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domingo, 30 de marzo de 2025

DOMINGOS DE CURIOSIDADES. HOY, "RELATOS SALVAJES", DE DAMIÁN SZIFRON.

 RELATOS SALVAJES, DE DAMIÁN SZIFRON.




El recordado film dirigido por Damián Szifron se estrenó el 21 de agosto de 2014 e inmediatamente generó una respuesta favorable del público, que convirtió al material en una película de culto.

Destacada por su formato antológico, compuesto por seis cortometrajes que exploran estos temas, "Relatos Salvajes" revela “lo peor de la condición humana” a través de personajes cotidianos atrapados en situaciones extremas.

Ricardo Darín interpreta a un ingeniero especializado en demoliciones, mientras que Julieta Zylberberg y Rita Cortese encarnan a una moza y una cocinera en una historia que se desarrolla en un parador de mala muerte.

Por otro lado, Darío Grandinetti protagoniza un episodio que se desarrolla exclusivamente dentro de un avión, aportando una dimensión enigmática a la narrativa. Érica Rivas da vida a una novia impredecible en un casamiento que se desmorona, Oscar Martínez personifica a un magnate que enfrenta una negociación oscura tras una tragedia familiar, y Leonardo Sbaraglia se ve involucrado en una intensa historia de acción en la ruta.


Pasaron diez años desde su estreno y hoy te voy a contar algunas cosas que, tal vez, no conocías.


El largometraje, dirigido por Damián Szifron, se convirtió en la película más taquillera de la historia del cine nacional, superando los 3.940.000 espectadores en salas. Y si bien este éxito se ve claramente reflejado en las calles, la película también conquistó a la crítica internacional, ganándose aplausos y ovaciones en el Festival de Cannes y la nominación al Premio Oscar como Mejor película extranjera en 2015. Además, entre sus múltiples reconocimientos fue galardonada con ocho Premios Platino, diez Premios Sur a nivel nacional, el Premio Bafta –como mejor película no inglesa– y el Premio Goya –como mejor película Iberoamericana–.


“Cuando se proyectó por primera vez, en Cannes, donde no había argentinos entre el público, a los dos minutos de comenzada la función la gente aplaudía, pegaba patadas en el piso, se reían. Fue conmovedor. Cuando finalizó la proyección, el aplauso duró 15 minutos”, aún recuerda con asombro y emoción Oscar Martínez. Es que semejante reacción no suele ser habitual. Junto al actor se encontraba sentado Pedro Almodóvar, quien reconoció que ese estreno le recordaba a algo de lo que había sucedido con el de su icónico film "Mujeres al borde de un ataque de nervios".


"Relatos salvajes"  está basada en una serie de relatos cortos escritos por el director Damián Szifron.
La película está inspirada en series de televisión que el director veía de niño. Fragmentada en episodios, es herencia directa de series como Alfred Hitchcock Presenta, "La Dimensión Desconocida" y, sobre todo, de la muy popular "Cuentos Asombrosos", producida por Steven Spielberg. Aunque en Estados Unidos cada episodio suponía un cuento distinto (que podía ser dirigido por Paul Bartel o Joe Dante) , aquí en la Argentina, esa serie fue furor en la época del VHS, y cada video traía tres de esos cuentos asombrosos.


El guion de la película es muy breve: solo tiene 84 páginas, cuando lo normal es que un largometraje tenga entre 100 y 120 páginas. Sin embargo, la película dura más de dos horas, gracias a la creatividad y el talento de Szifron para contar las historias.

El gran Gustavo Santaolalla, ganador de dos Oscars por las películas "Secreto en la montaña" y "Babel", es el autor del tema musical de "Relatos Salvajes".


La película iba a tener un séptimo relato, llamado
“El Valet Parking”. En él, un hombre llegaba a una ópera en un auto lujoso y se lo dejaba a un supuesto empleado del estacionamiento, que en realidad era un ladrón. Este episodio fue eliminado por cuestiones de presupuesto porque requería una persecución de autos en donde varios de estos resultaban destruidos.

El relato “Pasternak” fue el más difícil de rodar, ya que implicaba filmar en un avión real con actores y extras. Además, el equipo tuvo que soportar el ruido de los motores de otro avión más grande que estaba cerca del set.

Cada relato tiene un estilo visual diferente, acorde al tono y al género de la historia. Este relato tiene una fotografía más fría y azulada, que recuerda al cine de catástrofes.


Finales que no fueron. Los relatos "Hasta que la muerte nos separe" y "Las ratas", iban a tener otros finales. La protagonizada por Erica Rivas, pudo haber llegado a concluir con la novia invitando a bailar al cocinero con el que había estado minutos atrás, y el relato de Julieta Zylberberg y Rita Cortese  iba a terminar con su personaje en la prisión, varios años en el futuro, viendo un afiche en el cual el hijo del usurero se lanzaba como político del lugar.



En el relato “Hasta que la muerte nos separe”, la actriz Érica Rivas perdió la voz por el frío y el viento en la terraza del hotel donde se filmó la escena final. Por eso, todo su diálogo fue doblado en postproducción. 

El segmento de la fiesta de casamiento se filmó en el Hotel Intercontinental, en el centro de Buenos Aires.



En el relato “Bombita”, hay un cameo del director Juan José Campanella, que interpreta a uno de los empleados de la empresa de demolición que le ofrece trabajo al personaje de Ricardo Darín.

 El estilo visual del relato “Bombita” tiene una paleta más cálida y saturada, que evoca al cine de acción.



A medida que comenzaba a acumular nuevos relatos, Szifron se dio cuenta de que todos sus cuentos tenían que ver con personajes que perdían el control y que se entregaban a su costado más primitivo.

Szifron contó que cuando era joven vivió muchas veces situaciones como las del episodio en el que Ricardo Darín encarna a un hombre que está harto de que la grúa le lleve el auto sin motivo aparente.

La resolución de ese relato la ideó accidentalmente Bernardo Szifrón, el padre del cineasta. La película está dedicada a la memoria de éste, fallecido en 2013. El director declaró que fue su padre quien le inculcó su amor por el cine.



"El más fuerte", la historia que protagoniza Leonardo Sbaraglia y Walter Donoso se filmó en una ruta que une Cafayate y Salta, a la altura del Puente Morales.

El relato también surgió a raíz de vivencias de Szifron. "He ido manejando tranquilo por la ruta y que un salame en un Audi se me pegue atrás y me haga luces como diciendo: 'Movete de ahí, basura insignificante, que tengo que pasar'", sostuvo en una entrevista.


Uno de los relatos más impactantes fue el de Oscar Martínez, que se puso en la piel de un magnate que enfrenta una negociación oscura tras una tragedia familiar. En charla con un medio, la figura del cine argentino recordó cómo fue el momento en el que el director le propuso formar parte del proyecto: “Me llamó Damián, con quien yo tenía ganas de trabajar, pero no nos conocíamos. Cuando me entregó el guion me tiré de palomita. Me pareció extraordinario. En la experiencia del rodaje comprobé que Damián es un fenómeno, un director con todas las letras. Y él me ofreció, aunque nunca dije cuál, dos historias. Me dijo: ‘Sos el único al que le voy a ofrecer dos historias para que elija’. Y elegí la que hice porque me impactó muchísimo”.

Oscar Martínez recordó qué sintió la primera vez que vio la película completa: “La vimos terminada con Ricardo (Darín) y nos impactó muchísimo. Nos mirábamos diciendo: ‘Wow’. Además, aquí ninguno había asistido al rodaje de otra historia, no sabíamos lo que habían hecho los demás. La película era una incógnita. Pero sí nos fue muy gratificante verla y a partir de ahí empezamos a confiar mucho en cómo iba a funcionar. Por supuesto que nadie podía prever el suceso descomunal que fue: batió todos los récords históricos”.



Humor del bueno, pero también un análisis estremecedor de temas tan serios como la venganza, la infidelidad, el abuso de poder, la burocracia, el trato desigual hacia el otro y la diferencia entre clases sociales.

Transcurrieron diez años y aquellas seis historias desenfrenadas, violentas y sarcásticas, volvieron para ese aniversario ( agosto de 2024), a la pantalla grande nuevamente.  En medio de una realidad social y política del país que sufrió varias transformaciones en su status quo político, social y cultural, donde las producciones locales son constantemente bastardeadas por el gobierno
nacional.




Idea, Investigación y Edición: Isa Santoro.
Administradora de Atrapados por la Imagen.



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domingo, 15 de diciembre de 2024

DOMINGO DE CURIOSIDADES. HOY, "LA HISTORIA OFICIAL" DE LUIS PUENZO.

"LA  HISTORIA OFICIAL", DE LUIS PUENZO.


 


"La Historia Oficial", cómo todos sabemos, fue la primera película argentina ganadora del Oscar al mejor film, de habla no inglesa, el 24 de marzo de 1986, justo en esa fecha.

Pero hay todo un detrás de escena acerca de esta obra de arte que , tal vez, no conocías...

 


 

Cómo se hizo “La historia oficial”.

 Luis Puenzo se inició en el cine publicitario como guionista, dibujante y director en 1965, y tres años más tarde fundó su propia productora, Luis Puenzo Cine, que en 1974 se convertiría en Cinemanía S.A.

Su empresa era exitosa y junto a sus socios, Marcelo Piñeyro y Alberto Fisherman, trabajaban muchísimo. Pero en la cabeza del realizador estaba la idea de volver a realizar un largometraje y durante la Guerra de Malvinas decidió que había llegado ese momento.

Comenzó a escribir primero un cuento, una historia, que tenía a una abuela como el personaje principal. Ella, como podía, averiguaba lo que había ocurrido con su nieta nacida en cautiverio, y por ende lo que pasaba en el país. En esos años ya se sabía que había niños desaparecidos y que muchos habían nacido durante el cautiverio de sus madres, pero no qué pasaba con ellos ni qué es lo que hacían los militares con ellos. 

El proceso de escritura duró varios meses hasta que Puenzo llegó a un punto en donde notó que la historia no avanzaba, ahí fue el momento en que decidió ver la trama desde el punto de vista de la familia apropiadora, más específicamente de la mujer que empieza a sospechar que la nena que está criando fue expropiada.

El realizador sintió que necesitaba el aporte de Aída Bortnik para su proyecto, y fue así que fue hasta la casa de la periodista y escritora y le propuso que escribieran juntos. 


Luis Puenzo se inició en el cine publicitario como guionista, dibujante y director en 1965, y tres años más tarde fundó su propia productora, Luis Puenzo Cine, que en 1974 se convertiría en Cinemanía S.A. Había incursionado ya en la pantalla grande primero con Luces de mis Zapatos (1973) y luego con el episodio “Cinco Años de Vida” de la película “Las Sorpresas” (1975), basada en cuentos de Mario Benedetti.

Su empresa era exitosa y junto a sus socios, Marcelo Piñeyro y Alberto Fisherman, trabajaban muchísimo. Pero en la cabeza del realizador estaba la idea de volver a realizar un largometraje y durante la Guerra de Malvinas decidió que había llegado ese momento.

Comenzó a escribir primero un cuento, una historia, que tenía a una abuela como el personaje principal. Ella, como podía, averiguaba lo que había ocurrido con su nieta nacida en cautiverio, y por ende lo que pasaba en el país. En esos años ya se sabía que había niños desaparecidos y que muchos habían nacido durante el cautiverio de sus madres, pero no qué pasaba con ellos ni qué es lo que hacían los militares con ellos.

El proceso de escritura duró varios meses hasta que Puenzo llegó a un punto en donde notó que la historia no avanzaba, ahí fue el momento en que decidió ver la trama desde el punto de vista de la familia apropiadora, más específicamente de la mujer que empieza a sospechar que la nena que está criando fue expropiada.

El realizador sintió que necesitaba el aporte de Aída Bortnik para su proyecto, y fue así que fue hasta la casa de la periodista y escritora y le propuso que escribieran juntos.

Para el momento en que se reunía con Puenzo a escribir, Bortnik había sido prohibida nuevamente por un ciclo para televisión que se llamaba “Ruggero” (1983), con Rodolfo Ranni y Bárbara Mujica. De hecho, recibía llamados en su departamento para amenazarla mientras se gestaba esta película, mucho más “peligroso” que el trabajo que había realizado antes.

Otra deseo del director era que el filme fuera protagonizado por Norma Aleandro quien, también amenazada por la Triple A, sufrió el destierro en 1975. En 1981 había regresado a la Argentina, pero todavía estaba prohibida.

Lo primero que se filmó, mientras todavía se trabajaba sobre el guion, fue la marcha de las Abuelas en Plaza de Mayo, en 1983, era la tercera que hacían,  el 21 de septiembre. Aprovechando las manifestaciones, el equipo consiguió credenciales de prensa y se filmó toda la marcha de incógnito.

El proyecto se demoró bastante y, a mediados de año, el gobierno militar llamó a elecciones. Las ganó Raúl Alfonsín en octubre y dos meses más tarde asumió la presidencia. Esto ayudó al largometraje porque empezaron a explotar las noticias sobre las desapariciones y los chicos tomados en cautiverio.

El rodaje se inició en abril de 1984, con un elenco al cual se agregaron Héctor Alterio, Patricio Contreras, Chunchuna Villafañe, Hugo Arana, Jorge Petraglia, María Luisa Robledo, Chela Ruíz, Lidia Catalano, entre otros, y la presentación de Analía Castro como Gaby,

Si bien era una película pequeña, con un dinero que salía de Cinemanía (Historias Cinematógraficas fue una empresa fundada para hacer la película), pronto llamó la atención de los medios de prensa que escribían notas sobre la filmación. Finalmente, a pesar de las amenazas, los parates, problemas económicos y exigencias la película terminó de filmarse.

Lo que venía a continuación era otro tema importante: la distribución. En ese momento, había dos circuitos: las cadenas Coll-Saragusti y la Sociedad Argentina de Cinematografía (SAC). Se arregló con la primera y se confirmó la fecha, las salas y los afiches en la vía pública. “La Historia Oficial” iba a estrenarse en octubre de 1984, pero en las semanas previas se habían estrenado dos películas argentinas con contenido político,“Asesinato en el Senado de la Nación” y “Cuarteles de Invierno”, a las que les había ido mal de público, a pesar de las buenas críticas que tenían ambas por parte de la prensa. Los argentinos no querían ver esa clase de contenidos en los cines. Después de mucha deliberación con su mujer y coproductora, Nora Rousseaux, y Marcelo Piñeyro, director de producción, Luis Puenzo decidió postergar el estreno.

El empresario Rabeno Saragusti decidió de todas maneras guardarle una fecha de estreno, Luis Puenzo decidió que fuera en la Semana Santa de 1985. Mientras tanto, siguió trabajando en publicidad para ir reacomodando sus finanzas y la película fue siendo proyectada a invitados, periodistas y personalidades buscando otros recursos económicos mediante la recomendación de esta gente. Al mismo tiempo el largometraje comenzó lentamente su derrotero por los distintos festivales del cine del mundo.

“La Historia Oficial” se estrenó en Argentina el 3 de abril de 1985, con los cines Monumental, Santa Fe 1 y Lorca como cabeceras del circuito, entre otros. Pero no le fue muy bien, incluso hubo esfuerzos denodados para evitar que se caiga de la cartelera. El premio en Cannes ayudó muchísimo y el público comenzó a acudir a las salas. Terminando 1985 alcanzó 889.940 espectadores.




Algunas anécdotas sobre la filmación.

El rodaje se realizó, en su mayor parte, en la casa que Puenzo compartía con su esposa, Nora Rousseaux, y sus hijos, Lucía, Pepe y Nicolás. "Los chicos, que ahora se dedican al cine, eran chiquitos y estaban felices de poder mirar detrás de cámara, hacían silencio cuando filmábamos y cuidaban que las cosas no se movieran por la continuidad -recuerda Aleandro-. Era un mundito familiar que nos apoyó muchísimo."

A pesar del ambiente familiar que se vivía en el rodaje, el clima político todavía no había cambiado totalmente y la madre de Analía sufrió amenazas. "Cuatro hombres se bajaron de un auto cuando llegaban a su casa y les dijeron que no hiciéramos la película o nos iba a pasar algo a todos -relata Aleandro-. Nos reunimos con Puenzo y Marcelo Piñeyro, que era el director de producción, y decidimos decirle a la prensa que la dábamos por terminada, pero seguimos filmándola en secreto."

 


 

Norma Aleandro recién había vuelto del exilio y, lloraba del miedo que le producía, por lo que le pudiera suceder al protagonizar esta historia cuando aún no había terminado la dictadura militar.

"Me parecía que era lo mejor que podíamos hacer como película, porque era decirle a gente que no creía o no había querido creer algo que sabíamos que era cierto, dice Aleandro ahora. Con mi marido y mi hijo decidimos que iba a hacerla. Fue una decisión difícil. Hice la película como una obligación de ciudadana más que como una obra artística."

 

Patricio Contreras, dice sobre su participación en el film."No tenía miedo, me sentía protegido por lo que estaba pasando en la sociedad. Aunque hubo amenazas y aprietes. Sentía un deber ético en aceptar testimoniar sobre un momento horrible de la historia argentina. Era un compromiso definitivo con lo que hacíamos."

 

Más allá de los adultos, Analía Castro, que tenía 4 años cuando se filmó la película, se destacó interpretando con soltura e inteligencia a Gaby. "Ahora, cuando veo la película, me acuerdo mucho más de lo que pasaba detrás de escena,cuenta Analía, quien abandonó la actuación antes de la adolescencia. Por ejemplo, cuando entran los primos al cuarto, me acuerdo  que estaban todos con las cámaras y el equipo en la puerta del baño de Lucía (Puenzo, la hija del director). Para mí era como jugar todo el tiempo."

 

El aspecto técnico de la película estuvo en las experimentadas manos del equipo con el que Puenzo trabajaba en publicidad. Entre ellos estaba Félix "Chango" Monti, uno de los más destacados directores de fotografía de la Argentina. Su talento y capacidad para adaptarse a un presupuesto y estética distintos de los que estaba acostumbrado en publicidad fueron esenciales para conseguir el impacto que la historia necesitaba.

"El centro de la película es el rostro. Tenía que transmitir emoción", explica Monti sobre el rumbo estético que tomaron con Puenzo.


"LA HISTORIA OFICIAL" Y EL OSCAR. (ANÉCDOTAS)

 

Norma Aleandro recuerda en primera persona, en exclusiva para La Nación, algunos momentos salientes de aquella noche inolvidable en Los Ángeles donde, gracias a otro generoso capricho del destino, la propia actriz fue la que leyó el nombre del film ganador de la terna: “And the winner is… too much, god bless you… The official story”.

Destino

“Que el premio se haya entregado un 24 de marzo fue una de las tantas coincidencias que tuvo todo el desarrollo de esta película”.


Austeridad l

“Vivíamos en un hotel ubicado frente al cine donde se exhibían las películas en competencia. Cada vez que estábamos tomando algo en el lobby, veíamos cómo llegaban autos despampanantes y elencos enteros con muchas estrellas subiendo las escalinatas de la sala. Como "La historia oficial" fue una película rica en talento, pero muy austera en sus recursos de producción, económicamente nos fue muy difícil llegar hasta ahí. En ese tiempo era una modalidad que cada película generase una suerte de programa con la sinopsis, los datos técnicos, las fotos y los antecedentes de los protagonistas, para ser entregado a cada uno de los jurados y que tuviesen conocimiento acabado de cada producción. La noche anterior nos fuimos a tomar algo, mientras esperábamos con nervios y con ganas el día de la ceremonia, y de pronto nos dimos cuenta de un detalle: no teníamos gente que nos pudiera repartir los programas. Evidentemente, éramos una delegación muy austera, viajamos muy pocos. El cuento es que a alguien se le ocurrió, dado que los jurados estaban alojados en nuestro hotel, que fuésemos nosotros mismos a repartir los programas cuarto por cuarto, durante la madrugada, mientras dormían. Lo cierto es que solo nos animamos la señora de Puenzo y yo. Así que nos encontramos en un pasillo en plena noche y nos pusimos a tirar por debajo de la puerta de cada habitación donde dormía un jurado, nuestro programa. Esa fue nuestra forma de presentarnos”.
La historia oficial, una historia cruda sobre los años oscuros de la dictadura militar, protagonizada por Norma Aleandro y Héctor Alterio.


Austeridad ll

“El día de la entrega, todos los elencos llegaban en limousine hasta la puerta de la gran sala. Era como algo imprescindible para aparecer de manera llamativa, despampanante. Cuestión que nosotros decidimos cruzar caminando, no teníamos limousine. Cada vez que arribaba un elenco con celebridades sonaban clarines, se encendían luces, los fotógrafos disparaban sus flashes. Cuando nosotros comenzamos a subir las escalinatas, no sonaron clarines, no se encendieron las luces, los fotógrafos no dispararon sus flashes. No nos conocía nadie”.

 

 “No gusta”

“En la función en la que se proyectó la película, me senté al lado de Puenzo. No se oía ni respirar a la gente. Luis me decía: ´No gusta, no gusta´. En la oscuridad, lo que hacíamos era espiar las caras, intentando entender si era del agrado o no. Cuando terminó la película, la ovación fue tan grande, tan larga, que no podíamos salir de la sala. Ahí sí, sonaron clarines y trompetas. Como primero somos conocidos los que salimos en pantalla, yo les explicaba que, quien estaba sentado a mi lado, era el director del film”.

 

“God bless you”

“Estaba entre bastidores esperando para subir al escenario, porque me habían pedido que anuncie ese rubro. Yo pensé que no íbamos a ganar, me parecía raro que quien anuncie también gane. De todos modos, mientras esperaba para salir, muchos de los que me rodeaban habían visto la película y me alentaban, creían que había chance. Nuestra propuesta tenía muy buena prensa y críticas. Cuando abrí el sobre la sorpresa y la emoción fueron muy grandes. Por supuesto, no tenía previsto decir nada. Aquella frase fue improvisada y hasta me arrepentí un poco de haberlo dicho “God bless you”, pero todo el mundo me decía que había quedado bien”.

 

El festejo

“Esa noche, luego de obtener el Oscar, todo el mundo quería tomar algo con nosotros, compartir el brindis. Fuimos invitados a diversos lugares, todos frecuentados por muchos actores muy conocidos por nosotros, pero que ellos nos veían por primera vez. Fue una noche amable, distendida, alegre, como si la película hubiera sido una comedia cómica”.
 

Sensaciones

“Siempre creímos que ese baño de alegría en cierta forma compensaba todos los dolores y temores por los que habíamos pasado mientras filmábamos”. 

 

 

Idea, Investigación y Edición: Isa Santoro,

Administradora de Atrapados por la Imagen. 

 

 

 

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domingo, 13 de octubre de 2024

DOMINGO DE CURIOSIDADES. HOY, EL BACK STAGE DE "TIEMPOS MODERNOS"

 

 "TIEMPOS MODERNOS", EL CLÁSICO DE CHARLES CHAPLIN 

 


Tiempos modernos, de Charles Chaplin, cumplió 88 años desde su estreno en Nueva York en 1936. Si bien es una de las películas más famosas del genio del humor mudo, existen varias curiosidades que la hacen aún más digna de encontrarse entre lo mejor de la historia del cine.


Fue la última aparición de vagabundo.


La primera aparición de Little Tramp (Pequeño Vagabundo), el personaje que dio a conocer a Chaplin, fue en un corto en 1914. Para ese entonces ya lucía su característico sombrero, los pantalones grandes y chaqueta ajustada, los zapatos desmedidos, el bastón flexible y, por supuesto, el bigote.

Según cuenta la leyenda, el londinense inventó al pequeño vagabundo en instantes.

Sin embargo, fue con sus sucesivas apariciones que Chaplin fue construyendo a ese entrañable personaje y héroe inesperado que le valió una instantánea fama mundial sin decir una palabra.

Lo cierto es que "Tiempos modernos" fue su última aparición en la gran pantalla después de 22 años. Y casi nueve décadas después resulta inconfundible, aún para quienes jamás vieron alguna de sus películas.



Una escena tardó 7 días en llevarse a cabo.

 

La secuencia de la máquina de comida tomó siete días de filmación. Además a finales de la primavera de 1935, Chaplin trabajó entre 16 y 18 horas al día en la película. Dormía en una cuna que estaba en el estudio. 




Solo las máquinas hablan.

Chaplin
tenía previsto diálogos para cada escena de Tiempos modernos. Incluso existen archivos de cómo iba a hablar Tramp. Pero los resultados no le gustaron y, tras un día de rodaje, cambió de opinión.

No obstante, Chaplin no erradicó la voz humana de su quinta película. Para reforzar la idea de una sociedad fabril, le dio la palabra a las máquinas.

Es así que se puede escuchar al jefe comunicarse con uno de sus empleados a través de una pantalla gigante para ordenarle acelerar la línea de producción en la sección cinco.

Otro ejemplo es el aparato que habla por el vendedor de la máquina para comer que optimiza el tiempo de los trabajadores.


Fue la primera y única vez que se escuchó la voz de Tramp.


Si bien el pequeño vagabundo nunca habla, en "Tiempos modernos" se devela su voz. Es decir, por primera vez en más de dos décadas, el público consigue escuchar al vagabundo más querido.

Para mantener la capacidad de trascender idiomas, algo que permitían el cine mudo y la pantomima, Chaplin tomó una decisión astuta: la única vez en que se escucha a Tramp es cantando en un idioma inventado, con la excusa de que el personaje olvida la letra.

Según el sitio oficial del artista, para la distribución mundial de la película se incluyó la aclaración: "¡Atención! Muy importante. Chaplin canta una canción en un idioma falso (no se precisa traducción)".

 

 


Mudo y sonoro

El film fue rodado durante el tránsito del cine mudo al cine sonoro, por lo que en él se incluyen varios efectos sonoros que no fueron grabados durante la secuencia, sino que fueron seleccionados y creados para ser añadidos posteriormente en el montaje acompañando la escena. Gracias a esta situación en la técnica sonora cinematográfica, Chaplin tuvo que componer tanto la música como los sonidos que quería que apareciesen.

 

Fue acusada de plagio.

 

"La película fue víctima de una extraña acusación de plagio", informa el sitio oficial de Chaplin, mantenido por una organización que hasta la actualidad poseen los derechos sobre las películas, fotografías y otros archivos vinculados al creador nacido en 1889.

Una firma franco alemana llamada Tobis llevó a los tribunales a Chaplin por presunto plagio de ideas y escenas de la película "Para nosotros la libertad", dirigida por René Clair y estrenada en 1931.

En 1947, ante la insistencia de Tobis, Chaplin Studio accedió darle un "modesto pago" para cerrar el caso.

Y se agrega: "Chaplin y sus abogados siguieron convencidos de que la determinación de la compañía mayoritariamente alemana fue una venganza por el sentimiento antinazi de 'El gran dictador'".


 Filmó el final (y luego lo cambió)

El final que Chaplin filmó era aún más triste que ver al personaje perder el empleo y ser encarcelado de forma alternativa durante una hora y media, como sucede en "Tiempos modernos".

La idea original era que, una vez dado de alto del hospital tras un nuevo colapso nervioso, descubriría que su amada Gamin, interpretada por Paulette Goddard, se había convertido en monja. Después de tanto sacrificio, ambos permanecerían separados de por vida.

Sin embargo, era un cierre demasiado desesperanzador.

Fue entonces cambiado por otro final que será por siempre recordado, tanto por el pedido de Tramp a Gamin de que sonría, como por la música "Smile" compuesta por el propio Chaplin.

 


En lugar de ser una película cómica en la que el gag (el chiste) tiene el 100% del protagonismo, "Tiempos modernos" es más también un largometraje que, con o sin intención, se enfocó en mostrar el aspecto social más fiel posible de esa época, pero con un buen toque de humor.

De acuerdo a muchos críticos y académicos, aunque Chaplin fue incisivo en que nunca tuvo la intención de ejercer la crítica, "Tiempos modernos" transmite un mensaje que expone al sistema capitalista de aquellos días, e incluso del capitalismo actual.

La película enfatiza en mostrar la forma como el maquinismo y el capitalismo le quitan la humanidad a los trabajadores, y es allí donde "Tiempos modernos", como muchas otras de sus películas, le valieron varios problemas en Europa e incluso Estados Unidos.

La película estuvo prohibida en muchos países, como Italia y Alemania y, luego en la España franquista. El propio Chaplin afirmó que los dictadores creían que el filme era comunista, pero que ello "era absolutamente falso", aunque, "en vista de los acontecimientos recientes (la ola de fascismo en Europa con Mussolini, Hitler y Franco)", no le sorprendía la prohibición. "Pero nuestro único propósito era divertir. Se trata sólo de mi viejo personaje, en las circunstancias de 1936. Como actor no tengo objetivos políticos. El filme parte de una idea abstracta; de un impulso para decir algo sobre la forma en que la vida es manipulada y canalizada, y en la que los hombres se transforman en máquinas", dijo Chaplin a los medios internacionales cuando le preguntaron por la polémica.





 

Idea, Investigación y Edición: Isa Santoro.

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