Primero fue la flor, después el verso.
Las anchas madrugadas, la doctrina.
Del devoto,
el altar, las oraciones, profesiones de fe,
votos, santuarios.
Después fue la mentira.
Amar, amar, amar,
un sustantivo.
Partir, partir, partir,
nuestra rutina.
Temer, temer, temer,
hasta que un día,
me devolvió mi muerte,
la osadía.
Ya no soy la bonita de tus juegos.
Soy el monstruo invencible de tus miedos.
Ceci Alexander

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Excelente Ceci!!! un poema duro y contundente! felicitaciones amiga!!!
ResponderBorrarUna imagen muy sugestiva e impactante acompañan tus sensibles palabras. Gracias amiga y éxitos. !!!
ResponderBorrarExcelente presentación, Ceci, un poema intenso y conmovedor con una sugerente que ilustra muy bien!! Felicitaciones y éxitos con esta nueva entrega!! Gracias por compartir tus obras!!
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