«De niña me divertía fotografiando a mis amigos con la Kodak Instamatic de mi madre. Esperaba con gran expectativa hasta que podía recoger las impresiones en la tienda; un sentimiento que aún tengo cuando espero ver mis hojas de contactos.”
Nacida en 1964, en San Francisco,
California, Monica Denevan es una fotógrafa que obtuvo el Bachelors of Arts
especializado en Fotografía, en 1987. Después de realizar numerosas
exposiciones colectivas en Londres, París, Camboya, Hong Kong y ser galardonada
con diversos premios en Estados Unidos y París, en el 2005 su obra fue objeto,
también, de exposiciones monográficas en California, Hong Kong y Camboya, con
imágenes tomadas en China y Birmania durante muchos años.
En la secundaria tomó clases de
fotografía, en las que, explica: “aprendí a imprimir, aún tomando prestada la
Voiglander 35 mm de mi madre”.
Estudió fotografía en la Universidad Estatal de
San Francisco y descubrió que disfrutaba el proceso interactivo de hacer
retratos. Pero fue mucho más tarde, cuando comenzó a viajar
cuando comenzó a verlo de otra manera.
En sus propias palabras…
“Quería fotografiar a la gente con la
que pasaba mi tiempo y mis días. Lo que me atrajo fueron las áreas fuera de las
ciudades, los pueblos junto al río, donde los pescadores y sus familias vivían
y trabajaban. En ese entorno fluvial libre hice retratos íntimos; la mayoría de
los hombres que me encontré estaban en poses aisladas y estilizadas. Mi
impresión es que gran parte del país se parece a las imágenes de principios del
siglo XX y me quedé con mi versión de ese aspecto en mente mientras hacía mis
fotografías”.
Denevan viaja a través de las
ciudades, las culturas y la luz; en su colección más reconocida Songs of the
River: retratos de Birmania, realizada entre 2003 y 2006, Denevan se concentra
en el espíritu inmaterial del lugar.
La primera vez que viajó a Birmania,
Denevan desconocía mucho sobre el país y su política. “Recuerdo que me llamó la
atención la belleza de la meditación del paisaje, el caos sensorial de las
ciudades y la elegancia tranquila del pueblo”.
Y nos cuenta al respecto:
“Mis imágenes comenzaron gracias a los
contactos personales que hice viajando por Birmania. Maduraron desde la
relación entre la gente con la que me encontraba y su entorno más inmediato.
Salía a la búsqueda de lugares remotos que hubieran quedado intactos al
desarrollo industrial, con el fin de poder fotografiar los modos culturales y
tradicionales de vida que reflejan una profunda autenticidad y relación con el
pasado. Trato de enfocar el espíritu intangible del lugar que, para quienes
viven allí, representa su paisaje cotidiano”.
Vamos a cerrar este informe con una ultima frase de esta gran fotógrafa que nos conduce hacia la reflexión...
«Algunas de las cualidades que para mí son esenciales cuando estoy
viajando: ser curiosa, humilde, arriesgada, educada, rápida para
reir/tomar decisiones/confiar en mis tripas, paciente, etc... son todas
cualidades que intento traerme a casa conmigo para así ser mejor persona
y, es de esperar, mejor fotógrafa.»











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