IDEA Y CREACIÓN
Emilio Bertero
Miniserie de ficción: Gaslit
GASLIT
¿Una remake de “Todos los hombres del presidente”?
Ahora he visto “Gaslit”, una miniserie de 2022, 8 episodios dirigidos por Matt Ross ("Capitán Fantástico")Capitán Fantástico”), una creación de Robbie Pickering de quien no estaba hasta ahora anoticiado. La protagonizan Julia Roberts y Sean Penn, y la razón por la que en el título de esta colaboración me pregunto si es una remake de la película, estriba en que si bien el nudo central es el mismo, en la obra de Pakula el peso de la historia recae en los dos investigadores, que aquí en cambio cumplen actuaciones secundarias, porque la miniserie se centra en el rol de la Roberts como Martha Mitchell, y en el de su marido, John Mitchell, el fiscal general y hombre de suma confianza de Nixon (papel a cargo de Sean Penn), figuras claves en el episodio histórico, que quizás el tiempo y el cine hayan hecho olvidar.
La vida personal de estos personajes, que aún con conflictos ocultos o contenidos (por ejemplo el alcoholismo de la mujer, la excesiva dedicación de Mitchell al presidente descuidando las ambiciones, demandas o frustraciones de su esposa, la desatención hacia la hija de 11 años de Martha que convive con el matrimonio), transcurría con la mediana normalidad propia de un matrimonio tan ligado con la alta política, se derrumba desde el momento que Martha, para disgusto de John (y de las mujeres cercanas a la esfera de poder, en particular la esposa de Nixon, que cuando puede la relega a segundos planos en los eventos públicos), comienza a realizar apariciones en programas de TV, a conceder entrevistas a revistas de actualidad (se la empieza a conocer como la “La Boca del Sur”), en fin, algo “impropio” para los roles de esposa de político en aquellos tiempos.
Pero no solamente eso. Lo más importante es que en esas apariciones, Martha empieza a deslizar que Nixon está implicado en el escándalo Watergate, obviamente enterada porque John es el principal organizador, y por un muy logrado detalle, el que era su guardaespaldas, un hombre con el que Martha había comenzado a desarrollar cierta confianza personal (no hablo de relación de amantes, si no de alguien con quien compartía confidencias) es uno de los reclutados (y capturado y llevado a juicio) para allanar el edificio del partido demócrata.
Poco cuesta imaginar, como si no fuera suficiente que el episodio de espionaje haya sido descubierto, el trastorno que le acarrea al fiscal, un incondicional de la administración republicana en general, y del hasta entonces presidente en particular, con el que se alinea hasta más allá de todo límite, en notorio desmedro de su mujer, quien sufre muchísimo tal actitud, y que entonces opta por, en lugar de retraerse y guardar silencio, redoblar su ofensiva.
Acá surge entonces el título de la miniserie. Gaslit es una contracción de “gaslighting”, maltrato emocional para manipular a una persona de modo que llegue a dudar de sí misma, a cuestionarse. Porque desde vastos sectores embarcados en mantener a Nixon fuera de toda sospecha, marido incluido, Martha Mitchell recibe ataques de todo tipo y color en pro de desacreditarla.
La miniserie cuenta con muy buenas actuaciones y la dirección es excelente. Me gustaron mucho las actuaciones de Darby Camp (la hija de Martha Mitchel, cuasi adolescente “excesivamente” pensante, madura, y testigo obligado del desmadre en el que vive), Shea Whigham (en el rol de Gordon Liddy, el que le “vende” a Mitchell el armado de la banda para el allanamiento, simpatizante nazi casi comediesco, soberbia la persecución a una rata cuando está preso en aislamiento), y Dan Stevens (en el papel de John Dean , asesor al principio feliz de haber sido elegido para participar en el acto de espionaje, pero, y ahí es adonde vuela alto su actuación, cada vez más nervioso y angustiado cuando la olla empieza a destaparse y se da cuenta de que quieren usarlo de chivo expiatorio)
Pero Julia Roberts y Sean Penn se roban el protagonismo. Julia Roberts no estuvo nunca entre mis actrices predilectas, sí por ejemplo me saqué el sombrero cuando hizo “Agosto” (John Wells, 2013), “Juego de poder” (Mike Nichols, 2007), “Closer” (Mike Nichols, 2004), “La mexicana” (Gore Verbinski, 2001) y “Erin Brockovich” (Steven Soderbergh, 2000), pero en esta miniserie está particularmente notable, gran madurez interpretativa, gran versatilidad (la seductora, la intrigante, la cariñosa, la descontrolada, la borracha…¡chapeau!). Y Sean Penn ni hablar, caracterizado al punto de que en el primer episodio no lo reconocí de inmediato. Admito que el tipo es uno de los actores norteamericanos que tengo entre mis preferidos, le doy gran valor a los que son capaces de hacer roles radicalmente distintos y a todos los hacen bien, no me gustan los encasillados o los que hacen siempre de ellos, y Sean Penn es justamente lo opuesto, baste mencionar al deficiente mental que lucha por conservar la custodia de su pequeña hija en “Mi nombre es Sam” (Jessie Nelson, 2001), exigencia actoral de la que emerge más que airoso, puesto junto a la grandiosa representación de Jimmy Markum, el padre desgarrado y ansioso de venganza por la muerte de su hija en “Río Místico” (Clint Eastwood, 2003). En Gaslit ni siquiera tiene parlamentos muy extensos, al contrario, el guión, la dirección, le han pedido una actuación más fundada en gestos, expresiones, miradas…¡y se la recontra banca! Para terminar. Por ahí no les interesa esta clase de temáticas en una serie. Pero si así fuera, igual vale la pena verla para disfrutar de estas dos actuaciones.
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Buena película, tuve oportunidad de verla y justamente rescato la gran dirección de estos actores y despliegue de ambientacion Coincido con Emilio qué como siempre le pone mucha pasión para contarnos, no la dejen pasar...
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