Cuentos y Relatos Presenta a...
Mario Kelman
"Artista de Atrapados por la Imagen"
en:
"La Ciudad de lo Mismo"
(Basado en una historia real)
Ilustraciones Fotográficas: Ezequiel Kelman
Edición: Editorial Atrapados por la Imagen
RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ
Registro de propiedad intelectual
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"La Ciudad de lo Mismo"
MARIO KELMAN
Es un día como cualquier otro.
El mismo amanecer, los mismos árboles y casas
alcanzadas por el sol despiertan y cobran vida.
Las gentes van saliendo de sus casas, rumbo a los
mismos trabajos.
Bares y panaderías abren sus puertas y ofrecen
rutinariamente el mismo café aromático, las mismas facturas y tortas invariablemente
de miel, limón o chocolate.
La radio local inicia su transmisión con las mismas
noticias del nuevo día.
Las mismas temperaturas, humedad y suaves brisas.
Los mismos aumentos de precios, impuestos y recesión.
Como siempre, se abre un pequeño pórtico y un alud de
pelos grises y arrebujados con cuatro patas se deja ver irrumpiendo
alegremente. El perro del vecino sale jadeando a hacer su vuelta, saludando con
los mismos tres ladridos, el paso de los mismos transeúntes.
Esto ocurre en los poblados de llanura.
El suelo plano se extiende sin accidentes, ni
quebradas, valles o montañas.
La llanura es eso, la extensión de lo mismo hasta la
monotonía.
La pequeña ciudad con pretensión de gran capital,
aloja una comunidad que convive en el mismo status quo durante años y años.
Cada cual acepta su lugar en la escala social y convive como si se tratara de
un orden natural, siempre lo mismo.
Después de todo, de eso se trata la política.
He aquí nuestra historia.
Frente a la plaza fundacional, se erige el edificio de
gobierno municipal.
En el despacho principal, siempre se puede hallar al
alcalde, que parece tener una presencia permanente a toda hora.
Su figura gana popularidad por la entrega total a la
función pública, por una dedicación única y digna de valoración.
El alcalde es una excepción a la reiteración alternada
de lo mismo.
La presencia permanente evidencia su ambición de ganar
eternidad, como corresponde a todo político de raza que se precie de tal.
La oposición murmura y desespera con las próximas
elecciones a la vista, porque no encuentran modo de competir.
En la ciudad de lo mismo con un alcalde eterno, en una
llanura monótona, éste toma una decisión trascendente para el desarrollo social
y económico; y por supuesto, para ganar las próximas elecciones.
El alcalde permanente sufre una obsesión apasionada
que lo lleva a lo imposible: un alcalde despierto y atendiendo en su despacho
las veinticuatro horas de cada día.
La idea se impone como un rayo y acelera cursos de
acción con prepotencia de trabajo. Se trata de fomentar el turismo en la
ciudad, para que la gente concurra y haga su gasto.
Una idea clara es un buen comienzo, pero ¿cómo atraer
turistas a un lugar que es pura llanura monótona, donde siempre pasan las
mismas cosas, el alcalde eterno y la gente congelada en un status quo rutinario?
El alcalde esboza una sonrisa que pronto se transforma
en una risa estentórea: ¡Eureka!
El alcalde encuentra un punto de apoyo al lanzamiento
de su propósito político. ¡Es necesario dar una fiesta!
Más veloz que la luz de su linterna, ya redacta las
ordenanzas y declara con vehemencia, la ciudad como capital nacional de la torta
frita.
Apura la difusión y convoca para el mes siguiente a un
concurso nacional para premiar a quién haga la mejor torta frita. Acepta
categorías dulces, saladas, fritas, asadas, finas, gruesas, harina de trigo,
maíz o mandioca y a cuanto ingrediente alcance el ingenio popular y las recetas
de cada región.
El éxito es enorme y resonante. Ríos de gente invaden
la ciudad, lo cual acrecienta la preocupación de los políticos opositores.
El alcalde envalentonado, decide llamar a nuevos
concursos, con premiaciones de mayor jerarquía, campeones de campeones;
campeones de campeones de campeones; etc.
Al fin, vuelve a ser siempre lo mismo, y la
concurrencia de turistas empieza a decrecer.
Nuestro valiente y dedicado alcalde no se da por
vencido, y ordenanza en mano, declara una fiesta popular cada quince días.
Meta música, bailongo y recitales. Fiesta de la salsa,
fiesta del tango, fiesta de la cumbia, el cuarteto cordobés, merengue y hasta
rock nacional.
La premisa es simple. Si falta el pan, que no falte el
circo. Tan antiguo como Roma.
Así el denodado alcalde lucha a brazo partido para que
no decaiga la concurrencia de turistas, ante la mayor cercanía de las
elecciones.
Había que inventar un nuevo estímulo, una nueva
política, una nueva idea porque ya no alcanzan los concursos de tortas fritas
ni las fiestas populares.
¿Qué se puede inventar en la ciudad de lo mismo, en
una llanura monótona con un alcalde eterno, con concursos y fiestas que
terminan repitiendo lo mismo?
Nuevamente ¡Eureka!
En la ciudad donde se repite lo mismo, ¡haría paseos
con réplicas!
Con entusiasmo renovado y nuevos bríos, pone manos a
la obra.
Comienza sembrando palmeras a los costados de la calle principal, para pintar la ciudad de llanura con una semblanza caribeña. Pero las palmeras no se adaptan al suelo y al clima, por lo que declinan y secan. Pero el tenaz alcalde insiste, hasta que logra que las palmeras subsistan estoicamente.
Comienza con réplicas de monumentos históricos.
Al costado de las incipientes palmeras, se alinean a
la vera de la avenida, el Monumento a la Bandera, el Cabildo, la Casa de
Tucumán, el palacio de Urquiza, el Obelisco y hasta las cataratas de Iguazú en
réplicas en escala milimétricas.
Luego, continúa con ídolos populares, como Maradona,
Messi, Di María, Kempes, Fillol, Carrizo, Roma, Rojas y Rojitas, Bochini,
Bernao, Alonso, el Chango Cárdenas, y así sigue la lista, con otros deportes,
como De Vincenzo, Fangio, Reutemann y hasta Colapinto.
Todo reflejo de identificaciones populares es
bienvenido para agregar al paseo y atraer turistas y adeptos. Hasta tal punto llega
su producción, que ya excede el derrotero de la calle principal y se extiende a
lo largo de la ruta provincial en dirección de alcance desconocido.
El éxito se mantiene firme y la población confortada,
parece ya anticipar el triunfo de una nueva candidatura del alcalde.
Pero de pronto, en la ciudad de lo mismo, de la
llanura monótona y el alcalde eterno, por primera vez en mucho tiempo, ocurre
algo disruptivo en vísperas de la presentación de listas para la trascendente
elección de autoridades municipales.
La oposición política alza la voz y en tono solemne,
aunque con las mismas ambiciones, le imponen al alcalde que no puede aceptarse
su candidatura, porque la normativa vigente prohíbe la reelección de un nuevo
período.
La satisfacción se generaliza entre los políticos
opositores, que se codean y abrazan profiriendo expresiones de solaz y gozo
entre ellos.
Confrontado por la inesperada y artera intervención de
la oposición antidemocrática y salvaje, el alcalde se mantiene de pie, entero,
incólume y en silencio.
No hay respuesta.
Gira media vuelta y sólo atina a dar la espalda al
corifeo de políticos opositores.
Sin que nadie lo vea, un destello enciende su mirada
con una picardía burlona, mientras un pensamiento acompaña la extraña sonrisa
torcida que se dibuja en su boca
Ninguno de los políticos sabe aún que él tiene un
hermano gemelo….
Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a:
Diseño: Laura Jakulis
Correctora literaria: Isabel Santoro
Edición: Editorial Atrapados por la Imagen
Enero del 2026

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El remate de este cuento es el trazo final del estereotipo de la política que nos representa.
ResponderBorrarLa descripción de los métodos proselitistas impuestos es impeca ¿¡Cómo no mezclar Maradona con la empanada sin dejar de lado las palmeras que remiten a playas incluídas en la industria del turismo?!, Industria a la que apela el alcalde con tal de perpetuarse y bien que puede hacerlo cuando los pobladores de esa llanura son incapazes de ver el magnífico e ilimitado horizonte.