Adentrándome en el Pueblo, un julio del 2011.
Cobijado por la densa Niebla fui en búsqueda de su Centro, una Plaza con formato octogonal, diseñado por el Arquitecto Benoit, arbolada y con juegos para los niños y en frente de uno de sus laterales la Iglesia de Nuestra Señora de Luján.
Como si fuera un Pulpo con sus ocho tentáculos que avanzan a todo el pueblo, de la Plaza salen ocho calles, cuatro formando la cuadricula tradicional y cuatro en diagonal.
A su alrededor muchas casonas centenarias que muestran el paso del tiempo, algunas casi sin mantenimiento, otras muy bien conservadas, algún viejo bar y hogares de los fundadores.
Mirarla,
recorrerla, disfrutarla, a hora temprana, a las 9 de una mañana de Domingo, era
un deleite y la niebla generaba un suave oleaje en la cual descansaba el Pulpo,
al cual yo trataba de no perturbar.
Muy pocos
pueblerinos se veían, algunos esperando el colectivo y un abuelito preguntándose
qué hace este muchacho y con ojos sus penetrantes, clavándome su mirada como la
de un vitalicio guardián del Polígono.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
deja tu comentario gracias!