ARROYO TURQUESA, LA JOYA OCULTA DE LAS MONTAÑAS SANJUANINAS
Hay paisajes que parecen inventados por la naturaleza para sorprendernos. Colores intensos que se derraman entre las montañas, tonalidades celestes que contrastan con la inmensidad de la cordillera y rincones tan extraordinarios que cuesta creer que existan. En San Juan, uno de esos secretos se esconde a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar, en plena Cordillera de La Ramada. Allí, bajo la mirada imponente del Cerro Mercedario, una de las cumbres más altas de América, el Arroyo Turquesa desciende entre las montañas como una joya de aguas cristalinas, convirtiendo a este remoto rincón de Barreal en un paisaje único, imponente y codiciado.
Hoy, en Domingos de Curiosidades, te voy a contar qué se esconde detrás de ese intenso color turquesa que convierte a este arroyo en un paisaje casi irreal, cómo nació este rincón perdido entre las montañas sanjuaninas y cuáles son los secretos que guarda uno de los lugares más sorprendentes de la Cordillera.
ARROYO TURQUESA, EL SECRETO AZUL DE SAN JUAN
En un rincón de la cordillera sanjuanina, entre montañas, piedras y tierras de tonos rojizos, un pequeño curso de agua sorprende por una tonalidad que parece salida de un sueño. es el arroyo turquesa, una de esas maravillas naturales que llaman la atención por la intensidad de sus aguas y por el paisaje que las rodea.
Su recorrido es breve, pero suficiente para dejar una imagen difícil de olvidar. durante unos 250 metros, el agua conserva ese característico color turquesa antes de mezclarse con otros cursos de agua y perder paulatinamente su tono vibrante.
UN NACIMIENTO ENTRE HIELO Y MONTAÑAS
El arroyo no tiene una historia humana de batallas o fundaciones, sino una rica historia natural ligada a la evolución de la cordillera.
Sus aguas provienen del deshielo del glaciar Caballito, ubicado en las entrañas del cerro mercedario, una de las grandes cumbres de los andes. desde allí, el agua comienza un pequeño recorrido entre las piedras de la montaña hasta dar forma a este particular paisaje.
Y aunque el tramo del arroyo es corto, guarda una de sus mayores sorpresas en el lugar donde nace, cuando el agua aparece entre las piedras, en la ladera de la montaña, aparentemente de la nada.
¿POR QUÉ SUS AGUAS SON TURQUESAS?
La explicación de este color tan particular está en los minerales presentes en el lugar, especialmente en el cobre. las aguas vertientes pasan en algún punto de su recorrido por una veta de este mineral y, al oxidarse, adquieren esa tonalidad azulada que hace único al arroyo.
Pero el fenómeno no queda solamente en el agua. al avanzar por el lecho, la corriente arrastra sedimentos minerales que terminan depositándose sobre las piedras y las van cubriendo poco a poco con el característico azul del óxido de cobre.
De esta manera, el color del agua y el de las rocas se unen para crear una escena de una intensidad sorprendente.
LAS PIEDRAS TAMBIÉN SE TIÑEN
Las rocas que se encuentran en el lecho del arroyo se van tiñendo lentamente con los sedimentos del mineral de cobre que arrastra el agua. con el paso del tiempo, esa acumulación les da una apariencia azulada que parece pintada sobre la superficie de las piedras.
La imagen resulta todavía más llamativa cuando el agua cristalina corre por encima de ellas y refleja la luz, haciendo que el turquesa se vuelva protagonista absoluto del paisaje.
UN COLOR QUE CAMBIA CON LA LUZ
La tonalidad del arroyo no siempre se percibe exactamente de la misma manera. puede variar según las condiciones del día y, especialmente, de acuerdo con el ángulo de incidencia de la luz solar.
Por momentos puede verse más claro, en otros más intenso, pero cualquiera sea su tonalidad, el espectáculo resulta sorprendente para quienes llegan hasta este rincón de la montaña.
UN PEQUEÑO RECORRIDO, UNA GRAN MARAVILLA
Frente a esta maravilla poco visitada, uno podría quedarse durante horas observando el agua discurrir por el lecho turquesa, siguiendo su recorrido entre las piedras y contemplando el contraste con las montañas que la rodean.
Con un resto de energías, el camino permite acercarse un poco más hasta llegar al lugar exacto donde surge el arroyo entre la piedra, en la ladera de la montaña.
Allí, donde el agua nace del deshielo y se encuentra con los minerales de la tierra, comienza este breve recorrido que la naturaleza convirtió en una de las imágenes más sorprendentes de san juan.
EL SECRETO AZUL DE LA MONTAÑA
El arroyo turquesa es pequeño en su recorrido, pero enorme en la impresión que deja. apenas unos 250 metros alcanzan para que el agua, las piedras, los minerales y la luz se encuentren y formen un paisaje extraordinario.
Es uno de esos lugares donde la naturaleza no necesita grandes dimensiones para sorprender. basta mirar el agua correr sobre las piedras teñidas de azul para entender que, en algún rincón escondido de la cordillera, la montaña guarda todavía pequeños secretos capaces de dejar sin palabras a quien se detiene a contemplarlos.
UN PEQUEÑO RECORRIDO, UNA GRAN MARAVILLA
Frente a esta maravilla poco visitada, uno podría quedarse durante horas observando el agua discurrir por el lecho turquesa, siguiendo su recorrido entre las piedras y contemplando el contraste con las montañas que la rodean.
El acceso hasta el arroyo puede hacerse a pie, mediante trekking, o en vehículos 4x4, una alternativa para quienes prefieren realizar el recorrido sobre ruedas por este particular paisaje de montaña.
Con un resto de energías, el camino permite acercarse un poco más hasta llegar al lugar exacto donde surge el arroyo entre la piedra, en la ladera de la montaña.
Allí, donde el agua nace del deshielo y se encuentra con los minerales de la tierra, comienza este breve recorrido que la naturaleza convirtió en una de las imágenes más sorprendentes de san juan.
Entre montañas y silencio, el Arroyo Turquesa parece guardar un secreto que la naturaleza solo revela a quienes se animan a llegar hasta él.
El agua nacida del hielo, las piedras teñidas de azul y la luz de la cordillera se unen en un paisaje que parece irreal.
Y quizás por eso, al emprender el regreso, queda la sensación de haber descubierto un pequeño pedacito de cielo escondido entre las montañas.

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Isa, cada domingo espero tu investigación para mí viajecito semanal, esta vuelta toda una sorpresa, no sé cuán conocido es este arroyo pero yo no lo tenía ni de referencias, qué lindo lo contaste, es lo más parecido a poder verlo para los que no tuvimos la suerte, gracias amiga!!!
ResponderBorrarEmilio, querido amigo, siempre con tus bellas devoluciones. Fue toda una sorpresa para mí también. Creo que aún no tenemos idea de cuán maravilloso es nuestro país y cuánto hay aún por descubrir en él. Abrazo grande y mi gracias nuevamente por tus palabras.
BorrarISA, espero ansiosa el viaje de los domingos a esos lugares tan maravillosos que no sabía que existen. Me gusta tu modo de describir que llama a conectarme con la belleza y la imaginación. Gracias infinitas.
ResponderBorrarCris, qué hermoso que te haya gustado, trato de encontrar estos lugares poco conocidos o no tan visitados. Es hermoso nuestro país. Muchas gracias por tus lindas palabras de siempre. Abrazo grande💜💚
BorrarIsista, está vez es San Juan, provincia que asociamos con sus viñedos pero que te has encargado de mostrarnos una riqueza imponderable cómo la del agua y en este caso también su origen.
ResponderBorrarAmabas cosas tan vigentes en la agenda de todos los argentinos.
Gracias una vez más
Gracias amiga, qué lindo lo que decís. Voy buscando lugares poco visitados, los cuales tampoco conozco, pero son tan hermosos que vale la pena mostrarlos y que se den a conocer. Muchas gracias por tu linda devolución, amiga. Besos y abrazo grande!💜💚
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