ATRAPADOS POR LA IMAGEN
Cuentos y Relatos Presenta a...
PATRICIA BALDA
"Artista de Atrapados por la Imagen"
en...
"La Singer"
Edición: Editorial Atrapados por la Imagen
RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ
Registro de propiedad intelectual
Cuento inédito para Atrapados por la Imagen
"La Singer"
PATRICIA BALDA
"Ellas sueñan con él
Y él con irse muy lejos de su pueblo"
Laura nunca terminará
de entender por qué, la Lola, le dejó su máquina de coser. Una Singer a pedal
pintada con ribetes dorados que huele a tiempo, a hilos, a sol entrando a
hurtadillas por la puerta de la cocina. La Lola, la abuela Lola que supo
quererla como a una nieta sigue provocando desde la tumba, desde un silencio
terrible e indescifrable.
Hace como veinte
años que la Singer la espera arrumbada en el garaje de la casa de su madre sumando
polvo, olvido y los reproches interminables de ella.
“Tan
desconsiderada como su nieto, decime, dale decime para que te dejó esta
porquería. Ya sé: para recordarte que el infeliz te tiró como un trapo viejo,
para eso”. Hay que reconocer que su madre sabe ser ofensiva e hiriente. Igual
no importa, está entrenada para ignorarla, aprendió a fingir demencia y es tan
buena como ella lo es en molestarla.
Noviembre vino
pesado y húmedo, hace mucho calor, pensó que pasar a verla y tomar unos mates era
una buena idea, pero ahora descubre que no, que no es buena, que es horrible.
Porque su madre es así, reiterativa y obstinada, se repite una y otra vez. Nunca
dejará de hablarle de la Singer y del trapo, del trapo viejo símbolo de
abandono y desprecio.
Jorge le advirtió
que no era una buena idea, lo hizo con un “hay cosas que nunca cambian Laura,
no insistas con lo que no puede ser”. Y ahí está ella escuchando otra vez
hablar de la Singer.
- Por qué no le hice caso a Jorge, murmura agobiada
- ¿Qué decís de Jorge? ¡Pobre muchacho!
- Nada, voy a ver la máquina de coser, capaz que me la llevo.
Miente mientras apoya
el mate sobre la mesa y sale al patio, el sol aprieta, son las dos de la tarde
y no corre una gota de aire. El garaje está cruzando el jardín. A la madreselva
parece gustarle el calor, revienta de flores y su perfume dulzón hace que sea
imposible ignorarla.
Antes de abrir la puerta Laura piensa que, si
ella fuera el geranio envidiaría a la madreselva. Al entrar no ve nada, sus
ojos vienen llenos de luz y les cuesta adaptarse a la penumbra, cómo es de
esperar está más fresco que el patio y huele …A que huele se pregunta Laura.
Corre la cortina,
reina el orden, cada cosa en su sitio impresionante, nada tirado por ahí. La
Singer, en el lugar de siempre, al fondo junto al portón. Camina hacia ella, se
acerca y cada paso que da, la aleja un poco más del perfume a madreselva, el
calor sofocante, el color rojo fuerte de los geranios. Nada la distrae, nada la
acompaña, está claro, el silencio no es compañía. Acaricia la máquina de coser apoyando
apenas las yemas de sus dedos y siente como se les pega el polvo. Algo la confunde,
tal vez sea un poco de olor a la Lola que flota en el aire.
La Singer tiene
un cajoncito ancho y poco profundo en el medio y dos a un costado, éstos sí muy
profundos y angostos. Los abre y curiosea, una llave, unos carreteles de hilos
de madera sin hilos. Un botón, una cinta rosa y una postal.
“Buon Natale e
felice anno nuovo” así dice, es un paisaje nevado en tonos de azul pastel,
blanco y ocre, al fondo una iglesia y una montaña, al frente pinos y un camino.
La da vuelta
Abuelita Lola
espero que estés muy bien, cuidando tu salud. Yo estoy bien, feliz
de poder tenerte
tan cerca, en el corazón.
Nos vemos pronto te quiere mucho tu nieto del
alma. Un beso muy grande
Horacio 24-3-91
“¿Por qué le
mandaría una tarjeta de navidad en marzo?” El mismo tarado de siempre, sonríe,
no puede evitarlo.
Acaricia con sus manos la tarjeta viajera. De Italia a Argentina en el 91 cruzando el océano con un beso y mucho amor. Y en el cajón de la Singer de 1991 al 2025 desafiando el olvido.
- ¿Por qué te fuiste Horacio?
“Hay cosas que
nunca cambian Laura, no insistas con lo que no puede ser”, no hay duda Jorge es
el rey del sentido común.
Fue bueno que la
encontrara, al principio no le gustó tanto, pero como dice su madre “con el
andar se acomodan los melones en el carro”. Siempre fue confiable, nunca quiso
irse del pueblo a conocer otros mundos, pisar otra tierra, disfrutar otros
cielos. O Tirarse panza arriba una noche cualquiera, en un país lejano y
descubrir que son otras las estrellas. A Jorge no le brillan los ojos como a Horacio, tal vez le falten sueños y le sobren certezas. Jorge es manso y cálido
como una tarde de otoño sin viento.
- ¡Laura!
- Voy. Miente otra vez.
Siempre miente,
se ha vuelto mentirosa, no, en realidad no. Mentir es diferente, ella gana
tiempo, solo quiere disfrutar un poco del silencio del garaje. Le gusta el
garaje, está fresco y hay espacio, mucho espacio. Se aleja de la Singer y ensaya
unos pasos de baile, levanta la pierna, gira, da unos saltitos. “¡Qué cómoda
son las zapatillas que le trajo la sobrina de Jorge desde Irlanda!” Se siente
en el aire con esas zapatillas. La Peque también quiso conocer otros mundos,
otras tierras, otros cielos. Todos aplaudieron, todos apoyaron y dijeron “Sí,
dale”. Tuvo suerte la peque.
- ¡Laura!
- ….
No contesta,
baila, gira, abre los brazos al girar, bailar se parece mucho a volar. Hoy en
la escuela una compañera le contó que Horacio anda por África. Así le dijo:
“Horacio anda por África con una Catalana que conoció en España, parece que lo
acompaña a todos lados como si fuera su sombra”. Después sonrió como una
comadreja, mostrando los dientes afilados. Dicen que las comadrejas son
inofensivas ella no está tan segura, algunas hacen mucho daño.
-
¡Laura!
-
….
No contesta, baila, gira, abre los brazos al girar, bailar es como volar.
Canta, su canto es apenas un susurro. Toma confianza, coge impulso, abre la
boca, se suelta más y más. Cantar es como girar, cada vez se vuelve más fácil.
Lo que al principio fue un susurro ahora es un grito.
En la vereda una vecina, en batón y ojotas pelea con el calor de la tarde.
Pelea, camina y al pasar por la puerta del garaje de la mamá de Laura escucha:
Si yo pudiera unirme a un vuelo de palomas
Y atravesando lomas dejar mi pueblo atrás
Juro por lo que fui que me iría de aquí
La vecina sonríe
entre pucheros, antes del batón y las ojotas, mucho antes, ella también fue
joven. También soñó y deseó, también amó. Hace mucho que no escucha a Serrat,
pero tiene memoria y muchos años más que Laura por eso se detiene un momento
ante la puerta del garaje y casi con furia desde lo más profundo de sus
entrañas responde
Escapad gente tierna que esta
tierra está
Enferma
Y no esperes mañana lo que no te dio ayer
Que no hay nada que
hacer
- ¡Laura!
- ¡sí mamá, ya voy!
La vecina sigue su camino pelando con el calor de la tarde. Este año Noviembre vino pesado y húmedo.
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Editora Literaria: Isabel Santoro
Enero 2026

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Sencillamente genial!!! Gracias Silvia!
ResponderBorrarPatricia, un ¿cuento?conmovedor, maravilloso y, entremedio, esos versos de "Pueblo Blanco" del Nano, a quién amo desde mi adolescencia.
ResponderBorrarCuánto dice este relato. Cuánto de esas cosas que, a veces, pensamos, de....¿Qué hubiera pasado si....? Nos deja. Felicitaciones, Patri. Muchas Gracias por traerlo a Atrapados. 💜💚😘
Que relato! Me llevaste por ese pantano donde también yo iba atrás de la Catalana! Jaja hasta senti el calor de sus pantalones y botas de cuero! Grs Patri por este viaje!
ResponderBorrarPatricia, este texto es una caricia y un sacudón al mismo tiempo. La Singer no cose telas: cose silencios, ausencias, deseos que quedaron guardados en los cajones del tiempo. Me conmovió esa Laura (con la cual me sentí identificada) que baila, canta y sueña en el garaje, ese pequeño refugio donde todavía es posible volar un poco. Hay una ternura enorme en cada imagen, en la memoria, en lo que se queda y en lo que se fue. Gracias por este relato tan humano, tan nuestro, que sigue resonando después de la última línea. ¡Gracias amiga!
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