carácter muy particular. Esta observación le lleva, de forma sucintamente explicado, a postular que la moral es una creación de un determinado estrato social. Además, sus análisis sobre la culpa, que en alemán se dice igual que "deuda", serán muy influyentes en filosofía ulterior a su obra.

El método genealógico también tendrá una influencia crucial en las generaciones posteriores a Nietzsche. Este método consiste en pensar la realidad no tanto como un conjunto estático, sino como resultado de un proceso, lo que conlleva adentrarse en el origen de los fenómenos y sus cambios históricos. La genealogía supone una concepción viva e histórica de la realidad frente al estatismo de muchas filosofías racionalistas. El método genealógico es una de las mejores herencias que Nietzsche nos ha legado.

Dada la importancia de estas obras, se reeditan sus trabajos juveniles y el interés por Nietzsche, escaso hasta la fecha, empieza a crecer. Sigue levantando recelos, pero la originalidad de su pensamiento empieza poco a poco a llamar la atención de algunos de sus coetáneos. Nietzsche se encuentra en plena efervescencia filosófica y durante los dos años siguientes publica "El crepúsculo de los ídolos", "El Anticristo" y "Ecce Homo", su particular autobiografía. Sin embargo, esta efervescencia se ve truncada en 1889, cuando sufre un ataque mental en Turín al ver a un cochero dar latigazos a su caballo. Después de acercarse llorando al animal, se desvanece y cae al suelo.

Los últimos once años de su vida, desde 1889 hasta 1900, y debido a su mala salud, Nietzsche se encuentra encerrado y en absoluta soledad. Totalmente derrotado por una salud lamentable que durante décadas no dio tregua, Nietzsche muere al comienzo de un nuevo siglo, el XX.

 


 Algunas conclusiones

La filosofía de Nietzsche ha influido en los grandes pensadores de nuestros días. Heidegger, Foucault, Deleuze o Derrida son algunos ejemplos de los epígonos de Nietzsche. Incluso sus grandes detractores siguen necesitando dialogar con él para poder hacer una filosofía que esté a la altura de nuestro tiempo. El nihilismo que Nietzsche diagnosticó y su tesis sobre la decadencia de una sociedad marcada por la filosofía platónica están todavía más que vigentes y sus críticas a la metafísica tradicional no pueden no ser escuchadas por los pensadores actuales.

Sobre Nietzsche se ha dicho mucho y su estilo literario permite, ciertamente, la lectura múltiple y plural: si hay un Nietzsche político o no, si de sus textos se puede derivar esto o lo otro… De todas las interpretaciones que se han hecho del autor, quizá merezca la pena desmentir la única que ha calado en el imaginario popular y que no hace gala a sus escritos: la idea de que la filosofía de Nietzsche es una filosofía de carácter nazi.

Esta interpretación se debe al acercamiento que su hermana tuvo al nazismo y a la interpretación personal que hizo de la filosofía de Nietzsche. Los textos del filósofo alemán rezuman misoginia, antisemitismo y otras similitudes con el ideario nacional-socialista. Sin embargo, el rechazo al rebaño y el llamamiento a la creación de uno mismo gracias a la libertad personal, por ejemplo, suponen serias dificultades para cualquiera que pretenda asumir la tesis de un Nietzsche nazi.

Quizá, lo mejor para saber qué dijo realmente Nietzsche, sea leerlo. Es probablemente el consejo que él mismo nos daría: dejar de ser una oveja del rebaño que dice y repite lo que escucha, para ser alguien que lee y actúa con pensamiento propio. Pensar qué versión de nosotros mismos queremos ser, qué tipo de personas queremos llegar a ser. Inventarnos. Leer. Crear. Decir. Hacer. Tremendo legado para unos tiempos tan convulsos. 

 


 

ALGUNAS IDEAS DE NIETZSCHE, A TRAVÉS DE SUS CITAS.

 



"Todos los conceptos de la Iglesia se hallan reconocidos como lo que son, como la más maligna superchería que existe, realizada con la finalidad de desvalorizar la naturaleza, los valores naturales; el sacerdote mismo se halla reconocido como lo que es, como la especie más peligrosa de parásito, como la auténtica araña venenosa de la vida…"

 

"El individuo ha siempre luchado para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo."

 

"Lo que no me mata, me hace más fuerte."

 

"Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal, es decir, que ven en él al animal irracional, al animal que ríe, al animal que llora, al animal infeliz".

 

"Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño".

 

"No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada".

 

"El hombre es una cuerda tendida entre la bestia y el superhombre, una cuerda sobre un abismo".

 

"Cuanto más nos elevamos, más pequeños parecemos a quienes no saben volar".

 

"Quien con monstruos luche cuide a su vez de no convertirse en un monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti". 


 "Dios ha muerto. Y nosotros lo hemos matado".

 

"La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre".

 

"Sin música, la vida sería un error".

 

"No hay hechos, sólo interpretaciones".

 

"¿No es la vida demasiado breve para aburrirnos?".

 

"El que sabe que es profundo se esfuerza por ser claro; el que quiere parecer profundo se esfuerza por ser oscuro".

 

"El amor no es ciego, solo está cegado por la pasión que lleva dentro".

 

"Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal".

 

"En el amor siempre hay algo de locura, y en la locura siempre hay algo de razón".

 

"Donde uno no puede amar más debe pasar de largo".

 

"La incapacidad de mentir está muy lejos del amor a la verdad".

 

"El hombre fue quién creó a Dios a su imagen y semejanza".

 

"No que me hayas mentido, que ya no pueda creerte, eso me aterra". 

 (Cabe aclarar que, esta frase,  en las redes figura de otra forma, que no es la real: "Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.").



Trabajo de Investigación y Edición: Isa Santoro.

Administradora de Atrapados por la Imagen.




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