Cuentos y Relatos Presenta a...
Mario Kelman
"Artista de Atrapados por la Imagen"
en:
"Atalaya"
(Basado en una historia real)
Ilustraciones Fotográficas: Mario Kelman
Edición: Editorial Atrapados por la Imagen
RL-2022-18030193-APN-DNDA#MJ
Registro de propiedad intelectual
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"Atalaya"
MARIO KELMAN
La tierra se aparea con el tiempo, dejando una estela de mundo y misterio.
El sol impiadoso hace sentir su ira ardiente y su furia atemporal.
Mientras, rachas de viento esparcen el polvo de la sequía por doquier y acarician la piel cetrina con un gesto adusto y amargo.
Desolación árida, silencio elocuente y soledad extrema.
El Visitante observa a la lontananza, entrecerrando los ojos por la claridad extrema, para aguzar los sentidos.
Contemplando desde lo alto de la atalaya, el llano se extiende al horizonte.
Soledad honda, siempre propicia para la reflexión.
¿Qué habrán oteado los centinelas de la tribu desde ese puesto, durante tantos años?
¿Qué alertas, inquietudes y temores abrasaron sus fatigosas vigilias?
¿Qué encuentros, amenazas y violencias se abatieron en algunas ocasiones?
Día tras día se alternan quemazones de sol, lluvias furiosas y poco frecuentes, vientos sin fin y noches de lunas mágicas.
Subir y bajar la cuesta con esfuerzo, altera la respiración.
El Visitante aún jadea y su corazón late con ritmo veloz.
Pasar por senderos estrechos y serpenteantes hace palpable en el cuerpo, el cosquilleo del peligro.
Bordear la ladera hasta la cumbre, revela la vista de la morada de las autoridades de la comunidad. En el declive de la montaña, hasta la base, se distribuyen la diversidad de las jerarquías sociales.
Los rectángulos de pircas reconstruidos con piedras autóctonas, muestran el vecindario que da fe de la gloria y el esplendor de antaño.
Las sagradas ruinas de los Quilmes, ahora habitadas por la tristeza espesa, no se disipa con el paso del tiempo.
El Visitante imagina a lo lejos, la marcha de los ejércitos conquistadores, con sus pesados equipos, armaduras, arcabuces y espadas.
Cuerpos mortificados donde el sudor se mezcla con la ambición irrefrenable, animan una ferocidad ciega.
Una ola brutal avanza como hormigas hambrientas que no se detienen ante nada, a matar o a morir.
La España de la Cruz y la Espada.
La marejada de soldadesca infame que apesta de muerte se aproxima constante. Ante la férrea resistencia, vuelven al embate una y otra vez.
Finalmente, la ola llega al litoral y estalla con estrépito y sangre.
Algunos Quilmes huyen.
Los sobrevivientes son apresados y obligados a una marcha a pie hacia tierras ajenas y lejanas, dejando tras de sí una estela de muerte.
Condena, castigo extremo y extinción.
¿Cuánta crueldad puede alojar un alma humana?
¿Es necesario?
La España de la Conquista, la Inquisición, el garrote vil y los cuarenta años de feroz Dictadura impune, son reflejos de lo peor.
No obstante, conviene no caer en la tentación la simplificación maniquea para tranquilizar los espíritus. La búsqueda de seguridades y garantías se despliega dividiendo el mundo entre buenos y malos, opresores y oprimidos, iluminados por el Ideal y oscurecidos por la alteridad.
¿Cuántos crímenes se justifican en la segregación del otro como resto de la peor calaña del universo, para seguir adormecido en el sueño entre los justos y los probos?
¿La peste anida sólo en los Conquistadores?
¿Acaso los pueblos originarios han sido inmunes a la misma peste?
Nuevamente los Quilmes dan fe de que la misma peste se manifiesta en los malos encuentros con Incas y Diaguitas, y otros pueblos guerreros vecinos.
¿En todos lados se cuecen habas?
¿Ello es argumento para eximir responsabilidades?
El mal no sólo está en el Otro.
Lo que nos hace diferentes no es que haya bandos de Buenos y de Malos.
El mal está en Todos y en cada Uno. Es lo que Freud descubre y llama pulsión de muerte.
Lo que nos hace diferentes es lo que cada Uno hace con el Mal que le es propio.
¿Cómo se responsabiliza cada Uno del Mal que lo habita?
La Moral ha sido Coartada para lo peor.
El corte se corta por la Ética, que incumbe a la Verdad.
Verdad de cada Uno y de cada Vez: el Acto y sus consecuencias.
Si no se trata de Bandos de almas bellas y Bandos de réprobos y crueles, la pregunta ahonda, prosigue y va más allá.
Otros tiempos, otras ruinas.
Hace milenios, ruinas griegas han sido testigos de una escritura notable.
Aristóteles, La Política.
Una recomendación de lectura insoslayable.
Reza en el libro que la economía nace como ciencia, ciencia doméstica.
Su protagonista central es la mujer, constituida en autoridad de la casa familiar, aunque no reconocida socialmente.
Su objeto es administrar los aprovisionamientos e intercambios de la familia, para asegurar lo que Aristóteles llama, la conservación del ser, que se proyecta más allá de la resolución de las necesidades y cobra un alcance ontológico.
Ningún individuo se sostiene por medios propios.
Eso lo hace parte de una comunidad.
Refugio y condicionamiento.
La lucidez milenaria de Aristóteles distingue el momento de viraje social y político, que marca la salida de la inocencia y el pasaje desde las bellas almas hasta las almas que compiten por intereses más o menos salvajes.
El momento decisivo es cuando la economía pasa a producir excedentes.
La producción de excedentes económicos abre una batalla social por su apropiación, que atraviesa siglos hasta nuestros días.
Las ideologías son sólo coberturas y coartadas que participan de la misma lucha, a veces cuerpo a cuerpo, a veces con la sofisticación de los algoritmos techies.
Izquierdas, Derechas, Centros. Declaman por igual y arengan proclamas de altos y elevados Ideales, siempre traicionados por el curso de realidad.
Son sólo mascaradas retóricas que recubren la política real.
Aristóteles textualmente sitúa en la producción de excedentes, el origen de intercambios no domésticos ni necesarios; que nutren el comercio, modifican las relaciones de trabajo y hacen surgir la usura, ya en sus tiempos.
El objeto es siempre el acrecentamiento y apropiación de excedentes.
En el excedente no se trata de un resultado.
El excedente, eso manda.
En ese espacio se pone a prueba la adhesión a la Virtud o el desvío de la Temperancia, único resguardo que Aristóteles encuentra como referencia ética, pero convengamos que siempre sostiene un sesgo de decepción y pesimismo.
Las ruinas aquí y allá, testimonios de piedra.
Las ruinas americanas sin suelo de piedra hablan de un contacto inalterable con la madre tierra, la naturaleza, la vida y el panorama americano.
Homenaje a Rodolfo Kusch.
Las ruinas europeas siempre tienen por piso una losa de cemento.
La losa de cemento es la metafísica que se vuelca sobre la sensibilidad de lo humano, sin la cual no habría un Descartes o un Hegel.
No obstante, la metafísica se reúne con la política para cimentar el proyecto de Occidente.
Las ruinas tienen siempre un secreto atractivo.
Atraen irresistiblemente el interés del paseante.
La ruina, se transforma en mercancía de la empresa turística.
¿Cuál es el brillo de las ruinas silentes y mudas?
¿Qué nos hace visitarlas y permanecer allí?
Por más que nos empeñemos en escuchar las voces de la Historia, ya no hay sonido ni respuesta.
Por más que escudriñamos vestigios y huellas, ya no hay historia.
Sin embargo, el porte incólume se alza y convoca.
Al retirarnos, la partida deja el mismo vacío que con aquel que se llega; a pesar del vano intento de inmortalizar la imagen en una foto o un video desesperados de celulares centellantes.
Imágenes que irremediablemente se despegan, acumulan y declinan.
El secreto de la ruina, aquello que atrae y convoca es la Pérdida de Ser, que se presenta para escabullirse nuevamente y reiterar la inapelable consagración de su paso.
Pérdida de Ser que deja tras de sí, una estela en el mar del tiempo, que hilvana una historia épica.
Sin embargo, la escritura nos otorga una licencia de evocación.
Ensimismado en sus pensamientos, el Visitante sacude la cabeza repentinamente y advierte de pie a su lado, la imagen del Vigía Ancestral.
Iniciando un diálogo fantástico, el Visitante interroga al Vigía.
- ¿Por qué puedo verte?
- Estoy donde siempre he estado.
Nada ha cambiado en mi Tierra.
Lo que ha cambiado es tu Mundo.
Tu Mundo deviene espectral.
Por eso puedes verme ahora, porque Uds. ya también son espectros.
- ¿Puedes ver en el Presente?
- Si.
- ¿Qué ves hoy?
- Veo que los No-Hombres se han aventurado a salir de las tinieblas y avanzan sin cobertura a pleno día.
Algunos trafican con drogas, armas, personas.
Han tomado lugares y funciones destacadas, con librea de dignidad sirven a lo peor.
Los hay jueces y hasta Jueces Supremos pomposos y canallas; legisladores impostores que tuercen las leyes; políticos envarados que compiten en corrupción y complicidad.
Quienes se oponen enfrentan la doble alternativa de aceptar el soborno o la muerte.
Veo grandes extensiones de tierras-de-nadie; y muchedumbres sufrientes que alzan un coro de lamentos que nadie escucha. Dios se ha retirado.
Las proclamas revolucionarias se muestran como caricaturas grotescas de una Historia de consecuencias siempre trágicas.
Ya nadie sueña con hacer la Revolución.
Las Revoluciones reclaman Amos peores. Nada cambia y vuelta a lo mismo.
Ahora se trata de tomar y controlar regiones.
Las revoluciones se han travestido en bandidajes que cobran sus tributos propios. También se interrumpen las rutas y accesos de aprovisionamiento de las ciudades donde reside el poder formal.
¿Para qué más?
El triunfo hoy es lograr coexistir en un mar de confusión y desesperación.
Las personas jóvenes insisten en la protesta. Por ejemplo, a través de sofisticados elementos tecnológicos.
¡Ah! la Generación Z.
Se manifiesta el odio y la impotencia, en una pareja imprevisible y de consecuencias que pueden llegar a lo impensado.
Como el incesante empuje del mar, la ola cobra impulso, estalla y el agua retrocede.
Una y otra vez.
Al menos, hay movimiento, hay protesta.
La Justicia argentina como la de tantos otros.
¿Por qué los juicios de corrupción y delitos económicos demoran tanto hasta la extinción de la acción judicial en la mayoría de las ocasiones?
Exasperante.
¿Será parte del problema?
Los reclamos de las comunidades aborígenes se han reducido tanto como sus existencias. Sólo se pide tierra y agua. Ni tierra ni agua hay ya.
La Justicia violada y arrojada con sus harapos a la intemperie desnuda y desnudada.
Una intérprete de su tiempo hace arte, construyendo con fideos una Torre.
Marta Minujin.
¿Cuál habrá sido su inspiración?
¿Qué habrá visto desde su Atalaya?
Parece una frivolidad banal, pero no es tal.
Su arte algo nos está diciendo sobre lo prosaico de la época y la resistencia al aplanamiento de la existencia.
El Visitante escucha en silencio y llevado por la curiosidad creciente, vuelve a interrogar al Vigía Ancestral.
- ¿Puedes ver el mañana?
Por supuesto.
Las naciones han dejado de constituir una unidad que reúne Estado, nacimiento y territorio.
Las formas del Mundo han perdido consistencia.
Aún permanecen visibles, pero son sombras pálidas que penan como almas perdidas en el purgatorio.
Un Mundo espectral.
Poblaciones desplazadas, abusos, muertes y tierras sin piedad.
Con un tono de angustia, el Visitante apura su pregunta.
- ¿Entonces qué sobrevendrá?
- Un futuro invadido por un abigarrado enjambre de endemoniadas corporaciones.
Grandes, pequeñas, medianas.
Por aquí, allá y más allá.
Una tremenda peste de ululantes y beligerantes Corporaciones.
No sólo Corporaciones Empresarias.
El tejido social se desenlaza y reagrupa en grupos facciosos que esbozan pertenencias e intentan defensas de supervivencia.
Las instituciones se fragmentan.
Los Poderes se parcelan.
La marginalidad crece.
Las modalidades criminales y delincuenciales proliferan asumiendo modos que infiltran las organizaciones fallidas.
El Visitante apesadumbrado recuerda el legado de resistencia que a pesar de los pesares, lograron dejar los Quilmes.
Con fatiga el Vigía Ancestral detiene su relato, baja la mirada y aspira un sorbo de aire.
El Vigía Ancestral asiente con nostalgia.
- Es cierto. Hay sólo una cosa que puede hacer resistencia a la peste.
Hacer existir los lazos colectivos a través del trabajo, un trabajo fundado en el saber hacer singular, surgido de la naturaleza de cada uno.
Eso resiste y resulta inexpugnable.
La última Atalaya.
Desfalleciendo su voz, apenas murmura una última frase, casi inaudible para el Visitante.
- Sabes, a veces es necesario vivir casi toda una vida, para asumir que más allá del velo de la filiación que nos aloja en el nacimiento, se vive siempre en la más recóndita orfandad.
Todos los Derechos de Autor y Propiedad Intelectual, pertenecen a:
Diseño: Laura Jakulis
Correctora literaria: Isabel Santoro
Edición: Editorial Atrapados por la Imagen
Febrero 2026

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Triste y muy bien logrado espejo de la realidad actual y de un futuro de incertidumbres.
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