Jojakim Cortis y Adrian Sonderegger, y su curioso proyecto que dicen, “comenzó como una broma”.
Radicados en Adliswil, Suiza, en su
tiempo libre, y como no lograban ganar dinero con su profesión decidieron
recrear las fotografías más caras del mundo. Comenzaron su proyecto en el 2012. La primera imagen recreada utilizó un paisaje
de Andreas Gursky, Rhein II (*), sin presencia de personas, mientras tanto coleccionaban
las fotografías que más se han plasmado en el consciente colectivo, el desastre
aéreo de Hindenburg, el ataque del 11/09
del World Trade Center, y el naufragio del Titanic, para citar algunos.
Meticulosamente recrearon cada escena
con miniaturas utilizando papel, bolas de algodón, plástico, y mucho tiempo.
Algunos trabajos llevaron pocos días, otros semanas. Las series fueron
tituladas Iconen, porque son imágenes
reconocibles para los fotógrafos y para el observador casual. La mayoría de los
espectadores las contemplan con cierta solemne reverencia, aunque algunas de
estas obras tienen un innegable sentido de extravagancia y cierto toque poético, como el
caso del monstruo del Lago Ness o las marcas de las pisadas de Buzz Aldrin
sobre el polvo lunar (Apolo 11, 20 de junio de 1969).
Para la escena de la Plaza Tiananmen,
por ejemplo, compraron siete modelos de tanques y pasaron una semana
armándolos. En sus palabras “construir un tanque es divertido, el segundo está
todo bien, pero el tercero ya no es diversión.” Después del cuarto optaron por
duplicar los últimos tres con una post-producción visual.
Las imágenes finales de las series
permiten vislumbrar el escenario del estudio y los materiales utilizados, desde
un rollo de cinta adhesiva, pegamento, varillas, papel, tijeras, plásticos y
cualquier elemento, el espectador desprevenido se encuentra con escenas
inesperadas cuando creía estar viendo fotografías de una realidad y
termina con el impacto fotográfico de otra que nada tiene que ver con los
hechos reales que una vez se fotografiaron.
En conclusión, una “charada” fotográfica
muy bien lograda que admira a muchos pero enoja a otros.
(*) Rhein II es una obra artística basada en
fotografía hecha por el artista visual alemán Andreas Gursky in 1999. En el año
2011 se subastó una copia impresa de la misma por el valor de 4,3 millones de
dólares estadounidenses, convirtiéndola en la más costosa fotografía vendida en
la historia hasta ese momento. El autor la produjo como la segunda (y más
grande) de un grupo de seis imágenes dedicadas al Rin. En la imagen, el río
corre de forma horizontal a través del paisaje, entre campos verdes, bajo un
cielo nublado. Algunos detalles superfluos en la fotografía original, como
paseadores de perros y una construcción industrial fueron suprimidos digitalmente
por el artista. Para justificar la manipulación Gursky dijo:
"Paradójicamente, esta vista del Rin no puede ser lograda desde ese sitio,
se requería una construcción ficticia para proveer una imagen precisa de un río
moderno". Gursky produjo una impresión cromogénica muy grande de su obra,
la montó entre capas de acrílico y luego la enmarcó. La imagen mide 190 x 360
cm, mientras que con el marco completo mide 210 x 380 cm.
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